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La conclusión final fue acertada, la curación progresaba satisfactoriamente. Cinco días más tarde se aplicó la prótesis inmediata, porque esperábamos una normalización de las mucosas, y al 9º día volvió contenta con su marido que en el primer momento le dijo: "Pero... ¿que no te han hecho nada?". No vio que los actuales dientes eran nuevos, cosa que alegró mucho a la paciente.

Se produjo una mejoría general. Los campos de irritación, estos agentes nocivos tóxico-sépticos, eran aún más desoladores que el diagnóstico preliminar.

Lamentablemente, vemos con frecuencia diagnósticos pare-cidos como, por ejemplo, en el caso de un paciente, Sr. Van der H., en cuyo caso también todos los soportes de puente eran dientes desvitalizados con replesión de raíz, como puede observarse en las fotos (aquí únicamente se muestra la Imagen nº. 120) con todos los resultados patológicos odontológicos.

                            

Sólo era nuestra intención demostrar lo difícil que es para el médico "mejorar" a sus pacientes con alguna terapia o método cualquiera, por no decir "curarles", si no se eliminan estos campos de irritación.

Estos aspectos deben mencionarse porque son la "crux medicorum" cuando un médico debe tratar pacientes de este tipo, y no son pocos.

IX - ¿TIENE ALGO QUE VER LA PSIQUIATRIA CON LOS CAMPOS DE IRRITACION?

Los campos de irritación solitarios y su eliminación, especialmente en pacientes jóvenes, permiten captar claramente las conexiones entre causa y efecto, lo que en el caso de campos de irritación múltiples no siempre son fácilmente visibles o demostrables.

Si se suma a ésto al tiempo transcurrido hasta su eliminación, es decir, el factor tiempo, será aún algo más difícil, y más si en el transcurso de los años, y a causa de la ingestión o inyección de grandes cantidades de medicamentos, el sistema de defensas se halla bloqueado.

Estrechez durante la erupción de los dientes o carencia de espacio para las muelas del juicio, ya demuestran una desviación de la norma en mediciones eléctricas cutáneas de la zona de Head* aún antes de su perforación. Esto es fisiológicamente normal, ya que se trata de "fenómenos de transformación" que, una vez finalizados y nuevamente medi-dos eléctricamente, pueden desaparecer, pero ésto no ocurre si a causa de una falta en la función de la masticación (o germi-nación defectuosa), se mantiene esta "estrechez" o "carencia de espacio".

(*Henrry Head, Neurólogo inglés -1861/1940-, famoso por sus estudios sobre las sensaciones cutáneas. Demostró que los receptores del dolor de la piel suministran indicaciones importantes de lugares situados profundamente -a distancia- en el cuerpo humano).

Aquí ya existe un terreno precoz donde será fácil la incidencia de los campos de irritación, a los que podrán añadírsele otros agentes nocivos como son la caries, abscesos, osteítis, etc., o también aquellas circunstancias que son a modo de predisposición, como son las anomalías congénitas, como, por ejemplo, las que se pueden encontrar en la columna vertebral y muchas otras.

Podemos hablar entonces de una base, congénita o no, previa a otros procesos patoló-gicos posteriores, y ya sólo en lo que concierne a nuestro tema principal: "Campos de irritación en el área del Trigémino". La dificultad en la medicina actual sigue siendo el "etiquetaje" o nombre de la enfermedad, junto a la terapia que se practica bajo dicho nombre y sin tener en cuenta la verdadera etiología. Ello llevará al fracaso de cualquier intento de solución del problema.

Se dice que antes de cualquier enfermedad está el diagnóstico, y debería decir: "Antes de cualquier terapia está el diagnóstico etiológico". Ésto se practica naturalmente en muchos casos, pero cada día nos alejamos más de ello. Primero, porque el médico hoy en día tiene menos tiempo; segundo, debido a que para cada síntoma, para cada enfermedad, hay un medicamento; y tercero, que en su estudio se parte del resultado final patológico, que muestra una realidad que no contempla la etiología, o sea, el principio o raíz del problema.

Hasta aquí el tema de la salud física ha sido tratado en términos generales, pero dediquémonos a los aspectos puramente psiquiátricos para demostrar hasta qué punto alcanza la influencia de los campos de irritación en esta área.

Años atrás, durante nuestras actividades en una clínica psiquiátrica, pudimos constatar que la mayoría de los pacientes tenían la boca en mal estado. Muchos pacientes, posteriormente saneados, aun que no siendo definitivamente curados, al cabo de los meses experimentaban una transformación de personalidad en sentido positivo: más tranquilos, aseados, lúcidos, y una disminución de la terapia, además de cambios en muchos otros aspectos de su vida. Pero, como ejemplo de escuela, describiremos un caso, brevemente, porque la historia podría ser tema de un libro.

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