Así como las cosas se esperan, las cosas llegan. El viejo entró a la casa de Angélica y los dos se besaron. Ella estaba vestida muy provocativamente. Él se había vestido lo mejor que había podido. Recorriendo un poco los pasillos encontró una foto de la familia. En algún lugar que no le importó definir, Angélica estaba rodeada por sus dos padres, todos sonrientes. Al viejo se le cruzó entonces por la cabeza la idea de que la madre también estaba muy linda. De hecho era bastante más joven que él. Angélica le cortó los pensamientos. Comieron algo riéndose de las vueltas de la vida. El cuarto de ella era algo infantil. En la cama había algunos muñecos y fotos de ella con amigas en los estantes. Como la cama era individual, fueron a la habitación de sus padres que tenía una cama doble. Ella comenzó a bailar provocativamente y el corazón del viejo empezó a latir como nunca. Ella se fue sacando la ropa y él, riendo, fue haciendo lo mismo. Comenzaron a acariciarse suavemente hasta que él sintió la rigidez y seguridad necesaria como para atacar. Ella emitió un pequeño gemido como de dolor y él pareció tocar el cielo con las manos. Comenzaron a golpear sus cuerpos frenéticamente. Hacía mucho tiempo que él no se sentía tan feliz. De pronto hubo un problema. Sintió una puntada en el pecho y su rostro se transformó. Mientras ella permanecía excitada, la cara de él mostró el indudable signo del terror y abrió la boca largando un suspiro grave. Recién entonces ella se dio cuenta de que algo iba mal. Él se quedó duro como si un espíritu se hubiese adueñado de su alma, o más bien como si empezara a recibir un ataque de epilepsia, y llevando las manos a su pecho cayó en la cama a un costado de la joven muchacha que gritó espantada.
La voluptuosidad de Angélica había sido mortal. El viejo, sobreexcitado había recibido un ataque al corazón del que hubiese podido reponerse si hubiese rápidamente recibido una ayuda que Angélica estuvo demasiado impresionada para prestarle. El problema ahora sería qué hacer con ese cuerpo tieso. Angélica se sintió tan desesperada que hasta llegó a pensar en el suicidio como una posible solución a ese desastre.