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La soja es
una de las mejores fuentes de proteínas,
sales minerales, oligoelementos y enzimas que existe
en el mundo vegetal; tradicionalmente ha sido un
alimento oriental, y lo sigue siendo: la soja siempre
ha estado presente en la dieta base de las poblaciones
orientales. En la actualidad, el mundo cada vez
más global en el que vivimos ha propiciado
que su conocimiento se haya difundido por todo el
planeta, favoreciendo con ello la demanda de este
producto; además, el progreso consecuente
en las técnicas de refinamiento industrial
de la soja también ha favorecido su consumo
en occidente, aunque esa no sea la única
vía. La soja puede consumirse en su estado
natural, tal vez poco familiar para el paladar occidental,
en derivados de aceites y productos dulces, además
de en bebidas y como sustituta de la carne, por
eso hay quienes la llaman carne vegetal. Está
científicamente demostrado su valor como
precursora hormonal, lo que la convierte en un alimento
idóneo para las personas mayores; por otra
parte, los glúcidos de la soja tienen la
particularidad de no contener lactosa, por eso la
leche y el yogur a base de soja están indicados
también para quienes no toleran la lactosa.
Los
beneficios de la soja
Su alto contenido en proteínas
de óptimo valor biológico, casi
comparable al de la carne en términos de
composición aminoácida, garantiza
un óptimo efecto de sustitución
de la carne, ofreciendo un importante apoyo a
la construcción de la estructura muscular.
La gran ventaja que la soja y sus derivados ofrecen
al deportista en especial y a todos en general
está en el hecho de que es un alimento
pobre en grasas (solamente el 18% en la semilla
y el 1,1% en las harinas), pero no solo eso, las
pocas grasas presentes son exclusivamente mono
o poli insaturadas (grasas "buenas"),
por lo cual, a diferencia de la carne, no tiene
colesterol (entendido como colesterol "malo").
Tanto la semilla como la harina tienen cerca de
un 40% de carbohidratos, o lo que es lo mismo:
de azúcares complejos, una fuente de energía
muy valiosa para los deportistas. En definitiva,
la soja es una excelente sustituta de la carne
y de la leche para todas aquellas personas que
por razones de salud o de ideas excluyen el consumo
de productos de origen animal en su dieta y un
suplemento adicional óptimo de proteínas
y azúcares para aquellas otras que lo necesiten
debido a su actividad deportiva.
La soja también representa
una consistente fuente de hierro, aunque es menos
bio-disponible que el de las fuentes animales.
En este caso la asociación de la soja con
otras legumbres, con verduras verdes frescas y
con los cereales puede satisfacer totalmente las
exigencias metabólicas del deportista.
No hay que olvidar la documentada acción
sinérgica de la lecitina de soja y del
ejercicio físico aeróbico regular
en el disminuir los valores de los lípidos
plasmáticos (triglicéridos y colesterol),
con importantes resultados en los cuadros de dislipidemia,
pudiéndose evitar, en algunos casos, la
intervención farmacológica, con
una disminución de los índices de
riesgo por enfermedades del sistema cardiovascular.
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