Muestra La familia de Carlos IV (83k) 280×336 mm.
Óleo sobre lienzo.
1800-1801. Madrid, Museo del Prado.
Título: La familia de Carlos IV.

En 1791 la reina encarga al retratista Folch de Cardona la realización de un ret6rato de familia, hoy en paradero desconocido. El pintor decide retratar primero a los personajes por separado y luego unirlos en el de grupo. Siguiendo el ejemplo, Goya comienza en 1800 el retrato colectivo de la familia real, el último que realizaría

durante este reinado. En una carta de María Luisa de Parma a Manuel Godoy fechada en Aranjuez el 22 de abril de 1800, habla del retrato de todos juntos.

Para la realización de este cuadro, Goya pintó en 1800 en el Real Sitio de Aranjuez, diez retratos individuales preparatorios de los que sólo se conservan cinco, en el Museo del Prado.

Siguiendo la tradición establecida por Velázquez en Las meninas y por Louis Michel van Loo en La familia de Felipe V, el aragonés realiza un retrato de aparato que nos presenta a la familia real como un frente sin fisuras, respuesta a la crisis del poder monárquico durante el siglo XVIII. Se nos presenta a la familia como tal, no exclusivamente como ostentación del poder de la realeza. De esta manera, se acerca a la representación de la familia burguesa de la época. Esta dualidad entre la imagen real y la burguesa, hay que verla desde el deseo del propio artista de retratar lo que ve, y lo que ve es una familia que posa ante él.

No existen dudas acerca de quiénes son los personajes del retrato. Aparecen, de izquierda a derecha: El infante don Carlos María Isidro, Goya pintando en la penumbra, el Príncipe de Asturias (que reinaría con el nombre de Fernando VII), la hermana del rey la infanta María Josefa, la dama con el rostro vuelto sin identificar, la infanta María Isabel, la reina María Luisa de Parma, el infante don Francisco de Paula, el rey Carlos IV, el hermano del rey, el infante don Antonio Pascual, una dama de perfil que parece ser la infanta Carlota Joaquina (entonces reina de Portugal), Luis de Borbón, príncipe de Parma (luego rey de Etruria) y su esposa la infanta María Luisa con su hijo Carlos Luis en brazos.

Los hombres llevan trajes de terciopelo y el joven Francisco de Paula lleva una prenda de vestir de una sola pieza con banda a la cintura, vestimenta de reciente introducción en la corte. Las mujeres llevan vestidos de alto talle estilo imperio que indican la ruptura con la moda europea prerrevolucionaria. Todos los hombres lucen la banda azul y blanca de la Orden de Carlos III y las mujeres llevan la banda de la Orden de María Luisa, que ésta misma creó en 1792. El príncipe de Asturias, Luis de Parma y Carlos IV llevan colgado del cuello, el Toisón de Oro.

La posición central de la reina ha sido interpretada en múltiples ocasiones, como la forma en que Goya resalta el carácter dominante de la reina que tanto criticaban sus contemporáneos. Puede que la reina fuera así, pero no hay que olvidar que en la España de la época, existía un gran odio hacia los extranjeros y la reina, al fin y al cabo, no era más que una mujer venida de otro país. Además, el poder d4e al reina representaba la amenaza de lo femenino frente al poder del hombre, no sólo el tradicional, también el de las viriles ideas republicanas. De todos modos, Goya pinta unos años antes La familia del infante don Luis, uno de los pocos retratos de familia que tiene carácter íntimo donde María Teresa de Vallabriga, también aparece en el centro de la composición.

Goya crea un retrato, que al contrario de lo que ocurre con Las meninas, está libre de jerarquías pero no de relaciones, ninguna de ellas prioritaria, entre los retratados: Fernando está emparejado con su hermano Carlos; el rey con Francisco de Paula, María Isabel con su esposo Luis de Parma. Junto a Fernando, aparece la mujer sin rostro como contrapunto a la pareja de la derecha. En esta obra, Goya rechaza la narrativa velazqueña ya que le interesa más el detalle, la anécdota, que la situación que motiva el retrato.

"La familia de Carlos IV" es una obra en la que domina la perspectiva afocal y nos presenta a los retratados dentro de un espacio cerrado en el que no pueden moverse y en el que nosotros tampoco podemos entrar. Es un espacio que se hace plano por la interacción lineal del cuadro, el marco del fondo y el borde del lienzo donde Goya pinta.

                    

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