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También llamados Proverbios por el título que les dio la Academia cuando los publicó por primera vez en 1864. Al igual que
Los Desastres de la Guerra, Goya nunca los estampó, en lo que hay que ver una autocensura por temor a la Inquisición. Las planchas de cobre sobre las que están grabados son iguales que las de
Tauromaquia, lo que ha llevado a pensar que estarían hechos por la misma época.
Los Disparates son escenas intemporales, que no ocurren en ningún lugar concreto, de difícil interpretación.