|

Oraciones
Calendario
Links Enseñanzas
Tema del mes
Preguntas y respuestas Glosario E-mail
|
Charlas del libro "Meditad estas Verdades"
de Swami Chidananda
Indice
Capítulo anterior
Capítulo siguiente
20
DOS VERDADES INDISPENSABLES
Rindamos homenaje a lo Divino, al omnimpregnante
Antiguo Uno, más allá del espacio y el tiempo,
eterno e infinito, fuente y origen de incontables
millones y billones de universos. Anantakoti
brahmanda. Homenaje a lo Divino, Espíritu
universal que se encuentra detrás y más allá
de todas las religiones. Que existía antes
que las religiones existieran. Ningún profeta
había aparecido sobre la tierra, porque no
había tierra, no había creación, todo era
inmanifestado, no creado. A ese Espíritu
antiguo, nuestro reverente homenaje.
Adoración y devoción a la presencia espiritual
de Gurudev, eslabón entre nosotros y ese
antiguo Espíritu. Que al realizarlo pasamos
más allá del sufrimiento y entramos en un
estado de inmortalidad, de Conciencia Divina.
En esta era moderna Gurudev parecía la voz
de lo Eterno, una llamada desde la inmortalidad.
Él vino como mensaje y mensajero desde ese
antiguo Ser. Él vino también a modo de eslabón,
como una fuerza poderosa e inspiradora para
dirigir la atención del humano peregrino
de esta tierra hacia su destino y divina
morada. Él vino para despertarnos, elevarnos
y dirigirnos hacia la plenitud de nuestro
divino destino en esta vida, y aún continúa
haciéndolo. Su presencia espiritual es una
llamada para despertarnos, una perenne inspiración
y un poderoso ímpetu hacia la vida espiritual.
Sus instrucciones espirituales son la luz
que ilumina nuestro camino.
Esta mañana quiero mostrarles dos verdades
indispensables para que meditéis: la primera
es en referencia al conflicto y confusión
que sufren los buscadores en estos tiempos
modernos, causados por las diferentes enseñanzas
de varios maestros. Gurudev y otros maestros
como él prefería dar instrucciones específicas.
Ellos recomendaban seguir ciertas disciplinas
prácticas; ellos decían: "Seguid una
cierta rutina diaria, tomando ciertas decisiones,
adhiriéndose a ciertos principios."
Otros maestros decían: "Sed libres,
no os atéis a nada, a nada de esas tonterías,
es todo auto-hipnosis, adoctrinamiento para
condicionarles. En cambio, vosotros debéis
decondicionaros. El condicionamiento es tan
malo como cualquier otra cosa -es cambiar
de una a otra prisión."
Así que ellos declararon que disciplina,
sistematización, rutina diaria, determinación
a seguir ciertos principios, es una prisión:
"Es tonto, os condiciona, os hace esclavos.
¡La libertad es vuestro derecho de nacimiento!".
Como si maestros como Gurudev no hubieran
sabido que la libertad es nuestro derecho
de nacimiento, que somos Brahman no condicionado
nitya nirupadhika satta (verdad eterna no
condicionada). ¡Como si ellos no lo supieran!
Así que existen dos puntos de vista extremos:
un sistema rígido, conservador y patrón de
sadhana y disciplina, y el otro: "No
os atéis a nada, no os esclavicéis ni os
condicionéis; sed libres, sed libres."
Esto es debido a una falta fundamental de
entendimiento. Hay un tiempo y lugar para
todas las cosas. Hay un tiempo durante el
cual debéis mantener la disciplina, porque
si no, os sentiréis perdidos. Las reglas
y los reglamentos son necesarios. La disciplina
es necesaria, el tomar ciertos votos y ciertas
decisiones es necesario. El adoptar ciertos
principios de vida, es necesario. Pero eso
no significa quedarse allí para siempre.
Gradualmente evolucionamos, vamos más allá,
y llega un tiempo en que todo aquello se
desprende por sí solo. Pero decir que todas
esas cosas son tonterías, que esclavizan,
que no son necesarias desde el comienzo,
es demostrar ser muy corto de vista, falto
de sentido de la proporción.
Es en esto que Gurudev es el profeta moderno.
Él insistía en la disciplina -diario espiritual,
veinte instrucciones, fórmula de decisión-
pero al mismo tiempo, si esto se tornaba
mecánico y sin sentido, rutinario, de miras
estrechas, él inmediatamente decía: "Debéis
abandonarlo -sed libres." Él conocía
ambos lados, había visto ambos lados. Sabía
lo que era necesario y sabía que cuando eso
era trascendido se tornaba innecesario.
Él era un bhakta, creía en sakara saguna
Brahman (con forma y atributos), y al mismo
tiempo era un Vedantino que creía en el nirakara
nirguna Brahma (sin forma ni atributos).
De todas maneras él nunca cambió su visión
en un punto: que el egoísmo humano y el ego
son difíciles de erradicar. Por lo tanto
nunca abandonéis el servicio desinteresado,
no abandonéis el altruismo, el servicio desinteresado.
En esto él jamás se movió siquiera, se adhirió
a ello toda la vida. Porque sabía lo difícil
que es remover el ego, erradicar el egoísmo
y cuanta necesidad hay en este mundo de compasión,
servicio desinteresado. Así que él nunca
cambió la idea acerca de la necesidad indispensable
del servicio desinteresado. Él jamás cedió
e incluso insistió sobre ello.
Aparte de eso, él era siempre muy flexible,
muy flexible, y no le gustaba que los sadhakas
relajaran su disciplina. No le gustaba que
tuvieran una actitud de "a mí que me
importa", un acercamiento superficial
a Dios. Él nunca aceptó eso, nunca estuvo
de acuerdo. Decía que en tanto no nos disciplináramos,
no podríamos generar poder espiritual, no
podríamos tener tapasya.
Por lo tanto, la verdad se encuentra entre
los dos extremos: hay un tiempo en el que
la sistematización, la disciplina y el adherirse
a ciertos principios es absolutamente necesario.
Hay un tiempo en que uno los trasciende gradualmente,
pero, tontamente imaginamos que los hemos
superado y abandonado. Si ellos caen solos,
por sí mismos, es diferente. La naturaleza
los ha llevado más allá; vosotros no los
necesitáis más.
Esta es la primera verdad que comparto. La
segunda verdad es: decimos que todo está
impregnado por Dios. Dios se ha manifestado
como este universo. Él está por todos lados,
en todas las cosas. Cada átomo de materia,
cada mota de espacio Lo contiene. Él es omnimpregnante,
inmanente. Decimos esto, citamos escrituras,
se lo decimos a otros, pero cuando lo decimos
no lo aplicamos a nosotros mismos. No lo
aplicamos a nosotros mismos.
Si todo es Dios, el poder de nuestra palabra
es Dios, la visión de nuestros ojos es Dios,
la fortaleza de nuestras manos y pies, es
Dios. Nuestro intelecto, nuestra mente, nuestro
cuerpo son también partes de Dios. Si Dios
lo impregna todo, está presente en todo.
Entonces, todo lo que poseemos, nuestro cuerpo,
mente, intelecto, nuestras facultades, visión,
sonido, sabor, olor, habla, todo es Dios.
Por lo tanto debemos considerarlos con reverencia,
usarlos con reverencia. No deberíamos hacer
mal uso de la palabra, o dañar a alguien
o insultar a alguien, o hablar irrespetuosamente,
porque sino estaríais haciendo un uso pervertido,
equivocado de Dios, del poder que es Dios.
Tened visión pura, no uséis vuestra vista
para expresar mala voluntad, odio, ira, porque
si es así, estáis haciendo un mal uso de
esta facultad de Dios. Escuchad aquello que
sea beneficioso, aquello que sea puro. Como
decía Gandhiji: "Hay que cerrar vuestros
oídos", de lo contrario, estáis utilizando
una facultad divina de una manera no divina,
no espiritual. Dejad que vuestras manos y
pies se muevan solo de una manera divina
y espiritual; de lo contrario, estaréis usando
mal la presencia y el poder de Dios en la
forma de esta facultad.
De esta manera, debéis tratar de aplicar
el concepto o la verdad acerca de la presencia
de Dios, en la forma de todas las facultades
en vuestro propio ser. Sabiendo esta verdad,
haced uso divino de todas vuestras facultades
que son Dios. Dios dinámico, Sakti, Para-Sakti.
Si leéis el Devi Sukta comprenderéis lo que
trato de decir. Nuestros antiguos tenían
el concepto que nuestros miembros se encontraban
impregnados de la presencia de la Divinidad
en distintas formas. Cada miembro tiene un
Adhishthana Devata (una deidad presidente)
y, desde la cabeza a los pies estamos impregnados
por la presencia de Dios que se manifiesta
de manera diferente. Todas nuestras facultades,
miembros, fortaleza, habla, visión, oído,
movimientos, todo se encuentra presidido
por Dios. Por lo tanto, la presencia de lo
Divino debe ser sentida por nosotros en todas
nuestras facultades y en todo lo que poseemos.
"Ya devi sarvabhuteshu buddhirupena
samsthita, namastasyai, namastasyai, namastasyai
namo namah-Saludo a ese Gran Poder Cósmico,
el Cual está presente en todos los seres
en la forma del intelecto." El intelecto
también se encuentra impregnado, sin embargo,
nosotros continuamos empujando hacia un nivel
más bajo esta divina facultad, lo que no
se debe hacer. En lugar de ello, hay que
tratar siempre de elevarlo, llevándolo cada
vez hacia un nivel más y más elevado, jamás
lo bajéis de su nivel por el mal uso que
hacéis de él.
Si lo usamos mal, durante ese tiempo, podremos
ser considerados ateos. Olvidamos que Dios
está presente en nosotros en la forma de
esta facultad y, por lo tanto, eso significa
que debemos hacer el más sublime y noble
uso de ella. Y también olvidamos que Dios
está presente como testigo de todo lo que
hacemos, todo lo que vemos, oímos, gustamos,
tocamos y olemos, de todos los movimientos
y manifestaciones de nuestra vida. Cuando
olvidamos esto y actuamos de manera contraria,
por el momento, somos ateos. Para nosotros,
Dios no existe.
No necesitamos negar a Dios, decir que Él
está muerto. Por nuestra misma vida y acciones
lo estamos demostrando, en ese momento Dios
no existe para nosotros. Este es un ateísmo
peor que el ateísmo de los comunistas, que
dicen que Dios no existe. Ellos al menos
declaran que Dios no existe y siguen su camino,
nosotros no peleamos con ellos. Pero cuando
nosotros decimos que creemos en Dios y sin
embargo vivimos de manera tal como si Él
no existiera, como si Él no estuviera presente,
entonces ésta es la peor clase de ateísmo.
Debéis meditar sobre esto. Todas las facultades
son divinas, por lo tanto, deberíamos considerarlas
con gran reverencia. Son manifestaciones
de Dios. Para-Sakti en manifestación. Por
lo tanto, debemos relacionarnos a ellas con
reverencia, tratar con ellas de manera divina.
Esto nos llevará hacia el más elevado bien.
¡Dios os bendiga!
|