| Sexto Sentido |
| Una investigaci�n consignada a examinar la ceguera temporal que en ocasiones impide a los conductores ver un peligro inminente, ha revelado accidentalmente que algunas personas son capaces de percibir cambios en un entorno segundos antes de que ocurran. Es otro modo de percepci�n visual, paralelo a la visi�n ordinaria, que puede provocar formas de experiencia diferentes a la imagen de la realidad que formamos cotidianamente.
Queda por averiguar qu� hace que unas personas y no otras tengan esta capacidad o hagan uso de ella, si se trata de una variable de la personalidad o de una aptitud, y si hay una parte concreta del cerebro implicada en esta actividad. El �sexto sentido� como se le conoce, tan recurrente en la ciencia ficci�n, es un modo de percepci�n visual, distinta de la vista, capaz de anticipar acontecimientos inminentes y que puede ser desarrollado con un entrenamiento adecuado, seg�n una investigaci�n desarrollada en la Universidad de la Columbia Brit�nica que publica la revista Psychological Science. La investigaci�n fue desarrollada por el profesor de inform�tica y sicolog�a Ronald Rensink, quien persegu�a inicialmente otro resultado, por lo que puede decirse que la detecci�n de este sexto sentido ha sido en cierta forma accidental. Rensink llevaba seis a�os en el Cambridge Basic Research, una alianza de investigaci�n en la que est�n el Instituto Tecnol�gico de Massachussets (MIT), la Universidad de Harvard y la empresa automovil�stica Nissan. El objetivo inicial de este trabajo era buscar una explicaci�n a una descripci�n muy frecuente de los accidentes automovil�sticos: el conductor estaba mirando, pero no vio el coche con el que colision�. Determinar el origen y la posible explicaci�n de esta ceguera temporal y fat�dica era el objeto inicial de la investigaci�n. |
| Giro insospechado
Sin embargo, las cosas tomaron inesperadamente otro rumbo. La investigaci�n consist�a en algo muy simple: pedir a un grupo de cuarenta voluntarios que pulsaran un bot�n cuando apreciaran una peque�a diferencia en una secuencia fotogr�fica. Es decir, a los voluntarios se les mostraba por ejemplo la foto de una calle y a continuaci�n la misma foto con una ligera diferencia. Ellos deb�an avisar de cu�ndo se daban cuenta del cambio. Pero un d�a lleg� la sorpresa: algunos voluntarios preguntaron si deb�an avisar s�lo cuando notaban el cambio en la secuencia fotogr�fica, o bien cuando sent�an que se iba a producir un cambio. Esta posibilidad abierta durante el experimento fue la que cambi� completamente el curso de la investigaci�n. Rensink decidi� entonces reconducir la experiencia y aceptar que los voluntarios avisaran de cambios inminentes en la secuencia fotogr�fica. Descubri� con sorpresa que, aunque la mayor�a de los voluntarios s�lo percibieron el cambio, una tercera parte de los participantes fue capaz de percibir los cambios segundos antes de que se produjeran ante sus ojos. |
| Una visi�n compleja
Hasta ahora se cre�a que cuando la luz impactaba la vista, se formaba la imagen de la realidad en el cerebro y que si un impacto no causaba una imagen, sencillamente no hab�a visi�n. La investigaci�n realizada por Rensink sugiere sin embargo que los procedimientos de la visi�n son algo m�s complejos, ya que lo que se desprende de esta experiencia es que la luz puede penetrar en la vista y desencadenar otros procesos que no deriven necesariamente en la fabricaci�n de una imagen, sino en un sentimiento visceral. Para Rensink, parece claro que hay otro sistema perceptivo, paralelo a la visi�n ordinaria, que puede provocar otras formas de experiencia perceptiva diferentes a la imagen de la realidad que formamos cotidianamente. Es otra forma de visi�n que no tiene nada de m�gico, sino que provoca una percepci�n diferente capaz de ver antes de tiempo lo que en cuesti�n de segundos forma parte de la visi�n cotidiana de la realidad. |
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| Conciencia paralela
Esta comprobaci�n sugiere que la conciencia ordinaria no es absoluta, sino que hay otras formas de conciencia que anteceden ligeramente en el tiempo a las percepciones de la realidad cotidiana y que se perciben de otra forma, instintiva o intuitivamente. Para los autores de esta investigaci�n, esta capacidad puede en principio desarrollarse en las personas y convertirse en una eficaz ayuda para la prevenci�n de los accidentes de tr�fico, una ayuda natural mucho m�s potente que las campa�as tradicionales llamando a la prudencia al volante. Fuente: Tendencias Cient�ficas |
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