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UNA
EXPLORACIÓN ODONTOLÓGICA NECESARIA:
En términos generales, y para no mostrar solamente radiografías,
es absolutamente necesario que, antes de cualquier intervención,
se practique una exhaustiva exploración tendente a la localización
de ostitis, dientes desvitalizados, raíces, etc.; pero sobre
todo también de las "dentaduras paradontósicas",
ya que frecuentemente son ellas las que preparan el terreno a las
enfermedades de la cavi-dad maxilar, o las que hacen fracasar una
operación. Hasta recomendaríamos que, en intervenciones
de la cavidad maxilar según el sistema de Caldwell-Luc, se
eliminaran también los dientes desvitalizados de esta zona,
aunque radiológicamente no se observen modificaciones apicales.
Esta aseveración es el resultado de pruebas con personas que
llevan prótesis (donde el acoplamiento de las piezas a sustituir
no representa problema para el paciente), y a los que fueron extraídas
piezas desvitalizadas. El motivo es que en estos casos predomina el
factor nerval; en otras palabras: que estos dientes desvitalizados
abonan el terreno de la enfermedad.
Es muy importante el tratamiento posterior de la cavidad maxilar mediante
terapia neural retromolar, es decir, detrás de la tuberosidad
maxilar y de la fosa canina y/o al lado de las heridas de la extracción.
Los resultados clínicos radiológicos del especialista
en otorrinolaringología* antes del tratamiento, así
como meses después de la eliminación del campo de irritación,
nos confirman el éxito (mediante este tratamiento se ha podido
evitar en algunos casos la operación de sinusitis). Naturalmente
que cada caso se trata individualmente y según el diagnóstico,
ya que dadas las múltiples formas de sinusitis no existe un
esquema único.
(*
"Otorrinolaringología": Especialidad médica
que se ocupa de garganta-nariz-oído).
UN
DIAGNÓSTICO IMPOSIBLE:
PACIENTE: J.T., 60 años, campesino, Lloret de Mar.
ANAMNESIS: 'Los resultados generales de este paciente no ofrecían
puntos de referencia para detectar una enfermedad. En el paciente,
que padecía ceguera en el ojo izquierdo (queratitis), se colapsaba
su sistema neuro-vegetativo de tiempo en tiempo, permaneciendo en
cama durante días y mejorando muy lentamente de sus graves
molestias, de manera que no se podía diagnosticar nada y, por
tanto, no se podía aplicar terapia etiológica. Esta
situación clínica se producía repetidamente.
Pérdida de consciencia, días de descanso en cama y,
después, un "ir vegetando" hasta que aparecía
nuevamente la crisis.
Ocurre muchas veces que pacientes de este tipo, al ser inútiles
todas las terapias, vienen a nosotros por conclusión de que
"muchas cosas vienen de los dientes".
A causa de la ligera hiperemia* de la parte izquierda de la cara (a
veces, no siempre, con síntomas de sinusitis), analizamos el
único diente de este lado, con el resultado de que una sonda
insertada con ligera presión en el lado mesial llegaba hasta
la cavidad maxilar. (Imagen nº. 118).
(* "Hiperemia": aumento del flujo de circulación
sanguínea en una parte del cuerpo).
La
extracción de este diente produjo la salida de aproximadamente
20 ml. de pus, es decir, que existía un empiema en la cavidad
maxilar.
Según el método Sylvester (Philadelphia), como se ve
en la radiografía, se eliminó totalmente la delgada
base, es decir, se dejó completamente abierta. La exploración
mostró la siguiente situación: destrucción total
del maxilar hasta el incisivo del otro lado. Del arco cigomático*
únicamente quedaba una delgada capa cortical, y el globo ocular
izquierdo podía ser "movido" a través de la
cavidad maxil ar abierta (a partir de la cresta alveolar). Tras el
"legrado" de esta zona, la herida se taponó hasta
el noveno día con una tira de gasa de 2 m. de longitud y 2
cm. de ancho, impregnada con Marbadal (antiséptico) que se
renovaba cada dos días, y el paciente irrigaba con una perilla
de goma la herida a diario con una disoción de Cloromina (sin
tapar la abertura en la cresta alveolar con una prótesis).
Tras la operación, al realizar el cambio de la gasa, se hallaban
presentes cinco médicos, entre ellos, un profesor odontólogo
alemán y un terapeuta francés de neurología.
(*
"Arco Cigomático": pertenece al hueso craneal temporal
y en su forma de puente se une con el pómulo).
La cicatrización de esta herida mediante esta terapia progresaba
satisfactoriamente, con el resultado de que algunos días después
desapa-recieron todas las molestias, y el ojo izquierdo recuperó
su capaci-dad de visión normal a los dos meses.
COMENTARIO: Nuestra pregunta relativa al diagnóstico y a la
operación es la siguiente: ¿Cómo es posible que,
a pesar de esta fuerte destru-cción y a pesar del empiema,
el paciente no sintiera la más mínima molestia en este
lado? La cavidad maxilar abierta en la cresta alveolar, en una dimensión
de aproximadamente 1 cm. de ancho y 6 cm. de longitud, se cerró
completamente y sin utilizar la conocida operación de Caldwell-Luc.
El ex-paciente, campesino, desde hace 6 años va a su labor
en el campo y trabaja de la mañana a la noche sin cansarse.
Vemos constantemente cuán importante es buscar primero los
campos de irritación sin ponerle un nombre a la enfermedad.
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