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La tecnología para invidentes: ojos artificiales
El
acceso truncado
En
el local de la Asociación Peruana de Ciegos Católicos, Apecc, se
encuentra la única tienda de Lima donde venden herramientas tiflotécnicas,
es decir, instrumentos destinados a permitirles a los ciegos realizar
labores con normalidad. En la reducida tienda sólo encontramos relojes
braille y parlantes; ábacos y cubos para realizar operaciones matemáticas;
y lupas. Esa es toda la tecnología que se puede conseguir en el
Perú.
Tanto
el software como el hardware adaptado para ciegos no se vende en
este país. Si una persona desea comprar una impresora braille tiene
que importarla pagando US$3.695 por el modelo más barato. El programa
Jaws, desarrollado por la asociación norteamericana Freedom Cientific,
cuesta mil dólares y se tiene que mandar traer del extranjero. La
línea Braille, un aparato que traduce al braille todo lo que aparece
en la pantalla, es casi imposible de conseguir por su alto precio,
así como el Optacom, un scanner portátil que es colocado sobre un
texto y lo "lee" en voz alta. Este Optacom cuesta más de US$5 mil.
Pero
no sólo es el precio de estos aparatos lo que los hace casi inaccesibles
para la mayoría de discapacitados visuales. Como explica Jaime Huerta,
gerente de Prolabor, un organismo de Fundades, a pesar de que estos
aparatos son imprescindibles para asegurar el acceso al conocimiento
y a la información a los invidentes, no son considerados como prótesis
por la legislación peruana. Esto implica que para importarlos hay
que pagar el 30% de su alto costo por concepto de Aduana, incluso
si se trata de una donación. Este sobrecosto es el que estaría desalentando
a los importadores a traer estos aparatos al país.
Rafael
Mondaca, director general de la FOAL, insiste en que hay que invertir
en la capacitación de los discapacitados visuales para permitirles
ser miembros productivos de la sociedad y no "parásitos que sienten
que se les tiene que regalar todo". La indepencia es un don valiosísimo
para los discpacitados visuales y las nuevas tecnologías se la pueden
dar, por lo que Mondaca insiste en que hay que realizar cambios
en la legislación para facilitar su acceso a ellas. Y él
sabe de lo que habla porque también es invidente.
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