Un centenar de feroces caballos galopaban sobre la alta estepa del
Darbas. Sus jinetes aterradores, eran espectros enfurecidos por el odio de
centurias, cautivos en las profundas fosas del olvido. Ahora habían
sido liberados de su condena por la fuerzas malignas del Lorgin, para
combatir contra el reino de Andalu .
El ejercito envuelto en polvo , descendió por la cuesta, y en medio de
la tarde naciente se los vio en el valle verde y humedo ahora quietos
como espejismos difusos en medio de la bruma.
A al cabeza estaba Bramlech, señor de sus hordas, cubierto tenia el
craneo con un yelmo con el rostro de un horrible dragon, y en su peto de
hierro la insignia asquerosa de Nidor resplandecía, alli con el viento
flotaban sus largos y rubios cabellos , mientras que sus orbitas negras
observaban el extenso paraje. Alla algo parecio emerger de la nada.
Sobre la delgada linea del horizonte, donde la brizna se mecia de un lado
a otro, los estandartes crecieron orgullosos mostrando el bendito
pendon, lanzas soberbias brillaron y saludaron al sol, que oculto yacia tras
los nubarrones.
- Son los Keri! Son los Keri!- grito el heraldo de plateada armadura,
que iba al frente de todo el ejercito de Andalu. Enseguida tomo su
trompeta de plata y la toco con vigor. Fue entonces que las tropas se
detuvieron, ya muy cerca de las huestes espectrales.
Y entre aquella numerosa caballeria brillaban dos jinetes, ambos
salieron al frente, uno de ellos llevaba sobre sus sienes la corona dorada,
y su peto y toda su armadura era de oro puro. El era el rey y a unos
pocos pasos del frente se detuvo y cuidadosamente escruto las planicies.
La barba crecida y blanca denotaba que ya los tiempos habian mellado el
cuerpo del señor, mas su larga espada seguia intacta , cual el primer
dia en que la blandio y mato con ella a los enemigos y a los infieles
de su causa.
- Talvez sea esta mi ultima batalla- dijo Ever , y el viento mecio su
abundante cabellera.
- Cuando el sol se deslice a su tumba, abra un nuevo comienzo para
todos- respondio el jinete que lo acompañaba con el rostro y el cuerpo
cubierto por un largo capuchón negro como el azabache. Su mano envuelta por
un frio huantelete de acero, aferraba el mango de su espada con pasión.
- Un nuevo comienzo.................?, quieres decir la muerte, no es
verdad Siter-pregunto el rey aflijido. Y Siter con la voz helada
respondio.
- Quiero decir un nuevo comienzo , señor y eso basta...- y su corsel de
igual forma negro profirio un relincho que se escucho en todo el valle
y las altas montañas. Entonces Siter desenvaino su espada larga y fina
y la oja de aquella formidable arma destello en e l dia cual el rayo
furioso que rompe al mar en su confin. Y alla en la lejania los Keri
aullaron y Bramlech profano la calma con sus palabras.
- Hagrr...! desgraciado sea el destino, Siter esta con los Andalu!..- y
la huestes de lorgin se alborortaron y comenzaron a golpear el pasto
con los cascos de sus caballos. Y fue asi que tambien Bramlech esgrimió
su espada retorcida y negra, pues forjada estaba en los infiernos de
Arkazbul. Un recio viento azoto al valle y los ojos arranacados de los
Keri se incendiaron de pronto y como una tormenta de fuego arremetieron
contra los Andalu.
- Siter...- dijo el rey agitado, habia sacado ya su espada.- dime que
no morire, dime que aún soy joven y puedo salir vivo de esta batalla,
dimelo!- grito deseperado Ever, mientras su ojos vidriosos miraban a las
lejiones barbaras tan serca ya...
Y Siter que yacia a su lado, volvio su rostro escondido , y miro
aquella cara temblorosa y petrea del rey.
- Eres lo que eres señor, pero ante el destino nada puedes hacer, y si
el destino quiere que ocupes tu lugar junto a los dioses, debes aceptar
su designio.
- Pero...!- y el rey no pudo continuar pues Siter golpeo los estribos
de su enorme corsel y blandiendo su espada partieron al encuentro, como
un trueno oscuro envuelto en polvo. Y de nuevo la trompeta resonó, y
los ejercitos de Andalu sacro reino, corrieron sin temor a la batalla,
dejando al olvido la ultima lagrima que rodo sobre la mejilla de su rey.
- Siter...! te devolvere a las tinieblas de donde has venido...!-dijo
una voz espantosa y el eco de las ultimas palabras se extendio por sobre
la batalla cuando esta, estallo en un clamor de espadas furiosa e
irrascibles, que chocaban sin misericordia.
Siter que se lo podía ver como una sombra, golpeaba a diestra y
siniestra desde su caballo. Su espada tenia un alito verde que iluminaba el
pasto sembrado de cadáveres, cuerpos sangrantes y mutilados. Sin embargo
al oeste de la batalla estaba Bramlech abriendose paso por entre los
guerreros. Su Egril , haci llamada su cimitarra , habia herido al heraldo
en el pecho y su terrible caballo le habia pasado por el rostro , haci
que la trompeta no volvio a sonar. – Siter! – grito aquella voz
espantosa – ven a mi por ultima vez...! – y Siter elevo el rostro por encima
de la sangre y la masacre, y miro sobre la batalla en busca de la
figura cruelmente esquelética de Bramlech , y mientras que perdido estaba en
la vastedad aterradora de la guerra, el caballero negro sintio una mano
que se aferraba fuerte a su hombro.
Apunto ya de partir aquel brazo, cayo en cuenta de que se trataba del
rey, que ahora se aferraba a la humanidad del nigromante con vemencia.
Siter perturbado alzo al rey del suelo y lo coloco en la montura de su
corsel, y como si aquella bestia tuviese un poder increíble, salto por
encima de los soldados de andalu y cayo como una enorme y negra fiebre,
sobre los los jinetes Keri.
- Señor – dijo Siter volviéndose al rey, estaba herido en el vientre,
su armadura habia sido quitada.
- Traición, traición Siter....- decía el rey con la voz apunto de
apagarse, la sangre manaba tibia y sin control de su vientre descubierto.
- Como pudo ser...!-grito Siter –quien? – mas el rey enmudecio.
Entonces el caballero vio a lo lejos en la batalla, que los estandartes de
andalu eran quitados, y en su lugar se elevaban al viento las banderas
rojas con una inmunda serpiente retorcida en su centro. – Lorgin ¡ - se
dijo asi mismo y hecho al galope aplastando cráneos de espectros y de
hombres por igual. – han traicionado al rey! – gritaba desde su enorme
caballo, con voz clamorosa como el de un terrible cuerno, mientras los
ejércitos lo miraban surcar en la distancia cual una sombra enfurecida,
coronada con dulces destellos de acero virgen.
Y entonces frente al jinete negro apareció la figura espeluznante de
Bramlech montado en su bestia, que al ver a Siter y al rey levanto su
cimitarra desafiante y soberbio. Fue allí que una voz fría y sepulcral
se oyó.
- Hoy será tu ultima batalla nigromante...miserable nigromante..! –
sentencio el espectro, pero Siter erguido sobre su caballo lo miro
fijamente y sonrio, aunque nadie pudo advertirlo.
- Eso esperas....- respondio este, y de pronto su espada se volvió
verde.
- Ni todas tus artes negras podran librarte de la derrota, ahora que la
traicion a herido a tu rey.....- Y dicho esto golpeo los estribos y su
caballo enfurecido salto hasta Siter y la cimitarra partio el denso
aire, pues Siter habia esquivado con astucia e inteligencia el golpe y era
el, quien emprendía una profunda estocada sobre la espalda del
espectro.
Bramlech ahullo con dolor , su caballo montado en colera arremetio de
nuevo contra el caballero negro. Mas esta vez hubo de fallar Siter y su
espada verde se encontro con Egril y ambas lloraron chispas y
resplandores al chocarse en un metalico estruendo.
- Sabias que la batalla no podrías ganarla por eso envenenaste a los
hombres con la traición, que les prometiste desgraciado... una eternidad
en Arkazbul...?- le dijo Siter, y librándose del poder de Egril corto
la carne putrefacta del pecho de su enemigo con una maestría unica y
terriblemente perfecta.
- Por que te empeñas en combatir contra Lorgin – respondio Bramlech
mientras se aferraba el pecho sangrante – tu eres el traidor! – gruño y
ambas espadas volvieron a encontrarse. Y alli sumergidos en un éxtasis
de odio , ambos se vieron los rostros en un profundo silencio solo
interrumpido por el eco difuso y ahora distante del la batalla.
- Esta es tu ultima contienda...- Susurro el Keri al ohido de Siter, y
de pronto el caballero negro sintió un brutal golpe, que lo tumbo de su
montura, cayendo al pasto y rodando por en medio de los cadáveres y
las lanzas rotas. – Y que haras ahora ....”CABALLERO” – Se burlo Bramlech
galopando al encuentro del caballo negro, que aturdido y sin riendas
se agitaba descontrolado con el rey moribundo sobre la silla. Entonces
los ojos de Siter se eclipsaron de pronto y desde el pasto humedo vio
con terror como Bramlech atestaba una profunda herida en el pecho de su
corsel , derribando a la bestia y a el rey que sobre ella yacia.
Desconcertado corrio Siter hacia su fiel caballo pues ahora el barro y la
montura habían caído sobre la humanidad del viejo Ever.
Y sin embargo el nigromante llego tarde pues el cadaver moribundo y
ensangrentado del caballo se batia en su ultima agonia sobre el pecho del
rey, y cuando Siter asomo sobre el rostro pálido del viejo monarca, sus
ojos se encontraron con la muerte fria y seca bruñida en el oro de su
tiesa armadura.
Allí de bruces el caballero negro enmudeció y en el mango de su larga
espada sus dedos se acomodaron y el acero de su guantelete raspo el
tallado casi imperceptible de su terrible hoja. Y cuando Bramlech tiraba de
las riendas para acabar de una vez con el nigromante un frio azote le
arranco limpiamente las patas a su espantosa bestia tirando al barro al
espectro que rodo a los pies de la sombra que alta se erguia en medio
del campo de batalla. Allí sobre el señor de los espectros yacía negro y
soberbio Siter, oyendo en su mente el canto lejano de la muerte y la
sangre , grande era pues la guerra tras de sus anchas esopaldas y cuando
Bramlech alzo su rostro putrefacto se hallo ante una sombra negra y
aterradora que parecia mirarlo con infinita superioridad.
- Mírate ahora ...- Dijo Siter con la voz helada- a los pies del
destino, suplicaras misericordia y rogaras por tu vida....- Sentencio el
caballero negro mientras su larga espada navegaba sobre el rostro
petrificado del Keri. Pero Bramlech aparto su rostro afligido y mirando la
brizna mecida por el viento pareció sonreír.
- Mira la batalla...-Dijo –mírala...! – Entonces Siter volvio su rostro
lentamente hacia la batalla
- Dime si ves algún estandarte de Andalu?....-continuo Bramlech y
enseguida carcajeo enfermizamente – Tu batalla esta llegando a su fin.....y
lorgin es el vencedor.....- Y al ohir y ver esto Siter parecio llorar
dentro su oscuro capuchón. – no hay nada que puedas hacer para cambiar
el rumbo del destino que tu dices conocer...
- No!..- Grito Siter desesperado –Que sabes tu del destino , tu que
estas muerto entre los muertos y yo te enviare al infierno de donde
saliste! – Dijo Siter y elevo su espada dispuesto a enterrarla en el cráneo
del señor fantasmal.
- Hazlo...! –Gruño el Keri mirando a los ojos del nigromante ocultos
tras aquel velo de negrura atravesado por los grises arapos del
capuchón.- Matame de nuevo, pero has perdido la batalla Andalu ha caido! – Y de
pronto su craneo volo reventado mientras los trozos de su cara caian
sobre el pasto y el barro.
Y allí en medio de la nada se lo vio a Siter con la hoja de su espada
claveda en un horrible yelmo de hierro que resplandecia al lado de un
cadáver vacio.
Y agotado, cayo al suelo y allí de bruces el caballero sintió un
profundo dolor en el pecho y un frio congelante que le penetraba los huesos.
Y entonces una voz lejana oyo en su aturdida mente, cada vez mas
cercana y real
- Siter...Siter señor!- Decía aquella voz temerosa y cuando Siter miro
al sur de la batalla se hallo ante una alfombra de cadáveres
ensangrentados y miles de yelmos y espadas brillaban bajo un bosque de lanzas
ergidas sobre el campo y entre aquella profunda miseria se vio la
figura de un joven soldado que corria entre los muertos con fatiga llamando
al caballero negro por su nombre.
- Señor – Dijo el soldado deteneiendose frente a Siter- Donde esta el
rey? – pregunto afligido mas Siter no se movió y casi entre susurros
dijo
- Allí...allí esta tu Rey bajo el caballlo negro....- y cuando el
soldado vio a su rey muerto bajo aquella negra montura una pena profunda
atravesó su corazon
- Pero.....
- Pero a muerto – interrumpió con vos solemne y resignada el caballero
, entonces el soldado corrió hacia su rey y allí entre el pasto yacia
palido el rostro cansado de Ever rey de Andalu .una delgada linea de
sangre le salía de sus labios morados.
- Oh, no – lamentose el soldado – ahora que sera de nosotros... -y
mientras la brisa mecio sus cabellos el olor a muerte y desesperanza
atravesó el valle y se llevo consigo los ultimos lamentos.
- Ve a la lucha ... y muere como lo hizo tu rey
traicionado...-Respondió Siter incorporándose y liberando la hoja de su espada que ahora se
encendia en una extraña llama roja.
- No ... no puedo aquí me quedare junto a mi señor....- y agachándose
junto al caballo el joven soldado se acurruco y estremeció. Entonces
Siter lo miro con pena y cuando las sombras de la tormenta se cernieron
sobre los campos batallados el nigromante alzo su rostro por sobre la
vastedad de la guerra ya por concluir, pues allá al occidente los
últimos jinetes y soldados de Andalu eran derribados por el contingente de
Lorgin y altos estandartes flameaban azotados por el viento mas estos
eran rojos y sucios y en ellos no había sino una repugnante serpiente
envuelta en su maldad escarlata.
- Morirás de todas formas....- dijo Siter con tono distante y vago – ni
todos los reinos juntos libraran a tu reino del fuego de Lorgin.......
aguarda tu hora entonces aquí como un cobarde....- y luego de decir
esto el caballero se envolvio en el manto negro de su larga capa ahora
liberada al viento frio, que la azotaba en jirones desgarrados y la luz
de su espada brillo en la distancia de los valles heridos y de pronto
nada se vio y solo la sombra de un alto señor recorrió en silencio las
estepas cubiertas por la sangre y el fuego de la guerra perdida.
“Allá va el señor negro , hechicero y maestro de la magia y su espada
verde no volverá a verse”
y cuando los espectros gritaron con furia, victoria los últimos
hombres que morían sobre el inmenso osario creyeron ver alla en la distancia
la figura negra de Siter recortada sobre el cielo gris y tormentoso,
erguido soberbio por encima del destino envuelto en su manto de azabache
impenetrable y roto esgrimiendo siempre su larga espada que muda
cortaba al viento y entre la oscuridad de su capuchón unos ojos vidriosos se
despidieron con tristeza de la batalla y del ultimo resplandor que
moría sobre las lanzas de Andalu, cuando las llamas consumieron su piel
broncínea.
***
Siter entro furioso, rozando la loza de los anchos pasillos con la
punta filosa de su larga espada, a su paso todos los heraldos y soldados
se apartaron con temor pues ni rostro ni bandera enarbolaba aquel señor
de negro capuchón, y entre su brazo izquierdo algo voluminoso emergia
del manto.
Mas no faltaron aquellos que quisieron detenerlo, pero el caballero
negro, con un extraño poder los aparto de su camino y alli de bruces
quedaban los ozados sin poder moverse. A medida que sus pasos se aproximaban
a la alta casa del rey su aspecto era en verdad atemorizante y
siniestro, envuelto en su larga capa negra se paro al fin bajo el umbral del
palacio que se abria ancho sobre unas breves escalinatas de mármol..
Alli adentro se extendia una amplia sala iluminada por la luz del sol
que entraba por los altos ventanales y regado en su largo pasillo por el
manto dorado que ingresaba por la puerta donde ahora Siter yacia
inmóvil recortado ala luz del dia como una terrible sombra , su espada
brillante resplandecio de pronto, cuando el nigromante parecio mirar a los
asombrados concurrentes que sentados estaban en una larga mesa junto al
rey.
Todos callaron y aquellos que comian no pudieron tragar. Sin aliento
siquiera para respirar vieron la alta y esbelta figura del caballero que
con absoluta soberbia observaba las estancias. El rey se levanto de su
silla y con un ademan mando a dos siervos a detener al intruso. Pero
Siter era demasiado poderoso y enseguida los dos jóvenes siervos
quedaron reducidos en el suelo con lagrimas en los ojos.
- Detente siervo de las tinieblas…!- grito el rey con la voz
temblorosa , pero el nigromante se aproximo ala mesa lentamente – detente te
digo! – replico Fergus desenvainando una daga y mostrándola con el pulso
traicionero de un hombre al que los años le han llegado. Y Siter
continuo sin temor, como un espectro cobijado en una profunda tiniebla al que
el viento azotaba en sus negros mantos. Y una vez frente al rey el
nigromante se llevo atraz la capa y sobre la mesa llena de comida y
deliciosos manjares, arrojo una pesada corona de oro ensangrentada y
mellada.
El estupor y el asco se vio entonces en todos aquellos que miraron la
vieja corona ensangrentada que silenciosa aguardo los rayos del dia
para brillar de nuevo , alli sobre las carnes y las copas derramadas.
- Quien eres …de donde has venido?- dijo levantandose Lander, un joven
noble, afable de rostro y de mirada aguda bajo una frente blanca y
cubierta de cabellos rizados que caian luego por los hombros.- por que
entras asi en los recintos sagrados…. Intruso!- exclamo sacando al parecer
la espada de su vaina.
- tu…- susurro Siter a l rey – sabes quien soy y sabes tambien a quien
pertenece esta corona…- y el rey al oírlo lo miro con el rostro
afligido y palido y sin poder aguantar mas, cayo sentado en su silla de
robusta madera tallada y alli apoyando su cabeza entre sus manos quedo
sumergido en un profundo silencio.
- Pero no puede ser…-incurrio Lander – acaso eres tu Siter el caballero
negro..- y los demas nobles y caballeros se agitaron en murmullos sin
poder comprender nada de lo que alli sucedia. Y entonces la hoja de
Siter comenzo a resplandecer bajo un alito verde que se impregno sobre la
lustrosa superficie de su larga espada. Lander dio un paso atras y los
nobles se levantaron de sus asientos asombrados y algunos huyeron
dejando el recinto entre tropezones y miradas asustadas. – Ho por los dioses
…- dijo el caballero mirando la espada verde pero Siter murio hace
cinco dias en la batalla de Andalu..!
- Es un espectro de Lorgin!- grito un viejo desde el otro lado de la
mesa – ha traido la muerte ha traido la muerte!- y salio corriendo,
botando copas y comida por el piso.
- Estos son tus caballeros … estos que huyen ante lo que
desconocen…lastima- dijo el nigromante meneando la cabeza – lastima en verdad …
Andalu a sido destruida, - se lamento – ahora mismo el castillo y todas
sus gente arden en una inmensa hogera.
Capítulo 1 (parte 2)Relato enviado por Victor M. Sossa
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