SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

Om Namo Bhagavate Sivanandaya! Om Namo Bhagavate Chidanandaya! Om Namo Bhagavate Krishnanandaya! Om Namo Bhagavate Brahmanandaya!

 

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Charlas extraídas del libro "Meditad estas verdades"

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8

HACED DE HOY UN DÍA PERFECTO



¡Amada y adorada presencia! ¡Adorable Maestro Santo! ¡Tú que nos has atraído hacia tu proximidad en el comienzo de este día de oro! Bendícenos para que podamos vivir cada momento y cada hora de este día precioso. En nuestros pensamientos, en nuestras palabras y acciones. De tan noble y divina manera que la puesta del sol nos encuentre más elevados, santos, felices de haber vivido en este día. Que nos encuentre más cerca de la meta de la existencia humana que es la perfección divina lograda a través de la realización del Ser.
¡Radiante Atman Inmortal! Este es un nuevo día. No ha estado antes y no volverá. Meditad sobre la singularidad de este día, su especialidad de ser el único día de su tipo, jamás comparable a otro día que se ha ido u otro día que amanecerá. Es una parte de Dios. Dios es eternidad atemporal y un día es una pequeña unidad en esta atemporalidad, medida por la conciencia limitada del hombre y ligada al ahora y entonces, al aquí y allá. Haced de este día una escalera ascendente hacia las siempre elevadas alturas. No permitáis que el fin de este día os encuentre igual que a su comienzo. Vivido este día sabiamente; vivido de tal manera que la puesta del sol os encuentre enriquecidos por la forma en que lo habéis vivido, por el uso que habéis hecho de las oportunidades que han salido a vuestro encuentro, de qué manera habéis respondido elevadamente al llamado del deber y si habéis reaccionado idealmente a las cosas, eventos y seres del entorno. Haced de éste un día único, memorable. Enriquecido el día y enriquecidos al enriquecerlo. El día de hoy es un regalo de Dios. Por lo tanto no es algo ordinario, algo casual, algo vano. Os ha sido especialmente ofrecido; cogedlo con ambas manos, con bhava devocional. Aplicad toda vuestra energía -intelectual, mental, emocional, física- en hacer de éste un día perfecto. Vivido el día con calma determinación para así satisfacer todos vuestros ideales y principios viviendo despacio, sin prisa, sabiendo que tenéis toda la eternidad. Mas al mismo tiempo, dinámicamente vigorosos en el proceso del desarrollo.
Sabiendo que tenéis toda la eternidad, vivido el día en calma, serenamente, despacio, sin prisa, con la calma determinación: " Viviré cada momento de este día de la mejor y más elevada manera, progresaré lentamente hacia la meta". Pero no permitáis que esta idea dé paso al letargo, a una actitud tamásica: "si no utilizo el día de hoy lo utilizaré mejor mañana; si no lo hago en este nacimiento, lo haré en el próximo. No, haré de éste un día perfecto aquí y ahora, no hay mañana". De esta manera, determinados a vivir cada momento de este día de la mejor y más determinada manera. Y al mismo tiempo con calma y serena determinación. Yuxtaponed estas dos. Haced de éste un día determinado y al mismo tiempo un día sereno.
Un místico dijo una vez: "Vivid vuestro día como si vuestro cuerpo estuviera enterrado en la tumba y vuestro espíritu hubiera ascendido hacia la presencia de lo Divino. Con este espíritu vivid el día: 'La carne está muerta; ya no estoy sujeto a tentación alguna, a nada que me abrume, a nada puramente grosero y físico; ninguno de los sentidos me molesta. Me he elevado más allá del ser físico y mi espíritu ha ascendido hacia la presencia de lo Divino. Por lo tanto, cualquier cosa que salga de mí, debe ser digna de lo Divino. Debe ser muy elevada y santa.'" De esta manera, como si en este mismo día vuestro cuerpo no estuviera más, y vosotros moraseis en presencia de Dios.
Otro místico nos da una visión similar: "vivid cada día como si fuera vuestro último día sobre la tierra: no veréis el próximo amanecer." Si hoy es el último día que se os ha dado, cuan precioso podríais hacerlo, cuan valioso podríais considerarlo, podríais llenarlo con todo lo más elevado, lo mejor, lo más noble, lo más sublime, perfecto. "Permíteme hacer de este un día perfecto. Permíteme llenarme de la cualidad de Dios. Permíteme ser un centro de gozo. Permíteme manifestar gozo, bienaventuranza, ananda. Permíteme manifestar paz, santi. Permíteme manifestar sabiduría luminosa, chaitanya, conocimiento, jnana. Permíteme ser un testigo de la eternidad de la existencia de Dios aquí y ahora, de la presencia de Dios, Sat-chit-ananda-santih. Permite que ello ilumine mi pensamiento, mis palabras y mis obras. Permíteme hacer de éste un día que exprese a Dios en mí, en todas las formas".
Recordad estas ideas, legado de estos místicos como base para relacionarse con este regalo de cada día que Dios os ofrece. Este regalo está siempre ahí, podéis depender de él cien por cien y hacer proyectos sobre él antes de ir a dormir: "mañana haré de mi día un día de oro, un día divino, un ascenso elevado del espíritu hacia la perfección y la conciencia divina, cada momento del día será una manifestación de todo lo sublime en cada cosa que haga, mire, escuche, toque, guste, huela, piense y sienta." Comenzad cada día de una manera espiritual llenado con todo lo que es espiritual y divino. Esta es la llave hacia la santidad. Esta es una forma segura hacia la perfección. Este es el secreto del progreso sin falla y de cierto logro, logro seguro. ¡Que Dios os bendiga!


Actualizada el sábado, 5 de mayo de 2001

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