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Mi lento día...
Me
descubro en el vértigo de la ausencia,
en
un vacío sin calma que no cesa,
en
ese amor que ya es sombra,
apenas cierta,
de cada movimiento de mi vida.
Quiero
perderme en tus palabras
que siempre alegre
me ven,
pobres
las mías
(si
no te miran)
ajenas
de sabor sin tu destino.
Cubierta
de silencios y desnuda,
nada calma el tacto
de mi deseo
que
te busca,
entre sábanas de recuerdo
para no extrañar tu olor, venciendo el mío.
Hoy,
vivo y amargo por
saberte sin tenerte,
me visto del sueño
que estremece el latir de tu voz;
y
en el anochecer de la mía, el silencio
grita sin aire tu nombre...
Cómplice en un vuelo, testigo de mi despertar,
de mi piel... compañero,
amante de mis calladas
formas,
fiel amigo al sucederse...
...
mi lento día.
(En
el grito silencioso de tu nombre...)
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