El inicio de la andadura.
El
laboreo del hierro según las antiguas artes se mantuvo en la Asturias
Occidental hasta mediados del siglo XIX y aún más, apoyado
en la trilogía: mineral, madera y agua, cualquier lugar dónde
coincidieran masas forestales, arroyos y pequeños yacimientos ya se
considera válido en la Edad Media y las montañas de Taramundi
cumplen estos tres requisitos fundamentales.
Durante los quinientos años anteriores, los medios no habían
evolucionado, los yacimientos, casi siempre mezquinos se picaban en el suelo,
después el mineral era trasladado a la FERRERÍA, dónde
mediante fusión, calentándolo en hornos se obtenía el
hierro, que con el martillo o MAZO se dejaba listo para posteriores
tareas de herrería. El carbón vegetal alimentaba el horno, y
el viento animador del fuego, procedía de una batería de fuelles
movidos también por la máquina hidráulica.

Pese
a la desaparición relativamente reciente de las últimas ferrerías,
tan solo queda de ellas alguna ruina esporádica. Sobrevivieron a todo
esto los MAZOS, que llegaron hasta hace poco por ser útiles para la
herrería rural.
El mazo es el martillo hidráulico primitivo cuyos orígenes se remontan alo siglo XIV. El mazo nunca tuvo una intervención directa en cuestiones de cuchillería, pero sí era utilizado para preparar la materia prima. El metal estirado en él y reducido a varillas se usaba para hacer hojas. Entre otros mazos existentes en el municipio, los de Aguillón y Teixois han sido rehabilitados con motivos turísticos.
