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Un método para poner en práctica el proceso de mejora continua con probabilidades de éxito


La ley de la causa y el efecto - ¿Quién se planta ante un terreno baldío y le pide frutos? Nadie en su sano juicio. Pero en la práctica eso es lo que hacen millones de personas que piden de la vida frutos que no han sembrado, abonado, regado, limpiado y cuidado las plantas antes de poder cosechar los frutos. Así les van sus vidas. Si deseas un efecto concreto en tu vida, ya sea personal o económico-laborar, tienes que empezar por activar las causas que sean necesarias para desencadenar los efectos deseados. Si no obtienes el efecto deseado, lo más probable es que no has activado la causa adecuada. También puedes estar seguro que si activas aquélla causa, se producirá el efecto que deseas, sin excepción.

Elige si quieres ser causa o efecto –martillo o clavo- en tu existencia. El martillo actúa y el clavo se limita a ser objeto de la acción. El proceso L.A.M.P. sirve para poner en movimiento las causas que producirán los efectos deseados. Y lo mejor es que con esta estrategia no necesitas ser un ser extraordinario de antemano, con disciplinas de hierro para tener éxito en sus objetivos o tener un talento excepcional, sólo entender y aferrarte a los 4 pasos del proceso L.A.M.P.

                                                

Localiza y mantén el rumbo

Decide qué es lo que deseas. Piensa en ello como si escogieras el efecto que deseas causar. Cuando hayas escogido aquel efecto, mantén tu rumbo fijo de la misma manera que un misil guiado por satélite mantiene el rumbo fijo sobre su objetivo.

Actúa: Pon en movimiento las causas que permitirán que se cumpla tu deseo.

Maneja tu progreso: Sigue la huella de las causas que has activado para asegurarte de que producen los efectos de deseas. Si no es así, modifica tu procedimiento.

Persiste: Acaba lo que has empezado.

Esta estrategia es sólo una posible herramienta, pero que se basa en aplicar el principio que es lo verdaderamente importante: Para conseguir lo que quieres de la vida, sólo tienes que activar la causa apropiada, y el efecto se producirá solo.

Piensa en lo que realmente quieres, no en lo que supuestamente deberías querer, no en lo que otros quieren para ti, sino en aquello que tu deseo representa para ti en lo más íntimo. Para descubrir lo que realmente deseas pregúntatelo a ti mismo, a tu subconsciente mediante una lluvia de ideas, que funciona así:

  1. Escribe el tema que deseas someter a la lluvia de ideas, redactado como pregunta al inicio de una hoja en blanco.

  2. Escribe todo lo que te venga a la cabeza. (sin límites, es confidencial, no hay que juzgar)

  3. Agradece con gratitud todo lo que te venga a la mente.

  4. No pares de escribir. (Marca un tiempo fijo y no pares de escribir, aunque sea lo mismo)

  5. Guarda tus críticas para más tarde. (No limites ni coartes la libertad de tu subconsciente)

Empieza ya con la cuestión principal ¿Qué desearías realmente de la vida si estuviera absolutamente seguro de poder conseguirlo? Y ahora escribe durante 2 minutos, será útil pensar en el trabajo o el negocio, tu vida doméstica, tus relaciones, la salud deseada, tu físico, en tus aficiones, tus actividades comunitarias y sociales, tu vida amorosa, que tipo de impacto te gustaría tener en el mundo, ¿con quien te gustaría relacionarte? ¿Cómo te gustaría que te recordaran? Escribe sin parar, hasta el final del tiempo, repite si es necesario cosas y cambiarás algo de sus atributos y si fluyen las ideas sigue después del tiempo previsto. Ahora repite el proceso con una pregunta ligeramente distinta ¿Qué me gustaría realmente lograr en la vida si estuviera absolutamente seguro de poder realizarlo? Puede que hayan nuevas ideas muy diferentes.

Para pasar al siguiente paso hay que cambiar de ritmo estar fresco para enfrentarlo. Levántate, estírate; ve al lavabo; sal a caminar. Haz respiraciones de relajación.

Procede a la selección binaria ( da de baja, o de eliminación o “play off”) Establece así la lista de prioridades de al menos los 10 objetivos primeros.

En caso de una elección difícil selecciona o uno o ninguna de las dos opciones, pero nunca ambas, piensa ¿cómo sería vivir sin A? Escucha tu respuesta. Luego pregúntate: “¿Cómo sería vivir sin B?”. Escucha la voz interior que dicte tu elección. Otra alternativa es hacerse esta pregunta en positivo. ¿Qué pasaría si lo consiguiera, y qué pasaría si no lo obtuviera nunca. Si persiste la duda, échalo a cara o cruz, por lo visto no importa cual es la elegida. Si la ganadora te produce insatisfacción, entonces escoge la otra desechada por la suerte, ya que te habías equivocado al valorar su importancia para ti. Recuerda que sólo estás estableciendo prioridades, no descartando ninguna opción. Luego empieza de nuevo, quizá en la opción desechada con mayores dudas, hasta obtener una lista clasificada por orden de prioridades, para hacerlo más fácil y utilizar nuestra capacidades visual y auditiva, escriba cada opción en pequeños papeles o fichas, léalos en voz alta al hacer la contraposición, además esto le permitirá su manipulación hasta su ordenación definitiva.

El siguiente paso es ver cómo ese deseo seleccionado como primero te ayuda a cumplir con tu proyecto de vida (tu propósito)

Hasta la tinta más débil es más poderosa que una memoria potente. No puedes olvidar las cosas que escribes. Guarda los pensamientos de tu subconsciente, que son respuestas a tus pregunta conscientes (soluciones a problemas que le planteaste anteriormente), hazlo inmediatamente antes de que se evaporen. Si lo haces te seguirá dando respuestas oportunas, si no las atiendes debidamente, dejará de resolver cuestiones en tu provecho. Es algo horrible desperdiciar una idea.

Plantea las preguntas siempre y olvídate a continuación, no le des más vueltas de forma consciente, plantéate otra actividad que requiera tu máxima atención. El mejor momento es antes de dormirte.

  Pasar a la acción, una vez elegida la solución actúa y solucionarás el problema. No actúes, y te convertirás en el problema.

No pierdas de vista tu deseo: concéntrate en el, escríbelo cada día y simplifica su enunciado para que sea más impactante en tu subconsciente, repítelo diciéndolo con intensa emoción, es más importante la intensidad que la cantidad de veces que se puede repetir cada día. Crea un hábito cada día en el mismo sitio y a la misma hora. Que forme parte de la agenda diaria y revisa los progresos en las agendas semanal y mensual.

Concentrarse también es elegir, según tus prioridades el orden de importancia de tus deseos y luego empezar por el más importante, sólo uno a la vez. Lego que lo consigas puedes seguir con el siguiente, si todavía es el que tiene la máxima importancia. No prescindir de las revisiones periódicas establecidas (semana, mes, etc.) es fundamental para corregir las desviaciones de rumbo.

Cuando estás concentrado, todos los lugares y momentos son los correctos, tendrás la suerte de cara y la sabrás reconocer. Todo tu ser sabe lo que quiere y te ayuda a sintonizar con todas las informaciones y detalles favorecedores para conseguirlo. Permanecer conectado emocionalmente a tu deseo se logra disfrutando de cada paso en el proceso de su consecución, saborear el premio a lo largo del trayecto. El componente animal de nuestra naturaleza humana nos inclina a sucumbir a  la tentación del disfrute inmediato de algo, o a la tentación de ahorrarnos el esfuerzo actual, que resulta más grande y poderoso que cualquier logro futuro.

¿Pero cómo vencer a la naturaleza humana?, 1º con autodisciplina férrea, con la negación, eso es lo más difícil para la mayoría de nosotros. La segunda opción, es la más inteligente, más fácil, menos trabajosa y forzada. Plantea una elección, la disyuntiva más favorecedora, poniendo tu deseo a corto plazo y la tentación a largo plazo. Lo inmediato siempre es  más gratificante, es instantáneo, lo futuro es algo que no está ni aquí, ni ahora para competir en igualdad de condiciones.

Aprende a hacer este ejercicio para hacer las preguntas intercambiando el orden de emplazamiento temporal, cuanto más frases crees, cuanta más práctica, más fácil será tu progreso hacia tus deseos. Y mucho más gratificante. Ya sabes pregúntate que es lo que prefieres con garantías de triunfar en tu trayecto a tu deseo.

La otra parte de la ecuación, también puedes hacértela más fácil, aplazando en lugar de negar la opción tentadora, no tienes que tener tanta fuerza de voluntad como si la cuestión se plantea como una prohibición absoluta o eterna. Sólo necesitarás un poco de fuerza de voluntad para un pequeño aplazamiento. De momento no, más tarde, así puedes hacer dentro del nuevo plazo y si sigues aplazando pequeños lapsos de tiempo, cosa que resultará más factible, quizás nunca hagas lo que en realidad no es deseable para tu gran propósito. Las urgencias suelen desaparecer con el tiempo, y los aplazamientos no son otra cosa que tiempo ganado. Desarrolla con la práctica esta habilidad. Lo que normalmente es tenido como un defecto de carácter, el aplazamiento, lo llegarás a usar a tu favor, para hacerte más fácil la lucha con tu naturaleza humana.

La actitud positiva es una habilidad que se genera como todo hábito inconsciente, mediante la práctica consciente, con acciones positivas y pensamientos también positivos, esos sí están en nuestra mano el realizarlos o tenerlos y con la práctica constante suficiente y persistente se llega al hábito de tener una actitud positiva, lo que favorece mucho la adecuación de nuestras respuestas a la entropía de la naturaleza (tendencia de las cosas a deteriorase)

Si perdemos la fe, perdemos las posibilidades de éxito, porque perdemos la voluntad para seguir adelante. Sin fe no habrá esfuerzo, sin esfuerzo no habrá resultados. La fe es el fundamento de la persistencia. Sin fe, no hay motivo para realizar una cosa, con fe, no hay motivos para abandonar.

  1. ¿Tengo fe en conseguir mi deseo?

  2. ¿Creo que merece la pena el esfuerzo?

La fe engendra persistencia, que es la causa del éxito.

El secreto está en enamorarse de la causa, del proceso que se desarrolla para conseguir el efecto (La cosa deseada) Emocionarse haciendo lo que tienes que hacer, que te fascine es la mejor garantía que tienes para obtener el éxito, conseguir tu deseo, claro que es deseable y satisfactorio el deseo, como efecto, pero igualmente han de ser las causas que son necesarias para alcanzarlo, los pasos, las acciones en el proceso de su consecución.

¿Cómo puedo motivarme para hacer esto? ¿Cómo motivarme para disfrutar de hacer esto? El secreto de la alegría consiste en encontrarla ahí donde mires y en buscarla en todas partes. En las tareas que harán realidad tu deseo, en la práctica, en los desafíos que enfrentas y en los problemas que has de solucionar. Búscala en el momento.

No hay que convencerse de sentir alegría. Al contrario, imagínatela. Cambia tu película mental. Amplía tu zona confortable. En lugar de una película mostrando cuanto detestas lo que haces, pasa una mostrando cuanto te fascina. Imagina que disfrutas de las cosas que harán de tu deseo una realidad. Cuando esto sea un hábito, conseguir tu deseo será lo más natural, un producto de la pasión y la alegría, y no de la autodisciplina.

Planifica todas las partes del proceso, sobre todo el final feliz, si no lo imaginas, como si de un recuerdo se tratase, ocurrirá que luego, en la realidad, se repetirá el proceso tal y como lo has Pre-recordado en tu ejercicio imaginativo, es decir de forma incompleta, inconclusa, sin el final feliz. Es necesario hacer las pausas en el proceso y mantener el equilibrio, pero sobre todo en la fase final, en el cierre, es imprescindible no detenerse, hay que rematar la faena y no quedarse a un paso de la meta ni ser el segundo en la carrera, o a una centésima de batir el record mundial, hay que conseguir el deseo que soñamos, y tal y como lo hemos pre-visto.

La relajación ha de llegar cuando lo has conseguido, no en la recta final, no se puede parar entonces a riesgo de perderlo todo, justo antes de tenerlo al alcance de la mano. Por eso, para no llegar sin aliento a la recta final, hay que planificar los descanso y las actividades de equilibrio, dentro del plan diario, semanal y mensual. En cuanto a las actividades y al control del cumplimiento de esa parte del plan, como elemento necesario para alcanzar el logro deseado, tanto como son el resto de las actividades claramente tendentes a dicho logro. No hay éxito para el que no acaba lo que empezó.

Tu subconsciente es tu aliado y mejor colaborador, es el máximo hacedor del logro presente, con el que te concentras, pero cuando se acerca a la meta claramente establecida, no pierde su motivación ya que tiene claro que lo seguiremos usando y necesitando para continuar con muestro Plan, con el  próximo objetivo prioritario. Aunque te tomes el descanso y te des las recompensas pactadas, su subconsciente sabe que luego volverás a necesitarle y no te traicionará al final.

El proceso te aportará nuevas perspectivas y destrezas y circunstancias, por ello es lógico que debas revisar y mejorar tus deseos e incluso sea necesario cambiar de deseo completamente, puede ser positivo al ser un cambio por un deseo mejor, pero puede ser negativo si es sólo un pretexto para abandonar.

Planifica también la flexibilidad, no solo para encontrar respuestas y modos distintos para conseguir llegar a tu objetivo y obtener lo que deseas, has de planificar también el cambio, introducir la flexibilidad en la revisión del objetivo en si mismo, para desarrollar el equilibrio, la habilidad de saber decidir si hacer y terminar una cosa es más importante que comprobar que lo conseguido ya no te satisface porque en el proceso tu perspectiva ha cambiado tus prioridades. Si solo haces intentos que nunca llegan a cuajar, si nunca acabas lo que empiezas, eso es tu problema y requiere que lo plantees para encontrar sus soluciones. Pero si lo que consigues, resulta que hace tiempo que era evidente que ya no era satisfactoria su consecución, puede haber significado una importante pérdida de tiempo. La práctica de la valoración te hace un experto en ti mismo y en sopesar ambas alternativas de forma regular a través de las revisiones periódicas del proceso de consecución de tus logros y deseos, de tus metas y objetivos.

La paciencia contra el síndrome de la inmediatez. Atajo, la distancia más larga entre dos puntos; es una buena definición de satisfacción inmediata. Es más difícil hacerse rico rápidamente que hacerlo de forma pausada y mucho más difícil llegar a ser económicamente independiente cuando pagas intereses por tu tarjeta de crédito que cuando los recibes por tus inversiones y ahorros.

El deseo de satisfacción inmediata es tan intenso que nos hace olvidar muchas veces el dolor que nos causará a la larga. Disfrutamos de algo instantáneo a sabiendas de que la dolorosa resaca persistirá mucho más tiempo.

Si queremos convertir nuestros deseos en realidad, tarde o temprano tendremos que enfrentar el deseo de la satisfacción inmediata.

Elegir un deseo es tener conciencia y voluntad de pagar un precio. En parte esto se refiere a hacer sacrificios, renunciar a los placeres de la satisfacción inmediata cuando los mismos interfieren en la consecución de nuestro deseo. El arma para conseguir vencer nuestra tendencia natural hacia la satisfacción inmediata es la paciencia, hay que cultivarla.

La paciencia no es sólo una cosa buena o deseable o positiva, es decir una virtud, es también una habilidad que se consigue por la práctica repetitiva convertirla en hábito, en respuesta automática ante cada situación donde se presenta el dilema de lo inmediato y lo deseado como fin alcanzable a mayor plazo y de rango muy superior en la escala del deseo y la satisfacción. El dilema se produce por la contraposición de intereses.

Como todo hábito se puede adquirir y aprender y cuando se disfruta de la paciencia se obtiene equilibrio y satisfacción, nos hace estar en control de nosotros mismos, incluso en las situaciones más adversas. De la paciencia surge la convicción de que junto al tiempo hay fuerzas que juegan a nuestro favor para ayudarnos a conseguir dar los pasos en el camino hacia nuestro deseo. El tiempo está de nuestra parte. Practicando esperando, nuestra paciencia se fortalece.

Inspirado entre otros por Keith Ellis La Lámpara Mágica –una estrategia para alcanzar tus objetivos. 2001 Urano 8495787008

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