CIUDAD
DEL VATICANO, 16 agosto (ZENIT.org).- El Circo M�ximo de Roma
ofrece un espect�culo �nico en la historia: trescientos cincuenta
confesionarios, de madera color claro, colocados en semic�rculo. Se
trata de la as� llamada �fiesta del perd�n�, una oportunidad
para el m�s de mill�n de j�venes peregrinos que durante esta
semana visitan la Ciudad Eterna con motivo de las Jornadas Mundiales
de la Juventud, para recibir el sacramento de la reconciliaci�n.
Se tata, tambi�n, de uno de esos records por los que ser�
recordado este Jubileo de los j�venes: desde esta ma�ana hasta el
pr�ximo viernes, dos mil sacerdotes se est�n turnando desde
primeras horas de la ma�ana hasta media noche para impartir el
sacramento del perd�n. La reconciliaci�n se prepara con momentos
de oraci�n. El examen de conciencia es acompa�ado por la lectura
de la Biblia y de escritos de espiritualidad y por una serie de
gestos simb�licos.
Por otra parte, todas las bas�licas jubilares de Roma se han
movilizado y tambi�n ofrecen a los j�venes peregrinos la
posibilidad de acercarse a recibir el perd�n divino en los idiomas
m�s comunes de los peregrinos.
Pedir y recibir el perd�n de Dios, a trav�s del sacramento de la
penitencia, constituye uno de los momentos m�s intensos de toda aut�ntica
peregrinaci�n. El Comit� vaticano para la preparaci�n del Jubileo
ha hecho un esfuerzo sin precedentes para que las jornadas que estos
d�as transcurren los chicos y chicas en Roma no sean simplemente un
bonito viaje, sino que se conviertan tambi�n en un encuentro
personal con el amor de Cristo. |