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Sobre la Felicidad

La felicidad no es la ausencia de dolor e infelicidad, no es estarse quieta sin arriesgarse para no perder lo que se tiene; es sobre todo tratar de aprender, vivir y disfrutar cosas nuevas y apasionantes; intentarlo vez tras vez y fracasar sin llegar a sentirse una persona fracasada.

En ocasiones debe sentirse retadora y pensar que tiene todo el derecho a disfrutar cualquier placer y oportunidad que se le presente para ser feliz o disfrutar, durante la corta estancia en la tierra. ¿Por qué no aspirar a esos momentos de felicidad y hedonismo? ¿Qué mal haría con eso? Para sacarle más partido a tu vida pide, actúa y créete valiosa y deseable, así los hombres te considerarán valiosa y deseable. Niégate a ser una alfombra, algo que está para ser pisado. Una mujer servil consigue serlo y ser pisoteada. Atrévete a ser feliz, autorízate a serlo. Con nuestra ayuda encontrarás la forma para lograrlo y sobre todo para animarte cuando lo necesites, cuando necesites reafirmarte y despojarte del hábito de dudar de ti misma.

La Infancia Terrible

En la gran mayoría de los casos la falta de auto estima tiene sus orígenes en las experiencias del pasado, los conflictos de personalidad no resueltos, las inútiles comparaciones, las relaciones traumáticas de épocas pasadas, sobre las que en muchos casos se machacan en la juventud y madurez, como una clavo para remacharlo.

El lógico que el foco de esas inseguridades y conflictos esté en el ámbito familiar, en menor medida en el escolar y se perpetúan en las relaciones de amistad, pareja y en tu prole. No existe conflicto sin relaciones, ni relaciones sin conflicto. Cuanto más próximas, frecuentes y desequilibradas son las relaciones y el poder de quien lo ejerce, mayores las posibilidades de herirnos, marcarnos y hacernos caer en el auto convencimiento de tus incapacidades.

Por la misma razón, a menudo el lugar más idílico y añorado es donde cada verano disfrutabas de la liberación vacacional, si es que por suerte ese tiempo era liberador. He visto romperse matrimonios por la añoranza de lugares y personas que se identificaban con esa parte del pasado que fue tan buen; sobre todo cuando era buena en comparación con la cotidianeidad de una vida demasiadas veces castrante.

No hay Culpa sin Intención, pero Siempre hay Causas

No es cuestión de buscar culpabilidades, es cuestión de reconocer las causas y de que como es lógico, el que vive y actúa comete más errores que quien se queda inactivo e impasible ante las oportunidades; quienes más oportunidades aprovechan más que equivocan, pero esa también es la única forma de acertar algunas otras veces.

Unos padres que han podido resolver sus propios problemas, son normalmente causantes de traumas a sus hijos, mediante reacciones no meditadas, descontroladas y aprendidas. Sus momentos de pérdida de control, son para ellos menos significativos que para sus hijos que los sufren y a los que marcan para siempre. Aún en situaciones normales, imponen su criterio, incluso cuando lo hacen con la mejor de las intenciones educadoras, sembrando en sus hijos, en su niñez o adolescencia, incomprensión, temores, pobre autoestima, comparaciones odiosas, etc.

Se dice que no hace falta pegar a una mujer si la haces sentir culpable. A las mujeres, la educación y sus vivencias de infancia y adolescencia, las ha hecho culpables crónicas, y estos sentimientos se convierten muchas veces sus propios enemigos invencibles. No se lo dice ya nadie, se lo dice su subconsciente, donde se grabó en su día a sangre y fuego. Sentimientos de culpabilidad que se sienten cuando se está haciendo algo para y por si misma, cuando el subconsciente le dice que debería estar haciendo otra cosa y por los demás. Cuando piensa en comprarse algo y su subconsciente se lo recrimina sabiendo que debería comprar otra cosa más necesaria, para los demás, etc.

La moralidad es un privilegio íntimo y personal, inviolable, que se basa en criterios aprendidos, que serán tan respetables como los que cada uno de nosotros padecemos. En ningún caso es un terreno en el que entremos sin ser invitados; y cuando lo hagamos, no será para dar opinión sino para enseñarte herramientas útiles en tus valoraciones y puestas en práctica de planes y proyectos, basados en tus criterios y valores morales.

Ser Equitativa

¿Significa que has de ser mala con los demás antes que dejar que ellos lo sean contigo? Pensamos que si a lo segundo, y que no a lo primero; porque se recoge sólo lo que se siembra, y se cultiva, y se cosecha. La vida no es el Jardín del Edén; primero porque aquí tenemos que ganar lo que deseamos con esfuerzo, y segundo porque tenemos que aceptar lo peor de nuestros seres queridos, si es que nos importan; precisamente porque en el mismo paquete te llega lo mejor de ellos también.

Ahora pongámonos en el otro extremo, practiquemos la empatía, ahora tu eres ellos y verán como tu te comportas, aprenderán que se consigue más de ti actuando de una cierta manera que no de la contraria; dar lo mejor de si mismos, sin esperar recompensa ni reconocimiento, pero promover ese mismo patrón de comportamiento en las personas que nos importan y a las que se supone que les importamos. Si no lo hacen, mejor es que reconozcamos que no les importamos tanto como ellos a nosotros, y eso debería hacernos plantear si es rentable seguir sintiéndonos tan obligados o interesados. Todo esto lo ponemos en práctica mediante el Liderazgo Influyente.

Dificultades de Relación

Las relaciones humanas presentan primordialmente un problema de comunicación. Resulta capital encontrar el código de comunicación adecuado entre dos personas que de verdad desean entenderse; de lo contrario no les merecerá la pena el esfuerzo necesario para conseguirlo. Esto se pone de manifiesto entre personas del mismo género, pero es más dramático entre distintos géneros.

No se nos ha educado acerca de los importantes hallazgos científicos que evidencian las diferencias de la estructura cerebral de ambos géneros, y las consecuencias en cuanto a las diferencias de hombre y mujer. La comunicación entre ambos géneros usa formas tan divergentes para expresar nuestros sentimientos y necesidades, que en lugar de servir para unirnos nos separa; sobre todo cuando traspasamos el rubicón del enamoramiento.

Nunca Claudicar

En la claudicación, en la renuncia está la semilla de la infelicidad, de la frustración y del sinsentido en tus relaciones y por extensión en tu vida. A veces para terminar con lo lacerante de una disputa, la mujer ha sido amaestrada para ello. Las madres ha aleccionado a las hijas en las pasadas generaciones para dar la razón y tranquilizar o transigir ante tu pareja. Luego se les dice, haces lo que tu quiera, pero esa parte va aderezada de la mala conciencia y el sentido de la culpabilidad del que hacemos referencia en otro epígrafe. A los hombre se les apacigua dándoles la razón, es una forma de gustar a todos, menos a ti misma si la practicas.

Los Trajes de Disfraces

En la pareja lo normal es que una parte dominadora establezca las reglas, pero que no se las aplique para si, o las cambie tan frecuentemente como le sea conveniente.  Es la dominación que más se parece a la que el hermano mayor ejerce sobre el pequeño cuando se inventan juegos con la única y sola idea del mayor de imponer su criterio, ganarle la voluntad y los ahorros al hermano o hermana menor, que por lo general so sigue de forma reverencial. Es un truco de prestidigitador muy común, un juego de dados marcados o cuya combinación ganadora siempre se ajusta a la que casualmente saca el hermano tirano. Tres más dos cinco ¡gané otra vez! ¿Pero no tenían que sumar siete para ganar? No tonta en este turno ya son cinco.

De esta manera se entrenan unas personas a aprovecharse de las otras, a las que consideran inferiores, y estas últimas asimila su papel servil ante estas imágenes paternas, y repiten su rol casi de forma natural en parejas, trabajo, etc. Pasando a recaer sobre ellas todo el gasto de la que suponer mantener en movimiento un tándem.

Si bien cada persona somos un mundo, en nuestra individualidad, nos encasillamos en trajes hechos en serie y nos las apañamos para adaptarnos a sus formas. Para esto a la mujer se la condiciona durante su niñez, con un adiestramiento social, para saltar de la protección familiar a la de su pareja. Uno de estos trajes es el que hace que haya mujeres que conocen a hombres de los que se alejaría inmediatamente cualquier mujer que se respete a si misma, y sin embargos ellas han sido adiestradas y encorsetadas en un patrón de comportamiento capaz de buscarle y encontrarse el atractivo sobre sus malos hábitos y costumbres de comportamiento.

Otro disfraz muy popularmente demandado y usado se lo ajustan muchas mujeres ante el afán de muchos hombres al relacionarse con sus nuevas parejas, de saberlo todo sobre sus relaciones pasadas, en ponerlas en solfa ellas mismas para que el macho no sienta en peligro su hombría dominante y corra o se encele. Lo que produce esta práctica, es que la mujer termina viéndose y declarándose totalmente estúpida, por su incapacidad de atraer o mantener a hombres inferiores y que no merecían la pena. Todos invariablemente tenían que tenerla más pequeñas que el actual; más pequeña, la cuenta corriente, la mente o la polvera.

Patrones Familiares

Este es un proceso de autodegradación, pues es consentido por la mujer que se avienen a estos actos de servilismo, conscientes como son, de que es una forma aprendida en su patrones para retener y convencer al macho de su superioridad; las madres se lo han vendido a sus hijas envueltos en papales de colores, convenciéndolas de que es una forma de mantener ella misma el control, pues así los están engañando y manipulando.

Como auto justificación de las madres, es hasta cierto punto comprensibles, es una forma de no sentirse tan inferior a los ojos de su propia hija, la que empieza a darse cuenta de lo injusto del trato, que la figura paterna a la que veneraba, le propina a la figura materna, a la que admiraba y en la que se veía a si misma. Le digo esto para que me deje en paz, yo me salgo así con la suya, así que en el futuro no le llevemos la contraria, estemos ambas en el mismo bando y no le digamos la verdad, encubrámonos las dos.

El padre grita ante los problemas que no le gusta enfrentar y asusta y atemoriza a su pareja y a su prole, para que en el futuro, se guarden mucho de darle problemas semejantes; es decir, no niega su existencia, sino se promueve su desconocimiento pues eso le permite inhibirse de la responsabilidad de asumirlo y resolverlo. Promueven el engaño y la mentira para evitarse un esfuerzo.

El Sexo como Chantaje

Una práctica muy común cuando una parte de la pareja quiere expresar de forma notoria su malestar, casi por cualquier cosa que le haya afectado, aún cuando no sea responsabilidad de su pareja, esté en su mano el resolverla, ni sea de naturaleza doméstica, familiar o conyugal; es la falta total de la práctica sexual o peor aún de la desidia y desinterés puestos de manifiesto durante el mismo acto sexual. Pero lo peor es que muchas veces ni siquiera el que sigue este patrón de comportamiento conoce el origen de su malestar. Pero aún así deja de hacer el amor con su pareja por activa o por pasiva. Es curioso que no abandone otras prácticas de subsistencia individual como el alimento, la ingesta de líquido o el acto de respirar.

Si se siente tan mal, podría evidenciarlo haciendo publica renuncia de estos otros apetitos, y no de los carnales que afectan a su pareja, que por lo general ni tiene culpa ni tiene manera de ayudar a resolverla, incluso porque no permite llegar a conocer el origen del malestar. Implícitamente este es otro disfraz de niño enfadado, que dice ¡si yo me siento mal tu también debes sentirte mal! Y la mejor forma que se encuentra a mano es ¡flagelarte con el látigo de su indiferencia!

Problemas de Comunicación

Decimos que estas malas prácticas de comunicación subliminal, afectan a la pareja, no solo porque afectamos una de sus necesidades básicas, incluidas entre las principales del contrato de relación que implícitamente se establece en cada pareja normalmente. Sino que la llegan a afectar en su autoestima, causándole dudas sobre su capacidad amatoria. Esta reacción es lógicamente prevista y deseada por su pareja flageladora, y como no tiene mucho que reconocer del patrón aprendido en nuestras niñez. Cuando éramos castigados sin razón conocida o aparente por nuestros progenitores, quizá en su momentos de crisis matrimoniales, como una forma de transmitir el odio hacia la otra persona o hacia si misma; cuando nos negaban el abrazo reconciliador y la explicación de un comportamiento que nos parecía incomprensible y esquizoide.

Es muy normal la reacción en una mujer el pedir y suplicar respuesta a la pregunta que va mal, que hago mal, y la respuesta recibida sierre es la misma, nada, no importa, tu no tienes la culpa. La mujer se vuelve y se enrosca en sus dudas, empieza a odiarse, a sentirse fea, a no creerse amada, siente que puede hasta apestar su cuerpo. Todo por que no practica el amor como hasta hace poco. Se obsesiona más y más con provocar un cambio en este patrón y se lastima pensando y deseando hacer el sexo con otros hombres, lo que la reafirma en su maldad, seguro origen del malestar, desinterés y alejamiento de su pareja, a la que no ha sabido atender y entretener. Piensa que ahora lo perderá, y con el toda su garantía de seguridad futura.

Pasado, Presente y Futuro

La vida cotidiana se vive, por lo general, haciendo planes e intentando dominar el futuro. Carece de importancia que en la práctica no tengamos ese deseado poder dominador sobre nuestro futuro. La idea del futuro llega a convertirse en nuestra mayor atracción y entretenimiento mental. Si lo elimináramos nos quedaríamos con el pasado.

Aprender a valorar y a apreciar lo que se tiene, y todo por lo que pasamos, sólo es cuestión de redefinir el marco. El tiempo y la distancia, con su perspectiva, lo hacen siempre. Valoramos lo que perdimos, lo que entonces dábamos por sentado y con un valor mínimo e inapreciable. Del pasado sólo son útiles las experiencias cuando nos servimos de ellas para no repetir los mismos errores; del futuro no sabemos ni siquiera si viviremos. Así que vivamos el presente sabiendo que lo vivido será inmediatamente añorado, sería una lástima que nos tengamos que arrepentir de no haberlo aprovechado y disfrutado cuando pudimos, que siempre es ahora, siempre presente, por eso saquemos lo mejor inclusive a lo peor, estamos vivos y eso ya es apreciable. No demos nada por sentado y merecido. Encuentra el valor y sentido de la vida, en cada momento presente.

¡Hay pero que ingenuos somos los seres humanos!, pero eso si, lo somos siempre, desde que somos niños y dependientes hasta que llegamos a ser adultos sojuzgados; siempre deseamos zafarnos de nuestro yugo, siempre soñando, o en realidad nunca. Ya que soñar es necesario, pero realizar el sueño es imprescindible, y si lo creemos irrealizable, mejor que renunciemos a el desde ahora, ¿para que mortificarse? Ahora bien, si es posible, si lo consideramos factible, ¿a que esperamos para lograrlo un poquito cada minuto, cada segundo, con cada aliento vital? No perdamos la ilusión, la emoción, el tiempo, ni el sentido de la vida. Hagamos sólo lo necesario, que siempre es lo suficiente.


NOTAS

 

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