"LOS SALMOS"
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(1) = Del maestro
de coro. Según la... de Gat. De Asaf. =
1 (2) ¡Gritad de
gozo a Dios, nuestra fuerza, aclamad al Dios de Jacob!
2 (3) ¡Entonad la
salmodia, tocad el tamboril, la melodiosa cítara y el arpa;
3 (4) tocad la
trompeta al nuevo mes, a la luna llena, el día de nuestra fiesta!
4 (5) Porque es
una ley para Israel, una norma del Dios de Jacob;
5 (6) un dictamen
que él impuso en José, cuando salió contra el país de Egipto. Una lengua
desconocida se oye:
6 (7) «Yo liberé
sus hombros de la carga, sus manos la espuerta abandonaron;
7 (8) en la
aflicción gritaste y te salvé. «Te respondí en el secreto del trueno, te
probé junto a las aguas de Meribá. = Pausa. =
8 (9) Escucha,
pueblo mío, yo te conjuro, ¡ah Israel, si quisieras escucharme!
9 (10) «No haya
en ti dios extranjero, no te postres ante dios extraño;
10 (11) yo,
Yahveh, soy tu Dios, que te hice subir del país de Egipto; abre toda tu
boca, y yo la llenaré.
11 (12) «Pero mi
pueblo no escuchó mi voz, Israel no me quiso obedecer;
12 (13) yo les
abandoné a la dureza de su corazón, para que caminaran según sus designios.
13 (14) «¡Ah!, si
mi pueblo me escuchara, si Israel mis caminos siguiera,
14 (15) al punto
yo abatiría a sus enemigos, contra sus adversarios mi mano volvería.
15 (16) «Los que
odian a Yahveh le adularían, y su tiempo estaría para siempre fijado;
16 (17) y a él lo
sustentaría con la flor del trigo, lo saciaría con la miel de la peña.»
(1) = Salmo. De
Asaf. =
1 Dios se levanta
en la asamblea divina, en medio de los dioses juzga:
2 «¿Hasta cuándo
juzgaréis inicuamente, y haréis acepción de los impíos?
3 Juzgad en favor
del débil y del huérfano, al humilde, al indigente haced justicia;
4 al débil y al
pobre liberad, de la mano de los impíos arrancadle!» = Pausa. =
5 No saben ni
comprenden; caminan en tinieblas, todos los cimientos de la tierra vacilan.
6 Yo había dicho:
«¡Vosotros, dioses sois, todos vosotros, hijos del Altísimo!»
7 Mas ahora, como
el hombre moriréis, como uno solo caeréis, príncipes.
8 ¡Alzate, oh
Dios, juzga a la tierra, pues tú eres el señor de todas las naciones!
(1) = Cántico.
Salmo. De Asaf. =
1 (2) ¡Oh Dios,
no te estés mudo, cese ya tu silencio y tu reposo, oh Dios!
2 (3) Mira cómo
tus enemigos braman, los que te odian levantan la cabeza.
3 (4) Contra tu
pueblo maquinan intriga, conspiran contra tus protegidos;
4 (5) dicen:
«Venid, borrémoslos de las naciones, no se recuerde más el nombre de
Israel!»
5 (6) Así
conspiran de corazón a una, pactan una alianza contra ti:
6 (7) las tiendas
de Edom, los ismaelitas, Moab y los hagreos,
7 (8) Guebal,
Ammón, Amalec, Filistea con los habitantes de Tiro;
8 (9) también
Assur se ha juntado a ellos y se hace el brazo de los hijos de Lot.
9 (10) Trátalos
como a Madián y como a Sísara, = Pausa. = como a Yabín en el torrente de
Quisón,
10 (11) que
fueron exterminados en Endor, quedaron hechos estiércol de la tierra.
11 (12) Trata a
sus caudillos como a Oreb y Zeeb, a todos sus príncipes como a Zébaj y a
Salmunná,
12 (13) que
habían dicho: «¡Para nosotros conquistemos los dominios de Dios!»
13 (14) Dios mío,
ponlos como hoja en remolino, como paja ante el viento.
14 (15) Como el
fuego abrasa una selva, como la llama devora las montañas,
15 (16) así
persíguelos con tu tormenta, con tu huracán llénalos de terror.
16 (17) Cubre sus
rostros de ignominia, para que busquen tu nombre, Yahveh.
17 (18) ¡Sean
avergonzados y aterrados para siempre, queden confusos y perezcan,
18 (19) para que
sepan que sólo tú tienes el nombre de Yahveh, Altísimo sobre toda la tierra!
(1) = Del maestro
de coro. Según la... de Gat. De los hijos de Coré. Salmo. =
1 (2) ¡Qué
amables tus moradas, oh Yahveh Sebaot!
2 (3) Anhela mi
alma y languidece tras de los atrios de Yahveh, mi corazón y mi carne gritan
de alegría hacia el Dios vivo.
3 (4) Hasta el
pajarillo ha encontrado una casa, y para sí la golondrina un nido donde
poner a sus polluelos: ¡Tus altares, oh Yahveh Sebaot, rey mío y Dios mío! =
Pausa. =
4 (5) Dichosos
los que moran en tu casa, te alaban por siempre.
5 (6) Dichosos
los hombres cuya fuerza está en ti, y las subidas en su corazón.
6 (7) Al pasar
por el valle del Bálsamo, lo hacen un hontanar, y la lluvia primera lo cubre
de bendiciones.
7 (8) De altura
en altura marchan, y Dios se les muestra en Sión.
8 (9) ¡Yahveh
Dios Sebaot, escucha mi plegaria, tiende tu oído, oh Dios de Jacob!
9 (10) Oh Dios,
escudo nuestro, mira, pon tus ojos en el rostro de tu ungido. = Pausa. =
10 (11) Vale más
un día en tus atrios que mil en mis mansiones, estar en el umbral de la Casa
de mi Dios que habitar en las tiendas de impiedad.
11 (12) Porque
Yahveh Dios es almena y escudo, él da gracia y gloria; Yahveh no niega la
ventura a los que caminan en la perfección.
12 (13) ¡Oh
Yahveh Sebaot, dichoso el hombre que confía en ti!
(1) = Del maestro
de coro. De los hijos de Coré. Salmo. =
1 (2) Propicio
has sido, Yahveh, con tu tierra, has hecho volver a los cautivos de Jacob;
2 (3) has quitado
la culpa de tu pueblo, has cubierto todos sus pecados, = Pausa. =
3 (4) has
retirado todo tu furor, has desistido del ardor de tu cólera.
4 (5) ¡Haznos
volver, Dios de nuestra salvación, cesa en tu irritación contra nosotros!
5 (6) ¿Vas a
estar siempre airado con nosotros? ¿Prolongarás tu cólera de edad en edad?
6 (7) ¿No
volverás a darnos vida para que tu pueblo en ti se regocije?
7 (8) ¡Muéstranos
tu amor, Yahveh, y danos tu salvación!
8 (9) Voy a
escuchar de qué habla Dios. Sí, Yahveh habla de paz para su pueblo y para
sus amigos, con tal que a su torpeza no retornen.
9 (10) Ya está
cerca su salvación para quienes le temen, y la Gloria morará en nuestra
tierra.
10 (11) Amor y
Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se abrazan;
11 (12) la Verdad
brotará de la tierra, y de los cielos se asomará la Justicia.
12 (13) El mismo
Yahveh dará la dicha, y nuestra tierra su cosecha dará;
13 (14) La
Justicia marchará delante de él, y con sus pasos trazará un camino.
(1) = Oración. De
David. =
1 Tiende tu oído,
Yahveh, respóndeme, que soy desventurado y pobre,
2 guarda mi alma,
porque yo te amo, salva a tu siervo que confía en ti. Tú eres mi Dios,
3 tenme piedad,
Señor, pues a ti clamo todo el día;
4 recrea el alma
de tu siervo, cuando hacia ti, Señor, levanto mi alma.
5 Pues tú eres,
Señor, bueno, indulgente, rico en amor para todos los que te invocan;
6 Yahveh, presta
oído a mi plegaria, atiende a la voz de mis súplicas.
7 En el día de mi
angustia yo te invoco, pues tú me has de responder;
8 entre los
dioses, ninguno como tú, Señor, ni obras como las tuyas.
9 Vendrán todas
las naciones a postrarse ante ti, y a dar, Señor, gloria a tu nombre;
10 pues tú eres
grande y obras maravillas, tú, Dios, y sólo tú.
11 Enséñame tus
caminos Yahveh, para que yo camine en tu verdad, concentra mi corazón en el
temor de tu nombre.
12 Gracias te doy
de todo corazón, Señor Dios mío, daré gloria a tu nombre por siempre,
13 pues grande es
tu amor para conmigo, tú has librado mi alma del fondo del seol.
14 Oh Dios, los
orgullosos se han alzado contra mí, una turba de violentos anda buscando mi
alma, y no te tienen a ti delante de sus ojos.
15 Mas tú, Señor,
Dios clemente y compasivo, tardo a la cólera, lleno de amor y de verdad,
16 ¡vuélvete a
mí, tenme compasión! Da tu fuerza a tu siervo, salva al hijo de tu sierva.
17 Haz conmigo un
signo de bondad: Que los que me odian vean, avergonzados, que tú, Yahveh, me
ayudas y consuelas.
(1) = De los
hijos de Coré. Salmo. Cántico. =
1 Su fundación
sobre los santos montes
2 ama Yahveh: las
puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob.
3 Glorias se
dicen de ti, ciudad de Dios: = Pausa. =
4 «Yo cuento a
Ráhab y Babel entre los que me conocen. Tiro, Filistea y Etiopía, fulano
nació allí.»
5 Pero de Sión se
ha de decir: «Todos han nacido en ella», y quien la funda es el propio
Altísimo.
6 Yahveh a los
pueblos inscribe en el registro: «Fulano nació allí», = Pausa. =
7 y los
príncipes, lo mismo que los hijos, todos ponen su mansión en ti.
(1) = Cántico.
Salmo. De los hijos de Coré. Del maestro de coro. Para la enfermedad. Para
la aflicción. Poema. De Hemán el indígena. =
1 (2) Yahveh,
Dios de mi salvación, ante ti estoy clamando día y noche;
2 (3) llegue
hasta ti mi súplica, presta oído a mi clamor.
3 (4) Porque mi
alma de males está ahíta, y mi vida está al borde del seol;
4 (5) contado
entre los que bajan a la fosa, soy como un hombre acabado:
5 (6) relegado
entre los muertos, como los cadáveres que yacen en la tumba, aquellos de los
que no te acuerdas más, que están arrancados de tu mano.
6 (7) Me has
echado en lo profundo de la fosa, en las tinieblas, en los abismos;
7 (8) sobre mí
pesa tu furor, con todas tus olas me hundes. = Pausa. =
8 (9) Has alejado
de mí a mis conocidos, me has hecho para ellos un horror, cerrado estoy y
sin salida,
9 (10) mi ojo se
consume por la pena. Yo te llamo, Yahveh, todo el día, tiendo mis manos
hacia ti. = Pausa. =
10 (11) ¿Acaso
para los muertos haces maravillas, o las sombras se alzan a alabarte?
11 (12) ¿Se habla
en la tumba de tu amor, de tu lealtad en el lugar de perdición?
12 (13) ¿Se
conocen en las tinieblas tus maravillas, o tu justicia en la tierra del
olvido ?»
13 (14) Mas yo
grito hacia ti, Yahveh, de madrugada va a tu encuentro mi oración;
14 (15) ¿por qué,
Yahveh, mi alma rechazas, lejos de mí tu rostro ocultas?
15 (16)
Desdichado y agónico estoy desde mi infancia, he soportado tus terrores, y
ya no puedo más;
16 (17) han
pasado tus iras sobre mí, tus espantos me han aniquilado.
17 (18) Me
envuelven como el agua todo el día, se aprietan contra mí todos a una.
18 (19) Has
alejado de mí compañeros y amigos, son mi compañía las tinieblas.
(1) = Poema. De
Etán el indígena. =
1 (2) El amor de
Yahveh por siempre cantaré, de edad en edad anunciará mí boca tu lealtad.
2 (3) Pues tú
dijiste: «Cimentado está el amor por siempre, asentada en los cielos mi
lealtad.
3 (4) «Una
alianza pacté con mi elegido, un juramento hice a mi siervo David:
4 (5) Para
siempre jamás he fundado tu estirpe, de edad en edad he erigido tu trono.» =
Pausa. =
5 (6) Los cielos
celebran, Yahveh, tus maravillas, y tu lealtad en la asamblea de los santos.
6 (7) Porque
¿quién en las nubes es comparable a Yahveh, quién a Yahveh se iguala entre
los hijos de los dioses?
7 (8) Dios
temible en el consejo de los santos, grande y terrible para toda su corte.
8 (9) Yahveh,
Dios Sebaot, ¿quién como tú?, poderoso eres, Yahveh, tu lealtad te circunda.
9 (10) Tú domeñas
el orgullo del mar, cuando sus olas se encrespan las reprimes;
10 (11) tú
machacaste a Ráhab lo mismo que a un cadáver, a tus enemigos dispersaste con
tu potente brazo.
11 (12) Tuyo es
el cielo, tuya también la tierra, el orbe y cuanto encierra tú fundaste;
12 (13) tú
creaste el norte y el mediodía, el Tabor y el Hermón exultan en tu nombre.
13 (14) Tuyo es
el brazo y su bravura, poderosa tu mano, sublime tu derecha;
14 (15) Justicia
y Derecho, la base de tu trono, Amor y Verdad ante tu rostro marchan.
15 (16) Dichoso
el pueblo que la aclamación conoce, a la luz de tu rostro caminan, oh
Yahveh;
16 (17) en tu
nombre se alegran todo el día, en tu justicia se entusiasman.
17 (18) Pues tú
eres el esplendor de su potencia, por tu favor exaltas nuestra frente;
18 (19) sí, de
Yahveh nuestro escudo; del Santo de Israel es nuestro rey.
19 (20) Antaño
hablaste tú en visión a tus amigos, y dijiste: «He prestado mi asistencia a
un bravo, he exaltado a un elegido de mi pueblo.
20 (21) «He
encontrado a David mi servidor, con mi óleo santo le he ungido;
21 (22) mi mano
será firme para él, y mi brazo le hará fuerte.
22 (23) «No le ha
de sorprender el enemigo, el hijo de iniquidad no le oprimirá;
23 (24) yo
aplastaré a sus adversarios ante él, heriré a los que le odian.
24 (25) «Mi
lealtad y mi amor irán con él, por mi nombre se exaltará su frente;
25 (26) pondré su
mano sobre el mar, sobre los ríos su derecha.
26 (27) «El me
invocará: ¡Tú, mi Padre, mi Dios y roca de mi salvación!
27 (28) Y yo haré
de él el primogénito, el Altísimo entre los reyes de la tierra.
28 (29) «Le
guardaré mi amor por siempre, y mi alianza será leal con él;
29 (30)
estableceré su estirpe para siempre, y su trono como los días de los cielos.
30 (31) «Si sus
hijos abandonan mi ley, y no siguen mis juicios,
31 (32) si
profanan mis preceptos, y mis mandamientos no observan,
32 (33)
«castigaré su rebelión con vara, y su culpa con azote,
33 (34) mas no
retiraré de él mi amor, en mi lealtad no fallaré.
34 (35) «No
violaré mi alianza, no cambiaré lo que sale de mis labios;
35 (36) una vez
he jurado por mi santidad: ¡a David no he de mentir!
36 (37) «Su
estirpe durará por siempre, y su trono como el sol ante mí,
37 (38) por
siempre se mantendrá como la luna, testigo fiel en el cielo.» = Pausa. =
38 (39) Pero tú
has rechazado y despreciado, contra tu ungido te has enfurecido;
39 (40) has
desechado la alianza con tu siervo, has profanado por tierra su diadema.
40 (41) Has hecho
brecha en todos sus vallados, sus plazas fuertes en ruina has convertido;
41 (42) le han
saqueado todos los transeúntes, se ha hecho el baldón de sus vecinos.
42 (43) A sus
adversarios la diestra has exaltado, a todos sus enemigos has llenado de
gozo;
43 (44) has
embotado el filo de su espada, y no le has sostenido en el combate.
44 (45) Le has
quitado su cetro de esplendor, y su trono por tierra has derribado;
45 (46) has
abreviado los días de su juventud, le has cubierto de ignominia. = Pausa. =
46 (47) ¿Hasta
cuándo te esconderás, Yahveh? ¿arderá tu furor por siempre como fuego?
47 (48) Recuerda,
Señor, qué es la existencia, para qué poco creaste a los hijos de Adán.
48 (49) ¿Qué
hombre podrá vivir sin ver la muerte, quién librará su alma de la garra del
seol? = Pausa. =
49 (50) ¿Dónde
están tus primeros amores, Señor, que juraste a David por tu lealtad?
50 (51)
Acuérdate, Señor, del ultraje de tus siervos: cómo recibo en mi seno todos
los dardos de los pueblos;
51 (52) así
ultrajan tus enemigos, Yahveh, así ultrajan las huellas de tu ungido.
52 (53) ¡Bendito
sea Yahveh por siempre! ¡Amén! ¡Amén!
(1) = Oración. De
Moisés, hombre de Dios. =
1 Señor, tú has
sido para nosotros un refugio de edad en edad.
2 Antes que los
montes fuesen engendrados, antes que naciesen tierra y orbe, desde siempre
hasta siempre tú eres Dios.
3 Tú al polvo
reduces a los hombres, diciendo: «¡Tornad, hijos de Adán!»
4 Porque mil años
a tus ojos son como el ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche.
5 Tú los sumerges
en un sueño, a la mañana serán como hierba que brota;
6 por la mañana
brota y florece, por la tarde se amustia y se seca.
7 Pues por tu
cólera somos consumidos, por tu furor anonadados.
8 Has puesto
nuestras culpas ante ti, a la luz de tu faz nuestras faltas secretas.
9 Bajo tu enojo
declinan todos nuestros días, como un suspiro consumimos nuestros años.
10 Los años de
nuestra vida son unos setenta, u ochenta, si hay vigor; mas son la mayor
parte trabajo y vanidad, pues pasan presto y nosotros nos volamos.
11 ¿Quién conoce
la fuerza de tu cólera, y, temiéndote, tu indignación?
12 ¡Enséñanos a
contar nuestros días, para que entre la sabiduría en nuestro corazón!
13 ¡Vuelve,
Yahveh! ¿Hasta cuándo? Ten piedad de tus siervos.
14 Sácianos de tu
amor a la mañana, que exultemos y cantemos toda nuestra vida.
15 Devuélvenos en
gozo los días que nos humillaste, los años en que desdicha conocimos.
16 ¡Que se vea tu
obra con tus siervos, y tu esplendor sobre sus hijos!
17 ¡La dulzura
del Señor sea con nosotros! ¡Confirma tú la acción de nuestras manos!
1 El que mora en
el secreto de Elyón pasa la noche a la sombra de Sadday,
2 diciendo a
Yahveh: «¡Mi refugio y fortaleza, mi Dios, en quien confío!»
3 Que él te libra
de la red del cazador, de la peste funesta;
4 con sus plumas
te cubre, y bajo sus alas tienes un refugio: escudo y armadura es su verdad.
5 No temerás el
terror de la noche, ni la saeta que de día vuela,
6 ni la peste que
avanza en las tinieblas, ni el azote que devasta a mediodía.
7 Aunque a tu
lado caigan mil y diez mil a tu diestra, a ti no ha de alcanzarte.
8 Basta con que
mires con tus ojos, verás el galardón de los impíos,
9 tú que dices:
«¡Mi refugio es Yahveh!», y tomas a Elyón por defensa.
10 No ha de
alcanzarte el mal, ni la plaga se acercará a tu tienda;
11 que él dará
orden sobre ti a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos.
12 Te llevarán
ellos en sus manos, para que en piedra no tropiece tu pie;
13 pisarás sobre
el león y la víbora, hollarás al leoncillo y al dragón.
14 Pues él se
abraza a mí, yo he de librarle; le exaltaré, pues conoce mi nombre.
15 Me llamará y
le responderé; estaré a su lado en la desgracia, le libraré y le
glorificaré.
16 Hartura le
daré de largos días, y haré que vea mi salvación.
(1) = Salmo.
Cántico. Para el día de sábado. =
1 (2) Bueno es
dar gracias a Yahveh, y salmodiar a tu nombre, Altísimo,
2 (3) publicar tu
amor por la mañana, y tu lealtad por las noches,
3 (4) al son del
arpa de diez cuerdas y la lira, con un susurro de cítara.
4 (5) Pues con
tus hechos, Yahveh, me regocijas, ante las obras de tus manos grito:
5 (6) «¡Qué
grandes son tus obras, Yahveh, qué hondos tus pensamientos!»
6 (7) El hombre
estúpido no entiende, el insensato no comprende estas cosas.
7 (8) Si brotan
como hierba los impíos, si florecen todos los agentes de mal, es para ser
destruidos por siempre;
8 (9) mas tú,
Yahveh, eres excelso por los siglos.
9 (10) Mira cómo
tus enemigos perecen, se dispersan todos los agentes de mal.
10 (11) Pero tú
alzas mi frente como la del búfalo, derramas sobre mí aceite nuevo;
11 (12) mi ojo
desafía a los que me acechaban, mi oído escucha a los malvados.
12 (13) Florece
el justo como la palmera, crece como un cedro del Líbano.
13 (14) Plantados
en la Casa de Yahveh, dan flores en los atrios del Dios nuestro.
14 (15) Todavía
en la vejez producen fruto, se mantienen frescos y lozanos,
15 (16) para
anunciar lo recto que es Yahveh: mi Roca, no hay falsedad en él.
1 Reina Yahveh,
de majestad vestido, Yahveh vestido, ceñido de poder, y el orbe está seguro,
no vacila.
2 Desde el
principio tu trono esta fijado, desde siempre existes tú.
3 Levantan los
ríos, Yahveh, levantan los ríos su voz, los ríos levantan su bramido;
4 más que la voz
de muchas aguas más imponente que las ondas del mar, es imponente Yahveh en
las alturas.
5 Son veraces del
todo tus dictámenes; la santidad es el ornato de tu Casa, oh Yahveh, por el
curso de los días.
1 ¡Dios de las
venganzas, Yahveh, Dios de las venganzas, aparece!
2 ¡Levántate,
juez de la tierra, da su merecido a los soberbios!
3 ¿Hasta cuándo
los impíos, Yahveh, hasta cuándo triunfarán los impíos?
4 Cacarean, dicen
insolencias, se pavonean todos los agentes de mal.
5 A tu pueblo,
Yahveh, aplastan, a tu heredad humillan.
6 Matan al
forastero y a la viuda, asesinan al huérfano.
7 Y dicen: «No lo
ve Yahveh, el Dios de Jacob no se da cuenta.»
8 ¡Comprended,
estúpidos del pueblo!, insensatos, ¿cuándo vais a ser cuerdos?
9 El que plantó
la oreja, ¿no va a oír? El que formó los ojos, ¿no ha de ver?
10 El que corrige
a las naciones, ¿no ha de castigar? El que el saber al hombre enseña,
11 Yahveh, conoce
los pensamientos del hombre, que no son más que un soplo.
12 Dichoso el
hombre a quien corriges tú, Yahveh, a quien instruyes por tu ley,
13 para darle
descanso en los días de desgracia, mientras se cava para el impío la fosa.
14 Pues Yahveh no
dejará a su pueblo, no abandonará a su heredad;
15 sino que el
juicio volverá a la justicia, y en pos de ella todos los de recto corazón.
16 ¿Quién se
alzará por mí contra los malvados? ¿quién estará por mí contra los agentes
de mal?
17 Si Yahveh no
viniese en mi ayuda, bien presto mi alma moraría en el silencio.
18 Cuando digo:
«Vacila mi pie», tu amor, Yahveh, me sostiene;
19 en el colmo de
mis cuitas interiores, tus consuelos recrean mi alma.
20 ¿Eres aliado
tú de un tribunal de perdición, que erige en ley la tiranía?
21 Se atropella
la vida del justo, la sangre inocente se condena.
22 Mas Yahveh es
para mí una ciudadela, mi Dios la roca de mi amparo;
23 él hará recaer
sobre ellos su maldad, los aniquilará por su malicia, Yahveh, nuestro Dios,
los aniquilará.
1 Venid, cantemos
gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación;
2 con acciones de
gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos.
3 Porque es
Yahveh un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses;
4 en sus manos
están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes;
5 suyo el mar,
pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron.
6 Entrad,
adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahveh que nos ha hecho!
7 Porque él es
nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su mano. ¡Oh,
si escucharais hoy su voz!:
8 «No endurezcáis
vuestro corazón como en Meribá, como el día de Massá en el desierto,
9 donde me
pusieron a prueba vuestros padres, me tentaron aunque habían visto mi obra.
10 «Cuarenta años
me asqueó aquella generación, y dije: Pueblo son de corazón torcido, que mis
caminos no conocen.
11 Y por eso en
mi cólera juré: ¡No han de entrar en mi reposo!»
1 ¡Cantad a
Yahveh un canto nuevo, cantad a Yahveh, toda la tierra,
2 cantad a
Yahveh, su nombre bendecid! Anunciad su salvación día tras día,
3 contad su
gloria a las naciones, a todos los pueblos sus maravillas.
4 Que grande es
Yahveh, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.
5 Pues nada son
todos los dioses de los pueblos. Mas Yahveh los cielos hizo;
6 gloria y
majestad están ante él, poder y fulgor en su santuario.
7 Rendid a
Yahveh, familias de los pueblos, rendid a Yahveh gloria y poder,
8 rendid a Yahveh
la gloria de su nombre. Traed ofrendas y en sus atrios entrad,
9 postraos ante
Yahveh en esplendor sagrado, ¡tiemble ante su faz la tierra entera!
10 Decid entre
las gentes: «¡Yahveh es rey!» El orbe está seguro, no vacila; él gobierna a
los pueblos rectamente.
11 ¡Alégrense los
cielos, regocíjese la tierra, retumbe el mar y cuanto encierra;
12 exulte el
campo y cuanto en él existe, griten de júbilo todos los árboles del bosque,
13 ante la faz de
Yahveh, pues viene él, viene, sí, a juzgar la tierra! El juzgará al orbe con
justicia, a los pueblos con su lealtad.
1 ¡Reina Yahveh!
¡La tierra exulte, alégrense las islas numerosas!
2 Nube y Bruma
densa en torno a él, Justicia y Derecho, la base de su trono.
3 Delante de él
avanza fuego y a sus adversarios en derredor abrasa;
4 iluminan el
orbe sus relámpagos, lo ve la tierra y se estremece.
5 Los montes como
cera se derriten ante el Dueño de la tierra toda;
6 los cielos
anuncian su justicia, y todos los pueblos ven su gloria.
7 ¡Se avergüenzan
los que sirven a los ídolos, los que se glorían de vanidades; se postran
ante él todos los dioses!
8 Sión lo oye y
se alboroza, exultan las hijas de Judá a causa de tus juicios, Yahveh.
9 Porque tú eres
Yahveh, el Altísimo sobre toda la tierra, muy por encima de los dioses
todos.
10 Yahveh ama a
los que el mal detestan, él guarda las almas de sus fieles y de la mano de
los impíos los libra.
11 La luz se alza
para el justo, y para los de recto corazón la alegría.
12 Justos,
alegraos en Yahveh, celebrad su memoria sagrada.
1 = Salmo. =
Cantad a Yahveh un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; victoria le ha
dado su diestra y su brazo santo.
2 Yahveh ha dado
a conocer su salvación, a los ojos de las naciones ha revelado su justicia;
3 se ha acordado
de su amor y su lealtad para con la casa de Israel. Todos los confines de la
tierra han visto la salvación de nuestro Dios.
4 ¡Aclamad a
Yahveh, toda la tierra, estallad, gritad de gozo y salmodiad!
5 Salmodiad para
Yahveh con la cítara, con la cítara y al son de la salmodia;
6 con las
trompetas y al son del cuerno aclamad ante la faz del rey Yahveh.
7 Brama el mar y
cuanto encierra, el orbe y los que le habitan;
8 los ríos baten
palmas, a una los montes gritan de alegría,
9 ante el rostro
de Yahveh, pues viene a juzgar a la tierra; él juzgará al orbe con justicia,
y a los pueblos con equidad.
1 Reina Yahveh,
los pueblos tiemblan; se sienta en querubines, la tierra se estremece;
2 grande es
Yahveh en Sión. Excelso sobre los pueblos todos;
3 loen tu nombre
grande y venerable: santo es él.
4 Poderoso rey
que el juicio ama, tú has fundado el derecho, juicio y justicia tú ejerces
en Jacob.
5 Exaltad a
Yahveh nuestro Dios, postraos ante el estrado de sus pies: santo es él.
6 Moisés y Aarón
entre sus sacerdotes, Samuel entre aquellos que su nombre invocaban,
invocaban a Yahveh y él les respondía.
7 En la columna
de nube les hablaba, ellos guardaban sus dictámenes, la ley que él les dio.
8 Yahveh, Dios
nuestro, tú les respondías, Dios paciente eras para ellos, aunque vengabas
sus delitos.
9 Exaltad a
Yahveh nuestro Dios, postraos ante su monte santo: santo es Yahveh, nuestro
Dios.
(1) = Salmo. Para
la acción de gracias. = 1 ¡Aclamad a Yahveh, toda la tierra,
2 servid a Yahveh
con alegría, llegaos ante él entre gritos de júbilo!
3 Sabed que
Yahveh es Dios, él nos ha hecho y suyos somos, su pueblo y el rebaño de su
pasto.
4 ¡Entrad en sus
pórticos con acciones de gracias, con alabanzas en sus atrios, dadle
gracias, bendecid su nombre!
5 Porque es bueno
Yahveh, para siempre su amor, por todas las edades su lealtad.