"LOS SALMOS"
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(1) = De David.
Salmo. =
1 Quiero cantar
el amor y la justicia, para ti, Yahveh, salmodiaré;
2 cursaré el
camino de la perfección: ¿cuándo vendrás a mí? Procederé con corazón
perfecto, dentro de mi casa;
3 no pondré
delante de mis ojos cosa villana. Detesto la conducta de los extraviados, no
se me pegará;
4 el corazón
perverso está lejos de mí, no conozco al malvado.
5 Al que infama a
su prójimo en secreto, a ése le aniquilo; ojo altanero y corazón hinchado no
los soporto.
6 Mis ojos, en
los fieles de la tierra, por que vivan conmigo; el que anda por el camino de
la perfección será mi servidor.
7 No mora dentro
de mi casa el agente de engaño; el que dice mentiras no persiste delante de
mis ojos.
8 Cada mañana he
de aniquilar a todos los impíos del país, para extirpar de la ciudad de
Yahveh a todos los agentes de mal.
(1) = Oración del
afligido que, en su angustia, derrama su llanto ante Yahveh. =
1 (2) Yahveh,
escucha mi oración, llegue hasta ti mi grito;
2 (3) no ocultes
lejos de mí tu rostro el día de mi angustia; tiende hacia mí tu oído, ¡el
día en que te invoco, presto, respóndeme!
3 (4) Pues mis
días en humo se disipan, mis huesos arden lo mismo que un brasero;
4 (5) trillado
como el heno, mi corazón se seca, y me olvido de comer mi pan;
5 (6) ante la voz
de mis sollozos, mi piel a mis huesos se ha pegado.
6 (7) Me parezco
al búho del yermo, igual que la lechuza de las ruinas;
7 (8) insomne
estoy y gimo cual solitario pájaro en tejado;
8 (9) me insultan
todo el día mis enemigos, los que me alababan maldicen por mi nombre.
9 (10) El pan que
como es la ceniza, mi bebida mezclo con mis lágrimas,
10 (11) ante tu
cólera y tu enojo, pues tú me alzaste y después me has tirado:
11 (12) mis días
son como la sombra que declina, y yo me seco como el heno.
12 (13) Mas tú,
Yahveh, permaneces para siempre, y tu memoria de edad en edad.
13 (14) Tú te
alzarás, compadecido de Sión, pues es ya tiempo de apiadarte de ella, ha
llegado la hora;
14 (15) que están
tus siervos encariñados de sus piedras y se compadecen de sus ruinas.
15 (16) Y temerán
las naciones el nombre de Yahveh, y todos los reyes de la tierra tu gloria;
16 (17) cuando
Yahveh reconstruya a Sión, y aparezca en su gloria,
17 (18) volverá
su rostro a la oración del despojado, su oración no despreciará.
18 (19) Se
escribirá esto para la edad futura, y en pueblo renovado alabará a Yahveh:
19 (20) que se ha
inclinado Yahveh desde su altura santa, desde los cielos ha mirado a la
tierra,
20 (21) para oír
el suspiro del cautivo, para librar a los hijos de la muerte.
21 (22) Para
pregonar en Sión el nombre de Yahveh, y su alabanza en Jerusalén,
22 (23) cuando a
una se congreguen los pueblos, y los reinos para servir a Yahveh.
23 (24) El ha
enervado mi fuerza en el camino, ha abreviado mis días.
24 (25) Digo:
¡Dios mío, en la mitad de mis días no me lleves! ¡De edad en edad duran tus
años!
25 (26) Desde
antiguo, fundaste tú la tierra, y los cielos son la obra de tus manos;
26 (27) ellos
perecen, mas tú quedas, todos ellos como la ropa se desgastan, como un
vestido los mudas tú, y se mudan.
27 (28) Pero tú
siempre el mismo, no tienen fin tus años.
28 (29) Los hijos
de tus siervos tendrán una morada, y su estirpe ante ti subsistirá.
(1) = De David. =
1 Bendice a
Yahveh, alma mía, del fondo de mi ser, su santo nombre,
2 bendice a
Yahveh, alma mía, no olvides sus muchos beneficios.
3 El, que todas
tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias,
4 rescata tu vida
de la fosa, te corona de amor y de ternura,
5 satura de
bienes tu existencia, mientras tu juventud se renueva como el águila.
6 Yahveh, el que
hace obras de justicia, y otorga el derecho a todos los oprimidos,
7 manifestó sus
caminos a Moisés, a los hijos de Israel sus hazañas.
8 Clemente y
compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y lleno de amor;
9 no se querella
eternamente ni para siempre guarda su rencor;
10 no nos trata
según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.
11 Como se alzan
los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor para quienes le
temen;
12 tan lejos como
está el oriente del ocaso aleja él de nosotros nuestras rebeldías.
13 Cual la
ternura de un padre para con sus hijos, así de tierno es Yahveh para quienes
le temen;
14 que él sabe de
qué estamos plasmados, se acuerda de que somos polvo.
15 ¡El hombre!
Como la hierba son sus días, como la flor del campo, así florece;
16 pasa por él un
soplo, y ya no existe, ni el lugar donde estuvo vuelve a conocerle.
17 Mas el amor de
Yahveh desde siempre hasta siempre para los que le temen, y su justicia para
los hijos de sus hijos,
18 para aquellos
que guardan su alianza, y se acuerdan de cumplir sus mandatos.
19 Yahveh en los
cielos asentó su trono, y su soberanía en todo señorea.
20 Bendecid a
Yahveh, ángeles suyos, héroes potentes, ejecutores de sus órdenes, en cuanto
oís la voz de su palabra.
21 Bendecid a
Yahveh, todas sus huestes, servidores suyos, ejecutores de su voluntad.
22 Bendecid a
Yahveh, todas sus obras, en todos los lugares de su imperio. ¡Bendice a
Yahveh, alma mía!
1 ¡Alma mía,
bendice a Yahveh! ¡Yahveh, Dios mío, qué grande eres! Vestido de esplendor y
majestad,
2 arropado de luz
como de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda,
3 levantas sobre
las aguas tus altas moradas; haciendo de las nubes carro tuyo, sobre las
alas del viento te deslizas;
4 tomas por
mensajeros a los vientos, a las llamas del fuego por ministros.
5 Sobre sus bases
asentaste la tierra, inconmovible para siempre jamás.
6 Del océano,
cual vestido, la cubriste, sobre los montes persistían las aguas;
7 al increparlas
tú, emprenden la huida, se precipitan al oír tu trueno,
8 y saltan por
los montes, descienden por los valles, hasta el lugar que tú les asignaste;
9 un término les
pones que no crucen, por que no vuelvan a cubrir la tierra.
10 Haces manar
las fuentes en los valles, entre los montes se deslizan;
11 a todas las
bestias de los campos abrevan, en ellas su sed apagan los onagros;
12 sobre ellas
habitan las aves de los cielos, dejan oír su voz entre la fronda.
13 De tus altas
moradas abrevas las montañas, del fruto de tus obras se satura la tierra;
14 la hierba
haces brotar para el ganado, y las plantas para el uso del hombre, para que
saque de la tierra el pan,
15 y el vino que
recrea el corazón del hombre, para que lustre su rostro con aceite y el pan
conforte el corazón del hombre.
16 Se empapan
bien los árboles de Yahveh, los cedros del Líbano que él plantó;
17 allí ponen los
pájaros su nido, su casa en su copa la cigüeña;
18 los altos
montes, para los rebecos, para los damanes, el cobijo de las rocas.
19 Hizo la luna
para marcar los tiempos, conoce el sol su ocaso;
20 mandas tú las
tinieblas, y es la noche, en ella rebullen todos los animales de la selva,
21 los leoncillos
rugen por la presa, y su alimento a Dios reclaman.
22 Cuando el sol
sale, se recogen, y van a echarse a sus guaridas;
23 el hombre sale
a su trabajo, para hacer su faena hasta la tarde.
24 ¡Cuán
numerosas tus obras, Yahveh! Todas las has hecho con sabiduría, de tus
criaturas está llena la tierra.
25 Ahí está el
mar, grande y de amplios brazos, y en él el hervidero innumerable de
animales, grandes y pequeños;
26 por allí
circulan los navíos, y Leviatán que tú formaste para jugar con él.
27 Todos ellos de
ti están esperando que les des a su tiempo su alimento;
28 tú se lo das y
ellos lo toman, abres tu mano y se sacian de bienes.
29 Escondes tu
rostro y se anonadan, les retiras su soplo, y expiran y a su polvo retornan.
30 Envías tu
soplo y son creados, y renuevas la faz de la tierra.
31 ¡Sea por
siempre la gloria de Yahveh, en sus obras Yahveh se regocije!
32 El que mira a
la tierra y ella tiembla, toca los montes y echan humo.
33 A Yahveh
mientras viva he de cantar, mientras exista salmodiaré para mi Dios.
34 ¡Oh, que mi
poema le complazca! Yo en Yahveh tengo mi gozo.
35 ¡Que se acaben
los pecadores en la tierra, y ya no más existan los impíos! ¡Bendice a
Yahveh, alma mía!
¡Aleluya!
1 ¡Dad gracias a
Yahveh, aclamad su nombre, divulgad entre los pueblos sus hazañas!
2 ¡Cantadle,
salmodiad para él, sus maravillas todas recitad;
3 gloriaos en su
santo nombre, se alegre el corazón de los que buscan a Yahveh!
4 ¡Buscad a
Yahveh y su fuerza, id tras su rostro sin descanso,
5 recordad las
maravillas que él ha hecho, sus prodigios y los juicios de su boca!
6 Raza de
Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido:
7 él, Yahveh, es
nuestro Dios, por toda la tierra sus juicios.
8 El se acuerda
por siempre de su alianza, palabra que impuso a mil generaciones,
9 lo que pactó
con Abraham, el juramento que hizo a Isaac,
10 y que puso a
Jacob como precepto, a Israel como alianza eterna,
11 diciendo: «Yo
te daré la tierra de Canaán por parte de vuestra herencia».
12 Aunque ellos
eran poco numerosos, gente de paso y forasteros allí,
13 cuando iban de
nación en nación, desde un reino a otro pueblo,
14 a nadie
permitió oprimirles, por ellos castigó a los reyes:
15 «Guardaos de
tocar a mis ungidos, ni mal alguno hagáis a mis profetas.»
16 Llamó al
hambre sobre aquel país, todo bastón de pan rompió;
17 delante de
ellos envió a un hombre, José, vendido como esclavo.
18 Sus pies
vejaron con grilletes, por su cuello pasaron las cadenas,
19 hasta que se
cumplió su predicción, y le acreditó la palabra de Yahveh.
20 El rey mandó a
soltarle, el soberano de pueblos, a dejarle libre;
21 le erigió
señor sobre su casa, y de toda su hacienda soberano,
22 para instruir
a su gusto a sus magnates, y a sus ancianos hacer sabios.
23 Entonces
Israel entró en Egipto, Jacob residió en el país de Cam.
24 El aumentó a
su pueblo en gran manera, le hizo más fuerte que sus adversarios;
25 cambió el
corazón de éstos para que odiasen a su pueblo y a sus siervos pusieran
asechanzas.
26 Luego envió a
Moisés su servidor, y Aarón, su escogido,
27 que hicieron
entre ellos sus señales anunciadas, prodigios en el país de Cam.
28 Mandó
tinieblas y tinieblas hubo, mas ellos desafiaron sus palabras.
29 Trocó en
sangre sus aguas y a sus peces dio muerte.
30 Pululó de
ranas su país, hasta en las moradas de sus reyes;
31 mandó él, y
vinieron los mosquitos, los cínifes por toda su comarca.
32 Les dio por
lluvia el granizo, llamas de fuego en su país;
33 hirió sus
viñedos, sus higueras, y los árboles quebró de su comarca.
34 Dio la orden,
y llegó la langosta, y el pulgón en número incontable;
35 comieron toda
hierba en su país, comieron el fruto de su suelo.
36 E hirió en su
país a todo primogénito, las primicias de todo su vigor;
37 y a ellos los
sacó con plata y oro, ni uno solo flaqueó de entre sus tribus.
38 Egipto se
alegró de su salida, pues era presa del terror.
39 El desplegó
una nube por cubierta, y un fuego para alumbrar de noche.
40 Pidieron, y
trajo codornices, de pan de los cielos los hartó;
41 abrió la roca,
y brotaron las aguas, como río corrieron por los sequedales.
42 Recordando su
palabra sagrada dada a Abraham su servidor,
43 sacó a su
pueblo en alborozo, a sus elegidos entre gritos de júbilo.
44 Y las tierras
les dio de las naciones, el trabajo de las gentes heredaron,
45 a fin de que
guarden sus preceptos y sus leyes observen.
1 ¡Aleluya! ¡Dad
gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!
2 ¿Quién dirá las
proezas de Yahveh, hará oír toda su alabanza?
3 ¡Dichosos los
que guardan el derecho, los que practican en todo tiempo la justicia!
4 ¡Acuérdate de
mí, Yahveh, por amor de tu pueblo; con tu salvación visítame,
5 que vea yo la
dicha de tus elegidos, me alegre en la alegría de tu pueblo, con tu heredad
me felicite!
6 Hemos pecado
como nuestros padres, hemos faltado, nos hemos hecho impíos;
7 nuestros
padres, en Egipto, no comprendieron tus prodigios. No se acordaron de tu
inmenso amor, se rebelaron contra el Altísimo junto al mar de Suf.
8 El los salvó
por amor de su nombre, para dar a conocer su poderío.
9 Increpó al mar
de Suf y éste se secó, los llevó por los abismos como por un desierto,
10 los salvó de
la mano del que odiaba, de la mano del enemigo los libró.
11 El agua cubrió
a sus adversarios, ni uno solo quedó.
12 Entonces ellos
tuvieron fe en sus palabras y sus laudes cantaron.
13 Mas pronto se
olvidaron de sus obras, no tuvieron en cuenta su consejo;
14 en el desierto
ardían de avidez, a Dios tentaban en la estepa.
15 El les
concedió lo que pedían, mandó fiebre a sus almas.
16 Y en el
campamento, de Moisés tuvieron celos, de Aarón, el santo de Yahveh.
17 Se abre la
tierra, traga a Datán, y cubre a la cuadrilla de Abirón;
18 un fuego se
enciende contra su cuadrilla, una llama abrasa a los impíos
19 En Horeb se
fabricaron un becerro, se postraron ante un metal fundido,
20 y cambiaron su
gloria por la imagen de un buey que come heno.
21 Olvidaban a
Dios que les salvaba, al autor de cosas grandes en Egipto,
22 de prodigios
en el país de Cam, de portentos en el mar de Suf.
23 Hablaba ya de
exterminarlos, si no es porque Moisés, su elegido, se mantuvo en la brecha
en su presencia, para apartar su furor de destruirlos.
24 Una tierra de
delicias desdeñaron, en su palabra no tuvieron fe;
25 murmuraron
dentro de sus tiendas, no escucharon la voz de Yahveh.
26 Y él, mano en
alto, les juró hacerles caer en el desierto,
27 desperdigar su
raza entre las naciones, y dispersarlos por los países.
28 Luego se
vincularon a Baal Peor y comieron sacrificios de muertos.
29 Así le
irritaron con sus obras, y una plaga descargó sobre ellos.
30 Entonces
surgió Pinjás, zanjó, y la plaga se detuvo;
31 esto se le
contó como justicia de edad en edad, para siempre.
32 En las aguas
de Meribá le enojaron, y mal le fue a Moisés por culpa de ellos,
33 pues le
amargaron el espíritu, y habló a la ligera con sus labios.
34 No
exterminaron a los pueblos que Yahveh les había señalado,
35 sino que se
mezclaron con las gentes, aprendieron sus prácticas.
36 Sirvieron a
sus ídolos que fueron un lazo para ellos;
37 sacrificaban
sus hijos y sus hijas a demonios.
38 Sangre
inocente derramaban, la sangre de sus hijos y sus hijas, que inmolaban a los
ídolos de Canaán, y fue el país profanado de sangre.
39 Así se
manchaban con sus obras, y se prostituían con sus prácticas.
40 Entonces se
inflamó la cólera de Yahveh contra su pueblo, y abominó de su heredad.
41 Los entregó en
mano de las gentes, y los dominaron los que los odiaban;
42 sus enemigos
los tiranizaron, bajo su mano quedaron humillados.
43 Muchas veces
los libró aunque ellos, en su propósito obstinados, se hundían en su culpa;
44 y los miró
cuando estaban en apuros, escuchando su clamor.
45 Se acordó en
favor de ellos de su alianza, se enterneció según su inmenso amor;
46 hizo que de
ellos se apiadaran aquellos que cautivos los tenían.
47 ¡Sálvanos,
Yahveh, Dios nuestro, reúnenos de entre las naciones, para dar gracias a tu
nombre santo, y gloriarnos en tu alabanza!
48 ¡Bendito sea
Yahveh, Dios de Israel, por eternidad de eternidades! Y el pueblo todo diga:
¡Amén!
¡Aleluya!
1 Dad gracias a
Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor.
2 Que lo digan
los redimidos de Yahveh, los que él ha redimido del poder del adversario,
3 los que ha
reunido de entre los países, de oriente y de poniente, del norte y mediodía.
4 En el desierto
erraban, por la estepa, no encontraban camino de ciudad habitada;
5 hambrientos, y
sedientos, desfallecía en ellos su alma.
6 Y hacia Yahveh
gritaron en su apuro, y él los libró de sus angustias,
7 les condujo por
camino recto, hasta llegar a ciudad habitada.
8 ¡Den gracias a
Yahveh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
9 Porque él sació
el alma anhelante, el alma hambrienta saturó de bienes.
10 Habitantes de
tiniebla y sombra, cautivos de la miseria y de los hierros,
11 por haber sido
rebeldes a las órdenes de Dios y haber despreciado el consejo del Altísimo,
12 él sometió su
corazón a la fatiga, sucumbían, y no había quien socorriera.
13 Y hacia Yahveh
gritaron en su apuro, y él los salvó de sus angustias,
14 los sacó de la
tiniebla y de la sombra, y rompió sus cadenas.
15 ¡Den gracias a
Yahveh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
16 Pues las
puertas de bronce quebrantó, y los barrotes de hierro hizo pedazos.
17 Embotados de
resultas de sus yerros, miserables a causa de sus culpas,
18 todo manjar
les daba náusea, tocaban ya a las puertas de la muerte.
19 Y hacia Yahveh
gritaron en su apuro, y él los salvó de sus angustias;
20 su palabra
envió para sanarlos y arrancar sus vidas de la fosa.
21 ¡Den gracias a
Yahveh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
22 Ofrezcan
sacrificios de acción de gracias, y sus obras pregonen con gritos de
alegría.
23 Los que a la
mar se hicieron en sus naves, llevando su negocio por las muchas aguas,
24 vieron las
obras de Yahveh, sus maravillas en el piélago.
25 Dijo, y
suscitó un viento de borrasca, que entumeció las olas;
26 subiendo hasta
los cielos, bajando hasta el abismo, bajo el peso del mal su alma se hundía;
27 dando vuelcos,
vacilando como un ebrio, tragada estaba toda su pericia.
28 Y hacia Yahveh
gritaron en su apuro, y él los sacó de sus angustias;
29 a silencio
redujo la borrasca, y las olas callaron.
30 Se alegraron
de verlas amansarse, y él los llevó hasta el puerto deseado.
31 ¡Den gracias a
Yahveh por su amor, por sus prodigios con los hijos de Adán!
32 ¡Ensálcenle en
la asamblea del pueblo, en el concejo de los ancianos le celebren!
33 El cambia los
ríos en desierto, y en suelo de sed los manantiales,
34 la tierra
fértil en salinas, por la malicia de sus habitantes.
35 Y él cambia el
desierto en un estanque, y la árida tierra en manantial.
36 Allí asienta a
los hambrientos, y ellos fundan una ciudad habitada.
37 Y siembran
campos, plantan viñas, que producen sus frutos de cosecha.
38 El los bendice
y crecen mucho y no deja que mengüen sus ganados.
39 Menguados
estaban, y abatidos por la tenaza del mal y la aflicción.
40 El que vierte
desprecio sobre príncipes, los hacía errar por caos sin camino.
41 Mas él recobra
de la miseria al pobre, aumenta como un rebaño las familias;
42 los hombres
rectos lo ven y se recrean, y toda iniquidad cierra su boca.
43 ¿Hay algún
sabio? ¡Que guarde estas cosas, y comprenda el amor de Yahveh!
(1) = Cántico.
Salmo. De David. =
1 (2) A punto
está mi corazón, oh Dios, - voy a cantar, voy a salmodiar - ¡anda, gloria
mía!
2 (3) ¡despertad,
arpa y cítara! ¡a la aurora he de despertar!
3 (4) Te alabaré
entre los pueblos, Yahveh, te salmodiaré entre las gentes,
4 (5) porque tu
amor es grande hasta los cielos, tu lealtad hasta las nubes.
5 (6) ¡Alzate, oh
Dios, sobre los cielos, sobre toda la tierra, tu gloria!
6 (7) Para que
tus amados salgan libres, ¡salva con tu diestra, respóndenos!
7 (8) Ha hablado
Dios en su santuario: «Ya exulto, voy a repartir a Siquem, a medir el valle
de Sukkot.
8 (9) «Mío es
Galaad, mío Manasés, Efraím, yelmo de mi cabeza, Judá mi cetro.
9 (10) «Moab, la
vasija en que me lavo. Sobre Edom tiro mi sandalia, contra Filistea lanzo el
grito de guerra.»
10 (11) ¿Quién me
conducirá hasta la plaza fuerte, quién me guiará hasta Edom?
11 (12) ¿No eres
tú, oh Dios, que nos has rechazado y ya no sales, oh Dios, con nuestras
tropas?
12 (13) ¡Danos
ayuda contra el adversario, que es vano el socorro del hombre!
13 (14) ¡Con Dios
hemos de hacer proezas, y él hollará a nuestros adversarios!
(1) = Del maestro
de coro. De David. Salmo. = 1 ¡Oh Dios de mi alabanza, no te quedes mudo!
2 Boca de impío,
boca de engaño, se abren contra mí. Me hablan con lengua de mentira,
3 con palabras de
odio me envuelven, me atacan sin razón.
4 En pago de mi
amor, se me acusa, y yo soy sólo oración;
5 se me devuelve
mal por bien y odio por mi amor:
6 «¡Suscita a un
impío contra él, y que un fiscal esté a su diestra;
7 que en el
juicio resulte culpable, y su oración sea tenida por pecado!
8 «¡Sean pocos
sus días, que otro ocupe su cargo;
9 queden sus
hijos huérfanos y viuda su mujer!
10 «¡Anden sus
hijos errantes, mendigando, y sean expulsados de sus ruinas;
11 el acreedor le
atrape todo lo que tiene, y saqueen su fruto los extraños!
12 «¡Ni uno solo
tenga con él amor, nadie se compadezca de sus huérfanos,
13 sea dada al
exterminio su posteridad, en una generación sea borrado su nombre!
14 «¡Sea ante
Yahveh recordada la culpa de sus padres, el pecado de su madre no se borre;
15 estén ante
Yahveh constantemente, y él cercene de la tierra su memoria!»
16 Porque él no
se acordó de actuar con amor: persiguió al pobre, al desdichado, y al de
abatido corazón para matarle;
17 amó la
maldición: sobre él recaiga, no quiso bendición: que de él se aleje.
18 Se vistió de
maldición como de un manto: ¡que penetre en su seno como agua, igual que
aceite dentro de sus huesos!
19 ¡Séale cual
vestido que le cubra, como cinto que la ciña siempre!
20 ¡Tal sea de
parte de Yahveh la paga de mis acusadores, de los que dicen mal contra mi
alma!
21 ¡Y tú, Señor
Yahveh, actúa por mí en gracia de tu nombre, porque tu amor es bueno,
líbrame!,
22 Porque soy
pobre y desdichado, y tengo dentro herido el corazón;
23 cual sombra
que declina me voy yendo, me han sacudido igual que a la langosta.
24 Por tanto
ayuno se doblan mis rodillas, falta de aceite mi carne ha enflaquecido;
25 me he hecho el
insulto de ellos, me ven y menean su cabeza.
26 ¡Ayúdame,
Yahveh, Dios mío, sálvame por tu amor!
27 ¡Sepan ellos
que tu mano es ésta, que tú, Yahveh, lo has hecho!
28 ¡Maldigan
ellos, pero tú bendice, los que me atacan sean confundidos y tu siervo se
alegre!
29 ¡Los que me
acusan queden vestidos de ignominia, como en un manto en su vergüenza
envueltos!
30 ¡Copiosas
gracias a Yahveh en mi boca, entre la multitud le alabaré:
31 porque él se
pone a la diestra del pobre para salvar su alma de sus jueces!
(1) = De David.
Salmo. =
1 Oráculo de
Yahveh a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que yo haga de tus enemigos
el estrado de tus pies.
2 El cetro de tu
poder lo extenderá Yahveh desde Sión: ¡domina en medio de tus enemigos!
3 Para ti el
principado el día de tu nacimiento, en esplendor sagrado desde el seno,
desde la aurora de tu juventud.
4 Lo ha jurado
Yahveh y no ha de retractarse: «Tú eres por siempre sacerdote, según el
orden de Melquisedec.»
5 A tu diestra,
Señor, él quebranta a los reyes el día de su cólera;
6 sentencia a las
naciones, amontona cadáveres, cabezas quebranta sobre la ancha tierra.
7 En el camino
bebe del torrente, por eso levanta la cabeza.
1 ¡Aleluya! =
Alef. = Doy gracias a Yahveh de todo corazón, = Bet. = en el consejo de los
justos y en la comunidad.
2 = Guímel. =
Grandes son las obras de Yahveh, = Dálet. = meditadas por los que en ellas
se complacen.
3 = He. =
Esplendor y majestad su obra, = Vau. = su justicia por siempre permanece.
4 = Zain. = De
sus maravillas ha dejado un memorial. = Jet. = ¡Clemente y compasivo Yahveh!
5 = Tet. = Ha
dado alimento a quienes le temen, = Yod. = se acuerda por siempre de su
alianza.
6 = Kaf. = Ha
revelado a su pueblo el poder de sus obras, = Lámed. = dándole la heredad de
las naciones.
7 = Mem. = Verdad
y justicia, las obras de sus manos, = Nun. = leales todas sus ordenanzas,
8 = Sámek. =
afirmadas para siempre jamás, = Ain. = ejecutadas con verdad y rectitud.
9 = Pe. = Ha
enviado redención a su pueblo, = Sade. = ha fijado para siempre su alianza;
= Qof. = santo y temible es su nombre.
10 = Res. =
Principio del saber, el temor de Yahveh; = Sin. = muy cuerdos todos los que
lo practican. = Tau. = Su alabanza por siempre permanece.
1 ¡Aleluya! =
Alef. = ¡Dichoso el hombre que teme a Yahveh, = Bet. = que en sus
mandamientos mucho se complace!
2 = Guímel. =
Fuerte será en la tierra su estirpe, = Dálet. = bendita la raza de los
hombres rectos.
3 = He. =
Hacienda y riquezas en su casa, = Vau. = su justicia por siempre permanece.
4 = Zain = En las
tinieblas brilla, como luz de los rectos, = Jet. = tierno, clemente y justo.
5 = Tet. = Feliz
el hombre que se apiada y presta, = Yod. = y arregla rectamente sus asuntos.
6 = Kaf. = No, no
será conmovido jamás, = Lámed. = en memoria eterna permanece el justo;
7 = Mem. = no
tiene que temer noticias malas, = Nun. = firme es su corazón, en Yahveh
confiado.
8 = Sámek. =
Seguro está su corazón, no teme: = Ain. = al fin desafiará a sus
adversarios.
9 = Pe. = Con
largueza da a los pobres; = Sade. = su justicia por siempre permanece, =
Qof. = su frente se levanta con honor.
10 = Res. = Lo ve
el impío y se enfurece, = Sin. = rechinando sus dientes, se consume. = Tau.
= El afán de los impíos se pierde.
(1) ¡Aleluya!
1 ¡Alabad,
servidores de Yahveh, alabad el nombre de Yahveh!
2 ¡Bendito sea el
nombre de Yahveh, desde ahora y por siempre!
3 ¡De la salida
del sol hasta su ocaso, sea loado el nombre de Yahveh!
4 ¡Excelso sobre
todas las naciones Yahveh, por encima de los cielos su gloria!
5 ¿Quién como
Yahveh, nuestro Dios, que se sienta en las alturas,
6 y se abaja para
ver los cielos y la tierra?
7 El levanta del
polvo al desvalido, del estiércol hace subir al pobre,
8 para sentarle
con los príncipes, con los príncipes de su pueblo.
9 El asienta a la
estéril en su casa, madre de hijos jubilosa.
¡Aleluya!
1 Cuando Israel
salió de Egipto, la casa de Jacob de un pueblo bárbaro,
2 se hizo Judá su
santuario, Israel su dominio.
3 Lo vio la mar y
huyó, retrocedió el Jordán,
4 los montes
brincaron lo mismo que carneros, las colinas como corderillos.
5 Mar, ¿qué es lo
que tienes para huir, y tú, Jordán, para retroceder,
6 montes, para
saltar como carneros, colinas, como corderillos?
7 ¡Tiembla,
tierra, ante la faz del Dueño, ante la faz del Dios de Jacob,
8 aquel que
cambia la peña en un estanque, y el pedernal en una fuente!
1 ¡No a nosotros,
Yahveh, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu amor, por tu
verdad!
2 ¿Por qué han de
decir las gentes: «¿Dónde está su Dios?»
3 Nuestro Dios
está en los cielos, todo cuanto le place lo realiza.
4 Plata y oro son
sus ídolos, obra de mano de hombre.
5 Tienen boca y
no hablan, tienen ojos y no ven,
6 tienen oídos y
no oyen, tienen nariz y no huelen.
7 Tienen manos y
no palpan, tienen pies y no caminan, ni un solo susurro en su garganta.
8 Como ellos
serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza.
9 Casa de Israel,
confía en Yahveh, él, su auxilio y su escudo;
10 casa de Aarón,
confía en Yahveh, él, su auxilio y su escudo;
11 los que teméis
a Yahveh, confiad en Yahveh, él, su auxilio y su escudo.
12 Yahveh se
acuerda de nosotros, él bendecirá, bendecirá a la casa de Israel, bendecirá
a la casa de Aarón,
13 bendecirá a
los que temen a Yahveh, a pequeños y grandes.
14 ¡Yahveh os
acreciente a vosotros y a vuestros hijos!
15 ¡Benditos
vosotros de Yahveh, que ha hecho los cielos y la tierra!
16 Los cielos,
son los cielos de Yahveh, la tierra, se la ha dado a los hijos de Adán.
17 No alaban los
muertos a Yahveh, ni ninguno de los que bajan al Silencio;
18 mas nosotros,
los vivos, a Yahveh bendecimos, desde ahora y por siempre.
¡Aleluya!
1 Yo amo, porque
Yahveh escucha mi voz suplicante;
2 porque hacia mí
su oído inclina el día en que clamo.
3 Los lazos de la
muerte me aferraban, me sorprendieron las redes del seol; en angustia y
tristeza me encontraba,
4 y el nombre de
Yahveh invoqué: ¡Ah, Yahveh, salva mi alma!
5 Tierno es
Yahveh y justo, compasivo nuestro Dios;
6 Yahveh guarda a
los pequeños, estaba yo postrado y me salvó.
7 Vuelve, alma
mía, a tu reposo, porque Yahveh te ha hecho bien.
8 Ha guardado mi
alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, y mis pies de mal paso.
9 Caminaré en la
presencia de Yahveh por la tierra de los vivos.
10 ¡Tengo fe, aún
cuando digo: «Muy desdichado soy»!,
11 yo que he
dicho en mi consternación: «Todo hombre es mentiroso».
12 ¿Cómo a Yahveh
podré pagar todo el bien que me ha hecho?
13 La copa de
salvación levantaré, e invocaré el nombre de Yahveh.
14 Cumpliré mis
votos a Yahveh, ¡sí, en presencia de todo su pueblo!
15 Mucho cuesta a
los ojos de Yahveh la muerte de los que le aman.
16 ¡Ah, Yahveh,
yo soy tu siervo, tu siervo, el hijo de tu esclava, tú has soltado mis
cadenas!
17 Sacrificio te
ofreceré de acción de gracias, e invocaré el nombre de Yahveh.
18 Cumpliré mis
votos a Yahveh, sí, en presencia de todo su pueblo,
19 en los atrios
de la Casa de Yahveh, en medio de ti, Jerusalén.
¡Aleluya!
1 ¡Alabad a
Yahveh, todas las naciones, celebradle, pueblos todos!
2 Porque es
fuerte su amor hacia nosotros, la verdad de Yahveh dura por siempre.
¡Aleluya!
1 ¡Dad gracias a
Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!
2 ¡Diga la casa
de Israel: que es eterno su amor!
3 ¡Diga la casa
de Aarón: que es eterno su amor!
4 ¡Digan los que
temen a Yahveh: que es eterno su amor!
5 En mi angustia
hacia Yahveh grité, él me respondió y me dio respiro;
6 Yahveh está por
mí, no tengo miedo, ¿qué puede hacerme el hombre?
7 Yahveh está por
mí, entre los que me ayudan, y yo desafío a los que me odian.
8 Mejor es
refugiarse en Yahveh que confiar en hombre;
9 mejor es
refugiarse en Yahveh que confiar en magnates.
10 Me rodeaban
todos los gentiles: en el nombre de Yahveh los cercené;
11 me rodeaban,
me asediaban: en el nombre de Yahveh los cercené.
12 Me rodeaban
como avispas, llameaban como fuego de zarzas: en el nombre de Yahveh los
cercené.
13 Se me empujó,
se me empujó para abatirme, pero Yahveh vino en mi ayuda;
14 mi fuerza y mi
cántico es Yahveh, él ha sido para mí la salvación.
15 Clamor de
júbilo y salvación, en las tiendas de los justos: «¡La diestra de Yahveh
hace proezas,
16 excelsa la
diestra de Yahveh, la diestra de Yahveh hace proezas!»
17 No, no he de
morir, que viviré, y contaré las obras de Yahveh;
18 me castigó, me
castigó Yahveh, pero a la muerte no me entregó.
19 ¡Abridme las
puertas de justicia, entraré por ellas, daré gracias a Yahveh!
20 Aquí está la
puerta de Yahveh, por ella entran los justos.
21 Gracias te
doy, porque me has respondido, y has sido para mí la salvación.
22 La piedra que
los constructores desecharon en piedra angular se ha convertido;
23 esta ha sido
la obra de Yahveh, una maravilla a nuestros ojos.
24 ¡Este es el
día que Yahveh ha hecho, exultemos y gocémonos en él!
25 ¡Ah, Yahveh,
da la salvación! ¡Ah, Yahveh, da el éxito!
26 ¡Bendito el
que viene en el nombre de Yahveh! Desde la Casa de Yahveh os bendecimos.
27 Yahveh es
Dios, él nos ilumina. ¡Cerrad la procesión, ramos en mano, hasta los cuernos
del altar!
28 Tú eres mi
Dios, yo te doy gracias, Dios mío, yo te exalto.
29 ¡Dad gracias a
Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!
1 = Alef =
Dichosos los que van por camino perfecto, los que proceden en la ley de
Yahveh.
2 Dichosos los
que guardan sus dictámenes, los que le buscan de todo corazón,
3 y los que, sin
cometer iniquidad, andan por sus caminos.
4 Tú tus
ordenanzas promulgaste, para que sean guardadas cabalmente.
5 ¡Ojalá mis
caminos se aseguren para observar tus preceptos!
6 Entonces no
tendré vergüenza alguna al mirar a todos tus mandamientos.
7 Con rectitud de
corazón te daré gracias, al aprender tus justos juicios.
8 Tus preceptos,
los observaré, no me abandones tú del todo.
9 = Bet. = ¿Cómo
el joven guardará puro su camino? Observando tu palabra.
10 De todo
corazón ando buscándote, no me desvíes de tus mandamientos.
11 Dentro del
corazón he guardado tu promesa, para no pecar contra ti.
12 Bendito tú,
Yahveh, enséñame tus preceptos.
13 Con mis labios
he contado todos los juicios de tu boca.
14 En el camino
de tus dictámenes me recreo más que en toda riqueza.
15 En tus
ordenanzas quiero meditar y mirar a tus caminos.
16 En tus
preceptos tengo mis delicias, no olvido tu palabra.
17 = Guímel. =
Haz merced a tu siervo y viviré. y guardaré tu palabra.
18 Abre mis ojos
para que contemple las maravillas de tu ley.
19 Un forastero
soy sobre la tierra, tus mandamientos no me ocultes.
20 Mi alma se
consume deseando tus juicios en todo tiempo.
21 Tú increpas a
los soberbios, los malditos, que se desvían de tus mandamientos.
22 Echa lejos de
mí oprobio y menosprecio, porque he guardado tus dictámenes.
23 Aunque los
príncipes hablen en sesión contra mí, tu servidor medita en tus preceptos.
24 Tus dictámenes
hacen mis delicias, mis consejeros, tus preceptos.
25 = Dálet. = Mi
alma está pegada al polvo, hazme vivir conforme a tu palabra.
26 Mis caminos
expuse, y tú me respondiste, enséñame tus preceptos.
27 Hazme entender
el camino de tus ordenanzas, y meditaré en tus maravillas.
28 Se va en
lágrimas mi alma por el tedio, sosténme conforme a tu palabra.
29 Aléjame del
camino de mentira, y dame la gracia de tu ley,
30 He escogido el
camino de la lealtad, a tus juicios me conformo.
31 A tus
dictámenes me mantengo adherido, no me confundas, tú, Yahveh.
32 Corro por el
camino de tus mandamientos, pues tú mi corazón dilatas.
33 = He. =
Enséñame, Yahveh, el camino de tus preceptos, yo lo quiero guardar en
recompensa.
34 Hazme
entender, para guardar tu ley y observarla de todo corazón.
35 Llévame por la
senda de tus mandamientos porque mi complacencia tengo en ella.
36 Inclina mi
corazón hacia tus dictámenes, y no a ganancia injusta.
37 Aparta mis
ojos de mirar vanidades, por tu palabra vivifícame.
38 Mantén a tu
siervo tu promesa, que conduce a tu temor.
39 Aparta de mí
el oprobio que me espanta, pues son buenos tus juicios.
40 Mira que deseo
tus ordenanzas, hazme vivir por tu justicia.
41 = Vau. =
¡Llegue hasta mí tu amor, Yahveh, tu salvación, conforme a tu promesa!
42 Y daré
respuesta al que me insulta, porque confío en tu palabra.
43 No quites de
mi boca la palabra de verdad, porque espero en tus juicios.
44 Yo observaré
sin descanso tu ley para siempre jamás.
45 Y andaré por
camino anchuroso, porque tus ordenanzas voy buscando.
46 De tus
dictámenes hablaré ante los reyes, y no tendré que avergonzarme.
47 Y me deleitaré
en tus mandamientos, que amo mucho.
48 Tiendo mis
manos hacia tus mandamientos, en tus preceptos medito.
49 = Zain. =
Recuerda la palabra dada a tu servidor, de la que has hecho mi esperanza.
50 Este es mi
consuelo en mi miseria: que tu promesa me da vida.
51 Los soberbios
me insultan hasta el colmo, yo no me aparto de tu ley.
52 Me acuerdo de
tus juicios de otro tiempo, oh Yahveh, y me consuelo.
53 Me arrebata el
furor por los impíos que abandonan tu ley.
54 Tus preceptos
son cantares para mí en mi mansión de forastero.
55 Me acuerdo por
la noche de tu nombre, Yahveh, quiero guardar tu ley.
56 Esta es mi
tarea: guardar tus ordenanzas.
57 = Jet. = Mi
porción, Yahveh, he dicho, es guardar tus palabras.
58 Con todo el
corazón busco tu favor, tenme piedad conforme a tu promesa.
59 He examinado
mis caminos y quiero volver mis pies a tus dictámenes.
60 Me doy prisa y
no me tardo en observar tus mandamientos.
61 Las redes de
los impíos me aprisionan, yo no olvido tu ley.
62 Me levanto a
medianoche a darte gracias por tus justos juicios.
63 Amigo soy de
todos los que te temen y observan tus ordenanzas.
64 De tu amor,
Yahveh, está la tierra llena, enséñame tus preceptos.
65 = Tet. = Has
sido generoso con tu siervo, oh Yahveh, conforme a tu palabra.
66 Cordura y
sabiduría enséñame, pues tengo fe en tus mandamientos.
67 Antes de ser
humillado, me descarriaba, mas ahora observo tu promesa.
68 Tú, que eres
bueno y bienhechor, enséñame tus preceptos.
69 Los soberbios
me enredan con mentira, yo guardo tus ordenanzas de todo corazón.
70 Como de grasa
su corazón está embotado. mas yo en tu ley tengo mis delicias.
71 Un bien para
mí ser humillado, para que aprenda tus preceptos.
72 Un bien para
mí la ley de tu boca, más que miles de oro y plata.
73 = Yod. = Tus
manos me han hecho y me han formado, hazme entender, y aprenderé tus
mandamientos.
74 Los que te
temen me ven con alegría, porque espero en tu palabra.
75 Yo sé, Yahveh,
que son justos tus juicios, que con lealtad me humillas tú.
76 Sea tu amor
consuelo para mí, según tu promesa a tu servidor.
77 Me alcancen
tus ternuras y viviré, porque tu ley es mi delicia.
78 Sean
confundidos los soberbios que me afligen con mentira, yo en tus ordenanzas
medito.
79 Vuélvanse
hacia mí los que te temen, los que conocen tus dictámenes.
80 Sea mi corazón
perfecto en tus preceptos, para que no sea confundido.
81 = Kaf. = En
pos de tu salvación mi alma languidece, en tu palabra espero.
82 Languidecen
mis ojos en pos de tu promesa diciendo: «¿Cuándo vas a consolarme?»
83 Aun hecho
igual que un pellejo que se ahúma, de tus preceptos no me olvido.
84 ¿Cuántos serán
los días de tu siervo? ¿cuándo harás justicia de mis perseguidores?
85 Los soberbios
han cavado fosas para mí en contra de tu ley.
86 Todos tus
mandamientos son verdad, con mentira se me persigue, ¡ayúdame!
87 Poco falta
para que me borren de la tierra, mas yo tus ordenanzas no abandono.
88 Según tu amor
dame la vida, y guardaré el dictamen de tu boca.
89 = Lámed. =
Para siempre, Yahveh, tu palabra, firme está en los cielos.
90 Por todas las
edades tu verdad, tú fijaste la tierra, ella persiste.
91 Por tus
juicios subsiste todo hasta este día, pues toda cosa es sierva tuya.
92 Si tu ley no
hubiera sido mi delicia, ya habría perecido en mi miseria.
93 Jamás olvidaré
tus ordenanzas, por ellas tú me das la vida.
94 Tuyo soy,
sálvame, pues tus ordenanzas voy buscando.
95 Para perderme
me acechan los impíos, yo estoy atento a tus dictámenes.
96 De todo lo
perfecto he visto el límite: ¡Qué inmenso es tu mandamiento!
97 = Mem. = ¡Oh,
cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
98 Más sabio me
haces que mis enemigos por tu mandamiento, que por siempre es mío.
99 Tengo más
prudencia que todos mis maestros, porque mi meditación son tus dictámenes.
100 Poseo más
cordura que los viejos, porque guardo tus ordenanzas.
101 Retraigo mis
pasos de toda mala senda para guardar tu palabra.
102 De tus
juicios no me aparto, porque me instruyes tú.
103 ¡Cuán dulce
al paladar me es tu promesa, más que miel a mi boca!
104 Por tus
ordenanzas cobro inteligencia, por eso odio toda senda de mentira.
105 = Nun. = Para
mis pies antorcha es tu palabra, luz para mi sendero.
106 He jurado, y
he de mantenerlo, guardar tus justos juicios.
107 Humillado en
exceso estoy, Yahveh, dame la vida conforme a tu palabra.
108 Acepta los
votos de mi boca, Yahveh, y enséñame tus juicios.
109 Mi alma está
en mis manos sin cesar, mas no olvido tu ley.
110 Me tienden un
lazo los impíos, mas yo no me desvío de tus ordenanzas.
111 Tus
dictámenes son mi herencia por siempre, ellos son la alegría de mi corazón.
112 Inclino mi
corazón a practicar tus preceptos, recompensa por siempre.
113 = Sámek. =
Aborrezco la doblez y amo tu ley.
114 Mi refugio y
mi escudo eres tú, yo espero en tu palabra.
115 ¡Apartaos de
mí, malvados, quiero guardar los mandamientos de mi Dios!
116 Sosténme
conforme a tu promesa, y viviré, no defraudes mi esperanza.
117 Sé tú mi
apoyo, y seré salvo, y sin cesar tendré a la vista tus preceptos.
118 Tú deshaces a
todos los que se desvían de tus preceptos, mentira es su astucia.
119 Tienes por
escoria a todos los impíos de la tierra, por eso amo yo tus dictámenes.
120 Por tu terror
tiembla mi carne, de tus juicios tengo miedo.
121 = Ain. =
Juicio y justicia he practicado, a mis opresores no me entregues.
122 Sé fiador de
tu siervo para el bien, no me opriman los soberbios.
123 En pos de tu
salvación languidecen mis ojos, tras tu promesa de justicia.
124 Según tu amor
trata a tu siervo, enséñame tus preceptos.
125 Yo soy tu
servidor, hazme entender, y aprenderé tus dictámenes.
126 Ya es hora de
actuar, Yahveh, se ha violado tu ley.
127 Por eso amo
yo tus mandamientos más que el oro, más que el oro fino.
128 Por eso me
guío por todas tus ordenanzas y odio toda senda de mentira.
129 = Pe. =
Maravillas son tus dictámenes, por eso mi alma los guarda.
130 Al abrirse,
tus palabras iluminan dando inteligencia a los sencillos.
131 Abro mi boca
franca, y hondo aspiro, que estoy ansioso de tus mandamientos.
132 Vuélvete a mí
y tenme piedad, como es justo para los que aman tu nombre.
133 Mis pasos
asegura en tu promesa, que no me domine ningún mal.
134 Rescátame de
la opresión del hombre, y tus ordenanzas guardaré.
135 Haz que
brille tu faz para tu siervo, y enséñame tus preceptos.
136 Mis ojos
destilan ríos de lágrimas, porque tu ley no se guarda.
137 = Sade. =
¡Justo eres tú, Yahveh, y rectitud tus juicios!
138 Con justicia
impones tus dictámenes, con colmada verdad.
139 Mi celo me
consume, porque mis adversarios olvidan tus palabras.
140 Acendrada en
extremo es tu promesa, tu servidor la ama.
141 Pequeño soy y
despreciado, mas no olvido tus ordenanzas.
142 Justicia
eterna es tu justicia, verdad tu ley.
143 Angustia y
opresión me han alcanzado, tus mandamientos hacen mis delicias.
144 Justicia
eterna tus dictámenes, hazme entender para que viva.
145 = Qof. =
Invoco con todo el corazón, respóndeme, Yahveh, y guardaré tus preceptos.
146 Yo te invoco,
sálvame, y guardaré tus dictámenes.
147 Me adelanto a
la aurora y pido auxilio, en tu palabra espero.
148 Mis ojos se
adelantan a las vigilias de la noche, a fin de meditar en tu promesa.
149 Por tu amor,
Yahveh, escucha mi voz, por tus juicios, vivifícame.
150 Se acercan a
la infamia los que me persiguen, se alejan de tu ley.
151 Tú estás
cerca, Yahveh, todos tus mandamientos son verdad.
152 De tus
dictámenes sé desde hace tiempo que para siempre los fundaste.
153 = Res = Mira
mi aflicción y líbrame, porque tu ley no olvido.
154 Aboga por mi
causa tú, rescátame, dame la vida conforme a tu promesa.
155 Lejos de los
impíos la salvación, pues no van buscando tus preceptos.
156 Muchas son
tus ternuras, Yahveh, por tus juicios, vivifícame.
157 Numerosos mis
perseguidores y adversarios, yo no me aparto de tus dictámenes.
158 He visto a
los traidores, me disgusta que no guarden tu promesa.
159 Mira que amo
tus ordenanzas, Yahveh, dame la vida por tu amor.
160 Es verdad el
principio de tu palabra, por siempre, todos tus justos juicios.
161 = Sin. =
Príncipes me persiguen sin razón, mas mi corazón teme tus palabras.
162 Me regocijo
en tu promesa como quien halla un gran botín.
163 La mentira
detesto y abomino, amo tu ley.
164 Siete veces
al día te alabo por tus justos juicios.
165 Mucha es la
paz de los que aman tu ley, no hay tropiezo para ellos.
166 Espero tu
salvación, Yahveh, tus mandamientos cumplo.
167 Mi alma
guarda tus dictámenes, mucho los amo.
168 Guardo tus
ordenanzas y dictámenes que ante ti están todos mis caminos.
169 = Tau. = Mi
grito llegue hasta tu faz, Yahveh, por tu palabra dame inteligencia.
170 Mi súplica
llegue ante tu rostro, por tu promesa líbrame.
171 Mis labios
proclaman tu alabanza, pues tú me enseñas tus preceptos.
172 Mi lengua
repita tu promesa, pues todos tus mandamientos son justicia.
173 Venga tu mano
en mi socorro, porque tus ordenanzas he escogido.
174 Anhelo tu
salvación, Yahveh, tu ley hace mis delicias.
175 Viva mi alma
para alabarte, y ayúdenme tus juicios.
176 Me he
descarriado como oveja perdida: ven en busca de tu siervo. No, no me olvido
de tus mandamientos.
(1) = Canción de
las subidas. =
1 Hacia Yahveh,
cuando en angustias me encontraba, clamé, y él me respondió.
2 ¡Yahveh, libra
mi alma del labio mentiroso, de la lengua tramposa!
3 ¿Qué te dará y
qué te añadirá, lengua tramposa?
4 ¡Flechas de
guerrero afiladas con brasas de retama!
5 ¡Qué desgracia
para mí vivir en Mések, morar en las tiendas de Quedar!
6 Harto ha vivido
ya mi alma con los que odian la paz.
7 Que si yo hablo
de paz, ellos prefieren guerra.