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Síntesis Histórica de Tonalá
Hace cerca de 1,000 años se fundó Tonalá (Tonallan), por un grupo de indígenas zapotecas, los cuales al pasar los años, se mezclaron con otros indígenas. Entre ellos los toltecas, que lograron imponer sus costumbres, tradiciones y técnicas militares.
Llegaron también grupos nahuatlacas que peregrinaban hacia Texcoco. Los indígenas de esta región hablaban coca y tecuexe; se alimentaban de la caza y de la pesca del río Chicnahua (Santiago).

Río Santiago (en la Barranca de Colimilla)
Entre los dioses que veneraban estos grupos de indígenas se encuentran TEOPITZINTLI (Dios niño) protector del buen temporal, HERI (Dios de la divinidad y de la ciencia), y NAYARIT (Dios de guerra). En especial se rendía culto a TEZCATLIPOCA y TENAGUACHI, cuya figura tenía una bolita en las manos junto a la boca semejando saborear una fruta.
Durante la Guerra del Salitre en 1510, los Purépechas invadieron el Reino de Tonallan oponiéndose al monarca con un numeroso ejército y con el apoyo del Rey Colima, resultando éstos victoriosos. Se distinguieron, durante las batallas los indígenas Cóyotl, Pitláloc, Copaya, Pililli, estos tres últimos, hijos Oxátac. En agradecimiento a su valiosa intervención y apoyo se les entregaron tierras en Tlajomulco.
El territorio del Reino de Tonallan era vastísimo, al poniente llegaba a Tala, al oriente limitaba con el río Chicnahua (Santiago), al norte con la barranca del mismo nombre y al sur con el Lago de Chapala.
En 1530, los indígenas tonaltecas se enteraron de que grupos de personas con vestiduras extrañas y grandes animales, vienen adueñándose de las tierras a base de encarnizadas peleas con los nativos que se oponen a su recibimiento.
Este grupo de extranjeros, encabezados por Nuño Beltrán de Guzmán, a su paso por Michoacán (tierras tarascas), arrasa con los indígenas que al querer defender su territorio son masacrados por la artillería de su ejército y como escarmiento a otros indígenas manda torturar y quemar el cuerpo de Calzontzin como muestra de su poderío.
Una vez saqueado el Reino de Calzontzin, Nuño reorganiza su ejército con los tarascos que se le unen, llegando así a contar con 3000 hombres.
Después partiría a Pénjamo, Guanajuato, y posteriormente pasaría por la Barca, (antes Coynan) donde de acuerdo a sus procedimientos enviaba por adelante a los Franciscanos que lo acompañaban, a convencer a los indios de que iba en forma pacífica, a enseñarles una nueva doctrina y a que conocieran al verdadero Dios. Y ante estas razones los indígenas les permitían el paso, aunque después se daban cuenta de que querían adueñarse de sus tierras, por lo que las defendían con la vida.
Al llegar Nuño de Guzmán al Lago de Chapala se da cuenta de lo vasto del territorio que ha conquistado y crece su ambición por abarcar mucho más. Cabe mencionar que Nuño de Guzmán quería ser superior a Hernán Cortés, conquistar tierras y más tierras para demostrar que su estrategia era más productiva. Sin embargo, Hernán Cortés conquistaba algún territorio y establecía condiciones propias para administrar los recursos conquistados, y Nuño de Guzmán prácticamente arrasaba y no dejaba control alguno de esas tierras, seguía adelante en busca de nuevos territorios.
Al llegar a Cuitzeo, los indígenas no les permiten la entrada a los extranjeros y son recibidos por sus guerreros dispuestos a todo con tal de no dejar su territorio y riquezas en manos de Nuño de Guzmán.
Posteriormente, a su paso por Poncitlán, Nuño llega a reabastecerse de provisiones para continuar hacia Tlajomulco donde su cacique Cóyotl, quien ya tenía antecedentes de los extranjeros (de su muy particular estilo de convencimiento) y sabedor de que eran superiores en armas y hombres, los recibe con todo tipo de agasajos, y a su vez le informa a Nuño del gran Reino de Tonallan, por lo que Nuño decide llegar también a esta tierra.
A principios de marzo de 1530 los tonaltecas estaban temerosos de la llegada de los extranjeros, porque ya tenían noticias de las depredaciones que venían cometiendo a su paso.
Fue entonces que los vigilantes del Cerro Xuchitlán avisaron a los que estaban en el Cerro Xólotl para que éstos a su vez informaran a quienes vigilaban desde el Xitépec, (Cerro de la Reina), que se divisaban numerosos grupos de personas que se acercaban a su territorio, para que se le informara a la Reina Cihualpilli y al Jefe de los Tastoanes.
El Reino de Tonallan era gobernado por TONAZINTLI, y a su muerte debió quedar al mando su hijo XUCHITZIN (flor preciada), pero por ser menor de edad, la viuda de Tonazintli, CIHUALPILLI TZAPOTZINTLI (Señora dulce fruta de zapote ) quedó al frente del reino.

La Reina de Tonallan enterada ya de los procedimientos seguidos por los extranjeros al entrar a un nuevo territorio, decide salir a recibirlos en paz, situación que no agrado a los Tlatoani de Zalatitán, Coyula y Tetlán, dirigidos por TACUITECUTLI, pues no estaban de acuerdo en tal recibimiento pacífico.
Los Tlatoani estaban dispuestos a enfrentarse a los extranjeros desde el mismo momento de su llegada, eran un grupo de indios capaces de dar la vida por su reino; se les conocía como los más bravos de Tonallan y no aceptaban dar la bienvenida.
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LA EXPEDICIÓN DE NUÑO DE GUZMÁN
El "Muy Magnífico Señor", título que le correspondía a Nuño Beltrán de Guzmán, como Presidente de la Real Audiencia, previendo las represalias que contra él ejercía Don Hernán Cortés, que ya regresaba de la Península con título de Capitán General de la Nueva España, y estando al tanto de que Francisco Cortés de Sanbuenaventura , en su expedición no había dejado encomenderos que instruyesen a los indios de la Religión Cristiana como lo ordenaban las leyes para todo aquel que quisiese aprovechar de alguna conquista, ni haber llegado hasta las legendarias tierras de que tanto se hablaba y decíase estaban llenas de metales preciosos y otras muchas riquezas codiciadas, resolvió emprender expedición hacia el occidente, contra los teules chichimecas, pues su empresa compensaría las arduas luchas y los incesantes trabajos que dicha aventura les ocasionaba: Oro, Gloria, Poder y Evangelio.
Y así con gran poder organizó su hueste compuesta por ciento cincuenta de a caballo y otros tantos peones bien armados, con doce piezas de artillería menuda con siete u ocho mil indios amigos, y proveídos de todo bastimento salió de México Tenochtitlán...
Tres días antes de la pascua de Navidad, el día 21 de Diciembre de 1529, previa bendición del Padre Bartolomé de Estrada, quien tras elocuente y largo sermón deseó el mayor éxito a la gran empresa organizada y capitaneada por su amigo 'El muy Magnífico Señor Nuño Beltrán de Guzmán'.
Su Estado Mayor fue integrado por el veedor real Pedro Aléndez Chirinos, como lugarteniente; de capitán general Antonio Villaruel; maestre de campos Joan Fernández; capitán de artillería Joan de Villalba; capitanes de la guardia personal Cristóbal de Oñate, Francisco Verdugo y Cristóbal de Barrios; capitanes de jinete Diego de Proaño y Diego Vázquez de Buendía; capitanes de peones Diego Nuñez; médico del ejército Joan de Oñate; portaestandarte real y portaguión Joan de Burgos; alguacil mayor Cristóbal Sepúlveda; lugartenientes de alguacil mayor Cristóbal Romero, Anteón Galeota, Joan Sánchez y Joan Sánchez de Olea; alguaciles Joan Almesta o Armesto; jefe de aprovisionamientos Hernando de Sarmiento; escribano De Guzmán; camareros P. Bartolomé de Estrada y P. Alonso Gutiérrez; capellanes del ejército García del Pilar, N. Esquivel y Rodrigo Ximón; intérprete nahuatlato Joan Pascual; interprete tarasco López de Santiago; y Joan de Samaniego y Joan de Sánao, como capitanes de emergencia. Aproximadamente 200 nombres, más el cuerpo de peones y jinetes que formaban entre otros muchos su numeroso ejército.
El día 20 de enero de 1530, llego Nuño de Guzmán a las orillas del que actualmente llamamos Río Lerma, y que él bautizó el 2 de febrero con el nombre de "Río de Nuestra Señora de la Purificación de Santa María". Tomando posesión de aquellas tierras de los teules-chichimecas el día 7 del mismo mes...
Y ahí echo mano a la espada y dio cuchilladas a los árboles en señal de posesión y pidiólo por testimonio.
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Ing. Luis Enrique Reyes Esparza