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La partidocracia está saliendo peor que el unipartidisimo
Aprovechando el concepto presidencialista de que todo lo bueno malo que pasa se debe al primer mandatarios, se olvida que los demás partidos políticos, vía el Senado y el Congreso, están co gobernando, lo que los hace cómplices del empantanamiento económico y social. Súmele que ahora todos estamos financiando sus trapacerías y escasa ética ¿a quien extraña que esto orille a muchos a optar por opciones más radicales?
Por Roberto Rojas P.
FEBRERO, 2015. Por ahí leí cómo era una
verdadera tragedia que el PRI gobernara México sin tener idea de como
hacerlo. Difiero con ese comentario: lo peor es que México esté gobernado
por cuatro partidos políticos que algo tienen muy en claro: gobiernan para
su propio beneficio y quien esté fuera del círculo privilegiado tiene la
obligación de soportar sus peroratas y de pilón pagar sus sueldos a costa
de nuestros impuestos.
La crisis de los partidos políticos está lejos de ser un fenómeno
nacional. En Europa su credibilidad se cae a pedazos y, en una advertencia
peligrosa, dan oportunidad a que opciones más radicales se hagan del poder,
y ya veremos en Estados Unidos cómo cuando el gobierno de Obama llegue --a
Dios gracias-- a su final, tanto Demócratas como Republicanos recibirán en
cara el repudio de un electorado que se siente defraudado. Pero volvamos al
terruño nacional.
En un país que por décadas padeció un presidencialismo enfermizo está
muy difundida la idea de que todo lo bueno o malo que pasa se debe
únicamente al Ejecutivo. Por mucho tiempo así fue pues el mismo partido
controlaba los tres poderes de la Unión. Se culpa al gobierno de Vicente
Fox de su mediocre desempeño económico, muy lejos de lo prometido en el
2000 pero rara vez se nos recuerda que los partidos de oposición en el
Congreso, específicamente el PRI y el PRD, boicotearon y evitaron que todo
lo que les enviaba el botudo guanajuantense fuera aprobado, así se tratara
de una reforma fiscal preparada y redactada por especialistas para
sustituirla por una porquería de "reforma fiscal" fabricada al
vaporazo en el Congreso y que no sirvió ni para maldita la cosa. Este
sería otro país si aquélla reforma fiscal hubiera sido aprobada hace 15
años.
En su momento el PAN, y ahora el PRI, cogobiernan con otras fuerzas, un
aspecto que consigna la democracia para que así todas las opciones obtengan
voz en las decisiones finales. Lo criticable es cuando ese soporte solo
sirve a los partidos políticos sin escuchar a quienes los eligieron. Muchos
otros países logran avanzar negociando con fuerzas opositoras pero en
México sigue siendo visto como una forma de darle más fuerza al partido en
el poder. Y ante semejante inmadurez, tan costosa además ¿qué optan por
hacer los partidos? Buscar enriquecer a sus allegados y a sus compadres. No
hay partido que escape a esa ignominia.
No es Peña Nieto quien obliga a los medios electrónicos a difundir
tonterías proselitistas "dirigidas a los miembros activos de X
partido". ¿Entonces por qué no se las envían directamente a sus
militantes registrados y a quienes nos importa un pito esa propaganda nos
dejan en paz? Son los partidos políticos los cuales secuestraron primero al
INE y luego diseñaron a su gusto una ley electoral propia de un país
autoritario que incluso limita a los concesionarios el número de
anunciantes que puedan contratar por hora.
Fueron también los partidos los que le han dado fueza omnímoda al IFE,
convirtiéndolo en un monstruo que todo el tiempo nos felicita por nuestra
democracia pero que pone millones de trabas a las candidaturas
independientes, que prohíbe a un particular comprar espacios en los medios
para echarle porras a su candidato favorito (algo que es común en otros
países, desde Estados Unidos hasta Uruguay).
Fueron los partidos políticos, en este caso el PRD, el que diseñó la
ruinosa miscelánea fiscal como parte de las negociaciones con el gobierno
federal, partido que, por cierto, se hizo para atrás a la hora que le
tocaba ceder y negociar su rebanada.
Empecemos por el PRI. Es el partido que, como lo ha hecho en buena parte de
su historia, se ve más sólido y con sus militantes más disciplinados.
¿Pero a qué diablos están apuntando sus convicciones? Por un lado quieren
atraer más inversión extranjera y por el otro desean resucitar al
sindicalismo corporativista, veneno que asusta a todo el que venga de fuera
con el fin de abrir aquí una empresa. Quiere mirar hacia el futuro pero
sigue proclamando gansadas de su historia que ni sus militantes duros creen.
Y lo peor: no se ha dado cuenta que en estos 12 años el país cambió y
ellos se han negado a hacerlo.
Siguen apostando, como en los tiempos de jauja lopezportillista, en el alza
mundial en el precio del petróleo como fuente de financiamiento.
Afortunadamente los dos sexenios panistas procuraron hasta lo posible tener
una política fiscal más mesurada, de lo contrario, ahorita estaríamos
entrando a una profunda crisis económica... la cual, por cierto, aún
estamos lejos de esquivar.
¿El PAN? Una lástima absoluta, muy lejos de los ideales de don Manuel
Gómez Morín cuando lo fundó en 1939. Hoy se encuentra carcomido no solo
por su doble moral --prohibir las minifaldas en unos ayuntamientos y
contratar "muchachonas" para sus fiestas post extenuante trabajo
legislativo-- sino por las luchas internas por el poder, un ex presidente
que no aprende a mantenerse al margen y la pérdida total de brújula para
encontrar propuestas en vez del ataque directo: no hace falta que nos
recuerden la incompetencia del gobierno federal cuando es visible a toda
hora y momento.
El PRD se separó de los lopezobradoristas pero el proceso no ha logrado
convertirlo en un partido de izquierda moderna. Siguen las peleas internas
que dieron por resultado la salida de Cuauthémoc Cárdenas, su principal
fundador. Al haber nominado a matrimonio Abarca sin saber su pasado (o peor
aún, que lo hubiera sabido) fue un golpe durísimo a su credibilidad con
todo y que la atención, y la culpa, haya sido hábilmente desviada hacia el
gobierno federal cuando el ex alcalde Abarca y el gobernador que salió, y
el actual, son perredistas.
Por ello, el PRD ha desaprovechado la oportunidad de ganarse a ese grueso de
electores que se inclinan hacia una izquierda moderada y que hoy no se
sienten representados por ninguna opción política, electores que
difícilmente votarían por el PAN y mucho menos por el PRI. Pero si lo
intentaran les sería muy difícil: la percepción del PRD es la de un
partido como los demás, es decir, al que le importa menos que un cacahuate
lo que exija de ellos la opinión pública una vez que ya los colocó en una
posición de poder.
El Partido Verde nos atosiga con dos de sus "logros", el de cadena
perpetua a secuestradores (dice un amigo abogado que en realidad se trata de
un tecnicismo jurídico; aun el peor delincuente puede pedir a un juez que
su sentencia sea conmutada o reducida por buena conducta), o la prohibición
de utilizar animales en los circos, con lo cual prácticamente se matará a
una actividad que existe desde la Colonia pues descapitalizará a los
dueños que deberán vender sus boletos a precios prohibitivos para
financiar los sueldos y prestaciones ahora que todos los actos serán
ejecutados solamente por seres humanos. Pero como el Niño Verde paga las
carísimas entradas al Cirque du Soleil con nuestro dinero, poco le
interesa que el circo sea un entretenimiento netamente popular.
Eso no es lo peor, naturalmente. El Partido Verde tiró hace rato su
mascarón de idealista para convertirse en satélite incondicional priísta;
sus "logros" que tanto cacarea le han servido de poco para
allegarse más votos.
Morena participará por primera vez en una elección el próximo junio pero
no necesita presentación pues ya sabemos de qué es capaz quien obtuvo su
registro como partido con inaudita facilidad. Debido a que no ha participado
directamente en la política, Morena está sacando provecho del desgaste de
los partidos tradicionales. Pero no nos hagamos: esta propuesta es lo que ya
vimos en el 2006 y el 2012 solo que sin la siglas del PRD, lo cual lo
presenta como algo más radical. De cualquier modo, si el gobierno de Peña
Nieto comienza acelera su picada a fin de sexenio no se dude que Morena sea
el principal beneficiado.
Omitimos comentario de los demás partidos: no cuentan, no existen excepto
para seguir consumiendo financiamiento público; son en suma, una enorme
cantidad de dinero que se nos quitó en impuestos y cuyos beneficios no
veremos jamás.
¿En realidad México merece tan pobre oferta política partidista? El
desprestigio de los partidos, consumidos por su propia avaricia e ineptitud
ya logró echarlos del panorama en Grecia y amenaza con hacer lo mismo en
España. Los partidos que dicen defender la democracia están conspirando
para que llegue alguien más y termine por enterrarla.
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