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Charlas del libro "Medita estas verdades"
de Swami Chidananda
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63
LA GRACIA DE DIOS Y EL ESFUERZO
HUMANO
¡Radiante Atman Inmortal! ¡Amados sadhakas
y buscadores! Habéis tenido la buena fortuna
y la bendición de entrar en el camino que
gradualmente nos lleva más allá del sufrimiento,
nos libera de ataduras, concede gozo infinito,
bienaventuranza eterna, otorga divina perfección,
experiencia, experiencia permanente, perenne
e inagotable de sabiduría consciente, estado
de divina conciencia caracterizado por existencia
eterna, sabiduría trascendental y bienaventuranza,
sat-chit-ananda.
Habéis entrado al camino que pone fin para
siempre a la oscuridad, a la inseguridad,
a la incertidumbre y a la vaguedad. Volando
como una flecha hacia su blanco, debéis saber
que con seriedad, sinceridad y esfuerzo sostenido,
iréis directamente hacia la Meta suprema.
Ese es vuestro deber.
La divina gracia debe ser correspondida y
aumentada con esfuerzo humano. La gracia
de Dios y el esfuerzo humano hacen posible
la divina experiencia. Un fósforo solo, no
produce fuego; una caja de fósforos por sí
sola tampoco produce fuego. El fuego resulta
cuando trabajan juntos; es un proceso bilateral.
No podemos sentarnos perezosamente pensando
que la Divina gracia lo hará todo. Ni tampoco
cometer el error de decir: "Con esfuerzo
humano logramos todo."
La Divina gracia y el esfuerzo humano son
suplementarios y complementarios. Son factores
gemelos que producen una cierta experiencia
última. No contradecimos a Vedanta cuando
decimos que ellos producen una experiencia.
Sabemos que la experiencia última no se produce
jamás; está siempre ahí. Cuando un devoto
realiza a Dios, él no produce a Dios, él
no hace a Dios. Dios está siempre ahí. Dios
está siempre aquí, Dios está siempre en todas
partes. Dios está siempre dentro nuestro,
lo estamos experimentando.. Dios es bienaventuranza,
mas el hombre lloriquea todo el tiempo. Dios
es paz, el hombre está en continua agitación.
Nosotros comprobamos entonces, que existe
la posibilidad de no experimentar a Dios
incluso en presencia de Dios, en tanto vivimos,
nos movemos y nuestro ser está en Dios. Por
lo tanto, ya sea que la falta de experiencia
de la siempre presente Realidad, de la siempre
presente paz y gozo sea un hecho o imaginación,
no importa, en tanto que no podáis obtenerla,
en tanto no la estéis experimentando en este
estado de conciencia. Debido a alguna razón
la siempre presente Realidad no es realizada.
Hay algo que se interpone en su camino. Es
precisamente para librarse de eso que se
interpone en el camino, necesitamos el auto
esfuerzo.
En una gran fiesta o festival, un millar
de personas se divierten se escucha música,
se baila, la gente charla, algunos comen
y beben. Una persona se ha dormido profundamente.
En lo que a esa persona concierne, todo eso
no existe. Tal vez sueña que se encuentra
solo en la jungla. Para esta persona solo
la jungla existe, no la fiesta. Eso no significa
que la escena exterior no exista. Existe
a su alrededor. Pero algo se interpone, su
sueño, el sopor. Alguien debe sacudirlo,
despertarlo. El esfuerzo que se necesita
entonces, no es para producir la fiesta,
es para librar a este individuo de algo que
lo priva de esta siempre presente experiencia.
Algunas veces el gobierno acude en ayuda
de algún poblado. Ofrecen cincuenta mil rupias
para algún proyecto, pero el poblado tiene
que acompañar las cincuenta mil rupias con
algo. Se debe tener bien claro que: "No
debo quedarme sentado, no debo esperar que
todo lo haga otra persona." Por lo tanto
a purushartha (auto esfuerzo), se le ha dado
un lugar muy importante en el contexto de
la vida espiritual de India. Gurudev solía
cantar: "haced verdadera sadhana mis
queridos hijos, haced verdadera sadhana"
, eso es purushartha.
Purushartha, sadhana y abhyasa son uno solo.
Son necesarias. En el Gita, el Señor Krishna
declara llanamente que aquello que parece
ser imposible es posible, y ese estado puede
ser obtenido con abhyasa sostenida. Patanjali
Maharshi en sus Yoga Sutras también enfatiza
la necesidad de continua abhyasa. Si un grifo
pierde, el goteo gradualmente producirá una
hendidura en la piedra de abajo, aunque esta
fuere de granito. Y en la pared baja alrededor
de un pozo después de muchos años, podrán
ver una huella en la roca donde la cuerda
se apoyaba para sacar agua. Este es el poder
del proceso persistente.
Un poeta dijo que el gran enemigo del hombre
es la indiferencia, el letargo, la pereza
que habita su propio cuerpo. Y purushartha,
esfuerzo persistente y práctica, es el poder
último, la fuerza que supera al enemigo.
Sadhana debe hacerse vuestra segunda naturaleza.
Debe también ser progresiva. Así como la
luna creciente comienza como una fina rebanada
y poco a poco se transforma en un orbe pleno,
así debería ser vuestra sadhana, vuestra
abhyasa, vuestro purushartha, hasta que vuestra
vida se llene de efulgencia y os transforme
en "una luz para vosotros mismos y una
lámpara a los pies de los demás."
Por lo tanto, purushartha, auto esfuerzo,
debe ser comprendido como complemento y suplemento
de la gracia de Dios. Purushartha no significa
egoísmo, no es esfuerzo egoísta, esto ha
sido hace mucho comprendido. Oramos y agradecemos
a Dios cada día por toda la gracia, por todas
las oportunidades y facilidades, por todas
las bendiciones que Él ha derramado sobre
nosotros. Ahora decimos: "Otórgame la
habilidad para realizar con humildad su valor,
utilizar humildemente todos estos factores,
esta gracia que has derramado para mi esfuerzo,
para mi purushartha."
Purushartha se lleva a cabo realizando completamente
la magnitud de la gracia compasiva de Dios,
la magnitud del amor de Dios y Su bendición,
con un sentimiento de constante agradecimiento.
Debemos llevar a cabo purushartha en un estado
de extrema humildad. Si es así, purushartha
no dará la falsa sensación de kartritva abhimana
(orgullo de que estamos haciendo algo). Estaréis
luchando viril y diligentemente, con determinación,
pero con humildad de corazón, reconociendo
que es un regalo de Dios. ¡Dios os bendiga!
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