Este cirio arde  en memoria de

Juan Calderón Fabres

(24 de Febrero de 1945  -

21 de Septiembre de 1997)

Conóceme,… Yo soy Brus Leguás Contreras


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Cantor Popular Picaresco

 

 


 
 

 

 

Sí. Mi nombre es “Brus”. No es un nombre muy común. De hecho, no sé de nadie más que en Chile se llame "Brus". La historia de por qué me llamo Brus y no de una manera más “civilizada”, es bastante fácil. Se trata de un error y de una confusión. Originalmente, yo me llamaría “Gastón”. Pero, después, resultó que mi madre, en recuerdo de alguien que se llamó Bruce Denton quiso que me llamara Bruce. Y, cuando me inscribieron en el Registro Civil, el escribiente y mi padre se confundieron y simplemente se anotó tal como suena en español: “Brus”... de ahí que me llamo “Brus” y no “Gastón”... ¿qué te parece?

Pero cuando alguien trata de saber el por qué de mi nombre, yo doy una explicación fácilmente asimilable. Digo que en realidad es una sigla, y que mis padres quisieron que me llamara “Bernardo Raúl Ulises Salvador”, pero que como tamaño nombre no cabía en el espacio correspondiente en la Partida de Nacimiento, tuvieron que tomar la inicial de cada nombre,… Y de ahí salió BRUS,… claro, todos creen que así fue…

El objetivo de estas líneas es, más que nada, informativo, para proporcionar una idea básica acerca de mí mismo. A través del tiempo, uno puede darse cuenta del hecho de que la mayoría de las personas no están lo suficientemente interesadas en los demás como personas, sino en lo que pueden obtener de los demás. Debido a ello es que muy pocos se toman siquiera la molestia de conocer a sus prójimos, ni tampoco en perseverar, confiar y llegar a cimentar una verdadera y mutuamente benéfica amistad. De cada diez personas con las cuales uno se contacte, quizás apenas una llegue a ser de real y verdadero valor. Y como tal posibilidad existe, estoy a la espera de ese amigo verdadero, sincero, leal y confiable que puede estar por allí, en cualesquier lugar. Mantengo viva la esperanza de encontrar a esa persona especial cuya amistad vale más que el poder y la riqueza y que hace que la vida merezca vivirse.

Nací el 22 de Noviembre de 1954 en Viña del Mar, la Ciudad Jardín de Chile, la primera, principal y más importante ciudad-balneario de Chile, la verdadera Capital del Turismo nacional. No obstante, he vivido la mayor parte de mi vida en Quilpué, la Ciudad del Sol, a escasos 12 kms. al este de Viña del Mar. En 1986 emigré a Santiago por razones de trabajo. Desde el 5 de Enero de 1987 trabajé en una fábrica de tejidos, llamada Susana Najum y Cía. Ltda., principalmente desempeñándome en labores administrativas. Un trabajo interesante que cada día me deparaba nuevas e interesantes sorpresas y experiencias. Y no había tiempo para aburrirse. Y, no obstante, al final de la jornada diaria, hallaba el tiempo necesario para leer, escribir, escuchar música, contestar correspondencia, o conversar con mi pareja de tantos años...

Aún hoy, el día que no leo o escribo algo lo considero un día perdido, y siento como que el cerebro se me oxida. No soy un tonto grave, ni quiero dar la impresión que soy un intelectual. No. Nada de eso. En absoluto. Me considero un autodidacta en aquello que me interesa aprender y desarrollar: Historia, Geografía, Cartografía, Genealogía, Sagradas Escrituras, y cosas afines. De un tiempo a esta parte, he añadido a mis intereses a una antigua enemiga y odiada mía: la computación... Tengo algunos buenos libros y un archivo que se va engrosando y aumentando en cuanto puedo, principalmente con material fotocopiado. Actualmente trabajo en el digitalizado de todo este material que he reunido.

La Naturaleza encierra para mí tanto maravillas como un oculto significado que me desvivo por ir desentrañando y tratando de entender. La majestuosidad de las montañas, en especial de nuestros Andes, que me hacen sentir pequeño ante la grandeza de la Creación ; la furia desatada de un mar bravío en pleno temporal, cuya fuerza parece incontestable por medios artificiales ; la avasalladora fuerza y energía que se liberan en un terremoto, que nos demuestra lo impotentes que somos ante las fuerzas naturales desatadas aún por un breve tiempo; la maravillosa grandeza, abismante, del cielo nocturno estrellado, sereno y mudo testimonio de una Inteligencia que no entendemos del todo, pero que resulta indesmentible; la indomeñable certeza que encierra la lluvia, a veces trágico torbellino o aluvión que arrasa todo a su paso de agua y viento ... y qué decir de la simple flor, de la luz solar que a diario nos ilumina, de las manitos de un niñito, del trinar de las aves, de un perrillo que mueve la cola agradecido, ... de un volantín en medio del cielo, ... o de un trueno que estalla en el silencio de la noche.

Me sobrecojo de humildad muchas veces ante la versátil maravilla que es la Naturaleza por sí misma. Y me niego a creer que todo ello pueda ser apenas un mero accidente en progresión, un fruto del acaso estéril y esterilizante. En cada cosa veo la Mano invisible que da evidencia de una Inteligencia Superior, un Ser, en el más pleno sentido que podamos darle a esas palabras. Y, más todavía, sé exactamente Quién es.

Dicen algunos que soy tan venenoso como el signo zodiacal al que pertenezco. Otros dicen que soy atípico. Según yo, simplemente soy yo mismo. No creo en que “el destino esté escrito en las estrellas”, ni en nada por el estilo. Creo que cada uno se forma su propio “destino” por medio de sus acciones, de las circunstancias concomitantes, y de una serie de “casualidades” que se van presentando a medida que uno se enfrenta a situaciones y toma decisiones. Pero, ¿que está escrito en las estrellas? ¿Con qué ropa? Por lo demás, como toda persona razonante lo sabe muy bien, ni las estrellas se encuentran todas en las posiciones relativas en las que las vemos desde la Tierra, ni en la realidad efectiva y verdadera forman las “constelaciones” que parecen formar. Por otra parte, resulta que ha habido tales cambios en el Zodíaco desde que los antiguos babilónicos lo formularon, que a estas alturas de la historia, todos los signos están desplazados en un lugar. Entonces, obviamente, no hay mucho de donde asirse para afirmar que el destino está escrito en los astros, ¿cierto?

Juan, mi pareja por diez años, murió trágicamente el 21 de Septiembre de 1997, a las 12:05 del mediodía, víctima de un infarto cardíaco fulminante. Desde ese día caminé solo por la vida, en procura de un alero donde allegarme, tratando de salir adelante y a veces sin fuerzas ni deseos para atar ni desatar. Y sin embargo, agradecido de haber vivido esa experiencia inolvidable de amor meramente por amor al amor, canto, canto de felicidad y de orgullo por lo vivido...

Hoy, habiendo huido de Santiago y de todos los recuerdos que allí tengo, me he  establecido de nuevo en el terruño. Sin embargo, aquí hay tantos recuerdos como allá. No puedo huir. No puedo olvidar nada. Todo es un presente muy actual... El pasado 13 de Mayo de 1998 inicié el retorno a Santiago. Arrendé una casa en pleno centro de la capital de Chile, y empecé a instalarme. Viejos recuerdos, nuevos amigos, esquinas que hablan de cosas que pasaron y que, sin embargo, son pasado, presente y quizás si hasta futuro... Y finalmente terminé por regresar a Quilpué. Aunque todavía pienso en volver a emigrar a Santiago.

Sin embargo, la vida tiene sus vericuetos y sus sorpresas a diario. A veces no nos damos cuenta de lo que ocurre a nuestro alrededor. Otras veces podemos disfrutar de todo cuanto nos sucede. No siempre se puede tener todo en la vida. Lo importante es amar. Yo, sustrayéndome a la regla general, digo que así como lo he tenido todo en la vida y lo he perdido, estoy en un hermoso proceso en que todo parece sonreír, en que la vida nuevamente me regala con la promesa del amor, ese amor que vale más que todo los tesoros del mundo. Por el amor al amor... ¡Bendita locura, el amor! ¡Viva el amor y su eterna locura!

Pero, no obstante cuanto se pueda pensar, el amor de mi vida, el único e inolvidable amor que he conocido es Juan ... ¡ésa es la única y tangible realidad! ... Todo lo demás es añadidura, añadidura a lo que Dios me ha dado en la vida, y por lo que no me canso de agradecerle. Por eso es que este sitio en la web es más que nada un Tributo al Amor, un Tributo a Juan ... Obviamente, el mañana no lo conozco, no sé que sorpresas me ha de deparar; no sé si lo que ahora tengo por cierto mañana será apenas un simple recuerdo o si se afianzará y cimentará aún más firmemente mi certeza de hoy. Espero confiado en que el mañana será igualmente grandioso y maravilloso, porque espero en el Amor, y porque el Amor nunca falla; el Amor nunca deja de ser tal.

Y en este caminar por la vida, nuevamente Dios, quien es Amor por sobre todas las cosas, ha vuelto a regalarme con el amor verdadero. Y como el verdadero amor que es, de nuevo, no es torbellino desatado de pasión, sino un suave murmullo que se ha anidado también en mi corazón, donde, no obstante, guardo en un rinconcillo, un lugar especial para ese primer amor de mi vida, a quien no puedo olvidar ni nunca olvidaré, porque es la raíz y origen de lo que estoy viviendo hoy.

(Si continuas navegando por esta Página, entenderás todo con claridad…)

Bueno, a grandes rasgos, ése soy yo. Tal vez te haya abrumado un tanto, con tanto detalle prosaico y quizás si hasta fuera de lugar. Pero ello vale para que me conozcas, de la forma más honesta y sincera en que puedo hablar de mí mismo.

Ojalá que estas líneas te hayan motivado lo suficiente como para que podamos ser amigos. En tanto, te deseo que disfrutes de paz, felicidad, éxito, amor, dicha y prosperidad en todo cuanto emprendas.

Recibe un fuerte abrazo, pleno de cordialidad y fraternidad de este, que se placería en ser tu amigo...

 

Brus

 


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