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Tears for Fears y lo que era un improbable regreso
Tuvieron un éxito gigantesco en los 80 pero luego terminaron su amistad en medio de fuertes recriminaciones. Pero Tears for Fears no solo está de vuelta sino que acaba de lanzar un nuevo disco con la esencia musical que deleitará a sus fans veteranos y a quienes solo los conocen por sus hits ochenteros, todo con el claro objetivo de querer gobernar nuevamente al mundo
MARZO, 2021. Aunque muchas de las mejores canciones pertenecientes a la música pop parecen inmutables al tiempo, sus creadores van envejeciendo, en ocasiones a ritmo más rápido que sus fans. Por ejemplo, hoy resulta lastimoso ver a un David Lee Roth totalmente acabado, semicalvo, muy lejos de esa imagen de adonis rubio en sus días de esplendor con Van Halen. Y si bien hay otros para quienes el envejecimiento ciertamente es asunto relativo --con Ringo Starr como Dorian Grey del rock-- queda claro que las dos bujías de Tears for Fears sorprenden al ver sus rostros en la actualidad, máxime porque ambos llevan cumplidas seis décadas de vida.
"En lo mínimo me preocupa haber envejecido así", dijo recientemente el guitarra y vocalista Roland Orzábal, quien hoy luce una barba semiblanca que pareciera emparentarlo con Eric Clapton. "Hay que aceptar la realidad, nuestro paso por esta vida, en vez de gastar miles de dólares en cirugías plásticas o restiramientos de piel, es totalmente absurdo, la verdad". Por su parte el tecladista y también vocalista Kurt Smith coincide: "Somos seres humanos, también tenemos derecho a envejecer", refiere, si bien en comparación a su compañero luce un poco más joven y a ratos parece el gerente de alguna empresa de tecnología digital.
Lo que no ha envejecido igual son sus canciones, especialmente si recordamos que el álbum más exitoso de su carrera, titulado Songs From the Big Chair, salió originalmente a la venta hace 37 años, un dato absolutamente ripleiano. Esa producción es considerada hoy un clásico absoluto, un disco completísimo cuyos temas "Everybody Wants to Rule the World", "Head Over Heels" y "Shout", dieron una original refrescada a la música pop británica que para mediados de los 80 ya se estaba volviendo un tanto repetitiva. El primer tema llegó al tope de las listas en Estados Unidos y Canadá mientras el LP se mantuvo flotando en el Billboard por más de un año. Nada mal para un grupo que estuvo a punto de desintegrarse luego que su disco debut, aparecido dos años antes, apenas y se escuchó fuera de las fronteras británicas.
El éxito del Songs se debió a un magistral equilibrio entre los teclados electrónicos, las guitarras eléctricas y una potente batería. "Recuerdo como me exasperaba escuchar esos requintos que parecían no terminar nunca o esas composiciones con sintetizadores que duraban hasta 15 minutos, para mí eso era una manera de decir al público que ya no había nada más bajo la manga", refirió Orzábal en una entrevista. "Lo que buscamos con ese disco fue condensar el contenido, darle giros auditivos y mezclarlo de modo que el escucha nunca dijera 'oh no, ahí van de nuevo con otro solo de guitarra'". A su vez Smith agregó: "Quizá con excepción del tema 'Shout', que suena más a una mantra, el resto de las canciones del disco eran impredecibles; queríamos repetir el mismo efecto que el Sgt Pepper tuvo en muchos de nosotros".
Pero aparte de sus glorias ochenteras, el principal interés del presente para Tears for Fears es la aparición de su nuevo disco, titulado The Tipping Point (ambos son hoy los únicos miembros del grupo). A diferencia de sus obras anteriores, se trata de un álbum con aportaciones de guitarra acústica y aun algo de country, aunque el tema que da nombre al disco lleva su marca inconfundible al punto que bien pudo haber sido incluido en el Songs From The Big Chair sin mayor trámite. No extraña por tanto que "The Tipping Point" haya sido escogido como el primer single.
"La idea es que el disco sea una nueva experiencia para nuestros fans originales y quienes se asoman a nuestra música por primera vez", dijo Smith en una reciente entrevista promocional. "Es verdad que las nuevas generaciones nos han escuchado en la radio de hits clásicos, pero queremos que vean que no todo terminó ahí, que aún seguimos creando música". Agregó Orzábal: "Evidentemente no íbamos a grabar un nuevo disco con sampleos, ritmos hip hop ni a hacerle competencia a artistas como The Weeknd. Tenemos un legado que respetar y mantener; habría sido terrible si los Beatles hubieran regresado a fines de los 70 con un álbum al ritmo del Saturday Night Fever".
El grupo nació en Bath, ciudad famosa porque ahí se encuentran las ruinas de unos baños termales que se remontan a la época de los romanos. Orzábal es hijo de un inmigrante español que llegó a Gran Bretaña no a causa de la guerra civil española sino al comenzar los años cincuenta. Fue en Bath dónde Orzábal conoció a Smith en los años de la adolescencia. "Al verlo pensé que era hindú, llevaba el cabello cortísimo", recordó Orzábal hace décadas para la extinta revista Star Hits. Dados sus gustos musicales, los dos congeniaron y en 1980 decidieron formar su primer grupo, llamado Graduate. A ese brevísimo experimento le siguieron un par de años como músicos de sesión hasta que se les presentó la oportunidad de formar Tears for Fears, nombre atribuido a una técnica utilizada por el psicólogo Arthur Jano, uno de cuyos pacientes fue John Lennon, a quien Jano obligaba a berrear y a gatear por toda la habitación como terapia para abandonar las drogas).
Tras un par de sencillos el grupo lanzó su LP debut titulado The Hurting, el cual tuvo enorme éxito en las islas británicas pero pasó inadvertido en Norteamérica. Cuando las tensiones internas amenazaban con romper a Tears for Fears, el grupo cambió de productor y de enfoque pero las cosas no se dieron bien y volvieron a darle la confianza al productor Chris Hughes. Fue éste quien "revistió" el sonido del grupo, haciéndolo más sofisticado y complejo. "Chris insistió en que cada canción tuviera su propio sonido distintivo", recordó Smith.
El disco tuvo un éxito enorme y metió a Tears for Fears entre los ligamayoristas del pop ochentero y hasta se les invitó a participar en el concierto Live Aid de 1985. Tras grabar algunos singles y ser sometidos a las inevitables "versiones remix" de sus hits, el grupo volvería formalmente a los estudios en 1989 para grabar The Seeds of Love, un proyecto más que ambicioso lleno de orquestaciones, efectos de sonido y claramente inspirado en el Sgt Pepper al punto que el tema "(Sowing) the Seeds of Love es absolutamente sicodélico y su video promocional se muestra al tope de alusiones masónicas e Illuminati. Esta vez no les fue tan bien con la crítica que mínimo no bajaron al disco de "tener poca sustancia" y sus ventas fueron mucho menores. Orzábal ha aceptado que en ese momento el grupo no estaba al máximo de su inspiración, "pero había un contrato discográfico que cumplir".
La llegada del grunge y el auge del hip hop dejaron a Tears for Fears fuera de lugar en el tablero de las listas, esto al tiempo que las tensiones internas iban creciendo. "Las recomendaciones y las sugerencias pasaron a ser recriminaciones y objeciones, ya no era divertido trabajar juntos y eso va agotando la paciencia de cualquiera", recordó Smith en una entrevista, quien en 1990 grabó su primer disco solista, con poca trascendencia. Las presentaciones del dúo fueron más esporádicas hasta que en el 2009 Smith oficializó su salida y como respuesta, Orzábal puso fin abrupto a su amistad. La separación fue tan lacerante que ambos no se dirigieron la palabra durante una década. "Fue una manera de desquite mutuo, más que de orgullo herido, de decirle al otro 'soy más importante que tu'", dijo Smith, "pero también fue cuestión de inmadurez". Sin embargo esa pausa sirvió para que ambos desarrollaran sus proyectos solistas hasta que el hielo se rompió y decidieron volver a trabajar juntos.
Con todo, no ha sido un regreso fácil. The Tipping Point tuvo varias salidas en falso y una serie de retrasos. "Hoy tenemos una familia, hipotecas que pagar, en contraste cuando fundamos el grupo porque nos sobraba el tiempo libre", refiere Orzábal, "pero conseguimos completar el disco. Ahora viene la promoción". Para el efecto el grupo se ha presentado en varios programas de TV y solo espera que terminen las restricciones anticovid para iniciar una gira de conciertos. "Los dos extrañamos la magia d e estar frente a miles de personas que disfrutan tus canciones, ese momento maravilloso donde tu posición social, tu color de piel, lo que haces cada día para ganarte la vida se esfuman y solo queda la música flotando en el ambiente", dijo Smith.
Finalmente, ambos coinciden en que esa reunión era imposible hace apenas unos años. "Cuando salimos a comer juntos de nuevo para platicar, el tema de una posible reunión no fue tocado ni de casualidad, después de todo el haber sido parte de Tears for Fears fue lo que nos separó, pero también lo que nos había unido originalmente. No sabemos cuánto durará esta apuesta pero estamos satisfechos de que se haya concretado", dijo Orzábal.
Un factor a favor es que su música sigue sonando fresca casi cuatro décadas después a diferencia, digamos, de otros exponentes ochenteros como Frankie Goes to Hollywood, A Flock of Seagulls o Kagagoogoo. "Por supuesto eso nos enorgullece, y aunque dentro de 40 años quizá ya no estemos aquí, sería genial que se dijera lo mismo de A Tipping Point. Estamos apostando a que eso ocurra", concluyó Smith.
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