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17-Julio-2001: Barcelona-Aeropuerto Luton

Nuestro vuelo sale a las 23:00 desde el aeropuerto del Prat de Barcelona con llegada a Londres Luton a las 24:00. Tras las prisas de la facturación, llegamos al pequeño aeropuerto de Luton, donde descargamos las bicicletas y las alforjas. Nos esperaba una larga noche hasta las 10:55 hora de salida del vuelo Luton-Edinburgo, también con la misma compañía.

 

 

 

18-Julio-2001: 34 km. Aeropuerto Luton-Edimburgo

Por fin, tras largos meses de preparativos, las pequeñas ventanas del avión nos regalan las primeras vistas de las tierras escocesas. Y claro, como no puede ser de otro modo, entre nubes pero SIN LLUVIA. Estábamos tan concienciados que llovería día y noche que ver aquel sol resplandeciente entre las nubes es toda una sorpresa. Todos los paquetes llegan en perfecto estado y empezamos a montar lo que se convertiría en nuestro medio de transporte durante muchas jornadas. Dos horas después salimos rumbo al Campsite Edinburgh Caravan Club Site ***** (Marine Drive, Edinburgh EH4 5EN, 12£ dos personas y una tienda pequeña), un camping situado a orillas del mar. Nuestra primera sorpresa ha sido encontrar un carril bici desde el aeropuerto hasta Edimburgo. Encontrar el camping no ha sido cosa fácil pues está a 9 km del centro de la ciudad y tras preguntar en una gasolinera con nuestro mal hablado inglés, nos indican que cojamos la larga y muy transitada calle Ferry Road. Preguntamos una vez más por el campsite y al fin damos con él. Descargamos y plantamos la tienda. Es muy acojedor. Nos duchamos y salimos ansiosos a conocer la ciudad.

Por suerte y sorpresa para nosotros, nos encontramos un increíble carril bici (salid del campsite hacia la izquierda, la primera calle de subida a la izquierda hasta la rotonda, seguid recto subiendo unos 200 metros y encontrareis un carril bici) que discurre entre árboles y cortos túneles. Vamos viendo desvíos perfectamente indicados y tras un largo puente tomamos a la izquierda la salida hacia la calle Wester Coates Terrace y luego la amplia calle West Coates Haymerketterr (que también tiene carril bici) que nos llevará al centro, a la populosa calle Princes Street. Es el primer día y teníamos ganas de hacer turismo. Visitamos la parte el casco viejo y admiramos las espectaculares murallas del castillo mientras el sol se pone en el horizonte. Volvemos de noche hacia el campsite siguiendo de nuevo el sorprendente carril bici (si tenéis la cámara a punto de flash y un poco de suerte, podréis fotografiar en medio del camino zorros y tejones).

 

 

19-Julio-2001: 24 km. Edimburgo-Stirling

Nos levantamos lloviendo y nos disponemos a empezar nuestra ruta hacia Stirling pero, tras estudiar el mapa detenidamente, decidimos coger el tren, no sin antes pasar por alguna ferretería a comprar bombonas desechables para el camping-gas. Así pues, de nuevo por el carril bici nos dirigimos a la estación de tren situada en el mismo centro de Edimburgo. El billete de tren nos ha costado 5,2£/pers. y hay que tener muy en cuenta cuantas bicis transporta el tren, ya que sólo pueden ir dos ( y a veces tres, según te pillen o no). Para asegurarse la plaza, se puede hacer la reserva al comprar los billetes. Bueno, hemos llegado al singular pueblo de Stirling y nuestro primer objetivo es el Tourist Information (TI a partir de ahora). Allí nos informan de los campsites de la ciudad (uno que figura en el mapa de Caravan Camping Parks Map y otro que no pero que ambos equidistan la misma distancia de Stirling) y también hojeamos disimuladamente los mapas de la zona pero antes decidimos hacer un poco de turismo.

Saliendo del TI, a mano izquierda, la primera a derecha subiendo y luego a la izquierda, donde subimos por una calleja muy estrecha hasta un cementerio con cruces muy antiguas.

Habiéndose hecho un poco tarde, decidimos irnos hacia el campsite, esperando visitar el famoso castillo al regresar de nuestra ruta. Nos decantamos por el camping del mapa calificado como "Best Park in Scotland", situado cerca de las pintorescas colinas Ochil, llamado Witches Craig Caravan & Camping Park ***** (10,5 £, dos pers y una tienda, 8p la ducha) y cuya mujer, que seguro os la encontraréis con un sombrero y una enorme pluma en la cabeza, os atenderá amablemente.

 

 

 

 

 

20-Julio-2002:44 km.Stirling-Doune-Callender-Achray Forest.

Hoy realmente podemos decir que empezamos La Ruta, pues hasta el momento no hemos circulado todo el día en bicicleta. Así pues, ansiosos por emprender nuestra aventura, nos dirigimos hacia Doune, pasando por Bridge of Allan, por la carretera B824, que, aunque un poco transitada, no es la principal. Allí tenemos la intención de visitar el castillo medieval del siglo XIII. Y no nos decepciona. A diferencia de los castillos de Edimburgo o Stirling, mucho más ricos y grandes (y de siglos posteriores), en este palpamos la esencia del espíritu medieval y podréis visitarlo sin agobios ni multitudes por tan sólo una entrada de 2£ (supongo que os preguntaréis: ¿Dónde dejaron las bicicletas y las alforjas?, pues en la entrada del castillo, junto a un muro donde hay un alambre. Allí atamos las bicicletas con nuestro cable, porque no llevamos pitón, y las alforjas las dejamos puestas. Impensable, ¿verdad?. Pues ningún problema). Sin demorar mucho nuestra partida, admiramos las bien cuidadas casas de Doune. Pocos kilómetros después, rumbo a Callender, cogemos una carretera secundaria que queda a la derecha, justo después de Burn of Cambus y antes de Drumvaich. Es maravillosa, donde apenas pueden pasar dos coches pero que no circula ni uno. Aquí es donde contemplamos atónitos el espíritu de la naturaleza pues, teniendo de marco las verdes praderas salpicadas de rechonchas ovejas, un grupo de águilas sobrevuela nuestras cabezas y algunas de ellas realizan picados increíble. Y mientras el suave viento escoces nos lleva a Callender nosotros no podemos hacer más que dar gracias al fantástico tiempo que nos está haciendo.

Callender es un pueblo eminentemente turístico, con una gran avenida principal donde circulan enormes autocares. Por así decirlo, no tiene ningún encanto. Compramos en el supermercado, comemos junto a un río (quizás el único lugar tranquilo del pueblo) y luego nos damos el primer pequeño lujo del viaje: disfrutar en una granja tradicional escocesa (situada en el lado derecho, dirección Stirling, de la avenida principal) de un Cake of Chocolat. Allí también nos informamos de los campsites y decidimos ir a uno situado a orillas de Loch Venachar, cogiendo una carretera secundaria muy agradable, rumbo a Easter Dullater. Para nuestra sorpresa, un cartel nos advierte que en nuestro campsite sólo admiten caravanas. Las circunstancias, el buen tiempo y nuestras ganas de aventura nos motivan a seguir por aquella carretera. Y otra sorpresa son aguarda pues encontramos un carril bici precioso que discurre a orillas del Loch Venachar. Luego la pista se hace más ancha y decidimos subir por una pendiente que nos queda a nuestra izquierda, bordeando el Loch Drunkie hasta una zona donde encontramos una mesa para comer y una especie de torre de avistamiento de aves (también hay otra pista que desciende hasta el lago, a la izquierda de la pista por la que circuláis). Aquel césped, perfectamente cortado, nos ofrece la posibilidad de hacer nuestra primera acampada libre. Se hace de noche y nos vamos a dormir, un tanto nerviosos pues estamos lejos de cualquier sitio pero así es la aventura, y por si fuera poco, se pone a llover chuzos de punta. Una gafas de seda para dormir y unos tapones nos ayudan a relajarnos. Hasta mañana.

 

 

21-Julio-2001:48 km.Achray Forest-Loch Katrine-Inversnaid Hotel

Sin duda alguna estamos de suerte. Justo ha dejado de llover cuando hemos abierto la cremallera de la tienda así que, sin perder un instante, la plegamos (escogimos bien, no ha entrado ni una gota de agua), montamos las alforjas y partimos rumbo Loch Katrine. Deshacemos parte del camino, dejamos atrás una preciosa granja y nuestro sentido de la orientación nos lleva hasta la carretera A.821, que descendemos hasta el Loch Achray. En una pronunciada curva encontramos el desvío hacia Loch Katrine y cual será nuestra sorpresa al ver como todos los coches que suben con nosotros están obligados a detenerse y aparcar antes de entrar a la apacible carretera de circunda el lago. Curiosamente encontramos la primera fuente pública en toda nuestra ruta (lo cierto es que, con lo que llueve, ¿quién quiere fuentes?). La estrecha carretera se convierte en un auténtico placer y, aunque el tiempo se ha estropeado un poco, disfrutamos de la tranquilidad del paisaje. Con nosotros viajan ciclistas con bicicletas alquiladas, incluidos niños pequeños en remolques de los más graciosos. Y así es como damos toda la vuelta hasta Stronachlachar para luego dirigirnos hacia Loch Lomond, con la intención de llegar a Crianlarich por el más que conocido West Hihgland Way. Con el loch Arklet Rest a nuestra izquierda, descendemos al Loch Lomond tras una impresionante bajada. Nuestro camino está perfectamente señalizado al lado del carísimo Inversnaid Hotel. Sin dudarlo, emprendemos el viaje, a sabiendas que no llegaríamos a Crianlarich por lo tarde que se los había hecho pero, ah, ya se sabe, cuando uno intenta coger caminos diseñados para ser caminamos y no rodados pues... el camino se convierte en una AUTÉNTICA PESADILLA. Hacemos escasamente cien metros antes de bajarnos de la bicicleta. Las piedras cada vez son más grandes y acusamos el esfuerzo de la travesía. Nos cruzamos con una zona de campistas que realizan el trayecto a pie y tienen sus tiendas plantadas en las pequeñas zonas acampables al lado del camino. Avanzamos muy poco a poco y las piedras y las raíces parecen (o son) cada vez más y más grandes. En ocasiones tenemos que ser los dos los que hacemos fuerza con una sola bicicleta para superar una pronunciada subida o impedir que se despeñe por una tremenda bajada. Las bicicletas cargadas con las alforjas parecen pesar todo los que no han hecho en todo el viaje. Una hora más tarde apenas hemos avanzado un par de kilómetros (o menos). Exhaustos y agotados nos vemos obligados de emprender el regreso. El West Highland Way nos ha derrotado. Por suerte, encontramos una zona para acampar al lado del lago. Luego, uno de nosotros va a preguntar al hotel pues existe un servicio de ferry. La suerte vuelve a estar con nosotros, por la mañana partiremos hacia Tarbet.

 

 

 

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22-Julio-2001: 28 km Tarbet-Crianlarich

Hemos dormido 11 horas y, como ayer, ha estado lloviendo toda la noche pero al levantarnos ha parado. Inmediatamente nos hemos ido a lavar a las negras aguas (son negras por un fenómeno perfectamente natural, tranquilos porque son estupendas) del Loch Lomond, deshacemos lo que nos queda de camino y cogemos el ferry (9£, dos pers. y las bicis). Nos invitan a un par de chupitos y contemplamos una isla de aves acuáticas. En quince minutos llegamos a Tarbet y nos ponemos a rodar por la transitada carretera A-82. 16 millas más tarde llegamos a YH de Crianlarich. Hemos hecho pocos quilómetros pero nuestras piernas necesitan un merecido descanso tras la ajetreada jornada pasada así que decidimos pasar la noche en el muy agradable Youth Hostel, que tiene un garaje para las bicicletas. Aquí podemos lavar la ropa en las lavadoras de pago (ellos también te venden el jabón) y nos duchamos (tres días sin hacerlo empiezan a pasar factura). No salimos de nuestro asombro al contemplar la cocina, e incluso dudados al verla por primera vez que sea para los alberguistas. 30 fogones, al menos 50 cazuelas, coladores, batidores de huevos, bandejas para el horno, horno, microondas, grill, tablas para cortar, y ¡¡¡un cajón lleno de cuchillos para cortar el pan!!!. Decididamente, ¿quién quiere volver a coger la bici?. Hasta mañana.

 

23-Julio-2001: 58 Km.Crianlarich-Bridge of Orchy-Glen Coe

Quizás hayan sido demasiados días de "relativo buen tiempo" pues hoy se ha levantado el día completamente nublado y lloviendo a cantaros. Pero fueron tres meses de preparativos los que tuvimos para concienciarnos que la lluvia sería nuestra fiel compañera así que, dejando la pereza en el albergue, cogemos las bicicletas y emprendemos rumbo a Tyndrum por la carretera A.82. También existe la alternativa de coger el West Highland Way (en el Youth Hostel hay un poster con los mapas que detallan estupendamente toda la ruta del mítico camino) pero ni el tiempo ni nuestras fuerzas nos acompañan como para arriesgarnos a enfrentarnos a un camino lleno de barro y piedras. Pero los cantaros se convierten en chuzos de punta y, pese a nuestras chaquetas Gore-Tex, debemos parar tras 5 millas, en el inmenso T.I de Tyndrum, donde esperamos a que pare un poco la lluvia y de paso hechamos una hojeada a los mapas. Por suerte, la lluvia remite dos horas más tarde y nos permite emprender la ruta hasta Bridge of Orchy donde tomamos la A8005, con la intención, esta vez sí, de coger el West Highland Way. Camino que, curiosamente, figura en los mapas de carreteras como un Other Road pero que, al llegar a él, vemos que hay una alta valla con unas escaleras para superarla, haciendo imposible tomarla con coche. El camino, esta vez, es bueno, aunque lleno de adoquines que nos hacen temblar hasta el alma, pero la tranquilidad que disfrutamos merece la pena. Nos cruzamos con caminantes pero ningún ciclista, y tras una subida prolongada aunque no excesiva, empezamos a bajar. Para nuestra desdicha, partir de ese momento... LLUVIA. Y cuando ya estamos calados hasta los huesos, mojados como pollitos, ¡tachan!, el restaurante del Glencoe Ski Center. Allí comemos algo, nos secamos y seguimos de nuevo, sin que la lluvia nos de un momento de tregua, hacia Glencoe, dejando a la izquierda la preciosa coordillera The Three Sisters, donde parten diversas excursiones. Allí nos espera el Youth Hostel aunque nuestra primera intención era dormir en el campsite de la misma ciudad.

 

24-Julio-2001: 7 Km. Jornada de descanso.

Nos levantamos con buen tiempo y decidimos tomarnos una jornada de descanso aunque abandonamos el YH para trasladarnos al Campsite Invercoe Caravan & Camping Park ***** (Glencoe, Argyll, 8£ dos pers. una tienda pequeña) a 2 millas, que tiene unas vistas preciosas al Loch Leven. Pero, un tanto inquietos, hacemos una excursión a pie por el apacible y muy bien cuidado Loch Lochian, haciendo fotos de auténtica postal.

 

25-Julio-2001: 36 km Glen Coe-Kinlochleven-Fort William

Después de un día fabuloso como el de ayer, hoy llueve pero, más descansados, nos montamos sobre las bicicletas y emprendemos rumbo hacia Fort William. Llegamos a Kinlochleven, un pueblo sin demasiado encanto y justo allí encontramos el West Highland Way, evitando de este modo la carretera. Con un inicio no demasido bueno (con una cuesta muy pronunciada), el camino se hace agradable aunque damos gracias de llevar Mountain Bike pues de lo contrario sería impracticable. El valle nos deleita con su tranquilidad y nos sentimos parte de él. Sin lugar a dudas, esta vez hemos acertado el camino. Tras 14 millas a ritmo bastante lento y completamente solos, llegamos a la Other Road que pasa por los pueblos Blar a'chaorainn y Blarmachfoldach.

Fort William es una eminente población turística sin ningún encanto y que nos decepciona. Cansados por el duro trayecto, acampamos en el campsite Glen Nevis Caravan & Camping Park *****. Aquí podemos comprar grasa para los rodamientos de la bicicleta en una tienda de ciclismo que hay en la avenida principal. Por la noche planeamos las dos siguientes jornadas: Una ruta light por los alrededores de Fort William y una excursión a pie hasta la estación de tren Corrour.

 

26-Julio-2001: 40 km Fort William-Fort William

Nos levantamos con la intención de reservar fuerzas para la siguiente jornada. Visitamos el castillo de Inverlochy Castle situado en la A.82 y luego, llegando a Torlundy, cogemos una estrecha carretera a la derecha, ascendiendo por el Forest Leanachan, llegamos a una estación de sky y terminamos bajando a la carretera A.82 para atravesarla y descender al river Lochy por una other road muy agradable que nos lleva de vuelta a Fort Williams.

 

 

 

27-Julio-2001: 32 km a pie. Fort William-Corrour

Después de unos cuantos días en bicicleta nos hemos levantado con ganas de caminar. Así pues nos leemos con detenimiento la guía Scottish Highlands and the Isle of Sky donde detalla la excursión para visitar el Nevis Gorge y en su apartado Longer Walks nos recomienda (y cito textualmente): A good path beyond Steall Bridge gives access to the uppermost reaches of Glen Nevis; follow it as far as you like before returning. Very keen walkers can embark on a marathon trek all the way to the YH at Loch Ossian (25,7 km; 10h30 min), returning the next day or catching the train back to Fort William from the remote station. Nuestra cara refleja la incredulidad que sentimos al leer como 25 km se pueden hacer en 10 h por lo que pensamos: "Se habrán equivocado". Empezamos a caminar a las 8:40, saliendo del camping hacia la derecha y siguiendo la carretera. 6 km más tarde termina el asfalto y empieza lo que sería nuestra larga agonía.

El paisaje no nos decepciona en absoluto y al valle, muy abierto, nos regala sus increíbles vistas a las montañas Ben Nevis, Bin Nein Mor y Aonah Beg. Por suerte el día es bueno y nos brilla el sol iluminándonos los arroyos que transcurren tranquilos a lo largo de nuestra ruta. Las sensaciones invaden nuestros sentidos y en ocasiones nos sentimos parte del paisaje, de la naturaleza. Pero a medida que avanzan los kilómetros nos vamos dando cuenta de nuestro imperdonable error. Las botas empiezan a anegarse de agua, el camino se convierte en un pequeño arroyo y en ocasiones tenemos verdaderas dificultades en seguir. Deberíamos haber llevado botas con Gote-tex u otra fibra impermeable. Los kilómetros pasan y el camino se pierde en ocasiones (aunque es imposible perderse porque la travesía es clara a lo largo del valle). Nuestros pies andan sobre auténticos charcos que nos obligan a parar y achicar el agua de las pesadas botas. El estrés psicológico que produce mirar constantemente al suelo haber si metes el pie en un charlo hasta la rodilla empieza a pasarnos factura, y a todo esto, se añade el factor cansancio, pues el valle se hace interminable. Van pasando las horas y cierto nerviosismo se añade a nuestras mermadas fuerzas. Empezamos a temer que no lleguemos a tiempo para coger el tren de vuelta (21:18 h). La hora de comer pasa volando pero no nos podemos detener y, aunque el sol pica con fuerza, bajo aquel césped eterno se esconde agua y agua y agua. Con la convicción que legaríamos a las 15:00 a la estación de Corrour, nuestro reloj se encarga de asustarnos más si cabe al contemplar azorados como son las 18:00 y aún estamos lejos. Apretamos la marcha y al fin, a las 20:00 llegamos a la estación tras una prolongada y extenuante subida desde el Loch Treig.

Han sido 20 millas (32 km) en aproximadamente 10:30 h, tal y como decía la guía (y no os penéis que íbamos lentos porque tan sólo descansamos 40 min en total), pero si hubiéramos llevado botas impermeables las cosas habrían sido muy diferentes. De todos modos, la experiencia ha valido la pena y estamos muy contentos. Ahora, en el banco de la estación podemos relajarnos y COMER.

 

 

28-Julio-2001: Fort William-Mallaig-Armadale (isla de Skye)

De nuevo, la suerte nos sonrie y el día se levanta estable. Y tras estudiarnos el mapa con la intención de llegar a la isla de Skye, decidimos hacerlo en tren. El motivo no es otro que las transitadas carreteras sin arcén de Escocia y, en esta ocasión, no hay forma de evitarlas para poder llegar a la isla. Llegamos a la estación de tren, compramos los billetes (14,8 £/dos pers.), colocamos las bicicletas en el lugar especial para ellas en el tren, y nos disponemos a disfrutar del paisaje. No tardamos mucho en llegar a Mallaig, una población pesquera donde se puede disfrutar de buen percado. También tiene dos YH, uno en la ciudad y otro a las afueras, pero nosotros estamos ansiosos de saltar a la isla de Skye, así que, sin demorarmos más de lo necesario, nos acercamos a la bahía para comprar los billetes de ferry (5,60 £/dos pers.). Y así es como llegamos a lo que se convertiría en nuestra sorprendente isla. Podríamos haber seguido, pero la excursión de la pasada jornada prometía dejarnos sin fuerzas si nuestra mente se empecinaba en subirnos a la bici por lo que decidimos el resto de día en el agradable y tranquilísimo YH de Armadale.

 

 

29-Julio-2001: 58 km. Armadale-Broadfort-Loch Sligachan

La mañana se levanta serena y nuestras piernas un poco menos cargadas. Enfilamos rumbo a Portree por la única carretera que hay. En esta ocasión no podemos evitar a los coches aunque, por suerte, el tramo de la A.851 es muy poco transitado. Llegamos a Broadfort, compramos en el enorme supermercado y en el T.I cogemos folletos publicitarios sobre los viajes en barco a las Cuillin Hills desde Elgol. La idea nos gusta y decidimos que, si todo marcha bien, cuando salgamos de la isla visitaremos la población.

Y de nuevo sobre la bicicleta por la A.850 aunque justo después del pequeñisimo pueblo Aricharnach, cogemos la other road que trascurre cercana a la costa y que nos lleva de nuevo a la transitada A.850. El día se acaba estropeando y la lluvia nos golpea con fuerza pero queremos llegar al campsite situado justo en la pronunciada curba del lago Sligachan (cuidado, este no sale en el mapa Caravan Camping Parks Map). Llegamos a él, cansados y lloviendo a cantaros pero nos damos cuenta de una particularidad. Justo 100 m. antes de llegar pasamos por un puente y en él, a mano izquierda, apreciamos un trozo de césped despejado que nos puede servir perfectamente para hacer Wildlife, así que, sin pensárnoslo mucho, montamos la tienda a toda prisa y nos refugimos en el acogedor y auténtico bar escoces del Sligachan Hotel (a 50 m escasos de donde hemos plantado la tienda). No salimos de nuestro asombro al contemplar como es posible adquirir por unos céntimos una postal de donde hemos acampado.

 

30-Julio-2001: 51 km + 5 km a pie. Sligachan-Portree-Uig-The Quiraing

El día anterior anocheció horrible y el de hoy no tiene nada que envidiarle. De nuevo, en la A.850, vamos rumbo a Portree. Lluvia y viento nos acompañan durante una subida importante que luego, se convierte en una larga y relajada bajada de 12 km hasta Portree. Se trata de la capital de la isla y es bastante acojedora. Dispone de campsite y YH de la Independent Bachpackers Hostels pero nosotros sólo tenemos ganas de tomarnos un café calentito y recuperar fuerzas.

Por suerte, deja de llover después de la hora de comer e incluso en el cielo se abren spells. De nuevo, montados en nuestras bicicletas, reemprendemos la marcha con la intención de dormir en el YH de la Scottish Youth Hostel. Uig aparece ante nuestras miradas dentro de la Uig Bay y disfrutamos de sus increibles vistas a medida que bajamos por la suave pendiente. Antes de llegar nos detenemos en el YH, miramos el tiempo y luego calibramos nuestras fuerzas. ¡Y por que no!, nos decimos, ¡seguimos adelante!. Bajamos al pueblo, una rápida visita y de nuevo a la carretera pero justo al salir del pueblo tomamos una other road a la derecha que nos conducirá a la Quiraig, una fomación rocosa que es imprescindible visitar. La carretera es llana, sin coches y muy, muy agradable. Vemos que es posible acampar en muchos sitios pero el día es bueno y estamos ansiosos por visitar el Quiraig. Así es como llegamos y no nos decepciona en absoluto, y como bien dicen los consejos: aprovecha cualquier resquicio de buen tiempo, nunca se sabe. A la 19:45 bajamos de las bicicletas, las ocultamos como podemos (aunque no podemos atarlas a nada) y nos vamos de excursión por el estrecho y formidable camino que hay perfectamente marchado y que recorre toda la formación rocosa. La experiencia es magnífica y, mientras occidente refulge con jirones de día, nosotros nos abrazamos y contemplamos silenciosos las vistas de un atardecer que será recordado eternamente en nuestros corazones.

 

 

31-Julio-2001: 34 km. Quiraig-Portree

Amanece en oriente y nosotros nos ponemos en marcha, rumbo a la Storr, una formación rocosa situada a pie de la carretera A.855. Tras una bajada rápida, los repechones trascurren uno tras otro, y nuestras piernas acusan el esfuerzo de las pasadas jornadas. Por suerte, las vistas recompensan con creces el duro esfuerzo, y al fin llegamos. Hemos tenido suerte de nuevo y, después de dejar las bicicletas con las alforjas puestas atadas al poste de información, el buen tiempo nos acompaña en nuestro ascenso. Las vistas son espectaculares y el recorrido, aunque muy transitado por turistas, no tiene desperdicio.

El mítico monomito The Old Man of Storr se levanta ante nosotros imponente hacia el cielo y gozamos de unas extraordinarias vistas a las islas Raasay y Rona. Luego, descendemos y, de nuevo, en nuestras bicis, marchamos hacia Portree donde nos quedaremos un día y visitaremos la ciudad.

 

1-Agosto-2001: Jornada de descanso y visita a Portree

Desde el campsite Torvaig de Portree, recorremos la agradable ciudad, realizamos unas compras para los próximos días y nos relajamos en su bahía.

 

2-Agosto-2001: 69 km. Portree-Broadfort-Elgol

Nos levantamos con mal tiempo y nos disponemos a salir de la isla, rumbo a Broadfort por la carretera A.850. La lluvia nos golpea con fuerza y antes de llegar hacemos los 500 km de ruta. En Broadfort hacemos algunas compras y entramos en el pequeño T.I. Allí, una vez mas, nos seduce la publicidad del pequeño pueblo de Elgol, situado en una bahía desde donde parten barcas para visitar las Cuillin Hills. La idea nos atrae y el tiempo mejora. Piernas a la bicicleta y nos ponemos a rodar por la B 8083. La carretera es, sencillamente, magnífica. Los coches parecen haber desaparecido y, rodeados de naturaleza, nos sentimos libres y parte de unas tierras salvajes. Con toda seguridad, aquí visitamos el lago más bonito de Escocia: Loch Slapin (con marea alta es mucho mejor). Vemos las terneras retozando apaciblemente en sus orillas y las Cuillin Hills hacen de marco incomparable de unas vistas incomparables. La carretera sigue con repechones que hacen mella en nuestras piernas. El sol se empieza a poner por el horizonte y nosotros no encontramos sitio para acampar. Todo está tremendamente mojado. Al fin llegamos al pueblo de Elgol, aunque nuestra preocupación principal es poder acampar. Desesperados y con la noche encima, nos adentramos por el camino que conduce a las Cuillin Hills y allí encontramos un hermoso y cortado césped aunque está vallado. Muy a nuestro pesar, abrimos la puerta y acampamos.

 

 

3-Agosto-2001: 4 horas a pie. Loch Corruisc

Nos levantamos con ganas de andar, siguiendo la ruta detallada en la guía Scottish Highlands. Salimos de Elgol, por un camino perfectamente señalizado y, como ya hemos explicado en otras excursiones, la senda discurre por un continuo riachuelo. Ladeando las verdes montañas, las vistas al atlántico son una auténtica maravilla, hasta llegar a una amplia e idílica playa. Pero el objetivo estaba aún por llegar aunque, ¿dónde está el puente que franquea en ancho río?. Con las zapatillas en las manos y los pantalones arremangados, atravesamos el curso de agua helada lleno de enormes gijarros redondos, que no nos resulta nada agradable y muy doloroso. Así pues, seguimos la marcha. Y las horas pasan y nuestras piernas se resienten. Tres horas saltado de piedra en piedra nos resultan extenuantes pero aún más el pensamiento del retorno, por lo que decidimos apretar la marcha y conseguir llegar al lado Corruisc para regresar en una de las embarcaciones de turistas que salen de Elgol de excursión al lago. Los minutos pasan y no alcanzamos a ver el lago, e incluso nos topamos con una enorme formación rocosa que debemos sortear, con evidente peligro. Desesperados ante el pensamiento del ¡¡¡¡¡¡ retorno, y la probable pérdida del barco, nuestros pies ya no distinguen entre chanco o tierra seca. Al fin, conseguimos llegar. Nos tranquilizamos al ver a los turistas que aún siguen haciendo fotos al lago, ajenos a nuestro sufrimiento y sin perder un instante acudimos al pequeño muelle donde permanecen anclados los barcos recreativos. Tenemos plaza de vuelta.

 

4-Agosto-2001: 58 km. Elgol-Kyle of Lochasch-Stromeferry

Nos levantamos con sol pero mucho viento y de tanto en cuanto las escasas nubes nos remojaban con alguna que otra shower. Ponemos rumbo a Kyle of Lochasch, dispuestos a salir de la magnífica isla que tan bien nos ha acogido. Por supuesto, no podemos evitar la transitada carretera A.850. En Kyle of Lochasch atravesamos el magnífico puente que nos lleva, por decirlo así, al continente. En el Gateway Café de Kyle of Lochasch, y después de visitar el T.I de la ciudad, planificamos nuestra ruta de ascenso a la punta más septentrional de Escocia. A partir de este punto, se nos hace más complicado encontrar campsites por lo que decidimos dormir en un YH de la cadena independiente. Además, empieza a llover con fuerza con lo que, sin pensarlo demasiado, nos ponemos en marcha. Para nuestra sorpresa y, a la vez, decepción, el YH está completamente lleno. La cosa se nos pone muy complicada pues cualquier campsite está demasiado lejos, obligándonos a buscar un lugar donde acampar, pero... ¿quien encuentra un lugar más o menos seco cuando hace dos horas que está lloviendo de lo lindo?. Nuestra salvación se nos presenta en forma de anden de tren. Sí, sí, como lo estáis leyendo. Acampamos en el pequeñísimo pueblo (cuatro casas) de Stromeferry (no ferry), detrás del cartel de información de trenes, donde cabe nuestra pequeña tienda. Es, sin duda, el lugar más seco que hemos podido encontrar. Con las vistas al loch Carrot, nos vamos a dormir.

 

5-Agosto-2001: 45km. Stromeferry-Lochcarron-Shieldaig

Nos levantamos después de soportar una noche de auténtica lluvia (los tapones para las orejas son imprescindibles para estas ocasiones), con destino al campsite de Shieldaig, el cual no sale en la guía de campsites para turistas. La carretera A.890 nos mortifica con rampas del 14% y descensos del 11% y 14% (donde alcanzamos el récord de velocidad: 60 km/h) y, hasta la primera parada, en Lochcarron (18 km de marcha), la ruta a transcurrido sin más incidentes a excepción de las ya mas que tradicionales showers y spells (trombas de agua, vamos) y un viento de los más fastidioso. Tanto que, tras el pueblo de Lochcarron, nos paramos a comer en una restaurante típico de Seafood, a la altura del pueblecito de Kishorn, que nos deleita con su Home Made Soup (buenísima) y el Garlic Escallops with Croissat. Luego, las showers han continuado, intensísimas. Pero lo mejor estaba por llegar. Llevábamos cuatro días sin duchar y ansiábamos relajarnos bajo la caliente agua escocesa, aparte de querer volver a hacer amigos, porque cuatro días sin duchar y con duras jornadas de esfuerzo dejan sin amigos a cualquiera (ya entendéis que me refiero). Shieldaig es un pueblo precioso y el campsite..., el campsite..., ¿dónde está el campsite?. De nuevo, llenos de sorpresa y estupor, nos damos cuenta que lo que se llama campsite no es más que un trozo de césped grande donde se puede acampar y desde donde se dominan unas fantásticas vistas a la bahía del Loch Shieldaig, pero en lo referente a duchas o aseos nada de nada. Por suerte, vivimos uno de los atardeceres más bonitos de todo el viaje y dejamos volar nuestra imaginación preguntándonos que nos depararán los siguientes días. Hasta mañana.

 

 

6-Agosto-2001: 64km. Shieldaig-Kinlochewen-Gairloch

Amanece ante nosotros un sol radiante que nos presagia una jornada sin lluvias así que enfilamos sin perder un momento hacia Torridon, un agradable pueblecito a orillas del Upper Loch Torridon. Allí compramos víveres para toda la jornada en la pequeña grocery y continuamos por la A.896 aunque antes nos planteamos la opción de tomar una other road hacia Lower Diabaig (13 km desde Torridon) y de allí seguir hacia el YH de Craig pero nuestro desconocimiento del camino (pues en el mapa ninguna carretera) y nuestra experiencia sobre caminos encharcados y sólo aptos para viandantes, nos disuade. La carretera transcurre tranquila, con pocos coches, escasa pendiente y las montañas Liathach haciéndonos de marco inolvidable del inmenso paisaje que ante nuestros ojos se abre. Llegamos a Kinlochewe, un pueblecillo sin ningún atractivo pero con servicios públicos y mesas en las que sentarnos a descansar y comer. Continuamos por la A.832, una amplia carretera sin excesivo tránsito que discurre a lo largo del inmenso y sorprendente Loch Maree. Sus fascinantes islas pobladas de árboles y sus tranquilas aguas hacen de él, sin duda, el lago más bonito de toda Escocia. A la altura de las Victoria Falls, abandonamos por unos instantes la carretera para bajar al lago y relajarnos. Allí felicitamos a una anciana que celebra con su familia su cumpleaños y merendamos un poco en las mesas que hay en la zona de descanso. Luego retornamos a la carretera y seguimos hacia Gairloch donde pasaremos la noche en el campsite de la ciudad.

 

7-Agosto-2001: 45km. Gairloch-Laide

Amanece con buen tiempo y emprendemos la marcha aunque antes visitamos las playas de camino al Rubha Reidh por la B.8021 que nos decepcionan bastante. Nos volvemos pues nos espera una etapa larga hasta Ullapool por la carretera A.832 aunque antes nos tomamos un cafe en el bar-biblioteca-librería The Mountain Coffe, un lugar alucinante donde disfrutar del mundo a traves de libros, comida y una tremenda imaginación en decoracion. Pero solamente salir de Gairloch, el tiempo va un vuelco espectacular. Apadecen las temidas nubes y con ellas unas tremendas showers que nos machacan durante kilómetros y nos ponen en peligro ante los coches. Viendo que el buen tiempo no llega y temiendo un desagradable accidente, decidimos parar en Laide, un pueblecito con un campsite situado a orillas del mar aunque con unos pésimos servicios. Es la primera vez que el mal tiempo nos vence aunque estábamos concienciados para ello.

 

 

8-Agosto-2001: 69km. Laide-Ullapool

De nuevo la suerte nos sonrie y el día amanece despejado. Tras darnos un agradable paseo por la playa, pedales a la carretera y ya estamos rumbo a Ullapool por la A.832. Pero en esta ocasión la carretera no transcurre apaciblemente sino en una sucesión de cuestas prolongadas, sobretodo hasta la Corrieshalloch Gorge. Al fin llegamos a Ullapool tras una última cuesta peleona. Allí al fin descansamos y acampamos en el campsite de la ciudad.

 

9-Agosto-2001: 0 km. Ullapool-Scourier

La noche a pasado entre ráfagas violentas de viento y aguaceros furibundos aunque la mañana se levanta un poco más apaciguada pero nada halagüeña, así que decidimos tomar un autobús de la compañía Tim Dearman Coaches para Scorier. Se trata de un pequeño mini bus el cual está adaptado para el transporte de minusválidos y, por tanto, si hay ocupantes especiales, las bicicletas se quedan en tierra. Vemos que el trayecto del bus es desde Inverness, pasando por Ullapool, Scorie hasta Durness. La opción es tentadora pues podríamos subir hasta arriba y listos, pero nuestro orgullo no nos lo permite así que decidimos apearnos en Scorie (precio 8,25 £/per + 2,00 £/bici), un hermoso pueblo del que parten interesantes recorridos a pie. Nosotros hacemos uno por el Scoriemore desde donde contemplamos absortos el magnífico ocaso que nos ofrecen estas tierras. Mañana nos prepararemos para viajar a Handa Island, una reserva natural de pájaros marinos (seabirds).

 

10-Agosto-2001: 22.4 km. Scourier-Handa Island-Scorier

Nos levantamos a las 8:30, tranquilamente. Hoy toca día de visita turística hacia una isla que se convertiría en una excursión fascinante, mágica y completamente impresionante. Con las bicicletas y sin las alforjas, nos dirigimos hacia Tarbet desde donde sale el Ferry (digamos lancha) hacia la fascinante isla (7+1.5 £/pers.). Tan sólo llegar a su costa, tras un breve viaje, desembarcamos en una playa paradisíaca de arena blanca que nos ilumina con sus diáfanos reflejos. Tenemos suerte que el tiempo nos acompaña. Desde allí y guiados por voluntarios, emprendemos una plácida ruta a lo largo y ancho de la isla, aunque antes asistimos a un agradable charla (en inglés) sobre las aves que podremos contemplar. Insistimos, como casi todos, en la posibilidad de ver puffins, o sea, los graciosos frailecillos. La respuesta es siempre la misma: "Existen pero son muy difíciles de ver". Pero sin desanimarnos, emprendemos la tranquila ruta por encima de una camino hecho de madera, ascendiendo poco a poco hasta llegar a la playa Puffin.

Nuestros ojos no consiguen abarcar el tremendo paisaje que ante nuestros ojos se abre. Unos cliffs (acantilados) se ciernen aterradoramente altos, vertiginosos, y aún así, llenos de vida, de naturaleza y de magia. Nuestros ojos recorren cada metro de pared y en cada agujero se agita un polluelo ansioso por saciar su boraz apetito.

Miles de gaviotas tridáctilas y fulmares vuelan sin agitar apenas las alas, aprovechando el viento que las alza. Y mientras tanto, nosotros las contemplamos absortos, sin decir palabra alguna, sorprendidos ante tanta maravilla y vida concentraba en un paisaje tan duro y pavoroso.

Pero las sorpresas aún no habían terminado, pues cien metros más allá, una enorme roca se alza enhiesta en medio de una estrecha bahía (Great Stack), desafiando a las leyes de la gravedad y de la erosión. Y en él hay tanta vida que nuestras mentes vuelan con aquellos miles de pájaros. Por si fuera poco, 300 metros más allá otros nuevos acantilados nos sorprenden aún más si cabe pues su altitud y longitud abarcan toda nuestra vista. Es como un impensable muro de roca estriada en la que se advierten miles de formas voladoras que entran y salen de él sin más dificultad.

Y todo esto nos llena de felicidad pues somos conscientes de nuestra suerte al poder contemplar, en un día soleado, tanto esplendor de belleza, grandeza y vida. Aunque de este último acantilado no conservamos fotografía alguna, su recuerdo permanecerá en nuestra mente aunque el olvido sea nuestro más indómito enemigo.

Así termina nuestra experiencia, por la senda que habíamos iniciado 4 horas antes, llegando a esa playa maravillosa de arena blanca donde nos hemos podido dar el gustazo de remojar nuestros pies antes de subirnos a la lancha y dejar atrás, de ese modo, una de las experiencias más inolvidables de nuestra vida.

 

11-Agosto-2001: 43 km. Scourier-Durness

El día se levanta encapotado pero no llueve así que estamos decidimos a marchar hasta que nuestras fuerzas nos lo permitan. Tan sólo salir del campsite, una fuerte shower nos deja mojados y helados. Desgraciadamente, nos damos cuenta que será la tónica habitual de toda la jornada. Por suerte, tras remontar unos 22 km de carretera sin demasido desnivel, la ruta nos ofrece 20 km de bajada sin pedalear.

La llegada a Durness ha sido triunfal, al fin llegamos a la punta más norte-occidental de Escocia aunque, muy a nuestro pesar, el cielo se cierra en espesas nubes de tormenta así que decidimos parar un momento en el Sango Sands Oasis (un bar) de Durness. Tras cruzar el umbral se desatan los vientos y la lluvia. Probablemente sea el peor día de todos a lo largo del viaje, y nos damos gracias por no haber seguido. Lo que resta de día nos lo pasaremos en el bar, escribiendo estas lineas y pensando en tantos recuerdos, en tantas imágenes. Ahora, desde esta mesa puedo ver como las briznas de hierva se agitan ante el alborotado día, aunque no dejo de sonreir pues han sido tantos los buenos momentos que nada puede hacerlos ensombrecer.

 

12-Agosto-2001: 103 km. Durness-Lairg

Amanece pronto para nuestras piernas a pesar que el mal tiempo también nos acompaña esta mañana aunque nada que ver la pasada jornada. Nos despedimos de las espléndidas y desiertas playas de arena blanca de Durness y enfilamos rumbo a Lairg. Las showers nos acometen una y otra vez mientras rodeamos el magnífico Loch Eriboll por la other road A.838. Luego, tras un duro repechón, nos encontramos en el cruce: Durness 21 millas por la A.838, Tongue 9 millas por la A.838, Altnaharra 21 millas. Cogemos este último desvío, que nos lleva por una tranquilísima carretera a lo largo del Loch Hope y por las faldas del impresionante Ben Hope. Aquí contemplamos encandilados como un asustadizo cervatillo es sorprendido por nuestras ruedas. Nos tomamos una pausa en las curiosas ruinas Dun Donaigil Broch para comer un poco (50 Km) aunque no nos entretenemos demasiado. Hoy nos notamos fuertes y estamos dispuestos a llegar a nuestro objetivo. La carretera continua apacible y empezamos a subir (256 m.) a la planicie solitaria mientras las altas briznas verdes se agitan con el incesante viento. Nos detenemos para admirar la Escocia profunda, salvaje, cautivadora.

Así es como, tirando, tirando, llegamos al pequeño pueblo de Altnaharra tras una relajante bajada. Allí tomamos un café en un lujoso hotel y decidimos continuar aunque en esta ocasión la carretera asciende de nuevo hasta 265 metros. Dejamos el Meall Nan Chon atrás antes de empezar la bajada (km 80) que nos conduce, sin hacer una solo pedaleada más, hasta Lairg. Pero lo peor estaba por llegar. Ya desde lejos podemos ver como la compañía Forest Enterprise había convertido aquella zona en su plantío forestal pues inmensas extensiones de apretadísimos abetos decoran el suave relieve. Desde hacía ya unos cuantos días no habíamos tenido midges a causa del frío y sobretodo del viento. ¿Dónde estaban los midges?, nos preguntábamos. Pues, desgraciadamente, lo íbamos a descubrir muy pronto. Nos acercamos rápidos al tupido bosque cuando de repente una gigantesca nube de midges empieza a colisionar masivamente contra nuestros cuerpos. Conscientes del peligro y dando gracias porque la carretera es cuesta abajo, decidimos apretar el pedaleo. Aquello era la Meca de los mosquitos, el paraíso protegido de todo rastro de viento. La carretera que transcurría por al menos 10 km de zona boscosa, se convierte en una auténtica rainning de midges. Con la mirada clavada en la rueda delantera para evitar que nuestros ojos se llenen de esos detestables insectos, abandonamos el bosque y con él a los midges. Lairg llega poco después y acampamos en el campsite de la ciudad. Hasta mañana.

 

 

 

13-Agosto-2001: 25 km. Lairg-Inverness (en tren)

Nos levantamos pausadamente en el campsite de Lairg. Hoy es, para nosotros, el último día de ruta en bicicleta y nos disponemos a coger el tren, rumbo a Inverness para visitar la ciudad. Así pues, pedaleamos relajadamente hacia la estación donde esperamos apesadumbrados nuestro transporte de retorno. Allí nos hacemos la última fotografía. A las 14:00 aproximadamente llega nuestro tren, se abren las puertas, agarramos las bicicleta y de pronto: -¡No bikes!", "¡No bikes!", nos grita el revisor. No salimos de nuestro estupor y en un periquete, el tren se marcha sin nosotros. En el último momento, podemos ver el lugar reservado para bicicletas ocupado por otros dos cicloturistas. Deberíamos haber reservado.

Pero lamentarse es de tontos así que, sin perder un instante, visitamos el T.I en busca de ayuda. La atenta mujer nos dice que debemos llamar por el teléfono que hay en la misma estación y reservar desde allí. Eso hacemos, aunque a duras penas, porque nuestro inglés es un tanto mediocre, reservando plaza en el tren de las 18:38. Por suerte, nos enteramos que en un pueblo cercano, Falls of Shin, existe un café con servicio de internet. De camino al pueblo, nos hacemos la foto de los 1000 Km en ruta. Ya que estamos en la recta final de nuestro viaje, decidimos comprar los billetes de vuelta a Barcelona. Hay que tener en cuenta que viajar con Easy Jet es más barato cuanto antes compras el billete (ver como llegar). Decidimos volver el día 21 de Agosto y, aunque faltan aún 8 días, los precios así nos han obligado (por el precio de un billete al cabo de tres días podíamos estar en Escocia 5 días, unos precios ¡carísimos!)

Esta vez, a las 18:38, sí podemos coger el tren y en apenas unas horas llegamos a Inverness. Damos unas cuantas vueltas y, quizás demasiado acostumbrados a ver naturaleza, la ciudad no nos acaba de convencer aunque debemos reconocer que es bonita. Acampamos en el campsite público de la ciudad .

 

 

 

14-Agosto-2001: 60 km. Inverness-Carrbridge

Decididos a terminar nuestro viaje haciendo turismo, nos dirigimos a la estación de tren con la intención de visitar Aviemore antes de emprender nuestro descenso final hasta Edimburgo. Allí, en la taquilla, no salimos de nuestro asombro al comprobar los precios de los billetes de tren (7 £ por persona/dos paradas de tren) así que optamos por viajar en bicicleta. ¡Aún no se han terminado las etapas! aunque salir de Inverness no será nada fácil. Tras darle varias vueltas al mapa, nos decidimos por la B.9006 y la buena suerte nos acompaña de nuevo pues nos tropezamos con la Ruta Nº 7. Se trata de un carril bici que atraviesa Escocia en desde Glasgow hasta Inverness. En el cartel leemos Tomatin 18 millas y así nos podemos hacer una idea del kilometraje. La ruta, exenta de coches, trascurre por las afueras de Inverness hasta el Culloden Hotel donde, ¡ups!, donde está la ruta nº 7. Hay que ir con muchísimo cuidado de no perder las señales pues multitud de cruces atraviesan nuestra senda. Tras dar varias vueltas por el Forest Balloch, intentamos encontrar de nuevo la B.9006. Lo conseguimos y luego, por una estrecha other road, hasta la B.851 y desde allí, buscando las indicaciones hacia el pueblecito de Castletown, encontramos de nuevo la ruta nº 7, ruta que ya no abandonaremos hasta el final. Tras la other road, seguimos por la tranquila carretera B.9154 hacia Moy y luego, el carril bici (aunque no es un carril bici en si pues muchos tramos son carreteras poco transitadas) sigue por otra other road hacia Tomatin. Luego tomamos una carretera que no figura en la mayoría de mapas pero que se trata de la antigua A.9 y que ahora sólo pueden circular bicicletas. La ruta se convierte en un auténtico paseo hasta la acogedora ciudad de Carrbridge. En el cruce de carreteras vemos como el cartel indicativo de la ruta Nº 7 (ver foto) nos lleva al centro de ciudad. Es tarde y debemos buscar un lugar donde acampar así que, tras dejar a la izquierda la Old Bakery of Carrbridge, torcemos a la izquierda tras unas cuantas calles y doscientos metros más tardenos adetramos, a mano derecha en un bosque que nos servirá para nuestros propósitos. A pesar de ser un suelo un tanto irregular, decidimos acampar sin más problemas muy cerca del camino.

 

15-Agosto-2001: 83 km. Carrbridge-Newtonmore

A las 7:00 nos despertamos. Llueve poco pero llueve. Bajamos la cremallera de la tienda i comprobamos que las bicicletas siguen en su sitio, con las alforjas puestas aunque bien cubiertas con las capalinas así como el sillín. Mientras desmontamos la tienda, la lluvia arrecia. Hoy no será un buen día. Con la esperanza de que deje de llover, nos permitimos el lujazo de desayunar en la Old Bakery de Carrbridge, en la que degustamos toda clase de pasteles deliciosos. Dos horas más tarde, la bicicleta nos reclama y la lluvia también. Salimos de Carrbridge siguiendo los carteles indicativos de la ruta nº 7. Unas pocas millas más tarde, tomamos la A.95 en dirección a Boat of Garten y luego la B.970 hasta Aviemore, la cual nos decepciona bastante pues se trata de una ciudad muy, muy turística, con demasiada gente, a la cual no estamos acostumbrados tras tantos días de soledad en la Escocia profunda. En esta ciudad también hay un YH. Así pues, continuamos por la ruta nº 7, reanudando la marcha por la B.970 hacia Kingussie. Nosotros continuamos hacia Newtonmore, una agradable ciudad para descansar, (donde también hay otro YH) y tras atravesar el pueblo, podemos dormir en un campsite que dejamos a la izquierda. Unas millas más tarde encontramos un acojedor Tourist Information enorme, con increíbles zonas de césped esponjoso, pero en el que NO se puede acampar, ¿me entendéis?.

 

16-Agosto-2001: 83 km. Newtonmore-Pitlochy-Edimburgo

Nos levantamos rápidamente y abandonamos el lugar de acampada para seguir nuestra ruta, que en esta ocasión se convertiría, ahora sí, en nuestra última etapa. Por supuesto, continuamos con la Ruta nº7, que no tiene perdida. En esta ocasión, la ruta transcurre casi esencialmente al lado de la autopista A.9, siendo en ocasiones la antigua carretera y en otras un carril bici pensado exclusivamente para bicicletas. Tras alcanzar el summit (cima) de 456 metros, el viaje se convierte en una auténtica delicia pues realizamos 30 Km sin tocar (¡atención!) los pedales, hasta Pitlochy. Antes, claro, pasamos el pequeño pueblo de Blair Atroll. Se trata de una interesante localidad con construcciones antiguas muy bonitas pero muy turísticas. También se puede visitar en Blair Castle aunque pagando (ni siquiera se puede ver desde fuera, aunque hace unos años atrás sí) que, a decir verdad, al menos desde fuera no tiene ningún atractivo. De todos modos, el pueblo es precioso. Y sin nada más que destacar, llegamos a Pitlochy, una población también muy turística por tratarse de un punto de entrada a las Highlands. Un lugar encantador para comprar los regalos típicos para la familia.

Y así es como, tras comer en un parque cercano y recoger las últimas frambuesas, tomamos el tren que nos conduciría a nuestra ciudad de origen.

 

 

 

 

 

 

 

17-18-Agosto-2001: 0 km. Edimburgo

Para empezar a hablar de Edimburgo, aquí os ofrecemos un fantástico mapa de Edimburgo para poder situaros. También queremos comentaros que en Edimburgo hay carriles bici perfectamente marcados (en rojo) que os facilitaran la movilidad por la ciudad aunque, como cualquier gran urbe, el caos circulatorio es horrible.

Nos asentamos de nuevo en el campsite Edinburgh Caravan Club Site ***** (Marine Drive, Edinburgh EH4 5EN, 12£ dos personas y una tienda pequeña). En esta ocasión, estamos plenamente preparados para hacer el "guiri" por la preciosa ciudad de Edimburgo. Como posiblemente sabréis, en estas fechas se celebra el grandioso festival de actuaciones-callejeras-artistas-excéntricios-música-baile-y-todo-lo-que-puedas-imaginar. Desde aquí os ofrecemos el enlace oficial a la página web del mundialmente conocido Edinburgh Internacional Festival: www.eif.co.uk/ . Desde aquí, simplemente os queremos dar unos cuantos consejos, gracias a unos amigos vascos que conocimos en el camping. Ellos habían viajado exclusivamente a Edimburgo para asistir al máximo número de espectáculos posibles. De sus experiencias pudimos sacar unas cuantas conclusiones.

Primero y más importante: Trae mucho, mucho dinero, porque, aunque se puede disfrutar de espectáculos callejeros, la mayoría están organizados en locales, bares y demás por los cuales hay que pagar de entre 20 euros (los más cutres) - 100 euros (o más).

Segundo y no por ello menos importante: Son espectáculos para verdaderos amantes del arte. Con ello, sólo quiero decir que los espectáculos de se ofrecen son de buena calidad y de no tan buena calidad. Es muy importante saber qué vas a ver y sobretodo, qué quieres ver. De lo contrario, es muy probable, como nuestros amigos vascos, que algún día os marchéis a la cama con un buen cabreo por ver bailar a una vieja con tacones danzas orientales durante una terrorífica hora y media por 25 euros.

Tercero y último: Recordad que en Escocia llueve mucho y durante horas y horas, sobretodo en esta época así que no intentéis disfrutar de los espectáculos callejeros. De todos modos, la ciudad de Edimburgo es preciosa para ser visitada.

Pues visto lo visto por parte de nuestros colegas bascos y sobretodo nuestros bolsillos (a duras penas podíamos sobrevivir con el dinero que nos quedaba). Decidimos visitar el Royal Botanic Garden, situado en Inverleith Row Edinburgh EH3 5LR. Sólo podemos decir una cosa: formidable. Situado en un parque con todas las especies botánicas subtituladas, se alza un gran conjunto de módulos en los cuales podréis encontrar (a un precio razonable: 2,5 £) una cantidad ingente de especies de todos los climas del mundo: nenúfares gigantes, orquídeas salvajes, plantas acuáticas increibles e incluso una zona llena de cactus salvajes. Es, francamente, una oportunidad que no podéis dejar escapar.

Otro lugar que debéis vistar es, por supuesto, el centro histórico de la ciudad y, por supuesto, el Castillo de Edimburgo. En él os proporcionaran un reproductor de CD (en castellano, ¡increible!) con el que podréis seguir un recorrido por el castillo escuchando su historia y aventuras. Es muy entretenido e interesante.

El parque Holyrood Park es quizás otro lugar de deberiais visitar. Desde él se domina una fantástica vista panorámica de la vieja ciudad y donde podréis pasear o ir en bicicleta tranquilamente lejos del tráfico.

Bueno, existen decenas de guias de la ciudad que os pueden dar un montón de consejos y desde aquí os remitimos a ellas pues existen gustos para todo así que, ahí queda eso...

 

 

19-20-Agosto-2001: 0 km. Stirling.

Ya nos quedan pocos días para marcharnos así que decidimos visitar la preciosa ciudad de Stirling pues, aunque ya la vimos un mes atrás, sólo fue de pasada. Ahora estábamos decididos a recorrerla y disfrutar de ella, así que, sin perder un instante, abandonamos Edimburgo y cogemos el tren. Llegamos y recorremos el centro antiguo, nos relajamos y vamos de compras (los típicos regalos para los familiares). También vemos el magnífico Youth Hostel de Stirling, situado en las cercanías del castillo, con una estructura arquitectónica preciosa, por lo que decidimos dormir esa noche en él (tened en cuenta que el YH, en su interior, no tiene nada de especial y deberéis soportar la separación de sexos). Por la noche, nos damos una vuelta por la histórica ciudad y descucrimos una cervecería con música en directo. Se trata de músicos de la ciudad que acuden algunas noches y tocan canciones tradicionales. Os lo recomendamos fervientemente.

Al día siguiente visitamos el Castillo de la ciudad de Stirling (13 £ / 2 personas). Por suerte hace un día soleado y podemos ver un espectáculo de aves de presa. Desgraciadamente, en este castillo no podréis disponer de equipos de audio para recorrer la fortaleza. De todos modos, en él disfrutaréis de la leyenda y el romanticismo. Además, contemplaréis una cocina medieval perfectamente recreada, con figuras de un realismo pasmoso.

Por la noche debemos volver a Edimburgo pues nuestro avión sale a las 6:00. Esta noche dormiremos en el aeropuerto.

 

20-21-Agosto-2001: 0 km. Edimburgo-Londres Luton-Barcelona

A las 21:30 llegamos a la estación central de Edimburgo y conseguimos un mapa con la ruta detallada para llegar al aeropuerto desde el centro de Edimburgo. De este modo, emprendemos, muy a nuestro pesar, nuestra última etapa, y mientras pedaleamos nuestras mentes vuelan a traves de los recuerdos, de las aventuras y las sensaciones. Cada metro de nuestras ruedas se convierte en un sonrisa, cada kilómetro en una inmensa oleada de imágenes que nos evocan la liberad de unas tierras que hemos soñado, vivido y gozado. Y aunque las despedidas siempre han sido amargas, nos llevamos un poco de Escocia en nuestro corazón, y ese recuerdo permanecerá en nuestros corazones aunque el tiempo sea nuestro más indómito enemigo.

Adiós Escocia y hasta siempre.

 

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