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A partir de entonces, comienza la culturización o hispanización, es decir, la enseñanza de las costumbres, religión y técnicas de los conquistadores hacia los indígenas.
El Fray Antonio de Segovia bautiza a la Reina Cihualpilli Tzapotzintli como JUANA BAUTISTA DANZA, y a su hijo Xuchitzin como SANTIAGO VÁZQUEZ PALACIO, se dice que el nombre en honor al patrono de Compostela, España, el primer apellido porque el capitán Diego Vázquez fue el padrino y el segundo apellido por que le corresponde el reino de nombre, aunque no de hecho.
En la cima del Cerro Xitépec, se instala la primera Cruz para la enseñanza de la doctrina cristiana y la segunda Cruz que se instala es en la Cruz Blanca donde existía un Zalate, aquí se celebró la primera misa del Occidente en 1530, para eso se nombró a un tonalteca, ya bautizado, para que subiera la campana, pero al estar subiendo, una de las ramas del árbol se desprende y cae con la campana encima de él, matándolo enseguida; los sacerdotes lo sepultaron ahí mismo, siendo éste el primer cuerpo en ser enterrado en esta capilla.
Capilla Del Calvario (La Cruz Blanca)
Otra muerte que hubo en esos días fue la de una anciana que tenía más de 110 años y aunque no aparentaba tal edad falleció al ser bautizada. Esta anciana no dijo ni a sus descendientes el lugar donde había enterrado su tesoro. Los misioneros dieron sepultura al cuerpo de la señora en la misma capilla.
Los padres enseñaban a los indios todas las prácticas y ritos de la Santa Iglesia, desde el Yo te bautizo hasta el Descanse en Paz, es decir, desde la cuna hasta el sepulcro.
En el año de 1533, fue nombrado como primer párroco de Tonalá al Fray Antonio Coello y para ayudar a los párrocos en el ministerio sacerdotal venían religiosos franciscanos a quienes llamaban padres doctrineros.
12 días después de la llegada de los misioneros cayó una furiosa tempestad que arrojó rayos y centellas, desde la salida del sol hasta la media noche; atemorizados los idólatras con esta tempestad y temblando, se postraron a los pies de los religiosos y con señas y lágrimas suplicaban que pidieran a Dios rogando por ellos, y de su parte prometían bautizarse y no volver a rendir culto a sus ídolos.
Ya resuelto el triunfo, solemnemente, Nuño de Guzmán, rodeado de sus capitanes, bajo la grande higuera, tomó solamente posesión del señorío de Tonalá, con sus pertenencias de Tetlán, Tolotlán, Tlazicoltzingo, Tlaxomulco, Tlallán, Atemaxaque, Telloquillán, Atentitán y Huehuentitlán, Tzalatitán, Coyollán, Tatepoxco, Tlaquepaque y Tequepexpan.
Los resultados de aquella batalla fueron muy favorables para el conquistador, porque al día siguiente los señoríos principales de cada pueblo vinieron a rendirle obediencia, ofreciéndole sumisión y abundancia de mantenimientos. La señora Reina mandó emisarios a otros señoríos y pronto llegaron de todos ellos los embajadores a rendir pleitesía y homenaje al triunfador. Así su conquista se amplió hasta Tequisquitlán, Ocotán, Jocotán, Cuyopochtlán, Itztlán, Quiltitlán, Copala, Noxtlán, Cajititlán y Coyutlán, Ixcatán, Xochitepec y Tlacotán. Después Nuño de Guzmán amplió sus dominios hasta Tequila y Juchipila, Nochistlán, el Teul y Teules, y Tlatenango, por el nombre del río de las Nuevas Aguas.
Al enterarse Nuño de Guzmán que había vuelto Hernán Cortés de España molesto por haber invadido sus territorios, decide establecer los límites que hasta entonces había conquistado y después envía a algunos de sus hombres, al mando del capitán Juan de Oñate, a establecerse más allá de la barranca del río Santiago, con el fin de fundar una villa, para tener un punto de contacto con la provincia del Pánuco.
Por su parte, Nuño de Guzmán se dirige hacia la costa oeste de Xalisco, y a su paso por Tepic, se entera de que la Audiencia Española lo ha destituido como Presidente de la misma y además envían a Luis Castilla (oidor) a fundar un poblado como cabecera de Xalisco, por órdenes de Hernán Cortés.
A partir de entonces, Nuño de Guzmán se dispone a fundar cuanto pueblo se encuentra a su paso; así fundó en Tepic, la Villa del Espíritu Santo, que después por órdenes superiores cambiaría su nombre por el de Compostela y se siguió hacia el norte y fundó Chimetla y San Miguel del Culiacán.
Por otra parte, a fin de ganar más territorio por la costa del sur y para detener el avance de los soldados de Cortés desde Colima, envía a Juan Hernández de Hijar a fundar lo que sería la Villa de Purificación.
En su afán por demostrar que era superior que Hernán Cortés, en cuanto a territorio conquistado, Nuño dejaba ver que no tenía el suficiente conocimiento de cómo administrar las tierras que fundó ya que algunas de las villas que instalaba no permanecían en el mismo lugar y en algunos casos ni con el mismo nombre. Fue así como Nuño de Guzmán vencía con una crueldad innecesaria a los indígenas de la zona noroccidental.
La madre naturaleza, como tratando de poner un alto a las barbaridades que venían cometiendo Nuño de Guzmán y su gente, con un ciclón y la peste, lograr diezmar a la tropa española y a sus aliados indígenas. Desde entonces regresa a entregar cuentas de lo conquistado ante la Audiencia de la Nueva España, enviando por delante a su capitán Francisco Verdugo a solicitar autorización para hacer oficial su territorio conquistado. Entre sus peticiones quería que el nombre de su reino fuera LA MAYOR ESPAÑA, pero, de acuerdo a lo dispuesto por la Corona Española, el territorio que conquistara Nuño de Guzmán debía llamarse NUEVA GALICIA y su capital Compostela.
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Juan de Oñate, al salir de Tonalá y al querer cruzar la barranca que forma el Río Santiago se encuentra con indios de Huentitán y poco le duraron, ya que eran sólo trescientos indígenas sin armas, por lo que arrasaron con ellos fácilmente.
Esto motivó a Juan de Oñate, ya que pasó por encima de pueblos como Cuquío, Yahualica, Acatic, Mezticacán, Teocaltiche y Nochistlán, este último situado en el actual estado de Zacatecas, de acuerdo a sus condiciones propias para establecer ahí una Villa el 5 de enero de 1532, Juan de Oñate, fundó por primera vez Guadalajara en honor a (a Guadalajara de España, lugar de origen de Nuño de Guzmán.
El nombre de Guadalajara nunca de pensó que fuera como capital de la Nueva Galicia, sino únicamente como punto geográfico que indicaba hacia el este los límites de las posesiones de Nuño de Guzmán.
Pero debido a las presiones que tenía Nuño de Guzmán por parte de Hernán Cortés, de la audiciencia de la Nueva España y los peligros que pasaban con los indios tlacatecos, ordenó que Guadalajara se trasladara a Tlacotán, pero al parecer Juan de Oñate ya tenía sus propios planes, pues tenía como propiedad suya los terrenos de Tlacotán, por lo que no permitió que se ubicara allí la Guadalajara de Nochistlán. Por su parte sugirió que se trasladara a Tonalá. Fue así, que el día 8 de Agosto de 1533, la Villa de Guadalajara fuera trasladada a Tonalá y permaneció ahí por dos años hasta febrero y marzo de 1535, ya que Nuño de Guzmán quería para él todo el territorio de Tonalá esperando se le nombrara Marqués de Tonalá, así como Cortés era de 0axaca, por lo que los envió de regreso a Tlacotán, donde se funda por tercera ocasión Guadalajara, el día 12 de marzo de 1535.
En la capital de la Nueva España, como Hernán Cortés no accedió a las peticiones hechas por Nuño de Guzmán, éste decide ir personalmente pero allá es capturado y deportado de regreso a España, donde es acusado por Hernán Cortés de robo de territorios de su propiedad y de salvajismos contra los indígenas. Nuño de Guzmán es enviado a un lugar llamado Torrejón de Velásco donde muere en el abandono y la miseria en 1540.
Mientras tanto en la Nueva Galicia los indios dirigidos por el cacique de Nochistlán llamado Tenamoxtli, se sublevan ferozmente en el año de 1541, por lo que tuvo que intervenir el virrey Don Antonio de Mendoza con 50 mil hombres, pudo así derrotarlos.
Debido a lo anterior, Juan de Oñate decide llevar la Villa hacia el sur en medio del Valle de Atemajac, y así es que el 14 de febrero de 1542 al poniente del río de San Juan se funda la Guadalajara definitiva por Cristóbal de Oñate, quedando como alcalde mayor Miguel de Ibarra, quien confirma la noticia que desde 1539, el Rey le había concedido a Guadalajara el rango de ciudad, incluyendo su escudo de armas.
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Ing. Luis Enrique Reyes Esparza