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· Un mejor consumo
de energía y por tanto poder permitirse
cualquier trasgresión a las reglas
de la dieta;
· Mejor circulación de la
sangre y por tanto más salud para
corazón y vasos;
· Mejor definición de la anatomía
del cuerpo y por tanto más belleza.
Como se ve los argumentos
son tantos y articulados para que todos
estén de acuerdo.
Pero atención, el tono muscular no
se alcanza ni se mantiene con ejercicios
y estiramientos irregulares, discontinuos,
ocasionales.
Después de un largo periodo de vida
sedentaria pueden ser necesarios algunos
meses para recuperar una condición
decorosa.
Pero basta un par de semanas de ocio para
estropear todo.
Un programa bien ejecutado debe por tanto
prever, después de los controles
iniciales del médico, una actividad
que respete dos parámetros:
· Ejercicios graduales, para evitar
cargas entusiastas exageradas;
· Regularidad, para evitar oscilaciones
no solamente poco eficaces sobre el resultado
final, sino también dañinas.
Consejos
Entrenarse con un compañero puede
servir a superar los momentos de fatiga
que comporta el ejercicio.
Entrenaros según vuestras posibilidades:
no exageréis nunca.
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