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     "Sangre de Brujas I" : Capítulo Primero
|del mismo autor...|

-La Corona Traicionada-

Un centenar de feroces caballos galopaban sobre la alta estepa del Darbas. Sus jinetes aterradores, eran espectros enfurecidos por el odio de centurias, cautivos en las profundas fosas del olvido. Ahora habían sido liberados de su condena por la fuerzas malignas del Lorgin, para combatir contra el reino de Andalu .
El ejercito envuelto en polvo , descendió por la cuesta, y en medio de la tarde naciente se los vio en el valle verde y humedo ahora quietos como espejismos difusos en medio de la bruma.
A al cabeza estaba Bramlech, señor de sus hordas, cubierto tenia el craneo con un yelmo con el rostro de un horrible dragon, y en su peto de hierro la insignia asquerosa de Nidor resplandecía, alli con el viento flotaban sus largos y rubios cabellos , mientras que sus orbitas negras observaban el extenso paraje. Alla algo parecio emerger de la nada. Sobre la delgada linea del horizonte, donde la brizna se mecia de un lado a otro, los estandartes crecieron orgullosos mostrando el bendito pendon, lanzas soberbias brillaron y saludaron al sol, que oculto yacia tras los nubarrones.
   - Son los Keri! Son los Keri!- grito el heraldo de plateada armadura, que iba al frente de todo el ejercito de Andalu. Enseguida tomo su trompeta de plata y la toco con vigor. Fue entonces que las tropas se detuvieron, ya muy cerca de las huestes espectrales.
Y entre aquella numerosa caballeria brillaban dos jinetes, ambos salieron al frente, uno de ellos llevaba sobre sus sienes la corona dorada, y su peto y toda su armadura era de oro puro. El era el rey y a unos pocos pasos del frente se detuvo y cuidadosamente escruto las planicies. La barba crecida y blanca denotaba que ya los tiempos habian mellado el cuerpo del señor, mas su larga espada seguia intacta , cual el primer dia en que la blandio y mato con ella a los enemigos y a los infieles de su causa.
   - Talvez sea esta mi ultima batalla- dijo Ever , y el viento mecio su abundante cabellera.
   - Cuando el sol se deslice a su tumba, abra un nuevo comienzo para todos- respondio el jinete que lo acompañaba con el rostro y el cuerpo cubierto por un largo capuchón negro como el azabache. Su mano envuelta por un frio huantelete de acero, aferraba el mango de su espada con pasión.
   - Un nuevo comienzo.................?, quieres decir la muerte, no es verdad Siter-pregunto el rey aflijido. Y Siter con la voz helada respondio.
   - Quiero decir un nuevo comienzo , señor y eso basta...- y su corsel de igual forma negro profirio un relincho que se escucho en todo el valle y las altas montañas. Entonces Siter desenvaino su espada larga y fina y la oja de aquella formidable arma destello en e l dia cual el rayo furioso que rompe al mar en su confin. Y alla en la lejania los Keri aullaron y Bramlech profano la calma con sus palabras.
   - Hagrr...! desgraciado sea el destino, Siter esta con los Andalu!..- y la huestes de lorgin se alborortaron y comenzaron a golpear el pasto con los cascos de sus caballos. Y fue asi que tambien Bramlech esgrimió su espada retorcida y negra, pues forjada estaba en los infiernos de Arkazbul. Un recio viento azoto al valle y los ojos arranacados de los Keri se incendiaron de pronto y como una tormenta de fuego arremetieron contra los Andalu.
   - Siter...- dijo el rey agitado, habia sacado ya su espada.- dime que no morire, dime que aún soy joven y puedo salir vivo de esta batalla, dimelo!- grito deseperado Ever, mientras su ojos vidriosos miraban a las lejiones barbaras tan serca ya...
Y Siter que yacia a su lado, volvio su rostro escondido , y miro aquella cara temblorosa y petrea del rey.
   - Eres lo que eres señor, pero ante el destino nada puedes hacer, y si el destino quiere que ocupes tu lugar junto a los dioses, debes aceptar su designio.
   - Pero...!- y el rey no pudo continuar pues Siter golpeo los estribos de su enorme corsel y blandiendo su espada partieron al encuentro, como un trueno oscuro envuelto en polvo. Y de nuevo la trompeta resonó, y los ejercitos de Andalu sacro reino, corrieron sin temor a la batalla, dejando al olvido la ultima lagrima que rodo sobre la mejilla de su rey.

   - Siter...! te devolvere a las tinieblas de donde has venido...!-dijo una voz espantosa y el eco de las ultimas palabras se extendio por sobre la batalla cuando esta, estallo en un clamor de espadas furiosa e irrascibles, que chocaban sin misericordia.
Siter que se lo podía ver como una sombra, golpeaba a diestra y siniestra desde su caballo. Su espada tenia un alito verde que iluminaba el pasto sembrado de cadáveres, cuerpos sangrantes y mutilados. Sin embargo al oeste de la batalla estaba Bramlech abriendose paso por entre los guerreros. Su Egril , haci llamada su cimitarra , habia herido al heraldo en el pecho y su terrible caballo le habia pasado por el rostro , haci que la trompeta no volvio a sonar. – Siter! – grito aquella voz espantosa – ven a mi por ultima vez...! – y Siter elevo el rostro por encima de la sangre y la masacre, y miro sobre la batalla en busca de la figura cruelmente esquelética de Bramlech , y mientras que perdido estaba en la vastedad aterradora de la guerra, el caballero negro sintio una mano que se aferraba fuerte a su hombro.
Apunto ya de partir aquel brazo, cayo en cuenta de que se trataba del rey, que ahora se aferraba a la humanidad del nigromante con vemencia. Siter perturbado alzo al rey del suelo y lo coloco en la montura de su corsel, y como si aquella bestia tuviese un poder increíble, salto por encima de los soldados de andalu y cayo como una enorme y negra fiebre, sobre los los jinetes Keri.
   - Señor – dijo Siter volviéndose al rey, estaba herido en el vientre, su armadura habia sido quitada.
   - Traición, traición Siter....- decía el rey con la voz apunto de apagarse, la sangre manaba tibia y sin control de su vientre descubierto.
   - Como pudo ser...!-grito Siter –quien? – mas el rey enmudecio. Entonces el caballero vio a lo lejos en la batalla, que los estandartes de andalu eran quitados, y en su lugar se elevaban al viento las banderas rojas con una inmunda serpiente retorcida en su centro. – Lorgin ¡ - se dijo asi mismo y hecho al galope aplastando cráneos de espectros y de hombres por igual. – han traicionado al rey! – gritaba desde su enorme caballo, con voz clamorosa como el de un terrible cuerno, mientras los ejércitos lo miraban surcar en la distancia cual una sombra enfurecida, coronada con dulces destellos de acero virgen.

Y entonces frente al jinete negro apareció la figura espeluznante de Bramlech montado en su bestia, que al ver a Siter y al rey levanto su cimitarra desafiante y soberbio. Fue allí que una voz fría y sepulcral se oyó.

   - Hoy será tu ultima batalla nigromante...miserable nigromante..! – sentencio el espectro, pero Siter erguido sobre su caballo lo miro fijamente y sonrio, aunque nadie pudo advertirlo.
   - Eso esperas....- respondio este, y de pronto su espada se volvió verde.
   - Ni todas tus artes negras podran librarte de la derrota, ahora que la traicion a herido a tu rey.....- Y dicho esto golpeo los estribos y su caballo enfurecido salto hasta Siter y la cimitarra partio el denso aire, pues Siter habia esquivado con astucia e inteligencia el golpe y era el, quien emprendía una profunda estocada sobre la espalda del espectro.

Bramlech ahullo con dolor , su caballo montado en colera arremetio de nuevo contra el caballero negro. Mas esta vez hubo de fallar Siter y su espada verde se encontro con Egril y ambas lloraron chispas y resplandores al chocarse en un metalico estruendo.
   - Sabias que la batalla no podrías ganarla por eso envenenaste a los hombres con la traición, que les prometiste desgraciado... una eternidad en Arkazbul...?- le dijo Siter, y librándose del poder de Egril corto la carne putrefacta del pecho de su enemigo con una maestría unica y terriblemente perfecta.
   - Por que te empeñas en combatir contra Lorgin – respondio Bramlech mientras se aferraba el pecho sangrante – tu eres el traidor! – gruño y ambas espadas volvieron a encontrarse. Y alli sumergidos en un éxtasis de odio , ambos se vieron los rostros en un profundo silencio solo interrumpido por el eco difuso y ahora distante del la batalla.
   - Esta es tu ultima contienda...- Susurro el Keri al ohido de Siter, y de pronto el caballero negro sintió un brutal golpe, que lo tumbo de su montura, cayendo al pasto y rodando por en medio de los cadáveres y las lanzas rotas. – Y que haras ahora ....”CABALLERO” – Se burlo Bramlech galopando al encuentro del caballo negro, que aturdido y sin riendas se agitaba descontrolado con el rey moribundo sobre la silla. Entonces los ojos de Siter se eclipsaron de pronto y desde el pasto humedo vio con terror como Bramlech atestaba una profunda herida en el pecho de su corsel , derribando a la bestia y a el rey que sobre ella yacia.
Desconcertado corrio Siter hacia su fiel caballo pues ahora el barro y la montura habían caído sobre la humanidad del viejo Ever.
Y sin embargo el nigromante llego tarde pues el cadaver moribundo y ensangrentado del caballo se batia en su ultima agonia sobre el pecho del rey, y cuando Siter asomo sobre el rostro pálido del viejo monarca, sus ojos se encontraron con la muerte fria y seca bruñida en el oro de su tiesa armadura.
Allí de bruces el caballero negro enmudeció y en el mango de su larga espada sus dedos se acomodaron y el acero de su guantelete raspo el tallado casi imperceptible de su terrible hoja. Y cuando Bramlech tiraba de las riendas para acabar de una vez con el nigromante un frio azote le arranco limpiamente las patas a su espantosa bestia tirando al barro al espectro que rodo a los pies de la sombra que alta se erguia en medio del campo de batalla. Allí sobre el señor de los espectros yacía negro y soberbio Siter, oyendo en su mente el canto lejano de la muerte y la sangre , grande era pues la guerra tras de sus anchas esopaldas y cuando Bramlech alzo su rostro putrefacto se hallo ante una sombra negra y aterradora que parecia mirarlo con infinita superioridad.
   - Mírate ahora ...- Dijo Siter con la voz helada- a los pies del destino, suplicaras misericordia y rogaras por tu vida....- Sentencio el caballero negro mientras su larga espada navegaba sobre el rostro petrificado del Keri. Pero Bramlech aparto su rostro afligido y mirando la brizna mecida por el viento pareció sonreír.
   - Mira la batalla...-Dijo –mírala...! – Entonces Siter volvio su rostro lentamente hacia la batalla
   - Dime si ves algún estandarte de Andalu?....-continuo Bramlech y enseguida carcajeo enfermizamente – Tu batalla esta llegando a su fin.....y lorgin es el vencedor.....- Y al ohir y ver esto Siter parecio llorar dentro su oscuro capuchón. – no hay nada que puedas hacer para cambiar el rumbo del destino que tu dices conocer...
   - No!..- Grito Siter desesperado –Que sabes tu del destino , tu que estas muerto entre los muertos y yo te enviare al infierno de donde saliste! – Dijo Siter y elevo su espada dispuesto a enterrarla en el cráneo del señor fantasmal.
   - Hazlo...! –Gruño el Keri mirando a los ojos del nigromante ocultos tras aquel velo de negrura atravesado por los grises arapos del capuchón.- Matame de nuevo, pero has perdido la batalla Andalu ha caido! – Y de pronto su craneo volo reventado mientras los trozos de su cara caian sobre el pasto y el barro.
Y allí en medio de la nada se lo vio a Siter con la hoja de su espada claveda en un horrible yelmo de hierro que resplandecia al lado de un cadáver vacio.
Y agotado, cayo al suelo y allí de bruces el caballero sintió un profundo dolor en el pecho y un frio congelante que le penetraba los huesos. Y entonces una voz lejana oyo en su aturdida mente, cada vez mas cercana y real
   - Siter...Siter señor!- Decía aquella voz temerosa y cuando Siter miro al sur de la batalla se hallo ante una alfombra de cadáveres ensangrentados y miles de yelmos y espadas brillaban bajo un bosque de lanzas ergidas sobre el campo y entre aquella profunda miseria se vio la figura de un joven soldado que corria entre los muertos con fatiga llamando al caballero negro por su nombre.
   - Señor – Dijo el soldado deteneiendose frente a Siter- Donde esta el rey? – pregunto afligido mas Siter no se movió y casi entre susurros dijo
    - Allí...allí esta tu Rey bajo el caballlo negro....- y cuando el soldado vio a su rey muerto bajo aquella negra montura una pena profunda atravesó su corazon
   - Pero.....
   - Pero a muerto – interrumpió con vos solemne y resignada el caballero , entonces el soldado corrió hacia su rey y allí entre el pasto yacia palido el rostro cansado de Ever rey de Andalu .una delgada linea de sangre le salía de sus labios morados.
   - Oh, no – lamentose el soldado – ahora que sera de nosotros... -y mientras la brisa mecio sus cabellos el olor a muerte y desesperanza atravesó el valle y se llevo consigo los ultimos lamentos.
   - Ve a la lucha ... y muere como lo hizo tu rey traicionado...-Respondió Siter incorporándose y liberando la hoja de su espada que ahora se encendia en una extraña llama roja.
   - No ... no puedo aquí me quedare junto a mi señor....- y agachándose junto al caballo el joven soldado se acurruco y estremeció. Entonces Siter lo miro con pena y cuando las sombras de la tormenta se cernieron sobre los campos batallados el nigromante alzo su rostro por sobre la vastedad de la guerra ya por concluir, pues allá al occidente los últimos jinetes y soldados de Andalu eran derribados por el contingente de Lorgin y altos estandartes flameaban azotados por el viento mas estos eran rojos y sucios y en ellos no había sino una repugnante serpiente envuelta en su maldad escarlata.
   - Morirás de todas formas....- dijo Siter con tono distante y vago – ni todos los reinos juntos libraran a tu reino del fuego de Lorgin....... aguarda tu hora entonces aquí como un cobarde....- y luego de decir esto el caballero se envolvio en el manto negro de su larga capa ahora liberada al viento frio, que la azotaba en jirones desgarrados y la luz de su espada brillo en la distancia de los valles heridos y de pronto nada se vio y solo la sombra de un alto señor recorrió en silencio las estepas cubiertas por la sangre y el fuego de la guerra perdida.

“Allá va el señor negro , hechicero y maestro de la magia y su espada verde no volverá a verse”

y cuando los espectros gritaron con furia, victoria los últimos hombres que morían sobre el inmenso osario creyeron ver alla en la distancia la figura negra de Siter recortada sobre el cielo gris y tormentoso, erguido soberbio por encima del destino envuelto en su manto de azabache impenetrable y roto esgrimiendo siempre su larga espada que muda cortaba al viento y entre la oscuridad de su capuchón unos ojos vidriosos se despidieron con tristeza de la batalla y del ultimo resplandor que moría sobre las lanzas de Andalu, cuando las llamas consumieron su piel broncínea.

***

Siter entro furioso, rozando la loza de los anchos pasillos con la punta filosa de su larga espada, a su paso todos los heraldos y soldados se apartaron con temor pues ni rostro ni bandera enarbolaba aquel señor de negro capuchón, y entre su brazo izquierdo algo voluminoso emergia del manto.
Mas no faltaron aquellos que quisieron detenerlo, pero el caballero negro, con un extraño poder los aparto de su camino y alli de bruces quedaban los ozados sin poder moverse. A medida que sus pasos se aproximaban a la alta casa del rey su aspecto era en verdad atemorizante y siniestro, envuelto en su larga capa negra se paro al fin bajo el umbral del palacio que se abria ancho sobre unas breves escalinatas de mármol..
Alli adentro se extendia una amplia sala iluminada por la luz del sol que entraba por los altos ventanales y regado en su largo pasillo por el manto dorado que ingresaba por la puerta donde ahora Siter yacia inmóvil recortado ala luz del dia como una terrible sombra , su espada brillante resplandecio de pronto, cuando el nigromante parecio mirar a los asombrados concurrentes que sentados estaban en una larga mesa junto al rey.
Todos callaron y aquellos que comian no pudieron tragar. Sin aliento siquiera para respirar vieron la alta y esbelta figura del caballero que con absoluta soberbia observaba las estancias. El rey se levanto de su silla y con un ademan mando a dos siervos a detener al intruso. Pero Siter era demasiado poderoso y enseguida los dos jóvenes siervos quedaron reducidos en el suelo con lagrimas en los ojos.

   - Detente siervo de las tinieblas…!- grito el rey con la voz temblorosa , pero el nigromante se aproximo ala mesa lentamente – detente te digo! – replico Fergus desenvainando una daga y mostrándola con el pulso traicionero de un hombre al que los años le han llegado. Y Siter continuo sin temor, como un espectro cobijado en una profunda tiniebla al que el viento azotaba en sus negros mantos. Y una vez frente al rey el nigromante se llevo atraz la capa y sobre la mesa llena de comida y deliciosos manjares, arrojo una pesada corona de oro ensangrentada y mellada.
El estupor y el asco se vio entonces en todos aquellos que miraron la vieja corona ensangrentada que silenciosa aguardo los rayos del dia para brillar de nuevo , alli sobre las carnes y las copas derramadas.    - Quien eres …de donde has venido?- dijo levantandose Lander, un joven noble, afable de rostro y de mirada aguda bajo una frente blanca y cubierta de cabellos rizados que caian luego por los hombros.- por que entras asi en los recintos sagrados…. Intruso!- exclamo sacando al parecer la espada de su vaina.
   - tu…- susurro Siter a l rey – sabes quien soy y sabes tambien a quien pertenece esta corona…- y el rey al oírlo lo miro con el rostro afligido y palido y sin poder aguantar mas, cayo sentado en su silla de robusta madera tallada y alli apoyando su cabeza entre sus manos quedo sumergido en un profundo silencio.
   - Pero no puede ser…-incurrio Lander – acaso eres tu Siter el caballero negro..- y los demas nobles y caballeros se agitaron en murmullos sin poder comprender nada de lo que alli sucedia. Y entonces la hoja de Siter comenzo a resplandecer bajo un alito verde que se impregno sobre la lustrosa superficie de su larga espada. Lander dio un paso atras y los nobles se levantaron de sus asientos asombrados y algunos huyeron dejando el recinto entre tropezones y miradas asustadas. – Ho por los dioses …- dijo el caballero mirando la espada verde pero Siter murio hace cinco dias en la batalla de Andalu..!
   - Es un espectro de Lorgin!- grito un viejo desde el otro lado de la mesa – ha traido la muerte ha traido la muerte!- y salio corriendo, botando copas y comida por el piso.    - Estos son tus caballeros … estos que huyen ante lo que desconocen…lastima- dijo el nigromante meneando la cabeza – lastima en verdad … Andalu a sido destruida, - se lamento – ahora mismo el castillo y todas sus gente arden en una inmensa hogera.

Capítulo 1 (parte 2)

Relato enviado por Victor M. Sossa

SANGRE DE BRUJAS I
 1-la corona traicionada
 2-la espada de fuego
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