SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

Om Namo Bhagavate Sivanandaya! Om Namo Bhagavate Chidanandaya! Om Namo Bhagavate Krishnanandaya! Om Namo Bhagavate Brahmanandaya!

 

Actividades

Lecturas Diarias

Oraciones

Calendario

Links

Enseñanzas

Tema del mes
Preguntas y respuestas

Glosario

E-mail
 

 

Del libro "Medita estas verdades" de Swami Chidananda

charla anterior
charla siguiente

30


ENTREGA TOTAL


¡Radiante Atman Inmortal! ¡Amados hijos de lo Divino! Los Gurudvaras (templos) de nuestros hermanos Sikh, incluyendo el Templo Dorado en Amritsar, no conservan religiosamente una murti, una estatua o símbolo. Todos estos Gurutvaras grandes o pequeños conservan religiosamente tan solo un gran libro: ellos no lo llaman "libro"; se refieren a él con un término de gran reverencia: "Granth Sahib". "Sahib" es un término de gran reverencia, con el que se denomina a una persona de condición superior. Algunas veces lo usan para referirse a Dios. "Sahib" es el jefe, el que está a cargo, el que dirige los negocios, la autoridad última. El señor delante del cual nos inclinamos. El gran Sahib guarda religiosamente las enseñanzas y composiciones de los diez Gurus Sikh, comenzando con Guru Nanak, y esta es la única cosa santa que se guarda religiosamente en estos grandes templos Sikh. Cada mañana, ellos se inclinan con reverencia ante este libro sagrado como si honraran y se inclinaran ante una personalidad majestuosa. Ellos, por lo tanto, no piensan que están en presencia de un libro; sienten que están en presencia de un gran Ser. Y ellos hablan a ese gran Ser ofreciéndole su reverencia, su lealtad y su entrega total.
De modo similar, cuando vosotros estáis ante el Srimad Bhagavad Gita, no estáis ante un libro, sino que estáis en presencia del gran Maestro del Mundo, el Señor Krishna, el Ser Supremo. Es la enseñanza de un Guru a un discípulo, porque, en el comienzo mismo, incapaz de saber cual es el camino, confundido completamente, Arjuna, el gran guerrero temible, considerado en esos días como el gran inconquistable Arjuna, se coloca a los Pies del Señor y dice: "Líbrame de esta confusión; por favor, enséñame, quiero saber qué está bien, muéstrame el camino. Yo Te seguiré. Me entrego a Ti. Soy un discípulo a Tus Pies." Por lo tanto, al comienzo mismo de la narración del Gita, Arjuna se sitúa en esta actitud. Solo entonces, son evocadas las sabias enseñanzas del Señor Krishna, y en cualquier momento que tomemos el Bhagavad Gita nos encontraremos en presencia del Señor Krishna. Y en Su presencia deberíamos decir: "Yo estoy a Tus Pies, me refugio en Ti. Me entrego completamente a Ti. Tómame como Tu discípulo. Enséñame, yo Te seguiré."
Al mismo tiempo, el Ser espiritual encarna todo lo que Él enseña y declara sobre la vida espiritual, la vida en general, los valores de la vida, los grandes principios de conducta y carácter, los grandes ideales que debemos satisfacer, los ideales de Yoga y Vedanta. Su presencia constituye y significa todo esto y, por lo tanto, cuando nos encontramos ante Su Presencia y decimos: "Yo me entrego a Ti, guíame", significa que debemos seguir estos ideales, estos grandes principios, esta suprema forma de vida que Él declaró y enseñó.
Arjuna, luego de haberse entregado tras haber invocado las bendiciones, las instrucciones y la guía del Señor Krishna, tan pronto como el Señor comienza a instruirlo, Arjuna comienza a oponerse, a contradecirlo, a argumentar: "¿Qué es lo que estás diciendo, Krishna? Dices algo equivocado. Estás guiándome mal, no es correcto; me llevará a muy malos resultados." En un momento, él se entrega; en el momento siguiente, comienza a argumentar.
Por lo tanto, si en presencia de las grandes enseñanzas vienen tales reacciones a nuestra mente no debemos sentirnos demasiado perturbados: "¿Qué me está pasando? Pues este es el comportamiento normal de la mente; siempre quiere la verdad más elevada, pero cuando se confronta con ella, no quiere aceptarla, quiere argumentar, debatir, quiere contradecir. Esta es la naturaleza de la mente. Y por lo tanto, sabiendo esto, debéis ser muy sabios y vigilantes, no os debéis identificar con la mente. Debéis distinguir entre las instigaciones de vuestra mente inferior y el llamado del factor más elevado en vosotros. No debéis ceder a las instigaciones de la mente inferior, vuestro guía debería ser el factor más elevado.
Pero, al comienzo, habrá siempre argumento, duda, preguntas, un rehusarse a aceptar fácilmente e incluso diremos: "Estás equivocado. Me has descripto la técnica para controlar la mente; es inútil, imposible, porque nadie puede hacerlo. Se puede controlar el viento, pero no se puede controlar la mente." De esta manera, como un abogado, Arjuna argumenta con Krishna. Vuestra mente también argumentará, pero, a cada paso debéis decir como lo dijo finalmente Arjuna: "Acepto todo lo que Tú digas. Estoy completamente bajo Tu guía; lo que Tú digas, eso haré."
Ese debe ser el estado bien establecido en vuestra mente y en el interior de vuestro corazón, especialmente luego de años y años de discipulado, años y años como sadhaka, de vida yóguica, años y años de vida humana. Si no nos hemos establecido aún en ese estado, si continuamos dudando, vacilando, cuestionando, significa que somos perdedores, que hay algo esencialmente equivocado en nosotros que necesita arreglo: no hemos entrado de lleno en sintonía y armonía con las enseñanzas del Ser Supremo.
Debemos definitivamente y finalmente poner nuestra entera fe en las manos de daivi, del lado más elevado, del lado de las enseñanzas y de la sabiduría, no de la imprudencia. Debemos decir: "Te entrego las riendas de mi carruaje a Ti. Continúa Tú."
Debemos tener un tipo de entrega tal. Y después debemos decir: "No" a lo otro, "no te escucharé más" -entonces se anulará el efecto. "Finalmente me he entregado completamente en las manos de lo Divino. Y así será mi vida. "Entonces, seréis siempre guiados y estaréis libres de preocupación.
Quisiera añadir algo que siempre es tema de gran discusión, gran debate y gran argumento: existe la opinión que entrega es igual a inactividad: "Si te entregas, entonces te volverás pasivo, diciendo 'dejad que Dios lo haga'." No se sabe por qué surgió esta idea. Aquel que se entregó al Señor Krishna dijo: "Estoy pronto para la lucha. Pide cualquier cosa y la haré." Y él la hizo. Esto es lo opuesto a inactividad. La entrega no es incompatible con la actividad; y la actividad no es incompatible con la entrega. Es a nuestro sentido del ego que renunciamos, a la idea "Yo lo hago". Renunciamos a nuestra voluntad y nos ponemos en Sus manos. Actuamos de acuerdo a Su dictado, actuamos como Él nos enseña. La acción está ahí, pero no nuestra voluntad, no la acción impulsada por la mente, sí la acción de acuerdo a la voluntad de Dios y Sus santos. Ese tipo de actividad está ciertamente ahí. La renunciación no pone fin ni elimina la actividad, sino que no está más dirigida por el ego o por la actividad del deseo. Está gobernada por Dios, es una actividad dirigida por Él.
No hay conflicto entre renunciación y actividad, pues son parte integrante de un acto total, y es para la completa espiritualización que os hacéis a un lado y pedís a Dios que se encargue de todo. Si Dios se encarga de todo, todo estará bajo control, funcionará perfectamente. Si vosotros estáis ahí, nada está bajo control -la mente no está bajo control. Los sentidos no están bajo control; todo se encuentra en un gran desorden. Cuando os entregáis a la voluntad de Dios y sus sabias enseñanzas, llegáis a ser personas controladas. No permitiréis a los sentidos hacer lo que deseen, o a la mente lo que le venga en gana. Vosotros haréis solo aquello que esté de acuerdo a la voluntad de Dios, de las enseñanzas de Dios y de los santos. Si no está de acuerdo a la voluntad de Dios y de los santos, vosotros no lo haréis. Por lo tanto, este es un ejercicio de una cierta voluntad y un cierto control. La renunciación no contradice el control, el gobierno, la disciplina. La entrega a Dios y el continuo auto-esfuerzo y control no están en conflicto, están en armonía. Van juntos, pues lo que ha sido renunciado es el sentido falso del ego, la falsa idea "Yo soy el hacedor". Aquello que ha sido renunciado es la voluntad de la naturaleza de la mente, naturaleza del deseo, la actividad de los sentidos. Todo esto se abandona de una vez por todas. "Yo actuaré de acuerdo a Tu palabra -"Mi" da lugar a "Tú". Esa es la esencia del dinamismo que sigue a la entrega, o el dinamismo basado en renunciación. ¡Que todos nos entreguemos a este seguimiento activo de la voluntad de Dios, activa plenitud de Sus enseñanzas en nuestras propias vidas, que Dios os bendiga! ¡Que Dios os conceda la claridad y la profundidad de entendimiento adecuado y éxito en vuestra vida de entrega dinámica y entrega orientada, dinámica entrega guiada! Esta es la vida divina.

Actualizada el sábado, 7 de abril de 2001

Hosted by www.Geocities.ws

1