Lima a ciegas
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Tecnología adaptada
La cabina
Betty, Angie, y Lucio
Discrimación vs. integración
Showroom

El Cyber Café

Un letrero que dice "Cuidado Discapacitados" es lo primero con lo que uno se topa al llegar a la cabina. Después de tocar el timbre 101 de la casa ubicada en la Av. Aviación 3025, escuchamos por el intercomunicador una voz que nos da la bienvenida y la puerta se abre. Al entrar, podemos estar seguro que encontraremos una sonrisa en la cara de Beatriz, de Angie o de Lucio y varios alumnos en la sala de las computadoras.

El proyecto que Beatriz Quispe, Angie Marín y Lucio Suárez presentaron con la ayuda de la ONG Buena Vida (Orbuvid) al concurso de la Feria del Desarrollo, organizado por el Banco Mundial, consistía en una cabina de Internet adaptada para personas con discapacidad visual.

Por ahora, sólo pueden capacitar en tres computadoras que cuentan con los programas Jaws y Home Page Reader, softwares desarrollados para permitir a las personas con discapacidad visual utilizar programas como Word u Office y entrar a Internet. Los dos softwares funcionan "leyendo" la pantalla y repitiendo en "voz alta" las teclas que se van apretando.

Gabriela de Orbuvid, Lucio, Angie y Betty, en la inauguración del Cyber Café

Angela y Beatriz se conocieron en el colegio San Francisco de Asís, pero estudiaban en diferentes grados así que no se hicieron muy amigas. Luego, en un seminario de computación realizado por Orbuvid, se hicieron amigos y empezaron a discutir la posibilidad de crear la cabina. La ONG los apoyó con la elaboración del proyecto y no les pudo ir mejor. De los 950 proyectos que se presentaron a la Feria del Desarrollo, fueron elegidos 20 como los más innovadores.

Por ello, recibieron un monto del Banco Mundial que les permitió comprar tres computadoras, una impresora y adquirir la licencia de los programas. El día de la inauguración, la Fundación Telefónica les donó un scanner para que puedan "leer" libros.

Una vez instalados, descubrieron que la cabina no podía funcionar como cualquier otra porque no habían muchas personas con discapacidad visual que sabían utilizar la computadora. Entonces, la cabina se convirtió en una academia de computación e Internet. El mes pasado se graduó su primera "promoción" de capacitados en Windows y Office.

Los tres se encargan de capacitar y lo hacen muy bien. Angie, quien trata con una gran ternura y paciencia a sus alumnos, explica que para ella enseñar es aprender también, es un intercambio que la enriquece más a ella que a sus alumnos.

Gino, uno de sus alumnos, nos dice que las clases le han servido para acceder a la gran cantidad de información que hay en Internet y para comunicarse con personas de lugares distantes. Y por supuesto, él no es el único.

Este 5 de Diciembre, Beatriz, Angie y Gina Bardelli, directora de Orbuvid, han viajado a Wahington para presentar su proyecto en la Feria del Desarrollo de este año. Tienen la esperanza de conseguir más apoyo de otras organizaciones para inaugurar Cyber Cafés en otros lugares de Lima y crear una red de cabinas para invidentes. Les deseamos suerte.

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