Home l presentación l filosofía l ciencia l pensamiento l varios l quien es o que es tut69

 

 

 

La doctrina de los iniciados

 

 

 

 

 

 

Krishna fue saludado por los anacoretas como el sucesor esperado y predestinado de Vasichta. Se celebró el srada o ceremonia fúnebre del santo anciano, en la selva sagrada, y el Hijo de Devaki recibió el bastón de siete nudos, signo de mando, después de haber hecho el sacrificio del fuego en presencia de los más antiguos anacoretas, de los que saben de memoria los tres Vedas. En seguida, Krishna se retiro al monte Meru para meditar allí su doctrina y el camino de la salvación para los hombres. Sus meditaciones y sus autoridades duraron siete años. Entonces sintió que había dominado a su naturaleza terrestre por medio de su naturaleza divina, y se había identificado suficientemente con el Sol de Mahàdeva para merecer el nombre de hijo de Dios. Entonces llamo a su lado a los anacoretas jóvenes y ancianos para revelarles su doctrina. Encontraron ellos a Krishna purificado y engrandecido: el Héroe se había transformado en santo, no había perdido la fuerza de los leones, pero había ganado la dulzura de las palomas. Entre los que acudieron en primer termino se encontraba Arjuna, un descendiente de los reyes solares, uno de los Pandavas destronados por los Kuravas o reyes lunares. El joven Arjuna era apasionado, lleno de fuego, pero pronto a descorazonarse  y caer en la duda, y se entusiasmo apasionadamente de las doctrinas de Krishna.

Sentado bajo los cedros del monte Meru, frente al Himavat, Krishna comenzó a hablar a sus discípulos de las verdades inaccesibles a los hombres que viven en la esclavitud de los sentidos. Les enseño la doctrina del alma inmortal, de sus renacimientos, y de su unión mística con Dios. “El cuerpo __decía__, envoltura del alma que en él mora, es una cosa finita; pero el alma que le habita es invisible, imponderable, incorruptible, eterna. El hombre terrestre es triple como la divinidad que refleja: inteligencia, alma y cuerpo. Si el alma se une a la inteligencia, alcanza Satwa, la sabiduría y la paz; si el alma permanece incierta entre la inteligencia y el cuerpo, entonces está dominada por Raja, la pasión, y va de objeto en un circulo fatal; si, finalmente, el alma se abandona al cuerpo, entonces cae en Toma, la sin razón, la ignorancia y la muerte temporal. He ahí lo que cada hombre puede observar en si mismo y a su alrededor.

 

 __Pero __pregunto Arjuna__ ¿cuál es el destino del alma después de la muerte? ¿Obedece siempre a la misma ley, o puede escapar a ella?

 

__Jamás la escapa y obedece siempre __respondió Krishna__. He ahí el misterio de los renacimientos. Como las profundidades del cielo se abren a los rayos de las estrellas, así las profundidades de la vida se iluminan a la luz de la verdad. “Cuando el cuerpo se disuelve, y Satwa (la sabiduría) domina, el alma se eleva a las regiones de esos seres puros que tienen el conocimiento del Altísimo. Cuando el cuerpo experimenta esta disolución, mientras Raja (la pasión) reina, el alma vuelve a habitar de nuevo entre los que están apegados a las cosas de la tierra. Del mismo modo, si el cuerpo es destruido cuando Toma (la ignorancia) predomina, el alma obscurecida por la materia es de nuevo atraída por alguna matriz de seres irracionales”.

 

__Eso es justo __dijo Arjuna__. Pero enseñanos ahora lo que es, en el curso de los siglos, de los que han seguido la sabiduría y van a habitar después de la muerte en los mundos divinos.

 

__El hombre sorprendido por la muerte en la devoción __responsión Krishna__, luego de haber gozado durante varios siglos de las recompensas debidas a sus virtudes, en las regiones superiores, vuelve a habitar en una familia santa y respetable. Pero esta clase de regeneración en esta vida es muy difícil de obtener. El hombre así nacido de nuevo, se encuentra con el mismo grado de aplicaciones y del progreso, en cuanto al entendimiento, que las que tenia en su primer cuerpo, y comienza otra vez a trabajar para perfeccionarse en devoción.

 

__De modo __dijo Arjuna__ que aun los buenos se ven forzados a renacer y recomenzar la vida del cuerpo. Pero enseñamos, ¿OH señor de la vida! Si para aquel que desea la sabiduría no hay fin a los eternos renacimientos.

 

__Escuchad, pues __dijo  Krishna__, un grandísimo y profundo secreto, el misterio soberano, sublime y puro. Para alcanzar la perfección hay que conquistar la ciencia de la unidad, que está por encima de la sabiduría; hay que elevarse al ser divino que esta encima del alma, sobre la inteligencia misma. Más este ser divino, este amigo, esta en cada uno de nosotros. Porque Dios reside en el interior de todo hombre, pero pocos saben encontrarle. He ahí la vida de salvación. Una vez que hayas presentido al ser perfecto que está sobre el mundo y en ti mismo, decídete abandonar al enemigo, que toma la forma del deseo. Domad vuestras pasiones. Los goces que procuran los sentidos son como matrices de los sufrimientos que han de venir. No hagáis solamente el bien: sed buenos. Que le motivo esté en el acto y no en sus frutos. Renunciad al fruto de vuestras obras, pero que cada una de vuestras acciones sea como ofrenda al Ser Supremo. El hombre que hace sacrificio de sus deseos al ser de que proceden los principios de todas las cosas y por quien el universo ha sido formado obtiene por este sacrificio la perfección. Unido espiritualmente, alcanza esa sabiduría espiritual que está por encima del culto de las ofrendas, y siente una felicidad divina. Porque el que encuentra en si mismo su felicidad, su gozo, y al mismo tiempo también su luz, en uno con Dios. Y sabedlo: el alma que ha encontrado a Dios, queda liberada del renacimiento y de la muerte, de la vejez y del dolor, y debe el agua de la inmortalidad.

 

De este modo, Krishna explicaba su doctrina a sus discípulos y por la contemplación interna les elevada, poco a poco, a las sublimes verdades que se le habían revelado bajo el relámpago de la visión. Cuando hablaba de Mahàdeva, su voz se volvía más grave, sus facciones se iluminaban. Un día, Arjuna, lleno de curiosidad y de audacia, le dijo:

 

 __Haznos ver a Mahàdeva en su forma divina. ¿No pueden nuestros ojos contemplarle?

 

Entonces Krishna, levantándose, comenzó a hablar del ser que respira en todos los seres, el de las cien mil formas, el de innumerables ojos, el de caras vueltas hacia todos lados, y que, sin embargo, las sobrepasa con toda la altura del infinito; el que, en su cuerpo inmóvil y sin limites, encierra al universo moviente con todas sus divisiones. “Si en los cielos brillaran al mismo tiempo el resplandor de mil soles, dijo Krishna, este se parecería apenas al resplandor del único Todopoderoso”. Mientras hablaba así de Mahàdeva, un rayo tal broto de los ojos de Krishna, que los discípulos no pudieron sostener su brillo y se prosternaron a sus pies. Los cabellos de Arjuna se erizaron sobre su cabeza y encorvándose dijo, juntando las manos: “Maestro, tus palabras nos espantan y no podemos sostener la vista del gran Ser que tú evocas ante nuestros ojos. Ella nos abruma”.

 

Krishna continuo: “Escuchad lo que él os dice por mi boca: Yo y vosotros hemos tenido varios renacimientos. Los míos, solo de mí son conocidos, pero vosotros no conocéis ni tan siquiera los vuestros. Aunque yo no estoy, por mi naturaleza, sujeto al nacimiento y la muerte y soy el dueño de todas las criaturas, sin embargo, como mando en mi naturaleza, me hago visible por mi propia potencia, y cuantas veces la virtud declina en el mundo y el vicio y la injusticia dominan, me hago visible, y así me encuentro de edad en edad, para la salvación del justo, la destrucción del malvado y el restablecimiento de la virtud. El que conoce, según la verdad, mi naturaleza y mi obra divina, al dejar su cuerpo no vuelve a renacer de nuevo, sino que viene a mi”.

 

Hablando así; Krishna miro a sus discípulos con dulzura y benevolencia: Arjuna exclamó:

 

__¡Señor!, tú eres nuestro dueño, tú eres el hijo de Mahàdeva. Lo veo en tu bondad, en tu encanto inefable aún más que en tu resplandor terrible. No es en los vértigos del infinito donde los Devas te buscan y te desean; es bajo la forma humana como te quieren y te adoran. Ni la penitencia, ni las limosnas, ni los Devas, ni el sacrificio valen lo que una sola de tus miradas. Tú eres la Verdad. Condúcenos a la lucha, al combate, a la muerte. A dondequiera que sea, te seguiremos.

 

Sonrientes y encantados, los discípulos se agruparan alrededor de Krishna, diciendo:

 

_¿Cómo no lo hemos visto antes? Es Mahàdeva quien habla en ti.

 

El respondió:

 

__Vuestros ojos no estaban abiertos. Os he comunicado el gran secreto. No lo digáis más que a quienes puedan comprenderlo. Sois mis elegidos; vosotros veis el objetivo; la multitud no ve más que una pequeña porción del camino. Y ahora vamos a predicar al pueblo la vía de la salvación.

 

 

 

La iniciación | la doctrina de los iniciados | El triunfo y la muerte

    Home l presentación l filosofía l ciencia l pensamiento l varios l quien es o que es tut69

 

 

 

T U T 69

 

Hosted by www.Geocities.ws

1