El inicio de la andadura.

El laboreo del hierro según las antiguas artes se mantuvo en la Asturias Occidental hasta mediados del siglo XIX y aún más, apoyado en la trilogía: mineral, madera y agua, cualquier lugar dónde coincidieran masas forestales, arroyos y pequeños yacimientos ya se considera válido en la Edad Media y las montañas de Taramundi cumplen estos tres requisitos fundamentales.


Durante los quinientos años anteriores, los medios no habían evolucionado, los yacimientos, casi siempre mezquinos se picaban en el suelo, después el mineral era trasladado a la FERRERÍA, dónde mediante fusión, calentándolo en hornos se obtenía el hierro, que con el martillo o MAZO se dejaba listo para posteriores tareas de herrería. El carbón vegetal alimentaba el horno, y el viento animador del fuego, procedía de una batería de fuelles movidos también por la máquina hidráulica.

Vista de Taramundi
La ferrefías van cobrando auge hasta el Siglo XVIII, por entonces venían funcionando en Asturias alrededor del medio centenar. Andando el siglo, la creciente importancia del hierro iría ocasionando cambios que iban a terminar con la desaparición. Los problemas vinieron en mayor o menor medida por el defecto de vías de comunicación, pobreza energética por el arrasado de la madera de los montes o necesidad de combustible con mayor rendimiento, avances tecnológicos y circunstancias económicas y políticas.

La producción de los siglos XVIII y XIX, además de clavazón, era de calderería y herramientas de campo, amén del materias en bruto, las crónicas de la época no mencionan la cuchillería.

La presión de los elaborados indústriales durante aquel último siglo barre las pequeñas explotaciones locales, el hierro ya no nace allí y en aquellos momentos los oficios derivados son desplazados a áreas de reparación y utillaje rural trabajando el herrero sólo o en familia.

La NAVAJA DE TARAMUNDI aparece en este momento (a mediados del siglo XIX), las primeras navajas, sopesadas y usadas, dieron la idea que se extendión con rapidez.

La cadena que empezaba con la extracción del hierro y concluía con la salida de productos férricos se interrumpe y aparecen nuevos criterios de producción pero desarrollándose todos ellos en función del viejo oficio
Os Teixois, conjunto etnográfico rehabilitado

Pese a la desaparición relativamente reciente de las últimas ferrerías, tan solo queda de ellas alguna ruina esporádica. Sobrevivieron a todo esto los MAZOS, que llegaron hasta hace poco por ser útiles para la herrería rural.

El mazo es el martillo hidráulico primitivo cuyos orígenes se remontan alo siglo XIV. El mazo nunca tuvo una intervención directa en cuestiones de cuchillería, pero sí era utilizado para preparar la materia prima. El metal estirado en él y reducido a varillas se usaba para hacer hojas. Entre otros mazos existentes en el municipio, los de Aguillón y Teixois han sido rehabilitados con motivos turísticos.

Rueda del mazo de Teixois
Mazo de Teixois
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