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Lo
queramos o no los brazos grandes destacan al hombre
por encima de los niños y proporcionan una
sensación de fuerza y de poder que ninguna
otra parte del cuerpo es capaz de transmitir.
Es igual, no nos andemos por las ramas, no hay por
qué buscar ninguna justificación,
poseer un par de brazos gigantescos ha constituido
el sueño de la mayoría de los hombres
desde que estos lo son.
Y cuando hablamos de brazos no podemos sustraernos
a la magia del bíceps.
Sí, de acuerdo, el tríceps es más
grande y por consiguiente posee una mayor capacidad
de crecimiento, pero no es el bíceps. No
es ese músculo que se contrae formando una
bola de carne cuando flexionamos el brazo, y que
tanta admiración causa. No, eso sólo
es patrimonio del bíceps.
¿Hasta dónde habría llegado
Arnold si no hubiese poseído aquellos bíceps
legendarios?
Sin duda nunca habría sido el que hoy conocemos.
En pocas palabras, que os gustaría poseer
unos bíceps fuertemente desarrollados y sin
embargo no crecen como desearíais.
No os preocupéis porque si seguís
mis instrucciones en breve tendréis unos
bíceps casi gigantes.
Vamos a empezar por lo básico: el tamaño.
Con independencia de vuestra genética y de
la forma heredada del músculo, sea más
alto, bajo o cualquier otra consideración,
lo primero es darle volumen de verdad.
He visto bíceps de todo tipo y creedme cuando
ganan tamaño de verdad desaparecen todas
las deficiencias o imperfecciones genéticas
iniciales, o por lo menos dejan de ser evidentes.
Cuando un bíceps es grande de verdad impresiona
de por sí, con independencia de que sea corto
o largo, esté separado visiblemente por las
dos cabezas o no, etcétera. Ese trozo de
carne es imponente siempre que es lo suficiente
grande.
Muy bien, pues vamos a meter carne en el brazo.
Un bíceps
bien desarrollado en su totalidad es aquel que
lo está en la parte inferior, la que se
acerca a la articulación, la zona media
o panza como a menudo se refieren a ella, y la
parte superior, la más cercana al hombro.
Digan lo que digan algunos pseudoexpertos o fisiólogos,
no es cierto que no se pueda inducir el crecimiento
en una zona concreta de un músculo. Estos
sabelotodo aseguran que con la flexión
del brazo interviene el bíceps en su totalidad
y que no tiene importancia que se haga uno u otro
ejercicio o ángulo porque éstos
se desarrollarán igual, se haga uno u otro.
Si los que así hablan se entrenasen de
verdad conocerían perfectamente que la
realidad es otra.
Cualquier culturista con un mínimo de tiempo
de experiencia con los hierros sabe perfectamente
que cada ejercicio afecta de forma distinta el
músculo y que además lo hace en
una zona muy concreta y distinta unos de otros.
Básicamente, según el ángulo
del brazo con respecto a la tracción que
ejerce de la fuerza de la gravedad, así
como el ángulo del brazo en relación
al hombro, altera la tensión sobre una
u otra parte del bíceps.
La zona que más capacidad de crecimiento
tiene es la central, o la panza del músculo.
Y ningún ejercicio la afecta mejor que
el curl con barra de pie.
No en vano este ejercicio siempre ha sido considerado,
y sigue siéndolo, el Rey constructor de
bíceps.
Si queréis hacer crecer los brazos de verdad
dedicaos al curl pesado con barra y con trampa.
No hay otro camino.
Si no tenéis
ningún problema de muñecas seleccionad
la barra recta, porque ésta obliga a mantener
la supinación directamente y afecta más
la cabeza larga, que es la interna del brazo.
Después del calentamiento, que el día
de bíceps ha de ser obligatoriamente un
par de series de curl alterno con mancuernas con
muy poco peso, para preparar y lubricar muñecas,
codos y antebrazos, y luego un par de series más
con barra con un peso ligero y muchas repeticiones,
poned un peso en la barra con el que podáis
hacer cinco repeticiones estrictas y muy puras,
pero haced un total de ocho.
Sí, habéis leído bien, cargad
la barra con peso con el que seáis capaces
de hacer cinco repeticiones muy bien hechas con
la fuerza pura de los bíceps, pero haréis
un total de ocho.
Coged la barra con una separación de las
manos que os resulte natural, por lo general eso
significa con la misma amplitud o ligeramente
superior a la de la anchura de los hombros.
Empezad con los brazos estirados sosteniendo la
barra, que tocará los muslos. Desde ese
punto inicial doblad los brazos con fuerza hasta
flexionarlos del todo para que la barra llegue
a la altura del pecho. Los codos deben permanecer
pegados a los costados. Hasta este momento la
espalda permanece inmóvil y no se mueve
en absoluto.
Controlad
la subida y bajada de la carga.
Si habéis calculado
bien el peso en la quinta repetición sudaréis
tinta para que la barra pase ese punto medio crítico.
En la próxima repetición será
imposible superar ese punto, a menos que os ayudéis
de un poco de impulso con la espalda para pasar
esa fatídica línea crítica.
Hacedlo.
Arrancad desde abajo con la fuerza de los bíceps,
no la espalda, y cuando lleguéis a ese
punto medio en el que la barra parece detenerse
irremediablemente como si pesara más, entonces
y sólo entonces, dad un tirón de
la espalda para superar ese punto, tras lo cual
recuperáis de nuevo el control de la barra
contrayendo fuertemente los bíceps para
completar la flexión total de los brazos.
Ayudaos en tres repeticiones por serie, no más.
Si necesitáis hacerlo antes de poder realizar
cinco sin la intervención de la espalda,
entonces es que lleváis demasiado peso.
Reducidlo ligeramente.
Tres series de estas serán suficientes,
porque si de verdad las hacéis tal y como
os digo, sólo podríais hacer más
a base de tener que quitar peso de la barra y
ese no es el objetivo, sino todo lo contrario.
Hay que incrementar el peso en cada sesión
si es posible.
Por poco,
por muy poco, y si no es posible hay que intentar
hacer una repetición más.
Es un logro que hay que conseguir cueste lo que
cueste, así que marcadlo en un diario o
dónde queráis, pero hay que progresar
constantemente y el bíceps hará
lo propio.
Este ejercicio es el mayor constructor de bíceps
que existe, así que hacedlo con toda vuestra
alma y creceréis.
Recordad, este es el eje de vuestra rutina. Calentad
bien previamente y luego poned toda la carne en
el asador, como si cada serie fuese la única
y en ella os fuese la vida. Tenéis que
manejar mucho peso, pero bien, recordad, hasta
la quinta repetición, nada de ayudarse
con la espalda para tirar del peso.
Para mí este ejercicio es absolutamente
insustituible cuando se trata de dotar de tamaño
general al bíceps, especialmente en la
zona media.
En ese sentido, le sigue el curl alterno inclinado,
con mancuernas. Se trata de otro gran constructor
de la misma zona del bíceps, pero el mayor
peso usado en la barra le otorga una ventaja al
curl con barra.
Para desarrollar la parte inferior del bíceps
no hay nada mejor que el curl de predicador, tanto
con barra como con mancuerna.
El hecho de apoyar la parte posterior del brazo
en la banca Scott aísla la zona inferior
del bíceps al realizar la contracción
y al adelantar la barra con relación al
plano de los hombros estimula el crecimiento de
esta parte más que ningún otro ejercicio.
Aquí
el truco consiste en estirar el brazo abajo y
detenerlo por completo antes de subirlo. Esa pausa
incidirá sobremanera en reclutar todas
las fibras musculares de la zona inferior del
bíceps.
La receta es la misma aquí que en el curl
de pie, coged un peso que os permita hacer cinco
repeticiones con la fuerza pura del bíceps
y contraedlo con fuerza en cada una, luego cuando
parezca imposible superar ese punto medio en que
la barra se frena, dad un pequeño tirón
hacia atrás con la espalda, sólo
para que suponga la ayuda justa que permita que
la barra, o la mancuerna, supere ese punto de
estancamiento del movimiento.
Repito, cuando se hacen estas series con la suficiente
dureza y mecánica correcta, es difícil
poder hacer más de tres sin tener que quitar
peso o desvirtuar la realización del ejercicio,
lo cual sería contraproducente en cualquier
caso.
Para
la zona superior del bíceps también
tengo mis predilectos.
Mi preferido es el curl
con barra recta sentado, seguido del curl tumbado
boca abajo.
El primero es más sencillo de realizar.
Basta con buscar una banca y tomar asiento para
hacer una flexión de brazos, con barra
no con mancuernas. Como es evidente la barra no
podrá pasar del regazo, de hecho ese es
su punto de inicio, con ella sobre los muslos.
Dos terceras partes del recorrido ya quedan fuera
del movimiento y los bíceps tendrán
que concentrarse fuertemente para cubrir la tercera,
o la final, justo la que corresponde a la parte
alta del músculo.
Idéntica mecánica de ejecución,
sed muy estrictos en las primeras cinco y luego
ayudaos si es necesario para poder arrancar tres
repeticiones más.
Os advierto que este movimiento es mortal, porque
el hecho de estar sentados no permite apenas ayuda
alguna y los bíceps se ven enfrentados
solos ante el esfuerzo. Probadlo y veréis
como la quemazón, la contracción
y el dolor lo sentís justamente en la zona
más superior del bíceps.
El otro
ejercicio que afecta esta misma zona es el curl
tumbado boca abajo y como es evidente para realizarlo
es preciso contar con una banca o cualquier otro
tipo de material que permita tumbaros boca abajo
y poder dejar colgar los brazos por delante sujetando
el peso.
El cuerpo debe quedar horizontal y apoyado hasta
al pecho, es decir hasta las axilas, ya que a
partir de ahí los brazos han de colgar
con el peso.
Es como un predicador en el que en lugar de estar
de pie estuvieseis tumbado por detrás del
pupitre.
El hecho de que el brazo adopte un ángulo
de 90º con relación al hombro sitúa
toda la tensión del peso en la última
parte del bíceps.
Aquí no hay posibilidad de ayudaros de
ninguna forma con la espalda ni las piernas ni
nada. Solamente un compañero podrá
venir en ayuda cuando alcancéis ese punto
fatídico, que será más arriba
que en los otros ejercicios.
Estos son los ejercicios que os proporcionarán
un tamaño increíble en el bíceps
si los hacéis con todo vuestro corazón.
Basta con que los entrenéis una sola vez
por semana, pero os recomiendo que le deis prioridad
y procuréis no sobreentrenarlos con otros
grupos.
He aquí
una posible rutina que incorpore la especialización
de bíceps:
Lunes -
bíceps y femorales
Martes - cuadriceps y gemelos
Miércoles - descanso
Jueves - pecho y hombros
Viernes - espalda y tríceps
Sábado y domingo - descanso
Como
sin duda sabréis en los ejercicios de espalda
se ven implicados, y mucho, los bíceps,
por eso los separamos de la sesión de espalda.
El lunes estáis descansados y frescos para
dedicaros al 100% al trabajo de los bíceps,
éstos tienen luego cuatro días de
descanso hasta la sesión de espalda en
la que se ven implicados, pero de nuevo cuentan
con dos días de reposo total antes de volver
al ataque frontal del lunes.
Esta rutina es sólo un ejemplo de las numerosas
variaciones que se pueden incorporar, pero dos
ejes son invariables, la prioridad absoluta y
la lejanía con el día de espalda
para facilitar la recuperación de los bíceps
y su máximo rendimiento en su sesión
especializada.
Sí amigos, si de verdad queréis
bíceps mucho más grandes de lo que
los tenéis en estos momentos aplicad esta
rutina y os sorprenderéis con los resultados.
Coged una cinta métrica y medios los brazos.
Empezad esta misma semana esta rutina de bíceps
y volved a tomar medida en cinco o seis semanas,
el aumento será más que sustancial
y si seguís aplicándola al final
conseguiréis un bíceps casi gigante.
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