Diagnóstico craneosacral |
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¿COMO HACER UNA SESION DE TERAPIA CRÁNEO-SACRAL?
Después de estos cuidados podemos prepararnos para hacer una terapia cráneo-sacral. Estando en un estado de tranquilidad y paz, nos ponemos cómodos al lado del paciente y nos predisponemos a abrir nuestra percepción sutil, para escuchar el impulso craneal rítmico del paciente. También podemos pedir en silencio permiso al cuerpo del paciente para trabajar con él en ese mismo momento, No todos los cuerpos son compatibles con uno. Hay un ejercicio de coger el pulso del paciente y luego el tuyo, hasta el momento de que los dos se juntan en un latido unido y en armonía, produciendo una unión afectiva por lo menos durante 24 horas. Esto es una manera de pedir permiso al cuerpo. Podemos hacer un anclaje en la tierra y en el cielo. Nos visualizamos con raíces energéticas en nuestros pies y un rayo láser de luz desde nuestro sacro hasta bien profundo en el suelo. Con el cielo nos podemos conectar visualizando un tubo de luz desde la cabeza hasta unos metros por encima de nosotros. Cada vez que hacemos la escucha nos preguntaremos si podemos hacerlo con aún menos presión. Si es así, lo haremos. La vía Lemniscal nos dará de esta forma mayor información. La vía Lemniscal del paciente se comunicará con la nuestra y a esto le llamaremos comunicación no verbal. Recordemos que para notar la circulación del líquido cefalorraquídeo tenemos que ejercer un máximo de 1gr. de presión por dedo, para el ritmo cardiaco serian 4gr. de presión por dedo y para el respiratorio de 5gr. por dedo. Podemos frotar nuestras manos, para reactivar los censores digitales y también mirar y magnetizar nuestras manos para aumentar su nivel Áurico y poder llegar a las partes profundas de los tejidos. La mano se tiene que fundir con los tejidos del paciente energéticamente hablando. Al principio es útil utilizar los mecanismos propioceptores de las muñecas, de los brazos o codos como instrumentos sensitivos. Esto nos ayuda a desconectar los corpúsculos de Meissner de nuestras manos, tan usados en los masajes. Colocando ambas manos en la cara superior y en los laterales del cráneo y esperando un periodo de tiempo suficiente, notaremos que existe un movimiento de expansión y estrechamiento del cráneo. La falta de este movimiento se traduce en trastornos. Nos preparamos para hacer la escucha general, colocaremos nuestras manos como se observa en la imagen y escuchamos el IRC
DIBUJO ESCUCHA GENERAL
Este movimiento no lo perdemos en toda nuestra vida, sólo variará su calidad. Cada persona tiene su propio ritmo. Estadísticamente hablando se ha encontrado un ritmo óptimo que tiene un ciclo de entre 6 y 12 ritmos por minuto. Este ritmo esta formado por unos 3 seg. De expansión, mantenimiento de 3 seg. Y un vaciado de otros 3 seg. Las manos no agarran el cráneo, pues estaremos en vía espino-talámica. La mano que palpa, coge una actitud pasiva y se funde con el sujeto, consiguiendo sobrepasar sus receptores táctiles. Cuando se aprende a palpar propioceptivamente es útil evitar concentrarse en las manos. Nos puede ser de ayuda si nos concentramos en las muñecas, en los codos, en los brazos o antebrazos y los usamos como mecanismos propioceptores. Focalizar nuestra mente en el trabajo es nuestra mejor herramienta. La palpación es todo un arte subjetivo y cuanto menos hablemos y más nos concentremos mejor será nuestra efectividad palpatoria. Podemos depositar las manos en los pies, en los muslos, en las caderas, en el sacro o en cualquier parte del cuerpo que escucharemos ese mismo ritmo, pues existe en todo nuestro cuerpo. Cuando nuestras manos estén escuchando propioceptivamente nuestra atención viajará y penetrará en el interior del cuerpo, a través de la piel, los músculos, los huesos, etc. hasta notar con el ojo de la mente la tensión del tejido interno y la presión del fluido interno. Después podemos hacer un punto de parada un Still Point, con sólo nuestra intención. Aparece un borboteo una especie de lucha o movimiento descontrolado y a continuación hay una parada de ritmo, pues el cuerpo esta pensando y reajustándose. Después de unos segundos o minutos aparece de nuevo el ritmo con mejor frecuencia, amplitud y ritmo. Lo que se mueve no es el hueso, sino la dirección del líquido. Lo que nos interesa es el ritmo del líquido cefalorraquídeo que es de 6 a 12 pulsos por minuto. Si nuestra presión fuera un poco excesiva notaríamos el ritmo respiratorio o el ritmo cardiovascular. En la extensión el cráneo se vacía de líquido cefalorraquídeo alargándose de manera antero-posterior y acortándose en los laterales.
VER DIBUJO 15 FLEXION Y EXTENSIÓN CRANEAL EN PÁGINAS ANTERIORES
Esto es un sistema de hidromecánica y sus ligeros movimientos son de micras de milímetros. En la flexión el sacro también se llena y se flexiona. La extensión en el cráneo supone la extensión en el sacro. Ambos se abren y descienden o se cierran y ascienden. El ritmo cráneo sacral se mueve en la "sincondrosis esfeno-basilar” (eje del movimiento de flexo-extensión del cráneo), diástole/sístole craneal. Funciona más como arcología que como flexión. Esto es el corazón del cerebro. Esta articulación es una articulación con una unión por cartílagos y la membrana tentórium o tienda del cerebelo hace de diafragma de este movimiento. Al ritmo cráneo sacral se le suele aplicar un punto de parada o STILL POINT, a menudo. Esta es la herramienta más poderosa de esta terapia cráneo sacral. Cuando el ritmo no está bien, tenemos que reorganizarlo. Cuando hay una distorsión de la dirección del líquido, tenemos que pararlo. En este momento el cuerpo se rebela ante esto porque no quiere parar. Habrá una lucha entre la ayuda a dar y la reorganización del propio cuerpo del paciente, esto al nivel de fibras y de membranas. Entre la percepción del ritmo y la parada habrá mucha oscilación llamada borborismo, que viene a ser un borboteo donde la distorsión aumentará mucho más antes de pararse totalmente. Este aquietamiento puede tardar segundos o minutos. Posteriormente el ritmo reaparecerá reorganizado y con mayor fuerza y vitalidad. Se producirá un incremento del flujo energético antes de la parada neurológica. Puede haber un aumento del parpadeo, rechinar de dientes, o cualquier otro movimiento compulsivo o espontáneo como la necesidad de girar o temblequear alguna parte del cuerpo etc. Cuando hagamos el protocolo craneal, haremos siempre en primer lugar el Still Point en el occipital una, dos o tres veces, hasta que observemos una simetría perfecta. Cada vez que lo hagamos estaremos reorganizando las fibras fasciales y el sistema nervioso. Así conseguimos relajar los músculos u órganos internos. (Hay una técnica de las pelotas de tenis puestas en el occipital para mejorar algo acerca del Acueducto de Silvio y que en el cuarto ventrículo percibiremos mayor ritmo del impulso rítmico craneal.) Cualquier Still Point mejorará la presión hidrodinámica del cráneo.
DIAGNÓSTICO CRANEOSACRO
Empezaremos con la inspección y palpación general del cráneo y del sacro del paciente. Examinaremos la simetría del cráneo en las vistas anteriores, superiores, posteriores y laterales. Observaremos la simetría de las protuberancias de la parte frontal, en las órbitas de los ojos, en la nariz, en los pómulos, en la mandíbula, en las orejas y sobre todo en el contorno craneal. Cualquier desequilibrio entre las partes dobles de la cara de tan sólo unos milímetros nos estará indicando una gran lesión en las estructuras óseas y membranosas internas. Ahora nos toca hacer un examen más detallado con la palpación del contorno del cráneo en todas las direcciones y en especial palpando todas las suturas, buscando apertura, estrechamiento, tensión o dolor en ellas. Con la palpación averiguaremos la elasticidad y la textura de todo el contorno craneal. Averiguaremos la dureza y la flexibilidad de los huesos. Si existe un bloqueo en una sutura la flexibilidad se perderá debido a la restricción de la movilidad. Una prueba útil puede ser el levantamiento bimanual de ambos temporales. Cogemos con ambas manos los temporales y ponemos el dedo medio en el meato auditorio externo. El pulgar y el índice se sitúan en las caras superior e inferior de la apófisis zigomática. La apófisis mastoides se deja entre el dedo anular y meñique. Con el paciente en la camilla en decúbito supino el terapeuta tira de ambos temporales en dirección al vértex. Luego relaja y observa la amplitud de movilidad de cada uno de los huesos temporales. Debido a las suturas esfeno-escamosa y a la sutura occipito-mastoidea que están biseladas de manera que el hueso temporal se asienta sobre el esfenoides y occipital. Así comprobamos la presencia o ausencia de movilidad de los huesos temporales. La forma de esta sutura es un dato que el o los dos descubridores actuales de la osteopatía craneal siempre se han percatado y ayudado para sus teorías. En el sacro comprobamos los movimientos de nutación anterior y posterior entre los iliacos. El terapeuta toma contacto con la palma de la mano ahuecada sobre el sacro y valora el movimiento del sacro y su relación con el ritmo craneal. El sacro tiene unos movimientos de cabeceo antero-posterior simétricos en ritmo y amplitud. Si los movimientos son irregulares, exagerados o disminuidos, será necesario ajustar estos ritmos mediante la técnica cráneo-sacral. El terapeuta cráneo sacral observa y ve con el ojo de la mente el número de pulsaciones, el ritmo y la simetría. Uno siente lo que tiene que ser simétrico en el lado derecho y en el izquierdo. Si no es así, da la sensación de que la cabeza tiene un eje de rotación. Entonces las membranas intracraneales están traccionadas más en un lado que en otro. El cráneo humano tiene que ser simétrico. Para poder percibir este ritmo el tacto es mínimo, si la presión es muy fuerte, no lo percibiremos bien. Tenemos que poner sólo 1 ó 2 gramos de presión por dedo, para que sean los corpúsculos de Paccini los que actúen, pues son los receptores del tacto ligero. Si nuestra presión es mayor se activarán los corpúsculos de Meissner. Tenemos que palpar el ritmo con la intención más que con la acción y esperar un tiempo suficiente hasta conectar con este ritmo. Tenemos que procurar que sea el hueso o la piel la que se adhiera a nuestros dedos, manteniendo un tacto mínimo. Ahora vayamos a sentir los movimientos respiratorios de los huesos del cráneo.
DIBUJO 18 MOVIMIENTO DEL CRANEO Y DEL SACRO
PALPACION DEL RCS EN UNO MISMO
Hacemos lo mismo como si fuéramos a percibir el ritmo a un paciente, nos ponemos en una actitud de descanso del organismo entero, incluyendo a los pensamientos, emociones y sentimientos. Por supuesto es recomendable lavarse las manos, tanto físicamente como síquicamente, disfrutar en el proceso de lavarse las manos. Nos sentamos cómodamente y levantamos los brazos. Colocamos las manos con los dedos abiertos en la cabeza, con un contacto muy suave. Los pulgares los tenemos debajo de la base del occipital y los meñiques tocan ligeramente los lados del hueso frontal. Nos relajamos y nos disponemos a escuchar y sentir el movimiento o pulsación que se produce en nuestra cabeza. La palabra escucha implica la pasividad de la acción. Si queremos primero podemos escuchar el movimiento respiratorio de los pulmones que hará que la cabeza se mueva como un balancín, debido al efecto mecedero que se produce en los cóndilos del occipital sobre el atlas. Limpiamos nuestra concentración de este movimiento y nos disponemos a escuchar el movimiento arterial en el cuello cabelludo. Estaremos escuchando el movimiento pulsátil del corazón. De nuevo limpiamos nuestra concentración de este pulso y aligeramos el contacto para ahora si escuchar el movimiento o pulsación del LCR. Escucharemos nuestro propio ritmo cráneo-sacral. Sentiremos su amplitud y simetría. Si lo sentimos creeremos con certeza que lo sentimos. Como la sensación es nueva procuraremos no juzgar ni dudar de nuestra habilidad. Podemos limpiar nuestra concentración e intentar volver a sentirlo. Procuraremos buscar y sentir patrones de ondas de fluidos, pulsaciones, presión y tensiones membranosas. Es posible que las manos se quieran desplazar a lugares distintos, como si no se quisieran alinear de forma equilibrada. Es posible que este dato nos quiera decir algo, tal vez las membranas internas también tengan una tensión parecida a la que las manos nos quieren decir. Empezaremos a tener algo de hipersensibilidad en las manos, de sensibilidad quinestésica. Observaremos todas las posibilidades de tensión reciproca y comprobaremos todas las posibles lesiones de los huesos craneales, en especial el occipital y el esfenoides. Al principio puede ser un poco difícil, pues es una actitud nueva en nosotros, pero con el intento constante aprenderemos a sentir este IRC. Ver el dibujo para colocar las manos en la cabeza.
DIBUJO PERCEPCION PROPIOCEPTIVAS PROPIA
LAS POSICIONES DE LAS MANOS DEL TERAPEUTA
Aquí analizaremos las posiciones de las manos y todos los pasos que debemos seguir para hacer una sesión de terapia cráneo-sacral. Como los pasos a seguir son muchos, así como los huesos y zonas a tratar, no podremos hacer todos los pasos en una sola sesión si no que necesitaremos de tres a cinco sesiones para hacer todos los pasos. Haremos unos protocolos cortos para cada sesión que nos vendrá a ocupar entre 40 minutos y 90 minutos.
EL CV4
Esta manipulación tiene su gran importancia y la realizaremos dos o tres veces en una sesión de terapia cráneo-sacral, pues será la primera manipulación a realizar y la última en cada sesión. Nos sirve para activar el movimiento de la sincondrosis esfeno-basilar y por tanto de todo el sistema cráneo-sacral y también nos es de utilidad para al acabar la sesión dar un mensaje de guardar todos los nuevos datos fisiológicos ocurridos en la sesión en la memoria central del cerebro. Vamos ha hacer el CV4 craneal. El occipital caerá sobre el triángulo que forman los pulgares con las eminencias tenares de nuestras dos manos juntas como indica en el dibujo. Es importante que el occipital caiga perfectamente en su sitio. Si apoyamos un poco más hacia arriba podremos pillar las dos suturas del occipital con los parietales y no podremos hacer correctamente el CV4. Tampoco podremos tener las manos muy abiertas, porque si no podremos coger los huesos temporales. Hay que ser muy preciso y el occipital se queda en dos puntos de apoyo en las eminencias tenares de los pulgares, lo demás está en el aire. La mano se tiene que fundir con los tejidos del paciente energéticamente hablando. También podemos escuchar el ritmo craneal en los mastoides. Aquí tengo que sentir el movimiento de descenso, de ascenso (flexo-extensión), pero también tiene un movimiento de apertura lateral de ensanchamiento, en donde los mastoides se acercan y se separan. Podemos sentir estos movimientos en nuestros codos o tríceps. En la flexión la cabeza se llena y crece por los lados y el occipital se estira lateralmente. Después cuando está en la fase de vaciado al final de esta fase hacemos el bloqueo, evitando el llenado. Es con la intención y la concentración, como realizamos el bloqueo de la fase de llenado. El occipital al no poder llenarse va ha empezar el borboteo y luego vendrá el punto de parada o punto de quietud, o Still Point. Después de realizar estos pasos volverá el ritmo con toda su belleza y amplitud. Estos pasos nos pueden costar varios minutos entre dos o tres hasta diez o veinte dependiendo del tipo de lesión. También podemos decir que según vamos progresando con el paciente las sesiones serán más cortas y más efectivas.
DIBUJO 20 COLOCAR LAS MANOS EN V DIBUJO 21 POSICION CV4
TÉCNICA T.D.O.A.A. O DESCOMPRESION OCCIPITO-ATLA-AXIOIDEA.
Aquí se trata de dejar que el peso de la cabeza se hunda en nuestros dedos, entonces sentiremos el arco posterior del atlas. Con el meñique palparemos la cresta externa del occipital y suavemente y con la intención procuraremos fraccionar el occipital y separarlo del cuello. Tracción del atlas y tracción del occipital. En cualquier trastorno craneal como un dolor de cabeza, etc. se aconseja la T.D.O.A.A. Descompresión O.A.A. Con la cabeza en el aire, dejaremos descansar los seis dedos encima de las protuberancias occipitales y la dirección de los dedos irá hacia las órbitas oculares. La cabeza se quedará en el aire, sobre los punteos de los dedos. La cabeza se va hundiendo poco a poco y el efecto es visco elástico. Desde aquí podemos llegar hasta el arco posterior del atlas cuando los dedos se van hundiendo. Es fácil tocar la transversa del atlas pero es muy difícil tocar el arco posterior del atlas. Cuando esto pasa, los dos meñiques comienzan a trabajar con una pequeña tracción y el occipital se va separando del atlas. La sensación es de profundidad y tracción visco elástico y poco a poco las fibras van cediendo y el occipital poco a poco se va separando del arco del atlas. Nosotros aquí hacemos una inducción mental buscando la vértebra o segmento que queremos trabajar, lo demás el desenroscamiento del tubo dural, el cuerpo sólo lo hará. Aquí se trata de un sentido de profundidad y de tracción. Si pretendemos que el líquido baje del tercero al cuarto ventrículo y de aquí a la médula, entonces tenemos que reblandecer esta zona.
DIBUJO 25 Y 26
DESCOMPRESION O.A.A. TRACCION TUBO DURAL. DESCOMPRESION S1 ESPINOSA L5.
TECNICA DEL RECORRIDO MÉDULAR O TRACCION TUBO DURAL
Hay que hacerla con la imaginación. Con la cabeza aplomada y los dedos hundidos en la región occipital notaremos una sensación viscosa elástica en nuestros dedos, como de mantequilla. A continuación arrastramos el occipital un poco hacia nosotros, cerramos los ojos y cada vez producimos un poco más de tracción de la médula espinal y con la mente imaginamos éste recorrido a través de las vértebras cervicales, de ahí a las dorsales, lumbares, hasta terminar en el sacro. Percibiremos qué parte de la médula está atascada mediante una sensación viscosa. Aquí haremos una parada, regresaremos un poco atrás y haremos que se libere. Es en este momento que sentimos un borboteo o temblequeo en la médula y paramos esperando a que se ajuste. Una vez logrado esto, seguiremos nuestro viaje por el tubo medular fraccionando cada vez un poco más. Si volviésemos a sentir una resistencia en esta tracción, volveríamos a realizar la operación antes descrita. Con esta manipulación también liberamos la tensión en el occipucio, atlas y axis. A partir de aquí hacemos el viaje imaginativo en donde se produce la descompresión del tubo dural hasta llegar al sacro, o lo que es lo mismo realizamos el viaje por la médula hacia abajo, segmento a segmento. La sensación es como la de una goma que se va estirando poco a poco. Cuando se para, es que hay un bloqueo. Nosotros sólo hacemos una inducción espacial, el cuerpo hace el desenroscamiento del tubo dural, él sólo. Las yemas de los dedos van a arder, a quemar, que es sinónimo de la descarga de los músculos extensores cervicales. Las hernias postero-laterales son tratables. Sin embargo, en los derrames craneales esta técnica está desestimada. La médula espinal siempre está en movimiento de subida y bajada y con ella los pares raquídeos, por ello los agujeros de conjunción son tan grandes.
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