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simpático y el parasimpático,
prevalece el simpático; por lo tanto,
la actividad metabólica se eleva
y aumenta la necesidad de almidones contenidos
precisamente en las hortalizas y legumbres.
3. EL
CAFÉ
El café es ideal
para el desayuno y para después de
la comida; contiene sustancias que desarrollan
una acción estimulante y tónica
sobre el sistema nervioso, favoreciendo
así el retorno a la actividad y a
la concentración. También
estimula la producción y duración
de la acción de la adrenalina, la
hormona que favorece la liberación
de las grasas de los tejidos.
4. LA
FRUTA
Debería comerse
por la mañana, preferiblemente entre
las 10 y las 11; o por la tarde, entre las
17 y las 18 horas; dos momentos clave en
los que el consumo de azúcares procedentes
de la fruta (la fructosa) evitan descensos
de glucemia que determinan las pérdidas
de energía y de concentración.
5. SOPAS
Y VERDURAS
Por la noche son perfectas,
sobre todo si se consumen pronto; su base
líquida disminuye los tiempos de
vaciado del estómago y provoca una
sensación de saciedad, permitiéndonos
no exagerar a continuación con los
demás platos. Se ahorran así
de 80 a 100 calorías por comida,
precisamente en el momento en el que el
organismo, terminadas las actividades cotidianas,
tiene una menor necesidad de energía.6.
CARNES, PESCADOS, HUEVOS...Todos los alimentos
que contienen proteínas se digieren
mejor después de las 18 horas; por
lo tanto, la norma sería: pasta o
arroz a mediodía, carne o pescado
(o huevos, jamón, productos lácticos,
etc.) en la cena.Y recuerda: una dieta ligeramente
hipocalórica ofrece unos resultados
mucho más rápidos y seguros
si se respetan las dosis, ingredientes y
horarios.
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