
¿Cultivar el desierto? ¡Qué gran proeza sería esa! ¡Cuánto beneficio sacaríamos de tal empresa! ¿Por qué no lo hacemos?Una gran parte del planeta está considerada como desierto, y estos terrenos, hoy en día, no están nada aprovechados.
Somos aproximadamente 6000 millones de habitantes, y a este paso, dentro de pocos años el número se habrá duplidado. Casualmente, la mayoría de los desiertos están situados en el denominado "tercer mundo"; precisamenet donde más carencia de alimentos, agua y necesidades básicas hay.Si lográramos cultivar los desiertos, o al menos sacarles algún provecho, mejoraríamos la esperanza de vida de muchas personas, y pospondríamos un poco el problema que nos acechará dentro de poco: la falta de recursos y de espacio disponible para las "superpobladas" futuras generaciones.
La verdad sea dicha, hoy en día no disponemos de tecnología suficiente como para hacer de un desierto una zona de cultivo, pero podríamos comenzar colocando la "primera piedra". Esto es, si lograramos hacer crecer un cultivo en una determinada parte de un desierto, a la vez que un suministro suficiente de agua y energía, no tardaría mucho tiempo en construirse una pequeña aldea al lado de ese "bergel"; y quién sabe, puede que hasta una gran ciudad.
La ingeniería genética podrá desarrollar plantas resistentes a las condiciones extremas del desierto, que unida a una tecnología avanza, podrían sobrevivir en el desierto.
En cuanto al agua, esa es una cuestión un poco más dificil, pero si disponemos de un mar u oceano en las proximidades, podríamos hacerla apta para el consumo y el regadío medante técnicas desarrolladas de depuración.
La cuestión más sencilla es, sin duda, la del suministro energético, ya que los desiertos reciben mucha energía solar a lo largo de todo el año. Así, con centrales solares o fotovoltaicas, quedaría solucionado ese problema.
En fin, espermemos que la tecnología nos ofrezca esta posibilidad, y podamos contemplar los desiertos cubiertos por un manto verde en pocos años. Sería un espectáculo grandioso el contemplar el verde de los cultivos resaltando con el ocre de las dunas, y el azul intenso del cielo.
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Al hacer esta sección, no me refería unicamente al cultivo de los desiertos del mundo; también me refería al cultivo de nuestros desiertos interiores.
Esos espacios de nuestro interior también deben ser "cultivados"; aunque, dicho de paso, esa tarea es mucho más ardua y costosa que cultivar tos los desiertos del mundo. Ese "cultivo" de nuestro interior, es nuestro gran reto, nuestra gran prueba a superar.
Nos espera una tarea dificil, pero el camino espiritual hay que llevarlo con calma y paciencia; uno no debe desalentarse ante las duras condiciones que no impone el "desierto", y ha de seguir adelante en todo momento, acaso descansando de vez en cuando, pero nunca desistiendo.
Este es un tema muy extenso y complicado como para ser tratado en esta sección, tal vez haga una aparte acerca del sendero espiritual ( el desierto interior ), pero sí diré, que las herramientas más importantes para cultivar nuestro desierto son: la meditación, la observación atenta de la mente y de sus procesos, y el Amor.
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