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CAUSA
DESCONOCIDA:
Los médicos de cabecera saben mejor que nosotros que existen
gran cantidad de pacientes que relatan tal número de molestias
que les afectan en un mismo tiempo que, a menudo, es difícil
hacer un diagnóstico aproximado, o incluso saber concretamente
qué es lo que tienen.
Podemos hablar aquí de una reacción en cadena cuyo principio
es a veces imposible de localizar. En el caso de estos pacientes,
que nos son enviados con cierta frecuencia, la localización
de campos de irritación en la boca son fáciles de encontrar
pero, sin embargo, son más difíciles de eliminar. No
en cuanto se refiere a la ejecución técnica del saneamiento
sino al hecho que representa convencer al paciente de que se debe
realizar una intervención, necesariamente a veces muy amplia,
y, por otra parte, explicarle cuáles son los resultados que
puede esperar.
En estos casos, ya comentados anteriormente, interviene muy a menudo
un factor valioso, es decir, trabajos económicamente caros
por la necesaria confección de nuevos puentes o prótesis,
dado que los anteriores se inutilizan. Y es aquí cuando el/la
paciente a veces se olvida de sus molestias, y más aún,
cuando el resultado no es del todo seguro. Éste es también
el motivo del tema, tan discutido en Centroeuropa, del valor y no-valor
de la llamada eliminación del foco.
Por tanto, no es un caso excepcional cuando el médico manda
a su paciente al estomatólogo para que le informe del resultado
de la operación que le realizó. El paciente exclama
al estomatólogo que le efectuó los trabajos tan caros:
¡TODO EN ORDEN!.
En estos casos en los que la intervención del estomatólogo
y el protésico significa un importante dispendio por parte
del sufrido paciente, existiendo un notorio grado de inseguridad por
la solución del problema de su salud, a pesar de la certeza
del diagnóstico, siendo técnicamente la intervención
igualmente procedente y necesaria, y aprovechando estas circunstancias,
se nos recrimina, respecto a la fenomenología de los campos
de irritación y focales, que este método es obsoleto
y que no tiene nada que ver con los problemas de salud. Esta opinión
puede ser cierta solamente en los casos en que no se obtienen resultados,
y no significa falta de razón por nuestra parte, porque el
daño causado motivado por el factor tiempo puede haber progresado
tanto que no es posible una rápida curación o curación
alguna. Sin embargo, en este caso, el problema se generó por
esta causa y no otra. Éste fue el detonante. Y este detonante,
que vemos repeti-damente en la consulta y ya tan comentado en este
libro, debido a un campo de irritación solitario, no nos deja
ninguna duda en nuestras afirmaciones.
Pero este campo no está únicamente dominado por las
pró-tesis sino también por las dentaduras con empastes
múltiples: sobrepues-tos, con profundas bolsas, bi-metales,
dientes con replesión de raíz sin modificaciones visibles,
etc. También aquí es difícil realizar un saneamiento
por ser costoso y entretenido en el tiempo. Seamos sinceros: un estomatólogo
que tiene que hacer 40 empastes al día para pacientes de un
seguro no puede entretenerse con ésto. Así se establece
un círculo vicioso que no puede resolver ni el estomatólogo
ni el médico.
¿Qué solución hay? En primer lugar, y esto requiere
tiempo, mucho tiempo, aclarar al paciente, tal como lo hacemos nosotros
en cada caso, lo que puede esperar, y con todo detalle, porque la
carga del cuerpo por eliminación de productos residuales, sobre
todo en el caso de dientes desvitalizados es muy fuerte. En fisiología
éste es un factor importante que no deben ignorar ni el médico
ni el estomatólogo, y sobre el que se debe de informar al paciente.
Seguramente entonces se producirán menos fracasos, cuando se
vea el cuerpo en su unidad. Pero veamos algunos ejemplos:
Sra. F.K. Esta inteligente paciente alemana presentaba las diversas
molestias descritas al principio, que difícilmente podían
englobarse en una enfermedad. El examen odontológico, así
como las radiografías, mostraban puentes de oro a ambos lados
del maxilar, ambos construidos sobre muelas con replesión de
raíz.
Aparte, una fosa excesivamente grande, en la cavidad maxilar, con
solamente una fina laminilla ósea de la cresta alveolar. Estas
fosas se producen frecuentemente a causa de retención de secreciones
en la cavidad maxilar. (Imagen nº 119).
TERAPIA: Tras la correspondiente explicación a la paciente de los pros y los contras del saneamiento, que atañía a todos los dientes del maxilar (el mandibular estaba en orden), y a la vista de las múltiples molestias, la paciente se decidió por la intervención. Se le practicó ambulatoriamente porque no quería que su marido la viera sin dientes. Comprensible, porque se debían extraer también las piezas delanteras desvitalizadas. Se confeccionó, por tanto, simultáneamente, una prótesis inmediata.
Operación lado izquierdo el 22.05.56. Extracción de los dientes numerados, según la odontología, como los números 21, 22, 23 y 27; en base a la buena situación clínica postoperatoria, al día siguiente, 23.05,56, se extrajeron las piezas restantes. Al extraer el premolar, se observó que existía una conexión abierta con la cavidad maxilar, de la cual manaba una secreción acuosa oscura. Como no se trataba de empiema, se cerró la cavidad maxilar después de enjuagar. El motivo era sin duda el proceso crónico visible en la radiografía, con condensación de la parte ósea apical, a pesar de las perforaciones periales.
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