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La Buena Suerte Creo que fue Benjamín Franklin el que se extrañaba del furor con el que sus compatriotas creían en su suerte, entendiendo esta en sentido positivo como la buena suerte, de ahí su enorme pasión por todo tipo de juegos de azar, o suerte, que implicaban el riesgo de hacer pequeñas apuestas en positivo, sobre sus posibilidades de ser agraciados con la suerte. En contraposición, esos mismos compatriotas, no tenían ninguna fe sobre sus posibilidades de ser desgraciados, en lugar de agraciados, ante los riesgos inevitables de sufrir algún tipo de eventualidad negativa o mala suerte, aun siendo estos mucho mayores, si aplicamos la teoría de las probabilidades; ya que si bien para que poder ser agraciado en algún sorteo, casi es imprescindible que hallas apostado o jugado previamente. Sin embargo, ser desgraciado, que te toque tu ración de mala suerte, casi nunca requiere mayor apuesta que la de vivir, o la de atesorar alguna propiedad material o parentela y amistades, sobre las que puedan recaer dichas desgracias, o fortuna negativa. Porque nadie puede ignorar que los accidentes, incendios, demandas civiles y querellas criminales, enfermedades, muertes y demás desgracias personales, nos llegan a todos, antes o después, todo lo cual, no es sino una cuestión de suerte. Porque hay algunas cosas de las que podemos estar seguros cuando nacemos, es que algún día, cada uno de nosotros salvo el profeta Elías, también moriremos, y además tenemos asegurado, que múltiples contingencias o riesgos, por desgracia, salpicarán nuestras vidas antes o después, durante el transcurso de nuestras vidas. Entonces parece que el bueno de don Benjamín no entendía como somos tan creyentes en nuestra buena suerte, y nos jugamos importantísimas cantidades de nuestros dineros en apostar a nuestro favor; y es tan poquito lo que apostamos ante la seguridad más probable de que la mala suerte también nos visitará; y esto será sin que necesariamente lo haga de forma individual; pues cualquier ciclón o plaga afectará sus cosechas tanto como las de sus vecinos, pero sobre todo afectarán a la tranquilidad y supervivencia suya y de su familia. Entonces ¿por qué casi nadie corre a hacer fila ante los corredores de apuestas sobre nuestros riesgos personales? Los corredores de seguros no pueden estarse esperándonos en sus despachos; y que yo sepa hay muy pocos corredores de las múltiples apuestas existentes sobre la fortuna positiva, que necesiten salirse detrás de sus búnkeres de protección en las administraciones de apuestas, la mayoría estatales, para vendernos sus coloridas papeletas. Últimamente hasta por Internet y con SMS se puede uno poner a tiro de la suerte, de la buena suerte, porque de la otra, lagarto lagarto y toco madera, ni queremos oír ni hablar. Pero la buena suerte no sólo se alcanza con loterías, a la buena suerte también se la puede buscar y esperar, para lo cual hay que prepararse; pues es necesario reconocerla y aprovecharla, cuando nos pasa cerca, pues no se detendrá a esperarnos y es un ten que hay tomar en marcha. Por eso, cuanto más preparados estemos para correr a su paso, más posibilidades tendremos de subirnos en "la suerte "cuando nos pasa cerca y somos capaces de reconocerla", para que nos conduzca a nuevos objetivos, camino de nuestra meta vital. Claro que para esto hay que situarse en los andenes y arcenes correctos. En cambio de los riesgos de la mala suerte ni nos ocupamos, por eso trenes, autobuses o camiones nos pasan por encima, cuando cargadas de suerte para otros, nos pillan desprevenidos y a traición, pues circulamos en sentido contrario de su circulación, o por la vía misma. Una forma de jugar con ventaja es conocer mejor que nadie el juego al que jugamos, tener los conocimientos necesario y ponerlos en práctica, para obtener el mejor tipo de prevención y preparación, tanto para aprovechar la buena suerte, como para esquivar la contraria. Esto es fundamental para tener una mejor calidad de vida, hoy, mañana, pero sobre todo en el futuro (ojo las tres cosas simultáneamente). Si has llegando leyendo hasta aquí, tengo una buena noticia para ti, que tu estás viva, y eso, por lo general, es fundamental para seguir estándolo y para que además tu vida pueda mejorar, si haces lo necesario, que por lo general es lo suficiente. Si no sabes que es lo que debes hacer para conseguir este objetivo, y cualquier otro que puedas proponerte, entenderás que debes buscar dichos conocimientos, y luego deberás ponerlos en práctica de forma diligente para alcanzarlos. Bueno pues en realidad si sabes esto, ya sabes lo que debes hacer, ponte a buscar a alguien que sí tenga dichos conocimientos y que te ayude a ponerlos en práctica. Según la naturaleza de tus necesidades y objetivos puedes requerir los servicios de un CPN -Consejero Personal de Negocios- o de un OM -Orientador para tu Mejora-. En el primer caso te ayudará a convertirte o consolidarte como mujer emprendedora hasta independizarte, si es eso lo que deseas; y en el segundo caso, puede que ya seas independiente, o que no necesites o pienses en independizarte económicamente, y lo que quieras es encontrar soluciones a algunas circunstancias vitales, que por ahora no crees saber como afrontar sola, para ello debes considerar la posibilidad de disponer de tu propia OM -Orientador para tu Mejora-. .[1]
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