La lengua celta no
ha dejado nunca de ser hablada. Se refugió primero en las regiones menos
romanizadas del Imperio y después en las penínsulas e islas. El galo
desapareció por completo, pero la rama británica a la que pertenecía ha dado el
crónico de la Cornualles británica, extinguido en el siglo XVIII, el galés
moderno, el bretón armoricano con sus cuatro dialectos actuales -el tregorés,
el Leonardo, el cornuallés y el vannetés. El gaélico, lo hallamos en el
irlandés moderno, en el Manx o lengua de la isla de Man, y en el gaélico de
Escocia. El galo ha dejado, sin embargo, huellas en la lengua francesa. Una
gran parte de la toponimia francesa es gala. La fonética gala explica con
frecuencia la evolución de las palabras latinas en la lengua románica, espe-
cialmente el sonido de la U francesa, así como la tendencia muy neta a la caída
de las vocales átonas vecinas del acento principal, a la pronunciación
particular de algunas consonantes y a la proliferación de los diptongos.
Irlanda La lengua céltica
cuya evolución conocemos mejor es, sin duda, el irlandés. También es la más próxima a su estado
antiguo. En efecto, ha conservado la flexión más arcaica, es decir, tres casos
de declinación (genitivo singular, nominativo y dativo plurales). Se encuentran
otras particularidades arcaicas. La S primitiva del in- do europeo subsiste en
el irlandés, mientras que se ha convertido en H en las lenguas británicas. Del
mismo modo, el sonido Q indoeuropeo se ha mantenido en el irlandés, mientras
que en todas las lenguas británicas, incluso en el galo, ha evolucionado a P.
Cinco (latín quinqués) se dice pemp en bretón, pero coic en irlandés antiguo.
Cabeza (latín caput) se dice PEN en galés y bretón, pero cen en irlandés
moderno. Como los romanos jamás penetraron en Irlanda, podríamos inclinarnos a
pensar que la influencia del latín sobre cl irlandés fue nula. Cierto es que el
vocabulario es en general bastante puro, pero la lengua, sin embargo, fue muy
influida por el latín eclesiástico de la Edad Media. Esos préstamos son
bastante reconocibles. Más importante ha sido la influencia del inglés, puesto
que Irlanda lía estado sometida a Inglaterra desde el siglo XII hasta el XX y
aún hoy se halla dentro de la zona de influencia inglesa. Sin embargo, y contra
lo que cabría esperar, esta lengua irlandesa ha sobrevivido. En 1911, de cuatro
millones de habitantes aún la hablaban 500.000 (tan sólo 20.000 como única
lengua, con exclusión del inglés). Se enseña el gaélico en las escuelas y
universidades y la literatura de expresión gaélica está en pleno desarrollo.
Existen periódicos y revistas en gaélico, y emisoras de radio locales que
emiten y hablan en esa lengua. Se podrá mantener definitivamente el uso de el
Irlandés oficializándolo intelectualizándolo, uniendo los tres dialectos
principales, el de Munsters, el de Connaught y el de Donegal. Por lo que respecta
a la escritura, es la de los antiguos manuscritos de la edad de oro de los
monasterios, unificada y codificada, con una ortografía bastante complicada
debido a que las vocales no tienen ningún valor propio.
La isla de Man El Manx es un
gaélico que utiliza el sistema fonético y la ortografía inglesa. Se habla muy
poco y nunca fuera de la isla de Man. Son sobre todo los intelectuales los que
lo cultivan, prolongando así su existencia de una manera algo artificial.
Escocia El gaélico de
Escocia. llamado el gaidhelach. es hablado aproximadamente por 130.000 habitantes de las Highlands y de
las islas, y de ellos unos 5.000 individuos lo hablan exclusivamente, ignorando
el ingles y el dialecto escocés (que es una derivación del inglés y no del
céltico). Este gaidhelach, que ha pro- ducido algunas de las más bellas obras
de la literatura gaélica, especialmente los poemas del ciclo ossiánico
recogidos en el Libro de Lismore (1512), es enseñado actualmente en las
escuelas y en la radio, pero nunca supera los límites que ya tenía en el siglo
pasado. Pero su conservación está también aquí asegurada.
Galés El galés es el
glorioso resto de la lengua que hablaba casi toda la Isla de Bretaña; comparte
este honor con el bretón armoricano, que es de importación insular. Sabemos que
los bretones, como los belgas, hablaban una lengua muy cercana al galo Sobre
esto concuerdan todos los testimonios históricos; galos, belgas y bretones se
entendían perfectamente. De hecho, puede decirse que hablaban exactamente la
misma lengua, con algunas diferencias dialécticas debidas a los aportes de las
poblaciones autóctonas. También sabemos que el latín, llevado a Bretaña por las
legiones romanas, no tuvo una verdadera influencia más que en las ciudades. Una
vez partidas las legiones en 410, el latín dejó de ser de uso común y sólo dejó
huellas en el vocabulario religioso, médico y técnico. En ese momento el bretón
habría podido convertirse en una lengua moderna si no se hubieran producido las
invasiones sajonas. Al imponerse por la fuerza, los sajones impusieron su
lengua y el bretón fue desapareciendo paulatinamente de la mayor parte de la
isla, refugiándose en las montañas del País de Gales, en la península de
Cornualles y en la península armoricana, debido a una intensa emigración. El galés.
llamado cymraeg por los propios galeses, siempre ha sido hablado y enseñado.
Ninguna otra lengua céltica ha sido tan favorecida ni tan poco combatida. Los
galeses siempre han podido expresarse libremente y hacer evolucionar su lengua
de forma natural. Incluso puede sostenerse que los habitantes de la Gran
Bretaña hablarían este cymraeg sí no hubiesen sido anglizados. Esta lengua esta
siendo cultivada en mayor modo que las demás. Pero lo que es importantísimo es
que al lado de la lengua literaria, podríamos decir oficial existe una lengua
popular, completamente viva, dividida en cuatro dialectos -Gwynedd al noroeste,
Dyfed al sudoeste, Powys al nordeste-centro y Gwent al sudeste. Esta lengua es
hablada por algo menos de 1.000.000 de habitantes con- juntamente con el
inglés. La lengua galesa se ha forjar nuevas palabras sobre sus propias raíces.
enriquecido a lo largo de los siglos gracias a su sistema de derivación, que le
permite
Cornualles y la Armórica
francesa El córnico fue hablado hasta 1777 en la península
de Cornualles. Se han conservado algunos monumentos literarios que prueban una
evolución ligeramente diferente de la del galés. Se está generalmente de
acuerdo en decir que el cómico es el intermediario entre el galés y el bretón
armoricano, pues presenta particularidades que hallamos en una y otra lengua.
El bretón armoricano, fue importado de la Isla de Bretaña por los insulares que
huían de los sajones, los cuales se establecieron en Armórica, entre la primera
mitad del siglo y la segunda mitad del siglo VII. Esta lengua bretona se
implantó sólidamente, sobre todo en el norte de la península, mientras que en
el sur se fundió con los restos del galo. Alcanzó en el siglo IX una extensión
que agrupaba a los actuales departamentos de Finisterre, Morbihan y Côtes
du-Nord, más una parte del de Ile-et-Vilaine y del de Loire-Atlatique. No ob-
stante, el bretón armoricano es actualmente la lengua celta más extendida, y no
solamente en lo que suele lla- marse Baja Bretaña o Bretaña bretonnante (la que
habla bretón), sino también en ciudades como París y, lo- calmente, en el mundo
entero, pues los bretones han emigrado a los cuatro rincones del mundo. Hay
numerosas revistas en lengua bretona. Hay una cátedra de celta en la
Universidad de Rennes, hay buena voluntad en todas partes y especialmente de
parte de los intelectuales. Pero la verdad es que no puede com- parar se ni de
lejos con lo que sucede en Irlanda o el País de Cales.