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225'5×124'5 mm.
Óleo sobre lienzo.
1814. Santander, Museo Municipal.
Título: Fernando VII.Este retrato de Fernando VII fue encargado en
1814 por el Consejo de Santander para la sala consistorial y Goya tuvo
que ajustarse a las directrices que este organismo le daba: "El
retrato deberá ser de frente y de cuerpo entero; vestido de coronel de
Guardias con las iniciales reales. Deberá tener la mano apoyada sobre
un pedestal de una estatua de España coronada en laurel y estarán en
este pedestal el cetro, la corona y el manto; al pie, un león con
cadenas rotas entre sus garras". También le pidieron que la
cabeza tuviera un gran parecido, y que lo realizara en quince días, lo
que el pintor aceptó a cambio de 8000 reales. |
| Goya fue fiel a
la iconografía impuesta por los clientes, pero no pudo evitar que su
poco aprecio por el monarca se dejara ver en el lienzo. Hay una gran
diferencia técnica y estilística entre la manera de pintar el fondo y
la figura del rey, mientras que el fondo está hecho con una pincelada
suelta y abocetada, la figura del monarca está realizada con una
pincelada mucho más corta y perfilada.
Fernando VII es retratado de pie, de cuerpo entero, y al igual que
hará para otras instituciones, aparece en el centro del lienzo y
mirando hacia la derecha. Aquí va vestido con el traje de gala de
coronel, lleva la banda azul y blanca de la Orden de Calos III, el
Toisón de Oro, y varias condecoraciones más. El rey deja el brazo
izquierdo ligeramente apoyado en un pedestal con relieves, en el que se
ven también la corona y el cetro sobre un paño rojo. Detrás de él,
aparece una escultura femenina y a sus pies un león junto a los
eslabones de una cadena rota.
En el fondo del lienzo, se ve una escultura que representa a España
mucho más viva que la figura del rey que ha tomado la apariencia de una
estatua. España posa una mano sobre la cabeza del rey y con la otra
parece indicarle algo. El rostro del rey no tiene el aire victorioso o
alegre que se le supone en estos años de vuelta a España, se
muestra más bien con la mirada huidiza y cierto rictus en la boca.
Este retrato seguramente está realizado a partir de los bocetos que
hizo en 1808 para Fernando VII ecuestre, encargado por la Real Academia
de Bellas Artes, para el que el rey solamente le concedió dos sesiones.
A partir de estos bocetos, Goya obtuvo los cinco retratos que hizo de
Fernando VII después de 1814.
Fernando VII con manto real y Fernando VII en un campamento son dos
de los retratos de 1814 en los que se ve perfectamente que el rostro
responde al mismo modelo, y solamente se han variado el fondo y el
atuendo del monarca. Estos retratos del rey, estilísticamente no se
parecen a los que Goya realizó en los primeros años del XIX, retratos
en los que predominan siempre los fondos neutros y una atención
especial al rostro del personaje, como en los retratos del fraile Juan
Fernández de Rojas y Francisco del Mazo.
Goya en esta época mantiene su puesto de pintor de cámara pero los
encargos que realiza a partir de 1808, son casi todos a través de
instituciones provinciales, no vienen directamente del rey, que además
era partidario de Vicente López y del nuevo estilo artístico que
estaba de moda, el neoclasicismo. El retrato de Fernando VII de Vicente
López realizado entre 1808 y 1811, para el gobierno municipal de
Xátiva, es un ejemplo de la estética que gustaba al rey.
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