El
temple Esta técnica se funda en que al perder calor
el metal fundido adquiere un estado sólido debido a que los cambios
de posición que sufren los átomos de hierro y carbono.
El templado |volver|
Esta técnica se funda en que al perder calor
el metal fundido y adquirir un estado sólido debido a que los cambios
de posición que sufren los átomos de hierro y carbono.
El enfriamiento súbito corta el desplazamiento natural del carbono,
dando lugar a fuertes tensiones en la masa que aumenta su dureza.
El endurecimiento logrado depende de la proporción de carbono y restantes
elementos de aleación.
Otra cuestión importante es la de las temperaturas. En Taramundi no
usan PIRÓMETROS y las calculan según la apreciación personal,
lo cual requiere mucha práctica.
A medida que actúa el fuego va cambiando la apariencia del metal, la
cual, presenta tonalidades que corresponden al color de la masa, permitiendo
saber la temperatura aproximada.
Tiene gran importancia en la fase de calentamiento es que
la temperatura suba uniformemente en toda la pieza y sin prisas. Con esto
se pretende ayudar a que las hojas no revienten o se deformen.
La temperatura de temple depende de la cantidad de carbono que tenga el acero,
yendo de los 750 a los 830 grados. Más calentamiento cuanto menos carbono.
Ahora llega el momento del enfriamiento de la hoja, momento más importante
del proceso. Se usa agua natural que carezca de aditivos y reposada para que
pierda los gases, no debe bajar de los 5 grados ni aproximarse a los 30. Se
da como ideal la de unos 20 grados.
La hoja enfría rápidamente y lo mejor es que pierda calor uniforme
y velozmente. Ya que de no ser así se producen importantes desequilibrios
térmicos que pueden dar lugar a deformaciones o fracturas.
También es importante la forma de introducir la pieza en el baño.
La técnica es sumergirlas de manera que la parte más gruesa
entre primero en el líquido; se introduce de punta en el agua, manteniendo
el corte hacia arriba. El pie queda fuera para que no endurezca.
La hoja al entrar en el agua queda fría muy pronto. Permanece en el
baño hasta perder todo el calor y cuando se retira adquiere una coloración
blancuzca, como polvos de talco, propia del temple. Se dice que "descubre".
Ahora son importantes las tensiones en la estructura, de ahí la dureza
y también la fragilidad.
Los principales problemas del temple vienen del calentamiento o del enfriamiento;
bien por que el calentamiento sea insuficiente, o demasiado rápido;
o porque el enfriamiento no se realice en posición correcta.
Revenido
y acabado de la hoja |volver|
El acero templado se vuelve frágil, siendo inútil en estas condiciones.
Por eso vamos al REVENIDO, que es el último de los tratamientos
térmicos, en Taramundi se llama a esto REBAJAR.
Esta
operación viene inmediatamente después del temple para que las
tiranteces y tensiones generadas en el acero no tengan tiempo de actuar provocando
deformaciones o grietas.
El revenido para cuchillería acostumbra a realizarse entre los 200
y 300 grados, teniendo en cuenta que las temperaturas son tanto más
bajas cuanto mayor es el contenido de carbono.
Se van metiendo las hojas en la llama con la cota hacia abajo, sin meterlas
entre el carbón. Hay que tener en cuenta, por un lado que no destemplen
y por otro que el revenido sea completo, es decir, que no vaya demasiado dura.
La observación de los colores vuelve a ser primordial, existiendo un
gran engorro en el vocabulario ya que la gama de cromática es aquí
muy amplia en poco más de 100 grados. La idea más extendida
en cuanto al color que las piezas deben alcanzar en el revenido corresponde
a un jaspeado azulenco y ferruginoso (250 - 300 grados).
Posteriormente se moja la hoja para que no siga "rebajando", porque
si queda caliente sigue ablandando y puede destemplarse.
A pesar de no ser frecuentes, pueden ser necesarias ahora operaciones destinadas a corregir alguna posible deformación debida al tratamiento térmico, por ejemplo en el caso de que una hoja se tuerza.
Después del revenido y por tanto despues de finalizar el tratamiento térmico viene el acabado de la hoja: el pulido, afilado.
El
AFILADO se hace en la muela o mola de agua, durante el mismo, la hoja
se apoya sin violencia sobre la banda defricción de la piedra refrigerada
esta por agua para evitar el calentamiento de la hoja.
El PULIDO se hace com ruedas de fieltro en cuyo canto va pegado el polvo de esmeril. Con esto se puede llegar al pulido espejo, pero el acabado queda en mate o seda. Esto se hace con el mango puesto.
Los secretos
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Casi todos los artesanos realizan sus operaciones ante extraños sin
mayor inconveniente. Son actos aparentemente simples y ellos niegan cualquier
clase de secreto o fórmula mágica.
En realidad, los llamados secretos son métodos que emplea cada uno
para desarrollar su trabajo, centrados siempre en lo esencial: la hoja.
Estas recetas, llamadas secretos, unas derivan de la propia experiencia: En
toda una vida de trabajo probando distintos materiales y diferentes formas
de hacer o sistemas, se llega a conocer lo más conveniente de modo
empírico, no siendo ajenas a ello las quejas y observaciones de los
propios clientes.
Otras veces se continúa la forma de hacer de que enseñó
el oficio. Sonformulas indiscutibles siempre eficaces, de ahí que determinados
toques particulares sean, a veces, objeto de cierta reserva.
Cuando los enseñantes fueron padres o familiares pueden haber transmitido
en su momento al heredero algún procedimiento personal, un modus operandi
propio del que exige un "pacto de silencio". Los hay que recaen
en el forjado, pero la mayoría gira alrededor de todo el tratamiento
térmico.
La
clave está en el buen conocimiento de la materia prima, el control
del calentamiento y el medio de enfriamiento, en este último caso es
donde puede haber más variaciones.
La magia del temple coloca al agua en un lugar privilegiado. El agua al correr
por toda clase de terrenos, disuelve sustancias a las que los herreros achacan
desde siempre buenas o malas condiciones, las de determinados ríos
o fuentes son más apreciadas que otras, hay aguas que ensucian el acero.
En cualquier caso, el objeto cuyas condiciones fueron obtenidas según
un procedimiento secreto, admitido como tal, no deja de producir una cierta
seducción. En Taramundi, la mayoría dice que no hay secreto
ninguno, pero unos pocas guardan silencio, haya lo que haya detrás.