Psicología de algunos errores típicos del ajedrecista
María de Las Nieves Morales Cardoso
Licenciada en Psicología
Decía
muy acertadamente Voltaire: "La mentira, a diferencia de la verdad,
tiene una ventaja: se presenta de múltiples formas, mientras que la
verdad, sólo de una." Esta frase del gran escritor y filósofo francés
del siglo XVIII es perfectamente aplicable a la lucha ajedrecística,
encontrar la verdad en la partida de ajedrez es una tarea sumamente
compleja tanto más el proceso intelectual a seguir para la búsqueda
de esa verdad no ha sido suficientemente estudiado.
Existen múltiples
géneros de la literatura ajedrecística: manuales de apertura, tratado
del medio juego y final, compilaciones de partidas selectas de grandes
jugadores, etc. Sin embargo, escasean aquellos trabajos dedicados a
un análisis riguroso del proceso del pensamiento a través del cual el
ajedrecista hace uso de todos sus conocimientos y arsenal técnico. Esto
sucede a pesar de que para cualquier maestro está clara la necesidad
de establecer los defectos típicos de la actividad intelectual en el
transcurso de la partida y de hallar procedimientos que aumenten su
efectividad y disminuyan el número de errores.
Con lo anterior no queremos negar el valor pedagógico del error para
el perfeccionamiento del ajedrecista.
El
aforismo de Tartakower: "En ajedrez sólo se aprende de los errores"
es indiscutible, pero ¿es forzoso aprender sólo de nuestros propios
errores? También podemos aprender de los ajenos. Y este es el propósito
del presente trabajo; con él pretendemos poner en guardia a prácticos
y pedagogos contra aquellos errores de orden psicológico que se repiten
con más frecuencia en la práctica ajedrecística.
El error
y sus causas
Errores
típicos
Errores
típicos por insuficiente disciplina interna
a.
La casilla desaparecida
b. La pieza olvidada
c. La jugada natural
d. El peligro del éxito
e. La confusión de ideas
Errores
típicos de la personalidad del jugador
a.
Insuficiente flexibilidad del pensamiento
b. El exceso de autoconfianza
c. La inseguridad en las propias fuerzas
d. Error de estilo