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Del libro "Medita estas verdades"
de Swami Chidananda
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ENTREGA TOTAL
¡Radiante Atman Inmortal! ¡Amados hijos de
lo Divino! Los Gurudvaras (templos) de nuestros
hermanos Sikh, incluyendo el Templo Dorado
en Amritsar, no conservan religiosamente
una murti, una estatua o símbolo. Todos estos
Gurutvaras grandes o pequeños conservan religiosamente
tan solo un gran libro: ellos no lo llaman
"libro"; se refieren a él con un
término de gran reverencia: "Granth
Sahib". "Sahib" es un término
de gran reverencia, con el que se denomina
a una persona de condición superior. Algunas
veces lo usan para referirse a Dios. "Sahib"
es el jefe, el que está a cargo, el que dirige
los negocios, la autoridad última. El señor
delante del cual nos inclinamos. El gran
Sahib guarda religiosamente las enseñanzas
y composiciones de los diez Gurus Sikh, comenzando
con Guru Nanak, y esta es la única cosa santa
que se guarda religiosamente en estos grandes
templos Sikh. Cada mañana, ellos se inclinan
con reverencia ante este libro sagrado como
si honraran y se inclinaran ante una personalidad
majestuosa. Ellos, por lo tanto, no piensan
que están en presencia de un libro; sienten
que están en presencia de un gran Ser. Y
ellos hablan a ese gran Ser ofreciéndole
su reverencia, su lealtad y su entrega total.
De modo similar, cuando vosotros estáis ante
el Srimad Bhagavad Gita, no estáis ante un
libro, sino que estáis en presencia del gran
Maestro del Mundo, el Señor Krishna, el Ser
Supremo. Es la enseñanza de un Guru a un
discípulo, porque, en el comienzo mismo,
incapaz de saber cual es el camino, confundido
completamente, Arjuna, el gran guerrero temible,
considerado en esos días como el gran inconquistable
Arjuna, se coloca a los Pies del Señor y
dice: "Líbrame de esta confusión; por
favor, enséñame, quiero saber qué está bien,
muéstrame el camino. Yo Te seguiré. Me entrego
a Ti. Soy un discípulo a Tus Pies."
Por lo tanto, al comienzo mismo de la narración
del Gita, Arjuna se sitúa en esta actitud.
Solo entonces, son evocadas las sabias enseñanzas
del Señor Krishna, y en cualquier momento
que tomemos el Bhagavad Gita nos encontraremos
en presencia del Señor Krishna. Y en Su presencia
deberíamos decir: "Yo estoy a Tus Pies,
me refugio en Ti. Me entrego completamente
a Ti. Tómame como Tu discípulo. Enséñame,
yo Te seguiré."
Al mismo tiempo, el Ser espiritual encarna
todo lo que Él enseña y declara sobre la
vida espiritual, la vida en general, los
valores de la vida, los grandes principios
de conducta y carácter, los grandes ideales
que debemos satisfacer, los ideales de Yoga
y Vedanta. Su presencia constituye y significa
todo esto y, por lo tanto, cuando nos encontramos
ante Su Presencia y decimos: "Yo me
entrego a Ti, guíame", significa que
debemos seguir estos ideales, estos grandes
principios, esta suprema forma de vida que
Él declaró y enseñó.
Arjuna, luego de haberse entregado tras haber
invocado las bendiciones, las instrucciones
y la guía del Señor Krishna, tan pronto como
el Señor comienza a instruirlo, Arjuna comienza
a oponerse, a contradecirlo, a argumentar:
"¿Qué es lo que estás diciendo, Krishna?
Dices algo equivocado. Estás guiándome mal,
no es correcto; me llevará a muy malos resultados."
En un momento, él se entrega; en el momento
siguiente, comienza a argumentar.
Por lo tanto, si en presencia de las grandes
enseñanzas vienen tales reacciones a nuestra
mente no debemos sentirnos demasiado perturbados:
"¿Qué me está pasando? Pues este es
el comportamiento normal de la mente; siempre
quiere la verdad más elevada, pero cuando
se confronta con ella, no quiere aceptarla,
quiere argumentar, debatir, quiere contradecir.
Esta es la naturaleza de la mente. Y por
lo tanto, sabiendo esto, debéis ser muy sabios
y vigilantes, no os debéis identificar con
la mente. Debéis distinguir entre las instigaciones
de vuestra mente inferior y el llamado del
factor más elevado en vosotros. No debéis
ceder a las instigaciones de la mente inferior,
vuestro guía debería ser el factor más elevado.
Pero, al comienzo, habrá siempre argumento,
duda, preguntas, un rehusarse a aceptar fácilmente
e incluso diremos: "Estás equivocado.
Me has descripto la técnica para controlar
la mente; es inútil, imposible, porque nadie
puede hacerlo. Se puede controlar el viento,
pero no se puede controlar la mente."
De esta manera, como un abogado, Arjuna argumenta
con Krishna. Vuestra mente también argumentará,
pero, a cada paso debéis decir como lo dijo
finalmente Arjuna: "Acepto todo lo que
Tú digas. Estoy completamente bajo Tu guía;
lo que Tú digas, eso haré."
Ese debe ser el estado bien establecido en
vuestra mente y en el interior de vuestro
corazón, especialmente luego de años y años
de discipulado, años y años como sadhaka,
de vida yóguica, años y años de vida humana.
Si no nos hemos establecido aún en ese estado,
si continuamos dudando, vacilando, cuestionando,
significa que somos perdedores, que hay algo
esencialmente equivocado en nosotros que
necesita arreglo: no hemos entrado de lleno
en sintonía y armonía con las enseñanzas
del Ser Supremo.
Debemos definitivamente y finalmente poner
nuestra entera fe en las manos de daivi,
del lado más elevado, del lado de las enseñanzas
y de la sabiduría, no de la imprudencia.
Debemos decir: "Te entrego las riendas
de mi carruaje a Ti. Continúa Tú."
Debemos tener un tipo de entrega tal. Y después
debemos decir: "No" a lo otro,
"no te escucharé más" -entonces
se anulará el efecto. "Finalmente me
he entregado completamente en las manos de
lo Divino. Y así será mi vida. "Entonces,
seréis siempre guiados y estaréis libres
de preocupación.
Quisiera añadir algo que siempre es tema
de gran discusión, gran debate y gran argumento:
existe la opinión que entrega es igual a
inactividad: "Si te entregas, entonces
te volverás pasivo, diciendo 'dejad que Dios
lo haga'." No se sabe por qué surgió
esta idea. Aquel que se entregó al Señor
Krishna dijo: "Estoy pronto para la
lucha. Pide cualquier cosa y la haré."
Y él la hizo. Esto es lo opuesto a inactividad.
La entrega no es incompatible con la actividad;
y la actividad no es incompatible con la
entrega. Es a nuestro sentido del ego que
renunciamos, a la idea "Yo lo hago".
Renunciamos a nuestra voluntad y nos ponemos
en Sus manos. Actuamos de acuerdo a Su dictado,
actuamos como Él nos enseña. La acción está
ahí, pero no nuestra voluntad, no la acción
impulsada por la mente, sí la acción de acuerdo
a la voluntad de Dios y Sus santos. Ese tipo
de actividad está ciertamente ahí. La renunciación
no pone fin ni elimina la actividad, sino
que no está más dirigida por el ego o por
la actividad del deseo. Está gobernada por
Dios, es una actividad dirigida por Él.
No hay conflicto entre renunciación y actividad,
pues son parte integrante de un acto total,
y es para la completa espiritualización que
os hacéis a un lado y pedís a Dios que se
encargue de todo. Si Dios se encarga de todo,
todo estará bajo control, funcionará perfectamente.
Si vosotros estáis ahí, nada está bajo control
-la mente no está bajo control. Los sentidos
no están bajo control; todo se encuentra
en un gran desorden. Cuando os entregáis
a la voluntad de Dios y sus sabias enseñanzas,
llegáis a ser personas controladas. No permitiréis
a los sentidos hacer lo que deseen, o a la
mente lo que le venga en gana. Vosotros haréis
solo aquello que esté de acuerdo a la voluntad
de Dios, de las enseñanzas de Dios y de los
santos. Si no está de acuerdo a la voluntad
de Dios y de los santos, vosotros no lo haréis.
Por lo tanto, este es un ejercicio de una
cierta voluntad y un cierto control. La renunciación
no contradice el control, el gobierno, la
disciplina. La entrega a Dios y el continuo
auto-esfuerzo y control no están en conflicto,
están en armonía. Van juntos, pues lo que
ha sido renunciado es el sentido falso del
ego, la falsa idea "Yo soy el hacedor".
Aquello que ha sido renunciado es la voluntad
de la naturaleza de la mente, naturaleza
del deseo, la actividad de los sentidos.
Todo esto se abandona de una vez por todas.
"Yo actuaré de acuerdo a Tu palabra
-"Mi" da lugar a "Tú".
Esa es la esencia del dinamismo que sigue
a la entrega, o el dinamismo basado en renunciación.
¡Que todos nos entreguemos a este seguimiento
activo de la voluntad de Dios, activa plenitud
de Sus enseñanzas en nuestras propias vidas,
que Dios os bendiga! ¡Que Dios os conceda
la claridad y la profundidad de entendimiento
adecuado y éxito en vuestra vida de entrega
dinámica y entrega orientada, dinámica entrega
guiada! Esta es la vida divina.
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