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HISTORIA DEL CAOS
Juvencio Alberto Betancourt Mar.
Antes de comenzar a relatar la historia de la
Teoría del Caos, es conveniente dar una breve explicación de lo que se
trata.
La teoría del Caos, que es conocida por algunos como Teoría de la
Complejidad, es una ciencia interdisciplinaria. Su hipótesis, fundamentada
matemáticamente, es que la mayoría de los fenómenos naturales son complejos
no tanto por la presencia de múltiples factores que interactúan, sino por
una propiedad intrínseca de los mismos, propiedad que es característica aún
de los sistemas más sencillos: la no linealidad. Después explicaremos qué es
la no linealidad en sí misma, lo único que diremos ahora es que es una
característica matemática que se presentará en la mayoría de los sistemas.
En otras palabras, la complejidad aparece aun cuando nos encontremos en un
sistema sencillo, como un péndulo, por ejemplo.
Y cuando aparece la complejidad, el caos se presenta: cuando no es posible
hacer predicciones a largo plazo porque el sistema no se repite
periódicamente, porque una pequeña alteración se amplifica rápidamente como
una avalancha; ahí, entonces está el Caos.
Pero el Caos guarda un orden oculto. Aunque parezca sólo desorden (de ahí la
palabra caos), no lo es: el desorden total es al azar, cualquier cosa es
posible; en el Caos, no todo comportamiento es posible. El Caos está
gobernado por matemáticas inflexibles, aunque no conozcamos la trayectoria,
conocemos los caminos por los que debe transitar tarde o temprano. Estos
caminos son los fractales, que se estudian en otra sección.
¡Lo simple puede generar complejidad, impredictibilidad, aparente desorden!
¡Y lo ordenado puede emerger de lo complejo, a su vez! Esas fueron las
lecciones del Caos
Esta teoría, como se dijo arriba es interdisciplinaria. La complejidad, lo
impredecible y el desorden aparecen por todos lados, en todas las ciencias y
en nuestra propia vida. Clima, huracanes, terremotos, tornados,
enfermedades, epidemias, accidentes, tráfico, un infarto, la bolsa de
valores, el comportamiento humano, el amasado de una pasta, reacciones
químicas, la turbulencia, la sociedad, una llave que gotea sin orden, un
ataque de epilepsia, la creatividad... todo esto y más es susceptible de
estudiarse con las herramientas que aporta la Teoría del Caos.
¿Qué diferencia hay entre la Teoría del Caos y el resto de la ciencia?
Simplemente, una forma de pensar y de ver las cosas.
La ciencia, desde Galileo, fue adquiriendo una confianza en sí misma que
para muchos parecía ser ilimitada.
Esta confianza se afianzó en gran medida debido al éxito de la mecánica de
Newton. Tanto que, Laplace, en el siglo XVIII se permitió decir: “El estado
presente del sistema de la naturaleza es evidentemente una consecuencia de
lo que fue en el momento precedente, y si concebimos una inteligencia tal
que a un instante dado conociera todas las fuerzas que animan la Naturaleza
y las posiciones de los seres que las forman, podría condensar en una única
fórmula el movimiento de los objetos más grandes del universo y de los
átomos más ligeros: nada sería incierto para dicho ser; y tanto el futuro
como el pasado estarían presentes ante sus ojos”. Determinismo científico.
Pero, a finales del siglo XIX, los científicos se toparon con obstáculos
graves al objetivo de predecir todo.
James Clerck Maxwell podría ser considerado como el precursor de la Teoría
del Caos. En 1873, en una conferencia en la Universidad de Cambridge,
expresó lo siguiente: “Cuando la situación es tal que una variación
infinitamente pequeña de estado actual alterará sólo en una cantidad
infinitamente pequeña el estado en algún tiempo futuro, se dice que la
condición del sistema, sea en reposo o movimiento, es estable. Por el
contrario, cuando una variación infinitamente pequeña en el estado presente
puede conducir a una diferencia finita en el estado del sistema en un tiempo
finito, se dice que la condición del sistema es inestable. Es claro que la
existencia de condiciones inestables hace imposible la predicción de eventos
futuros si nuestro conocimiento del estado presente es sólo aproximada y no
exacta... Hay cierta clase de fenómenos, como ya dije, en los cuales un
pequeño error en los datos sólo introduce un pequeño error en el resultado.
Tales son, entre otros, los fenómenos a gran escala del Sistema Solar, y
aquellos donde las leyes más elementales de la Dinámica contribuyen en la
mayor parte al resultado. El cursos de los eventos en estos casos es
estable. Hay otra clase de fenómenos que son más complicados, y en los
cuales, pueden ocurrir casos de inestabilidad; el número de tales casos se
incrementa, de manera excesivamente rápida, a medida que el número de
variables se incrementa”.
En su conferencia, Maxwell concluyó alentando a sus colegas científicos a
estudiar los fenómenos que presentaban inestabilidades, más que los
estables, como se acostumbraba en esa época.
BIBLIOGRAFÍA
1. Cvitanović, P. et al. Classical and Quantum Chaos. Ver 7.1.1
www.nbi.dk/ChaosBook/. 2000
2. Hunt, B.; Yorke, J. A. “Maxwell on Chaos”, Nonlinear Science Today.
3 [1] 1,3-4. 1993
3. Stewart, I. ¿Juega Dios a los dados? La nueva matemática del caos.
Grijalbo Mondadori. 1991
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