HEMIPLEGIA-DEPRESIONES:
PACIENTE: J.C., 65 años, agricultor, Lloret de Mar.
ANAMNESIS: Este paciente nos fue enviado por el Dr. B. a causa de sus fuertes álgias cefálicas y sus depresiones.

Comentamos este caso a continuación del citado anteriormente porque la radiografía mostraba igual imagen. Existía una bolsa de origen dentógeno al lado del segundo molar superior, que llegaba hasta la cavidad maxilar.

También aquí se trataba de un "diagnóstico casual", por que el paciente no notaba nada en esta zona. Se aplicó la misma tera-pia que en el caso precedente. Sintomatológicamente, a diferencia del anterior caso, el paciente lloraba desde hacía meses. En el examen preliminar, al finalizar la infiltración de la anestesia usual, reía, o sea, un fenómeno o respuesta de segundos que revirtió en el aspecto psíquico. Al margen, comentamos que hemos vivi-do muchas de estas transformaciones psíquicas, y que ya dimos cuenta de ellas en un artículo del año 1952, en réplica a un trabajo del fallecido Dr. Ratschow, del 9 de Marzo de 1951, aparecido en la Revista Médica, que atribuía la "euforia" a los componentes psicotrópicos de la cafeína contenida en el Impletol, cuando ello no es así.

En un escrito de réplica decía: "El factor psicotrópico, que debe acompañar los fenómenos en segundos, es de especial impor-tancia porque nos permite saber si verdaderamente hemos dado con el "starter", sobre todo porque hay que considerar que no todas las enfermedades van acompañadas de dolor".

En otras exposiciones se demostró que también es posible alcanzar el mismo fin sin emplear cafeína u otros anestésicos. Condición única: "Saber dónde".

El curso de la enfermedad del paciente hemipléjico operado fue el siguiente: la mejoría psíquica, que ya se presentó tras la inyección, perduró (y aún dura hoy después de 10 años), desaparecieron los fuertes dolores de cabeza y la hemiplejía retrocedió tanto que el paciente, a pesar de su edad, pudo ponerse a trabajar como portero de noche en un hotel porque, según decía él, en casa y con la vieja, se aburría mucho.

Un comunicado personal del Prof. Dr. Riccabona (otorrino), Viena, confirmaba por su parte las mismas mejorías en enfermos hemipléjicos mediante la eliminación de la sinusitis. Haremos la misma pregunta que en el caso precedente: ¿cómo es posible que el paciente no tuviera la más mínima molestia en este lado?

La operación se realizó de la misma forma que en el caso precedente, o sea, apertura de toda la cavidad maxilar partiendo de la cresta alveolar, sin fenestración* y sin aislamiento en el lado de la boca.

(* "Fenestración": acto de practicar una abertura o agujero dejándola abierta -sin cerrarla expresamente-).

Después de algunos meses, al paciente se le acopló una prótesis sobre la cresta alveolar, firmemente osificada, que aun después de muchos años no necesitó de "acolchamiento", porque en esta operación, al eliminar toda la zona ósea patológica de la cresta alveolar, se produce una mejor osificación, lo que no sucede con el sistema Caldwell-Luc.

Lo raro de esta historia es que no hay molestias pos-teriores por que no existen costuras ni hinchazones (naturalmente, esta operación sólo es factible en personas desdentadas).

Podemos ver nuevamente que en la presencia de un campo de irritación o un foco, cualquier terapia será inútil si no se elimina primero este factor.

UNA HEMIPLÉJIA TRAGI-CÓMICA:
Ya mencionamos anteriormente (caso J.C.) una mejoría de un síntoma apoplético* mediante la eliminación de un empiema en la cavidad maxilar. A fin de cuentas nuestro cuerpo es una unidad. Únicamente es cuestionable la reacción de cada individuo en el momento de quedar eliminados los campos de irritación.

(* "Apoplético": se trata de una parálisis).

PACIENTE: J.S., 58 años, sastre, Tordera (provincia de Barcelona). Vino a nuestra consulta no a causa de su hemiplejia*, sino por unos fuer-tes dolores de cabeza en el lado izquierdo. Sin embargo, se trataba de un paciente que llevaba una prótesis completa arriba y abajo, es decir, sin causa aparente en la boca. Las radiografías, por el contrario, mostraban una gran diferencia respecto a la altura normal de la cresta alveolar entre derecha e izquierda. En la parte izquierda existía únicamente una fina laminilla ósea en comparación con el otro lado. Estas profundas fosas son frecuentemente señal de un proceso precedente en la cavidad maxilar en conexión con focos dentales.

(* "Hemipléjia": parálisis de un costado del cuerpo).

Se procedió a efectuar una incisión, a título de prueba, en la mitad de la cresta alveo-lar, con lo cual apareció una secreción acuosa. Los enjuagues se realizaron con disolución de Cloramina, que dieron muy buenos resul-tados. Tan pronto remitieron todos los síntomas infecciosos, la prótesis nos sirvió de tapón. Los dolores de cabeza desaparecieron y mejoró sensiblemente la hemiplejía. Meses después vino la esposa del paciente, sola, vestida de negro y cuando le pregunté si había fallecido su esposo me dijo: "Mucho peor; se marchó con la enfermera y ahora viven juntos".

Aquí sobra todo comentario. Sólo queda una pregunta: ¿nuestro tratamiento fue un fracaso? para la esposa seguramente. Pero... ¡¡quien podía pensar en eso!!.

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