¿Cómo Actuamos?Disponemos de unas herramientas, métodos y experiencias que te servirán para afrontar cada paso; recibes documentos por Internet que insertarás en tu diario de hojas cambiables con cada herramienta, como las de aprovechamiento del tiempo, o las financieras. No existen reglas fijas de actuación, como no existen circunstancias idénticas en cada mujer, ni necesidades, ni prioridades; tenemos claro que la prioridad cambia por momentos según las circunstancias; por ejemplo si viajando en avión entramos en una zona con grandes turbulencias, y nos anuncian la suspensión de la comida, ¿no crees que nadie se pondría a exigirla?, seguramente que dadas las circunstancias su prioridad será rezar, cada uno a su dios y en su idioma, hasta llegar a tierra sanos y salvos. Después del diagnóstico establecemos un compromiso mutuo de dedicación y acción, que requiere un seguimiento para lograr su puesta en práctica y perfeccionamiento de tu AMHM -Auto Mejoramiento Holístico de la Mujer-; periódicamente revisamos las nuevas prioridades que requieren tiempos adicionales, y la acumulación de experiencia y tu toma de conciencia paulatinas van permitiendo que tu seas cada vez más capaz, exigente y atrevida; y que requieras una menor dedicación de tiempo de tu OM -Orientador de Mejoramiento-, hasta hacerle innecesario. El AMHM -Auto Mejoramiento Holístico de la Mujer-, es un método tan clásico como el Método Socrático y que aprovecha las últimas innovaciones tecnológicas y conocimientos sobre la naturaleza del ser humano, sobre las diferencias del género femenino, para hacerte más sencillo el auto aprendizaje. Se aplica
mediante un diario dialogado (Tu Lámpara Dorada) leyendo y escribiendo (bibliografía
y filmografía) y el aprendizaje y utilización de herramientas de formación e información tan poderosas como
los resúmenes y síntesis digitales de documentos y
publicaciones, con diferentes Versiones, incluidas la
Está basado en la retroalimentación para que su aprovechamiento inmediato sirva de estímulo para perseverar o para volver a intentarlo a pesar de momentos de duda y vacilación. Una usuaria del AMHM cómplice es una mujer cautiva, que no es lo mismo que cautivada, son estados diferentes de un mismo proceso que empieza con cautivarlas, para que luego se conviertan en cautivas de forma natural y no forzada, y manteniendo esta situación con el mejor trato y servicio posible. Lo contrario es contraproducente, ya que el orden de los factores, en estos casos si altera el producto, como sería si lo hacemos en el orden inverso; si las hacemos primero cautivas forzadas, luego no podemos esperar cautivarlas, más bien al contrario, estas rehenes a la fuerza luego pueden ser terroristas contra nuestra imagen y convertirse en las peores promotoras negativas. Un ejemplo: Cuando un banco español sacó una fantástica promoción que regalaba un carísimo e innovador DVD si se domiciliaba la nómina; muchos de sus clientes lo hicieron y luego preguntaban qué era aquello del DVD, para qué servía. La complicidad del cliente con el banco en otras aventuras, hacia que en esta vez también se fiara de él. Eran clientes cautivos. Se habla mucho de fidelizar a la clientela, pero los métodos de cartillas para puntos, al estilo de supermercados o líneas aéreas, nos sugieren que es como lograr la fidelidad de nuestra pareja dándole cada noche 100 € por dormir con nosotros. ¿Llamarías a esto fidelidad? Con nuestros servicios aspiramos a satisfacer de forma superlativa tus expectativas, más que fidelizarte como usuaria pretendemos tu lealtad, tu complicidad; lo que ampliará nuestras experiencias reales y nos cualificará para mejorar nuestra capacidad para ayudar a nuevas mujeres, algunas de las cuales vendrán recomendadas por cada una de nuestras usuarias cómplices y leales, que no fidelizadas. No rendirse ni renunciar a conseguir una mejor calidad de vida, su propia felicidad, sin necesidad de forzar el orden natural, no resignarse sino trabajar con esperanza. No hay una receta válida para todos los casos, ni fórmulas mágicas, ni atajos sin esfuerzos, sólo caminos ya conocidos, que reconoceremos como experiencias maestras y casi siempre nos servirán de lista comprobación en el proceso de mejora continua. Utilizaremos el análisis de casos e historias con las que nos identifiquemos; por ejemplo para reconocer la importancia de tener paciencia: Visualizaremos un frasco de mermelada que necesitamos abrir; es difícil por la ausencia de aire, hay que superar el vacío creado por una potente máquina al cerrarlo para proteger su contenido de la intemperie, de la oxidación; en estos casos decimos que tenemos que más vale maña que fuerza, y nos referimos a fuerza bruta, ya que en realidad lo que necesitamos es una fuerza más o menos constante, que al persistir varios segundos llega a ejercer una presión exterior que compensa la resistencia interior a abrirse; justo hasta el momento en que esta es superada, aunque solo sea en una milésima parte, nunca antes. Pero sigamos con nuestro ejemplo; en cuanto a la maña, quizá viene a corroborar la idea de que podemos aprender de otras experiencias anteriores, algún método que facilite la relajación de la presión interior o resistencia a abrirse de nuestro frasco de mermelada. Es muy práctico el voltearlo y propinarle tres o cuatro palmadas con energía y fuerza en el fondo; otro truco aprendido es golpear el bode del tapón metálico, girándolo en el sentido de apertura, contra los azulejos de la pared de la cocina, una superficie dura y resistente; o lo que es lo mismo ayudarse de más fuerza. En la misma línea, cuando estamos cansadas, acude en nuestra ayuda el hombre fanfarrón que aplicando una mínima presión “adicional” termina por vencer la resistencia; es cuando surgen los reproches, mentales o comentados en voz alta, sobre nuestra flojera, y nuestros pensamientos, mentales o no, según el grado de humor utilizado por el macho, de que ya tú tenías el frasco cansado y la tapa más aflojada y con menor resistencia. Pues bien así era realmente. Aprender de la ExperienciaDe esta última experiencia se deduce que aplicamos una fuerza concentrada y continua que va reduciendo, hasta superarla, la resistencia a ser abierto y comido, del dichoso frasquito de mermelada. Esta es una experiencia del mundo real, de las cosas que se resisten al cambio, a abrirse y ser comidas, que podemos utilizar como ejemplo de otras facetas del mundo real aplicable a la mayoría de los ámbitos de actuación de la mujer. Reconocerás que terminarás abriendo cualquier frasco, sí de verdad te interesa, y que lo lograras antes, aplicando más maña que fuerza; tu tienes la habilidad de aprender de tus experiencias y errores, para no caer dos veces en la misma piedra, es una evidencia de tu inteligencia. Nosotros te proponemos algo aún mejor y más eficaz y más rápido; desarrollar la habilidad de aprovecharte de la sabiduría del género femenino, aprendiendo de la experiencia ajena. Por cierto si tenemos que abrir muchos frascos, debería pensar en invertir en una pequeña maquinita que los abra fácilmente, que compense la fuerza de la máquina que creó el vacío. ¿Recuerdas la nuevas pilas que tienen su indicador de la energía que conservan? ¿Te imaginas que el frasco de mermelada incluyera un sistema que indique el grado de resistencia que le queda, y que te permita calcular cuanto esfuerzo te hace falta aún para abrirlo? Sería genial, ya que eso te estimularía a hacer ese pequeño esfuerzo adicional que se necesita en cada momento; por lo general las mujeres abandonamos las cosas justo un paso antes de conseguirlo. ¿Pero quien podía saberlo? OM -Orientador de Mejoramiento-Leer libros, asistir a seminarios, ver una película inspiradora nos enseñan el problema, pero luego no nos llevan de la mano para que no nos perdamos por el camino, y así llegar con seguridad. La experiencia nos ha enseñado que la mayoría de las mujeres saben lo que quieren, pero aún así no lo logran; quizá porque ese paso requiere de una ayuda externa, de un OM -Orientador de Mejoramiento-. Si planeas mejorar tus destrezas jugando al golf o al tenis ¿te servirá de mucho leer libros o ver vídeos? ¡Es difícil ser autodidacta en temas como aprovechar mejor tu tiempo, sobre todo cuando es eso lo que te falta, tiempo! Tu servicio de OVM -Orientación Virtual de Mejoramiento- te aporta la ayuda necesaria para llevar a la práctica de forma continuada y comprometida tus prioridades, se interesa en tus logros intermedios para alcanzar las metas en las que te comprometes contigo y con tu OVM -Orientación Virtual de Mejoramiento-. Si lo haces a solas y fallas tu misma te disculparás, pero cuando tu compromiso no es solo contigo, es más difícil que le falles a tu servicio OVM -Orientación Virtual de Mejoramiento-, además el conoce tu motivación para hacerlo, y en los momentos de desfallecimiento te la recordará para que reconozcas, que tu motivación es algo que sigues deseando, que aún no la has conseguido y que merece la pena seguir intentándolo. Por qué gracias al servicio de OVM Tu OVM no es una persona evitándose los inconvenientes que eso supone. Primero porque pretende ser del mismo género que la mayoría de los “frasco por abrir”, quien mejor para descubrirnos como piensan y sienten otros hombres, ya que lo sabe mejor que la mayoría de las mujeres. Actúa como el sistema que nos indica y estimula a seguir perseverando pues nos chivatea, como en las pilas, lo poco que ya le falta para “abrirse”. En segundo lugar porque utilizamos el punto de vista y las experiencias de hombres en su relación con mujeres; algo que nos ha enseñado muchos remedios y mañas que “si funcionan” en la mayoría de los casos. La mujer para según que cosas se explaya mas cómodamente con un hombre que con otra mujer, pues es vista muchas veces como una competidora directa.
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