SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

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Charlas del libro "Meditad estas Verdades" de Swami Chidananda

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DOS VERDADES INDISPENSABLES


Rindamos homenaje a lo Divino, al omnimpregnante Antiguo Uno, más allá del espacio y el tiempo, eterno e infinito, fuente y origen de incontables millones y billones de universos. Anantakoti brahmanda. Homenaje a lo Divino, Espíritu universal que se encuentra detrás y más allá de todas las religiones. Que existía antes que las religiones existieran. Ningún profeta había aparecido sobre la tierra, porque no había tierra, no había creación, todo era inmanifestado, no creado. A ese Espíritu antiguo, nuestro reverente homenaje.
Adoración y devoción a la presencia espiritual de Gurudev, eslabón entre nosotros y ese antiguo Espíritu. Que al realizarlo pasamos más allá del sufrimiento y entramos en un estado de inmortalidad, de Conciencia Divina. En esta era moderna Gurudev parecía la voz de lo Eterno, una llamada desde la inmortalidad. Él vino como mensaje y mensajero desde ese antiguo Ser. Él vino también a modo de eslabón, como una fuerza poderosa e inspiradora para dirigir la atención del humano peregrino de esta tierra hacia su destino y divina morada. Él vino para despertarnos, elevarnos y dirigirnos hacia la plenitud de nuestro divino destino en esta vida, y aún continúa haciéndolo. Su presencia espiritual es una llamada para despertarnos, una perenne inspiración y un poderoso ímpetu hacia la vida espiritual. Sus instrucciones espirituales son la luz que ilumina nuestro camino.
Esta mañana quiero mostrarles dos verdades indispensables para que meditéis: la primera es en referencia al conflicto y confusión que sufren los buscadores en estos tiempos modernos, causados por las diferentes enseñanzas de varios maestros. Gurudev y otros maestros como él prefería dar instrucciones específicas. Ellos recomendaban seguir ciertas disciplinas prácticas; ellos decían: "Seguid una cierta rutina diaria, tomando ciertas decisiones, adhiriéndose a ciertos principios."
Otros maestros decían: "Sed libres, no os atéis a nada, a nada de esas tonterías, es todo auto-hipnosis, adoctrinamiento para condicionarles. En cambio, vosotros debéis decondicionaros. El condicionamiento es tan malo como cualquier otra cosa -es cambiar de una a otra prisión."
Así que ellos declararon que disciplina, sistematización, rutina diaria, determinación a seguir ciertos principios, es una prisión: "Es tonto, os condiciona, os hace esclavos. ¡La libertad es vuestro derecho de nacimiento!". Como si maestros como Gurudev no hubieran sabido que la libertad es nuestro derecho de nacimiento, que somos Brahman no condicionado nitya nirupadhika satta (verdad eterna no condicionada). ¡Como si ellos no lo supieran!
Así que existen dos puntos de vista extremos: un sistema rígido, conservador y patrón de sadhana y disciplina, y el otro: "No os atéis a nada, no os esclavicéis ni os condicionéis; sed libres, sed libres." Esto es debido a una falta fundamental de entendimiento. Hay un tiempo y lugar para todas las cosas. Hay un tiempo durante el cual debéis mantener la disciplina, porque si no, os sentiréis perdidos. Las reglas y los reglamentos son necesarios. La disciplina es necesaria, el tomar ciertos votos y ciertas decisiones es necesario. El adoptar ciertos principios de vida, es necesario. Pero eso no significa quedarse allí para siempre. Gradualmente evolucionamos, vamos más allá, y llega un tiempo en que todo aquello se desprende por sí solo. Pero decir que todas esas cosas son tonterías, que esclavizan, que no son necesarias desde el comienzo, es demostrar ser muy corto de vista, falto de sentido de la proporción.
Es en esto que Gurudev es el profeta moderno. Él insistía en la disciplina -diario espiritual, veinte instrucciones, fórmula de decisión- pero al mismo tiempo, si esto se tornaba mecánico y sin sentido, rutinario, de miras estrechas, él inmediatamente decía: "Debéis abandonarlo -sed libres." Él conocía ambos lados, había visto ambos lados. Sabía lo que era necesario y sabía que cuando eso era trascendido se tornaba innecesario.
Él era un bhakta, creía en sakara saguna Brahman (con forma y atributos), y al mismo tiempo era un Vedantino que creía en el nirakara nirguna Brahma (sin forma ni atributos). De todas maneras él nunca cambió su visión en un punto: que el egoísmo humano y el ego son difíciles de erradicar. Por lo tanto nunca abandonéis el servicio desinteresado, no abandonéis el altruismo, el servicio desinteresado. En esto él jamás se movió siquiera, se adhirió a ello toda la vida. Porque sabía lo difícil que es remover el ego, erradicar el egoísmo y cuanta necesidad hay en este mundo de compasión, servicio desinteresado. Así que él nunca cambió la idea acerca de la necesidad indispensable del servicio desinteresado. Él jamás cedió e incluso insistió sobre ello.
Aparte de eso, él era siempre muy flexible, muy flexible, y no le gustaba que los sadhakas relajaran su disciplina. No le gustaba que tuvieran una actitud de "a mí que me importa", un acercamiento superficial a Dios. Él nunca aceptó eso, nunca estuvo de acuerdo. Decía que en tanto no nos disciplináramos, no podríamos generar poder espiritual, no podríamos tener tapasya.
Por lo tanto, la verdad se encuentra entre los dos extremos: hay un tiempo en el que la sistematización, la disciplina y el adherirse a ciertos principios es absolutamente necesario. Hay un tiempo en que uno los trasciende gradualmente, pero, tontamente imaginamos que los hemos superado y abandonado. Si ellos caen solos, por sí mismos, es diferente. La naturaleza los ha llevado más allá; vosotros no los necesitáis más.
Esta es la primera verdad que comparto. La segunda verdad es: decimos que todo está impregnado por Dios. Dios se ha manifestado como este universo. Él está por todos lados, en todas las cosas. Cada átomo de materia, cada mota de espacio Lo contiene. Él es omnimpregnante, inmanente. Decimos esto, citamos escrituras, se lo decimos a otros, pero cuando lo decimos no lo aplicamos a nosotros mismos. No lo aplicamos a nosotros mismos.
Si todo es Dios, el poder de nuestra palabra es Dios, la visión de nuestros ojos es Dios, la fortaleza de nuestras manos y pies, es Dios. Nuestro intelecto, nuestra mente, nuestro cuerpo son también partes de Dios. Si Dios lo impregna todo, está presente en todo. Entonces, todo lo que poseemos, nuestro cuerpo, mente, intelecto, nuestras facultades, visión, sonido, sabor, olor, habla, todo es Dios. Por lo tanto debemos considerarlos con reverencia, usarlos con reverencia. No deberíamos hacer mal uso de la palabra, o dañar a alguien o insultar a alguien, o hablar irrespetuosamente, porque sino estaríais haciendo un uso pervertido, equivocado de Dios, del poder que es Dios. Tened visión pura, no uséis vuestra vista para expresar mala voluntad, odio, ira, porque si es así, estáis haciendo un mal uso de esta facultad de Dios. Escuchad aquello que sea beneficioso, aquello que sea puro. Como decía Gandhiji: "Hay que cerrar vuestros oídos", de lo contrario, estáis utilizando una facultad divina de una manera no divina, no espiritual. Dejad que vuestras manos y pies se muevan solo de una manera divina y espiritual; de lo contrario, estaréis usando mal la presencia y el poder de Dios en la forma de esta facultad.
De esta manera, debéis tratar de aplicar el concepto o la verdad acerca de la presencia de Dios, en la forma de todas las facultades en vuestro propio ser. Sabiendo esta verdad, haced uso divino de todas vuestras facultades que son Dios. Dios dinámico, Sakti, Para-Sakti.
Si leéis el Devi Sukta comprenderéis lo que trato de decir. Nuestros antiguos tenían el concepto que nuestros miembros se encontraban impregnados de la presencia de la Divinidad en distintas formas. Cada miembro tiene un Adhishthana Devata (una deidad presidente) y, desde la cabeza a los pies estamos impregnados por la presencia de Dios que se manifiesta de manera diferente. Todas nuestras facultades, miembros, fortaleza, habla, visión, oído, movimientos, todo se encuentra presidido por Dios. Por lo tanto, la presencia de lo Divino debe ser sentida por nosotros en todas nuestras facultades y en todo lo que poseemos.
"Ya devi sarvabhuteshu buddhirupena samsthita, namastasyai, namastasyai, namastasyai namo namah-Saludo a ese Gran Poder Cósmico, el Cual está presente en todos los seres en la forma del intelecto." El intelecto también se encuentra impregnado, sin embargo, nosotros continuamos empujando hacia un nivel más bajo esta divina facultad, lo que no se debe hacer. En lugar de ello, hay que tratar siempre de elevarlo, llevándolo cada vez hacia un nivel más y más elevado, jamás lo bajéis de su nivel por el mal uso que hacéis de él.
Si lo usamos mal, durante ese tiempo, podremos ser considerados ateos. Olvidamos que Dios está presente en nosotros en la forma de esta facultad y, por lo tanto, eso significa que debemos hacer el más sublime y noble uso de ella. Y también olvidamos que Dios está presente como testigo de todo lo que hacemos, todo lo que vemos, oímos, gustamos, tocamos y olemos, de todos los movimientos y manifestaciones de nuestra vida. Cuando olvidamos esto y actuamos de manera contraria, por el momento, somos ateos. Para nosotros, Dios no existe.
No necesitamos negar a Dios, decir que Él está muerto. Por nuestra misma vida y acciones lo estamos demostrando, en ese momento Dios no existe para nosotros. Este es un ateísmo peor que el ateísmo de los comunistas, que dicen que Dios no existe. Ellos al menos declaran que Dios no existe y siguen su camino, nosotros no peleamos con ellos. Pero cuando nosotros decimos que creemos en Dios y sin embargo vivimos de manera tal como si Él no existiera, como si Él no estuviera presente, entonces ésta es la peor clase de ateísmo.
Debéis meditar sobre esto. Todas las facultades son divinas, por lo tanto, deberíamos considerarlas con gran reverencia. Son manifestaciones de Dios. Para-Sakti en manifestación. Por lo tanto, debemos relacionarnos a ellas con reverencia, tratar con ellas de manera divina. Esto nos llevará hacia el más elevado bien. ¡Dios os bendiga!

Actualizada el sábado, 7 de abril de 2001

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