El forjado

El forjado es un tratamiento mecánico destinado a conformar una pieza metálica, aprovechando las propiedades de elasticidad y plasticidad de esta. Puede hacerse de varias formas, pero a nosotros la que nos interesa es la manual, realizada a golpes de martillo, método que todavía sigue empleándose para la fabricación de pequeñas piezas de artesanía, sobre todo cuando las cifras de producción no son elevadas.

Procedimiento del forjado |volver|

El extremo de la varilla sometida al fuego va a adquirir pronto el estado de incandescencia, a una temperatura de entre 950-1000 grados, trasladándola inmediatamente al yunque para tomar forma con rápidos golpes de martillo, en los que se cuida la exactitud, fuerza y frecuencia.

Se trata de una machucadura concienzuda modelando por el ablandamiento que el calor produce en el hierro.

La configuración puede darse de varios modos, el corriente consiste en martillar alternativamente por el plano y el canto del extremo, produciendo un bisel. Después se golpea corriendo a lo largo del corte, de la base a la punta. Sobre la cota no se martilla salvo para rectificarla o cuando el metal está muy grueso.


El metal adelgaza y se expande hasta acercarlo a la forma deseada, un buen herrero de Taramundi saca cosas de la forja con muy poca labor de retocado, sin depresiones ni manchas. Lo importante es batir con controlando la fuerza para que no queden depresiones pero lo suficiente para que el material se haga compacto y quede sin huecos y así no se oxide con facilidad.

En los últimos momentos del forjado se moja el martillo in agua para que el hierro suelte toda la "cascarilla" producida por acción de oxígeno. Al golpear con martillo mojado la escoria salta y es como si se lavara el acero, de nomojarlo esta escoria se incrustaría en el acero por la acción de los golpes del martillo, además, toda pieza que no pase este tratamiento sale manchada.


Concluida la operación, la hoja queda bastante acabada, respetando el diseño elemental

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Operaciones después del forjado |volver|

Marcado y perforado

Terminada la forja, se imprime la marca sobre el lado izqierdo de la hoja, junto al lomo y hacia atrás, donde existe mayor espesor. La marca se efectúa en caliente, no hay que calentar para esto tanto como para forjar, pero tiene que estar al rojo. El punzón queda incrustado con la fuerza exacta, para que la penetración sea la deseada.

En la misma calada se agujerea el pie, también con punzón, situándolo un poco a ojo, porque el talón y el escote están aún sin hacer. Se perfora sobre el yunque dándole por un lado y por otro. Esta perforación se hace de pequeño tamaño, después con la barreno será ampliado.

Recocido

Rematado el proceso de conformación se quiebra la varilla sobre el ángulo del yunque o la "talladeira" por el lugar señalado previamente. Nos encontramos ahora con una hoja algo excesiva en todos lo sentidos. Antes de reducirla a sus verdaderas dimensiones hay que someterla a un recocido de ablandamiento.

Cada tanda de hojas se coloca sobre las brasas hasta que coloreen todas por igual, se pueden cubrir con carbón o desperdicio de boj o uz y se dejan allí para ablandar.
La temperatura depende de la naturaleza del acero, a título de orientación puede oscilar entre 680 y 740 grados. El tratamiento se aplica a aceros duros y cuanto más duro es el acero mayor cuidado hay que poner en el recocido.

Alcanzado el calor necesario se deja que las hojas enfríen lentamente con el carbón, después de que las hojas han ido enfriando a fuego lento, se pueden ser fácilmente ser trabajadas con las herramientas corrientes del oficio.

Recortado

Estando ya la hoja blanda y sin tensiones, hay que acabar de darle forma con la tijera o cizalla para que adquiera la silueta definitiva, esta operación resulta indispensable para no dejar demasiado trabajo al esmeril o a la lima.

Lo normal es ver en las forjas las plantillas de hojas de construcción frecuente o toda la escala de tamaños que el artesano construye.

Colocación de la uña

Esta operación es necesaria en las navajas. Es una incisión en el plano izquierdo, entre la marca y la punta que sirve de punto de apoyo para facilitar la apertura.
Se hace en este momento a punzón en frío, con la hoja perfilada a fin de situarla bien respecto al contorno definitivo.

El bisel o chaflán

Consiste en matar, con lima o esmeril, el canto izquierdo de la cota en el primer tercio.

Está bastante extendido en toda clase de navajas y en las de Taramundi permanece esta costumbre en casi todos los artesanos. No tiene otra misión que la de simple adorno.

Esmerilado

Tras enderezar la hoja a martillo si fuese preciso y perfilar el pie con la lima, se lleva al mango para comprobar el juego y si es necesario algún retoque.

Con todo montado provisionalmente y sujetas las piezas por un pasador, se realiza el esmerilado con esmeriles de distinto grosor, de más grueso a más fino. Concluida la tarea, las líneas aparecen limpias y los planos sin depresiones.

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hoja despues del forjado

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