SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

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Charlas del libro "Medita estas verdades" de Swami Chidananda

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LA GRACIA DE DIOS Y EL ESFUERZO HUMANO


¡Radiante Atman Inmortal! ¡Amados sadhakas y buscadores! Habéis tenido la buena fortuna y la bendición de entrar en el camino que gradualmente nos lleva más allá del sufrimiento, nos libera de ataduras, concede gozo infinito, bienaventuranza eterna, otorga divina perfección, experiencia, experiencia permanente, perenne e inagotable de sabiduría consciente, estado de divina conciencia caracterizado por existencia eterna, sabiduría trascendental y bienaventuranza, sat-chit-ananda.
Habéis entrado al camino que pone fin para siempre a la oscuridad, a la inseguridad, a la incertidumbre y a la vaguedad. Volando como una flecha hacia su blanco, debéis saber que con seriedad, sinceridad y esfuerzo sostenido, iréis directamente hacia la Meta suprema. Ese es vuestro deber.
La divina gracia debe ser correspondida y aumentada con esfuerzo humano. La gracia de Dios y el esfuerzo humano hacen posible la divina experiencia. Un fósforo solo, no produce fuego; una caja de fósforos por sí sola tampoco produce fuego. El fuego resulta cuando trabajan juntos; es un proceso bilateral. No podemos sentarnos perezosamente pensando que la Divina gracia lo hará todo. Ni tampoco cometer el error de decir: "Con esfuerzo humano logramos todo."
La Divina gracia y el esfuerzo humano son suplementarios y complementarios. Son factores gemelos que producen una cierta experiencia última. No contradecimos a Vedanta cuando decimos que ellos producen una experiencia. Sabemos que la experiencia última no se produce jamás; está siempre ahí. Cuando un devoto realiza a Dios, él no produce a Dios, él no hace a Dios. Dios está siempre ahí. Dios está siempre aquí, Dios está siempre en todas partes. Dios está siempre dentro nuestro, lo estamos experimentando.. Dios es bienaventuranza, mas el hombre lloriquea todo el tiempo. Dios es paz, el hombre está en continua agitación.
Nosotros comprobamos entonces, que existe la posibilidad de no experimentar a Dios incluso en presencia de Dios, en tanto vivimos, nos movemos y nuestro ser está en Dios. Por lo tanto, ya sea que la falta de experiencia de la siempre presente Realidad, de la siempre presente paz y gozo sea un hecho o imaginación, no importa, en tanto que no podáis obtenerla, en tanto no la estéis experimentando en este estado de conciencia. Debido a alguna razón la siempre presente Realidad no es realizada. Hay algo que se interpone en su camino. Es precisamente para librarse de eso que se interpone en el camino, necesitamos el auto esfuerzo.
En una gran fiesta o festival, un millar de personas se divierten se escucha música, se baila, la gente charla, algunos comen y beben. Una persona se ha dormido profundamente. En lo que a esa persona concierne, todo eso no existe. Tal vez sueña que se encuentra solo en la jungla. Para esta persona solo la jungla existe, no la fiesta. Eso no significa que la escena exterior no exista. Existe a su alrededor. Pero algo se interpone, su sueño, el sopor. Alguien debe sacudirlo, despertarlo. El esfuerzo que se necesita entonces, no es para producir la fiesta, es para librar a este individuo de algo que lo priva de esta siempre presente experiencia.
Algunas veces el gobierno acude en ayuda de algún poblado. Ofrecen cincuenta mil rupias para algún proyecto, pero el poblado tiene que acompañar las cincuenta mil rupias con algo. Se debe tener bien claro que: "No debo quedarme sentado, no debo esperar que todo lo haga otra persona." Por lo tanto a purushartha (auto esfuerzo), se le ha dado un lugar muy importante en el contexto de la vida espiritual de India. Gurudev solía cantar: "haced verdadera sadhana mis queridos hijos, haced verdadera sadhana" , eso es purushartha.
Purushartha, sadhana y abhyasa son uno solo. Son necesarias. En el Gita, el Señor Krishna declara llanamente que aquello que parece ser imposible es posible, y ese estado puede ser obtenido con abhyasa sostenida. Patanjali Maharshi en sus Yoga Sutras también enfatiza la necesidad de continua abhyasa. Si un grifo pierde, el goteo gradualmente producirá una hendidura en la piedra de abajo, aunque esta fuere de granito. Y en la pared baja alrededor de un pozo después de muchos años, podrán ver una huella en la roca donde la cuerda se apoyaba para sacar agua. Este es el poder del proceso persistente.
Un poeta dijo que el gran enemigo del hombre es la indiferencia, el letargo, la pereza que habita su propio cuerpo. Y purushartha, esfuerzo persistente y práctica, es el poder último, la fuerza que supera al enemigo. Sadhana debe hacerse vuestra segunda naturaleza. Debe también ser progresiva. Así como la luna creciente comienza como una fina rebanada y poco a poco se transforma en un orbe pleno, así debería ser vuestra sadhana, vuestra abhyasa, vuestro purushartha, hasta que vuestra vida se llene de efulgencia y os transforme en "una luz para vosotros mismos y una lámpara a los pies de los demás."
Por lo tanto, purushartha, auto esfuerzo, debe ser comprendido como complemento y suplemento de la gracia de Dios. Purushartha no significa egoísmo, no es esfuerzo egoísta, esto ha sido hace mucho comprendido. Oramos y agradecemos a Dios cada día por toda la gracia, por todas las oportunidades y facilidades, por todas las bendiciones que Él ha derramado sobre nosotros. Ahora decimos: "Otórgame la habilidad para realizar con humildad su valor, utilizar humildemente todos estos factores, esta gracia que has derramado para mi esfuerzo, para mi purushartha."
Purushartha se lleva a cabo realizando completamente la magnitud de la gracia compasiva de Dios, la magnitud del amor de Dios y Su bendición, con un sentimiento de constante agradecimiento. Debemos llevar a cabo purushartha en un estado de extrema humildad. Si es así, purushartha no dará la falsa sensación de kartritva abhimana (orgullo de que estamos haciendo algo). Estaréis luchando viril y diligentemente, con determinación, pero con humildad de corazón, reconociendo que es un regalo de Dios. ¡Dios os bendiga!

Actualizada el lunes 17 de febrero de 2002

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