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parte femenina del Sol, una especie de esposa y que también se relacionaba como la Diosa del maíz, que además era pacífica y a la cual no hacían sacrificios humanos, sino que le ofrendaban animales, hierba y flores. *Trueno Viejo, Tajín o Aktsini.- "Aquel que hace temblar". Deidad anterior a la creación del Sol, poseedor de todas las aguas, a excepción de la de las lluvias. Habita en la llamada "Gran Agua" que se encuentra al este. Es el comandante de los truenos, los cuales son considerados como pequeños seres que viven en el cielo y que tienen como función principal el regar las plantas. También es el que controla a los "dueños". *"Dueños" o "amos".- Es la manera de nombrar a algunas deidades menores que producen ciertos fenómenos naturales. Los "dueños" habitan y protegen varios sitios, como lo serían ríos, manantiales y cuevas, también pueden llegar a dañar a las personas si no llegan a recibir ofrendas.
La concepción que se tenía sobre el trueno es por demás interesante y guarda una gran lógica y coherencia. Si consideramos que El Tajín se localiza en una zona selvática, debemos considerar que es un lugar donde las precipitaciones pluviales son (o eran) abundantes, veremos que la presencia e impacto sobre las personas por parte de los truenos cobra mayor trascendencia.
ARTE Al hablar de El Tajín, indudablemente tenemos que mencionar la famosa Pirámide de los Nichos, la cual es, prácticamente, única en su estilo arquitectónico. Dicha pirámide consta de una base cuadrada con 35 metros al costado. Tiene siete cuerpos, de los cuales, el último, constituía un recinto que coronaba la cúspide; se encuentra totalmente destruido y no es posible poder determinar su forma. Cuenta además con una escalera principal, la cual cuenta con nichos semejantes a los del resto de la construcción, pero de menor tamaño. Los nichos de este edificio están construidos de la siguiente manera: se tiene una tapia en talud, recubierta en piedra, en la que se levanta una pared vertical, revestido también en piedra y el que conforma el fondo del nicho; pequeños apoyos de piedras sobrepuestas van formando bordes hasta llegar al tamaño del claro que configura el mismo nicho; sostienen enormes losas que aparecen como ladradas pero que en realidad tienen este aspecto ya que se provienen de una formación sedimentaria cercana a la zona arqueológica. Otras lajas, que se colocan una sobre otra, van dando forma a los que es el armazón de la cornisa; las cornisas tuvieron un apariencia de un plano inclinado y el cual se obtiene gracias a un grueso aplanado. Se puede ver, en distintas partes de la pirámide, que ésta estuvo aplanada. Gracias a las investigaciones realizadas en la pirámide, se pudo descubrir que ésta se encuentra construida encima de otra más antigua. Esto se constató cuando, al hacer un túnel en el lado poniente de la estructura, los arqueólogos se toparon con varios taludes y lajas superpuestas que daban como resultado que la subestructura se constituía de un sólo cuerpo. Como ya se mencionó, esta zona arqueológica fue, primordialmente un centro religioso, lo cual hace de élla un sitio colmado de altares y templos. Al igual que en casi todas las construcciones de Mesoamérica, la Pirámide de los Nichos y el resto de la edificaciones cuenta con el talud y el tablero, pero su orientación con los puntos cardinales no es del todo exacta. En su periodo de apogeo, hacia el 600 d.C. se emprendió la construcción de un complejo llamado Tajín Chico. Ahí las edificaciones están hechas con basamentos más elaborados, espacios interiores sumamente amplios y fachadas que contienen motivos geométricos. El Tajín Chico se encuentra en la parte norte del núcleo principal y en una sección mas elevada del resto de la ciudad, y que como se dijo con antelación constituyó el centro administrativo y residencial de la ciudad. Otro tipo de construcción relevante es el relacionado con los juegos de pelota, de los que se han identificado alrededor de 14 en la zona. Asimismo, es bueno señalar que sobresalen los edificios #4, al norte de la plaza, el #2, en el extremo sur y el #5. Jürgen Brüggemann, sin duda, sintetiza de manera excelente la trascendencia de El Tajín dentro de la arquitectura mesoamericana al sostener que "La arquitectura de El Tajín es de especial interés para toda Mesoamérica, no sólo por el elemento formal y tal vez estructural de los nichos, sino también por el juego de las proporciones entre los taludes de los diversos cuerpos superpuestos de los basamentos de los edificios y los diferentes sistemas constructivos empleados en la edificación."
En El Tajín existe gran cantidad de pinturas murales, lo cual poca gente lo sabe. Estas pinturas están elaboradas con pigmentos de origen mineral, los cuales contenían fijadores como goma de nopal, orquídeas; también tuvieron que usar agua decantada pues utilizaron la técnica del "fresco". Para pintar, llegaron a emplear brochas y pinceles de pelo o pluma. Los murales se planeaban de antemano, pues se ha visto que la simetría que guardan algunos de ellos sólo podía obtenerse con un diseño previo. Los colores que en éllos se aprecian son: rojo, naranja, rosa, azul, verde, café, ocre, negro y blanco. La temática que presentan es sumamente diversa y no sólo es de tipo religioso.
La escultura en El Tajín es prolija y una de las mejor conservadas en Mesoamérica. La mayoría de los edificios tienen sus muros ladrados con sin número de figuras; sobresalen los muros de los juegos de pelota. Contrariamente a lo que se pensaría, existen gran parte de las piedras labradas del templo que ocupaba la parte alta de la Pirámide de los Nichos, contándose más de 150 de éllas. Los relieves de El Tajín, por lo regular, se componen de tres partes: una inferior, ricamente decorada con motivos entrelazados, con la representación del cuerpo de la serpiente de la Tierra; la intermedia en la que se desarrolla la escena libre, y la última representa a la faja celeste. Destacan tres tipos de esculturas que son típicas de esta zona: las palmas, los yugos y las hachas votivas. De las primeras, podemos decir que son unas figuras que asemejan a la palma, teniendo tres o cuatro tallos y que tienen ornatos muy sui generis, como serían el casos de los collares de manos cortadas rostros humanos descarnados. Los "yugos" de piedra fueron unos implementos mortuorios y se decoraban con bajos relieves que representaban al "monstruo de la Tierra", un ser fantástico que era la combinación entre un tigre y una rana, el cual, en sus fauces, llevaba un rostro humano. Las hachas votivas son unas singulares retratos, que casi es seguro, se esculpían en honor a algún guerrero distinguido. Estos retratos no son mas que cabezas planas cuyos ángulos tienen todos los grados de abertura; desde los más abiertos hasta los más cerrados. Casi todas estas esculturas fueron hechas en piedra basáltica.
La alfarería totonaca del horizonte Clásico es altamente conocida, no sólo en México, sino a nivel internacional, pues las cerámicas más representativas son las famosas "caritas sonrientes". Estas figurillas son la personificación de distintas personas, tanto de cuerpo completo como sólo su rostro, pero que tienen como rasgos en común el hecho de que sonrían de manera exagerada. Existen también otro tipo de figurillas, casi todas antropomorfas, pero son muy escasas. Toda esta cerámica esta elaborada con un sólo tipo de barro, el cual es de color rojizo. El Tajín, un sitio mágico, místico que casi se perdió en la oscuridad de los tiempos, un lugar que si bien no contó con la grandeza militar y comercial de otras metrópolis de Mesoamérica, si supo trascender por la exquisitez en su arquitectura y lo magnifico de su ingeniería.
BIBLIOGRAFiA: ALVAREZ, José Rogelio (Dir.) Enciclopedia de México, 3ra ed., México, Enciclopedia de México, 1978. BRÜGGEMANN, Jürgen. El Tajín, México, El Equilibrista / Turner Libros, 1992. CATELLÓ YTURDIDE, Teresa. Presencia de la comida prehispánica, México, Fomento Cultural Banamex, 1986. GARCÍA MOLL, Roberto y Jaime Bali Wuest. México arqueológico, 3ra. ed. México, Salvat, 1993. GENTROOP, Paul. Compendio de arte prehispánico, reimpr., México, Trillas, 1988, Linterna Mágica no. 5. GONZÁLEZ TORRES, Yalotl. Diccionario de mitología y religión en Mesoamérica, México, Larousse, 1991. SALVAT, Juan (Dir.) Historia de México, México, Salvat, 1986, tomo 4. MEDELLÍN ZANIL, Alfonso. Cerámicas del Totonacapan. Exploraciones arqueológicas en el centro de Veracruz, México, Universidad Veracruzana, 1960. NOGUEZ RAMÍREZ, Xavier. México y su historia, T.1, México, UTEHA, 1984. OCHOA, Lorenzo. Huastecos y totonacos, 1ra. reimpr., Conaculta, 1990. PALACIOS, Enrique Juan. Cultura totonaca, México, Ediciones encuadernables El Nacional, 1942.
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