"Nuestro país no puede importar toda la miseria del mundo"

Michel Rocard, ex primer ministro francés (Socialista)

 

Coste de la Inmigración

Antes de analizar el coste de la inmigración es necesario hacer unas precisiones previas:

  • No existen datos oficiales actualizados que sirvan para evaluar con claridad el coste de la inmigración. Los únicos datos oficiales disponibles procedentes del Gobierno que estudian este hecho hacen referencia a los ingresos obtenidos por trabajadores extranjeros en 1997 y un estudio global de la Seguridad Social sobre las repercusiones de la inmigración en la economía española en 1998 que puede hallarse en Internet. Obviamente las diferencias entre la situación de 1998 y la actual son muy importantes y estos datos están sumamente desfasados, pero son un punto de partida para hacernos una idea de la situación actual.
  • Existe un estudio adicional sumamente pintoresco efectuado por una patronal catalana en 1997 pero cuyos resultados son muy escasamente creíbles ya que presuponen que cada familia   inmigrante genera beneficios para la economía por valor de unos tres millones de pesetas/año, falsedad  fácilmente  demostrable
  • El último de los estudios ha sido realizado por Comisiones Obreras, que hace unas semanas, en octubre de 2002 daba a conocer unas cifras bastante a bombo y platillo según las cuales los inmigrantes generan el 2,5% de la riqueza nacional contabilizando sus ingresos a las arcas públicas vía Seguridad Social - IRPF. Naturalmente no acertaron a comprender que si los inmigrantes son ya el 7-8 % de la población deberían generar un 7-8% de la riqueza nacional contabilizando sus ingresos y por supuesto los costes que suponen a las arcas públicas. El hecho de que contabilizando sólo los ingresos que producen sólo generen un 2,5% de la riqueza del país implica abiertamente reconocer que la productividad del inmigrante es como mínimo tres veces inferior a la del trabajador español (sin contar sus costes, que reducirían su rentabilidad a CERO)
  • Un coste adicional al aqui expuesto pero dificilmente cuantificable es el hecho de que por la masiva incorporación de inmigrantes al mercado laboral se fuerza al máximo la capacidad productiva de la economía. Este hecho favorece a corto plazo la inflación (en España está claramente fuera de control); que la incorporación de mujeres al mercado laboral no sólo se ralentice sino que se retrase (En estos momentos -13 nov 02-la tasa de ocupación de la mujer es de sólo un 39% y reduciéndose)  por supuesto que se incremente el desempleo (2,1 millones de parados), y un último aspecto mucho más inquietante, y es que la tasa de crecimiento económico necesaria para absorber a los imigrantes que se incorporan al mercado laboral supere ampliamente el 2%. Esto significa que si crecemos un 2,5-3% podremos ir capeando el temporal, pero todas las precisiones apuntan a que este crecimiento para el 2003 no alcanzará ni siquiera el 1% lo que hace prever para este año un masivo aumento del paro.

Para establecer conclusiones nos basaremos en el estudio global sobre la inmigración de 1998, pese a que éste contiene ciertas "imperfecciones" estadísticas que a primera vista podrían pasar desapercibidas y que básicamente pretenden cuadrar aunque sea a martillazos (como el IPC de enero de 2002) las cifras oficiales para que éstas cuadren con la verdad "oficial":

Las cifras de este estudio indican: (Cifras en pesetas)

  • Número de Inmigrantes: 719,647
  • Ingresos generados: 334.055 millones/año
  • Gastos generados: 108.409 millones/año
  • Saldo resultante: Positivo por 225.646 millones.

En el estudio no se especifica la ponderación de este saldo entre inmigrantes comunitarios y extracomunitarios, un dato muy importante ya que en el  caso de los extracomunitarios, dado que su formación es más baja (muchos vienen casi sin escolarizar), para ocupar unos puestos de trabajo menos remunerados y una mayor dependencia de los servicios de asistencia social entre otras razones porque sus unidades familiares frecuentemente dobla o triplican las unidades familiares de los comunitarios -con el consiguiente incremento de costee de escolarización de hijos por ejemplo-, su coste es forzosamente mayor que en el de los comunitarios, que generan más ingresos y menos gastos. Hemos supuesto que este coste adicional es de sólo un 10% para los extracomunitarios.

(En el caso de una unidad familiar como la del inmigrante marroquí de Ripollet que a finales del 2001 rechazó la escolarización GRATUITA de su numerosa prole por que ésta se realizaba en colegios privados religiosos, si comparamos sus costes para el Estado con el de una familia de inmigrantes comunitarios standard, es decir con 1,5 hijos de promedio, el coste de ambas familias en escolarización de los hijos sería de 1,1 millones frente a 4,7, con el agravante de que con toda seguridad  los ingresos de la familia extracomunitaria por IRPF y SS serían aproximadamente de la mitad que en el caso comunitario al tener ésta o dos sueldos o un sueldo de profesional más holgado que en el caso anterior. Por esta razón esta ponderación del 10% no creemos que sea excesiva ni mucho menos)

En base a la relación comunitarios y extracomunitarios actual (41-59 %) los resultados de los extracomunitarios ya ponderados al 10% serian:

  • Ingresos: 177.328 millones
  • Gastos: 70.357 millones

Así el beneficio real de la inmigración extracomunitaria sería sólo de 106.971 millones/año.(Insisto, datos de 1998)

Un segundo vistazo a las cifras oficiales de ingresos nos permiten comprobar que no se realiza diferencia alguna entre los ingresos generados por Seguridad Social y los generados estrictamente por IRPF. Este hecho es sumamente importante sobre todo para aquellos que se agarran desesperadamente a la teoría de que los ingresos de la inmigración han de servir para pagar nuestras pensiones -futuras- lo que justifica su rentabilidad. Obviamente resulta de perogrullo que

En un estudio anterior de la Seguridad Social (1997) ésta evaluaba en 13.000 millones/año los beneficios por IRPF que generaba la inmigración, cifra que recientemente se ha publicado que ha alcanzado los 25.000 millones/año lo que a su vez es coherente con el aumento de la inmigración entre 1997 y 2001que pasó de 719.000 a 1.598.000 (un 122% más, cifra que sería más baja contabilizando los 89.000-98.000 inmigrantes actualmente desempleados).  En este estudio además se indicaba que los ingresos por SS de los inmigrantes (en 1997) fueron de  138.000 millones. Extrapolando las cifras de 1997 y 2001 podemos llegar a la conclusión que en 1998 los ingresos por IRPF fueron de 16.000 millones y por SS de 169.000 millones. (Comunitaria+no comunitaria)

En base a estas cifras el coste de la inmigración extra comunitaria pasaría a ser:

Ingresos: 100.000 millones SS + 9.000 millones  IRPF+ 67.000 millones "Otros" = 177.328 mill (Año 1998)

Para entender en que se reparte la cifra de "Otros", vemos como se contabiliza desde el Patrimonio de los inmigrantes hasta la proporción que les corresponde por los impuestos especiales, es decir la gasolina y el tabaco que consumen (!), el IVA que generan en sus operaciones comerciales (!!) y el IAE

Esto significa que la cifra real y obvia de los ingresos de la inmigración extracomunitaria debería separarse en dos tramos,  por un lado los 67,706 millones de "otros" + los 9.440 de IRPF = 77.000 millones/año y por otro los 100.182 de la Seguridad Social que teóricamente sólo deben dedicarse a  financiar la sanidad  y las pensiones.

El resultado de estas cifras nos indica:

Ingresos (No Seguridad Social): 77,146 millones

Gastos: 70,357 millones

Beneficio 6.789 millones (La cifra es bastante más baja de lo que nos contaban al principio)

Si analizamos los gastos vemos, con sorpresa que en esta partida no se realiza el mismo rigor a la hora de contabilizar los gastos que con los ingresos en los que aparentemente se contabiliza "todo". Así, aquí NO se incluye ni una peseta de los gastos sociales que consumen los inmigrantes, que teniendo en cuenta la precaria situación en la que llegan hace dificilmente creible que por ejemplo si no recibieran ayudas generosas en cuanto a vivienda de protección oficial pudieran por su propio esfuerzo económico adquirir viviendas  (o alquilarlas -en un país en el que el parque de alquileres es de 18% del total-). ¿Podemos creer por ejemplo que nuestro amigo Mustafá de Ripollet, con sólo un sueldo de peon más o menos cualificado ha podido en cuatro años adquirir una vivienda y mantener a sus diez hijos (!) y esposa sin consumir una peseta de asistencia pública?

En cuanto a la política de vivienda, que insistimos no aparece consignada en este estudio como un gasto que realizan los inmigrantes, nos basamos en las cifras oficiales de Barcelona:

En 1997 se construyeron 6.183 viviendas de protección oficial. Descontando las de promoción privada quedarían 4.510/año, o lo que es lo mismo 87/semanales. (Usamos las cifras de 1997 por que si usásemos las de 2001 al haberse construido menos de 2.000 viviendas de P.O. las cifras serían cuatro veces más escandalosas)

Hace unos meses el Diario de Noticias de León (marzo 2002)- se hacía eco de una polémica segun la cual más del 70% de viviendas de protección oficial se entregaban a inmigrantes. Vamos a hacer una abstracción y suponer que en lugar del 70% la cifra real es del 1,6%.: Y nos quedan 1,4 viviendas semanales. (Barcelona)

Adjudicando a cada una un coste de unos 20 millones de ptas, cifra por debajo del precio de mercado en la ciudad en más de un 25%, , tenemos que se adjudicarían en Barcelona 28 millones ptas semanales en vivienda a inmigrantes, o lo que es lo mismo unos 1.447 millones anuales.

Teniendo en cuenta que el PIB de Barcelona es el 8% del estatal (es el 44% del PIB catalán que a su vez es el 18% español) , esto significa que se entregan anualmente sólo en viviendas en España el equivalente a unos 18.000 millones de pesetas anuales, cerca de 50 millones de pesetas DIARIOS.. Queremos recalcar que hemos supuesto que "sólo" se entrega un 1,6% de las viviendas de protección oficial a extranjeros, algo que intuimos que está muy pero que muy por debajo de la realidad; y que por ejemplo en poblaciones catalanas como Premià se reconocía abiertamente en plena polémica por la mezquita que las ayudas a inmigrantes superan el 10% del total

. Si volvemos a repartir esta cifra entre comunitarios y extracomunitarios (41-59%) , con la ponderación antes indicada del 10% para los extra comunitarios vemos que éstos recibirían 11,744 millones año (ptas de 2002, que serían unos 10,613 millones de 1998), con lo cual el beneficio se transforma en pérdida por valor de 3,824 millones HAy que recordar que en Cataluña si existe un estudio específico que cuantifica las necesidades en vivienda para inmigrantes para los próximos 5 años. Lo presentó el conseller Macías en julio del 2001 y evaluaba en 89,000  millones anuales sólo para Barcelona. Extrapolando esta cifra al conjunto de España ascendería a más de 1 billón anual. No hemos querido usar esta cifra para no parecer alarmistas pese a que la divulgó explícitamente el propio conseller Macías...

Hay un último punto que merece la pena destacar. Si las cifras oficiales nos obligan a contabilizar hasta el IVA que generan los inmigrantes con la gasolina que consumen y el tabaco que se fuman, existe otro concepto contable que también debería ser incluido en el epígrafe de gastos, que sería el del lucro cesante o del impacto que genera la inmigración en nuestro mercado laboral: En el 2002 están trabajando entre nosotros legalmente 452,068   inmigrantes no comunitarios. Si contabilizamos todos los ingresos que generan también hay que contabilizar las 452,068 prestaciones por desempleo  que teóricamente el Estado debe desembolsar para otorgar una mínima prestación a este colectivo de desempleados, o como mínimo darles una formación. Naturalmente ya sabemos que no todos los desempleados cobran prestación, y que el pensamiento "políticamente correcto" nos obliga a creer que todos los desempleados españoles son unos vagos caraduras que no trabajan porque no quieren trabajar,  pero su situación laboral acaba repercutiendo o en las estructuras de asistencia social del estado o  en el propio entorno personal del desempleado al depender de otras personas; lo cual si es contabilizable.

Así, si supusiéramos que los 452,068 parados antes citados perciben (?) la mínima prestación por desempleo establecida por la ley equivalente al 75% del SMI, su coste ascendería a

0,06 millones x mes x desempleado = 27,124 millones mensuales x 12 pagas = 325,488 millones (Ptas de 2002; 294.140 millones de 1998). Teniendo en cuenta que el número de extranjeros trabajando ha aumentado a más del doble entre 1998 y 2002 el impacto de mantener desempleo nacional y contratar mano de obra extranjera no bajaría de 133.700 millones de 1998

Con este resultado el balance de la inmigración extracomunitaria sería (1998):

Inmigrantes: 424,592

Ingresos: 77,146+100,182 = 177,328 millones/año

Gastos: 70,613+ 10,613 (Vivienda)+133,700 millones (Repercusión de la inmigración en el desempleo nacional) = 214,926 millones/año

Pérdidas: 37.598 millones al año (cifras de 1998)

 


Estas cifras se refieren a una época en la que una mayoría de estos inmigrantes llegaban sin sus familias y por tanto sin la necesidad de que les financiásemos la escolarización de sus hijos. Teniendo en cuenta que escolarizar a un niño cuesta al estado más de 659.000 ptas año el colosal aumento de niños inmigrantes es fácil imaginar que está suponiendo una sangría colosal a las arcas públicas cuidadosamente silenciado por los talibanes del pensamiento políticamente correcto, como SOS RAcismo y similares

Asimismo no incluye el coste desconcertante para los defensores de la inmigración masiva de los 84.000 inmigrantes con papeles y sin trabajo que había en España a principios de 2002, que con un subsidio mínimo de desempleo (0,8 millones año) consumirian anualmente sólo en subsidios 68.000 millones de ptas año

 

>La conclusión es obvia: Las afirmaciones que defienden y justifican la inmigración masiva por su beneficio económico ocultan en realidad otras evidencias mucho menos justificables: No podemos contener esta oleada inmigratoria por lo que los políticos se agarran desesperadamente al clavo ardiendo de convencernos de que "les necesitamos" para crecer económicamente (Algo absurdo si tenemos en cuenta que actualmente están viniendo inmigrantes pero no por eso están creándose puestos de trabajo, al contrario), para "pagar nuestras pensiones" (absurdo también, pues el dinero que generan por SS lo necesitamos para pagar los gastos que producen y no alcanzará ni para pagar sus pensiones);

 

En cuanto a la afirmación, repetida ad nauseam de que los inmigrantes van pagar nuestras pensiones, hace unas semanas, en octubre de 2002 se publicaba un estudio según el cual, en el 2015 la Seguridad Social NO podrá pagar pensiones a los jubilados. Quienes afirmen que la solución a este drama que llevará a la indigencia a millones de personas es aumentar más aún el número de inmigrantes no están diciendo nada medianamente inteligente: Si los inmigrantes por su baja cualificación sólo producen una tercera parte que los españoles nativos, (lo dice CCOO) esto significa que para obtener UN cotizante que permita pagar UNA pensión, hay que traer a TRES inmigrantes...Esto significa que cuando éstos tres inmigrantes alcancen la edad de jubilación (si el sistema de pensiones no ha estallado ya que es lo más probable) para mantenerlo financieramente estable tengamos que traer a NUEVE inmigrantes ya sí sucesivamente, y para las pensiones de jubilación de estos NUEVE tengamos que traer a VEINTISIETE. ¿Donde los colocaremos? ¿Puede crecer la economía en la misma progresión geométrica que la necesidad -supuesta- de inmigrantes que tenemos para mantener la estabilidad del sistema de pensiones? Por supuesto la respuesta es negativa, y no sólo es negativa, sino que probablemente los inmigrantes que generan para la economía un falso "pan para hoy-hambre para mañana" lo único que hacen es acelerar el inevitable colapso económico que nos levará a todos al desastre.

 

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