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Valle de la Cabra, abril de 2005
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Maga:
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Antes que ángeles, los humanos somos bestias. Siempre
nos ha atraído el sendero oscuro. Aunque en el simbolismo de nuestra
cultura la dulzura le pertenece a la beatitud del Arcángel, en el de
nuestra sicología más profunda la serpiente se lleva la mejor parte. Y es
que esta última representa el riesgo de aventurarse a lo nuevo, de
enfrentarse al mundo. Es decir, representa la libertad a que renunciamos
cuando decidimos estar bajo la protección del manto de la Santísima
Vírgen.
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¿Sabes qué quiere decir “Lucifer”? El término viene
del griego y quiere decir “el que lleva la luz”. Es decir, el que alumbra,
como la luciérnaga, su propio camino. En otras palabras, el hombre (y hoy
la mujer) libre. La religión le teme a lo que no ha sido revelado por
intermediación profética, y con ese temor apaga la llama luminosa que hay
en cada uno de nosotros y que representa nuestro único medio para alcanzar
un poco de felicidad.
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El mundo es posibilidad infinita, y la monogamia
coarta esa infinitud. Por mucho amor que se le tenga a la pareja de
siempre, en nuestras posibilidades todos los días florecerá algo nuevo. Y,
si nos preciamos de libres, lo nuevo nos atrae.
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Siendo nuestra vida así, ¿Cómo puede pretender una
persona ser el único sendero posible para el desarrollo de otra? ¿Cómo
puede exigírsele a alguien el compromiso de renunciar a esa inmensa
posibilidad de felicidad, aunque haya jurado frente al altar cerrar para
siempre los ojos ante la realidad? Cuando tomamos ese tipo de decisiones
estamos siendo engañados por la biología; estamos enceguecidos por los
primeros destellos del amor y, en esas condiciones, los juramentos no
valen.
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A Lucifer siempre se lo ha representado en Occidente
bajo la imagen del Macho Cabrío (el Fauno Cabrón, para utilizar un término
medieval), un chivo con grandes cuernos, larga barba y genitales
descomunales. Es el símbolo pagano de la fecundidad, de la creatividad, de
la vida. Si aceptamos nuestra condición de bestias entenderemos por qué
buscamos amantes: El amor es lo único que nos hará libres, y el amor de
las bestias empieza en lo sexual.
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Con todo mi deseo,
El Brujo
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