| Lou Andreas - Salom� |
| La primer travesura de Lou Andreas Salome, a principios de 1882, consisti� en escapar a Suiza junto con su novio, el fil�sofo Paul Ree, quien previamente solicit� a su amigo Nietzsche les diera asilo a cambio de un menage a tr�is intelectual (la �nica clase de intercambio que ella aceptar�a.) La joven cuenta 20 a�os, huye de una madre dominante que se opone terminantemente a sus aspiraciones, y Nietzsche, al conocerlo, le cae tan mal como ella a �l, aunque no pasar�a mucho tiempo antes que a Ree se le expulse del tr�o. Pero no quisiera hacer demasiado hincapi� en como Nietzsche propuso matrimonio a Lou, declinando ella la oferta, ni como Ree se suicid� por ella arroj�ndose de un puente; ni como su belleza, a la medida de su genio �para los idiotas que insisten en decir que una cosa no puede acompa�ar a otra- la coloc� en esta misma encrucijada muchas otras veces: Lou Andreas Salome, injustamente, ha pasado a la posteridad como musa prol�fica, de la que se dec�a que �cada hombre que la conoce, nueve meses despu�s pare un libro� -entre ellos As� habla Zaratrusta-, digo injustamente porque estaba a la altura de cualquiera de los genios que la adoraron. |
| Escribi� unos veinte libros, cientos de ensayos, art�culos para revistas �incluyendo la famosa Imago-, casi todos versados en el t�pico que m�s le interesaba: el psicoan�lisis, encamin�ndolo por el eros femenino, tema vedado para las mujeres de su tiempo. Adopt� una dial�ctica imposible, inherente en la danza del amor y la vida y el hecho de que muchos hombres influyentes se enamoraran de ella, es secundario: fue una mujer intelectual, autodirigida y plenamente realizada en todos los aspectos, excepto la maternidad.
Naci� en 1861 en San Petersburgo, fecha en que el zar Alejandro II aboli� el yugo feudal y termin� en el plano legal con la servidumbre del campesinado ruso. Hija de un militar, se sinti� atra�da desde ni�a por la historia de las religiones y del arte, por la filosof�a y por la literatura cl�sica, adquiriendo amplio conocimiento de la cultura europea. Al trasladarse a los 19 a�os a Zurich su inquietud intelectual la puso en la �rbita del te�logo alem�n Biedermann y tambi�n en la del historiador del arte Gottfried Kinkel, al que dedic� su poema Oraci�n a la vida, que impresionara a Nietzsche y m�s tarde a Freud. Su apellido lo toma de Friedreich Carl Andreas, catedr�tico en lenguas orientales con quien se casa a los 26 a�os -y �l 41-, luego que �l ha tratado de suicidarse tres veces por ella. Cuando menciono el apellido no se trata de mera ret�rica pues aquel matrimonio nunca se consum� por disposici�n de la propia Lou, que abrazaba su libertad como si se tratara de la m�s valiosa reliquia. |
| El matrimonio con Andreas le aporta el conocimiento de las tradiciones orientales tanto en la medicina como a las creencias espirituales; de las distintas t�cnicas de yoga hind�es, de la hipnosis y de tradiciones filos�ficas como la persa, al grado de llegar a ser conocida como 'Bruja de Hamberg'. El encuentro, en septiembre de 1911, con la Asociaci�n Psicoanal�tica de Sigmund Freud, representar� el principio de otra etapa importante para Lou quien ya hab�a despertado grandes expectativas con la publicaci�n de su ensayo El erotismo. Como prueba de su admiraci�n intelectual Sigmund Freud regal� a Lou uno de los anillos que encargaba para sus m�s distinguidos disc�pulos, acept�ndola como �nica mujer en el c�rculo restringido de la Sociedad Psicoanal�tica de Viena. La amistad que naci� entre ambos llev� al c�lebre psicoanalista a ayudar econ�micamente a Lou en un momento en el que la familia de esta hab�a entrado en bancarrota a ra�z del ascenso de los bolcheviques en Rusia Lou y Friedrich permanecieron 43 a�os juntos, con ella viviendo plenamente su independencia tanto en el plano intelectual como en el de sus aventuras sentimentales. Prueba de ello es la relaci�n pasional que mantuvo con Rainer Maria Rilke, con quien comparti� una �ntima afinidad que, con el tiempo, acabar�a por convertirse en una amistad que durar�a hasta su muerte y dio por fruto un nutrido epistolario y un estudio biogr�fico. Lou muri� en la ciudad alemana de G�ttingen el 5 de febrero de 1937, legando a la posteridad una extensa obra cuya recepci�n cr�tica sin embargo estar�a siempre limitada para esta mujer que, ya a los 19 a�os, hab�a dejado escrito: 'No puedo ni vivir conforme a ejemplos, ni voy a representar jam�s un ejemplo para nadie, pero en cambio voy a darle forma a mi propia vida de acuerdo conmigo misma, eso s� lo voy a hacer, pase lo que pase. |
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