"LOS SALMOS"
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(1) = Canción
para las subidas. =
1 Alzo mis ojos a
los montes: ¿de dónde vendrá mi auxilio?
2 Mi auxilio me
viene de Yahveh, que hizo el cielo y la tierra.
3 ¡No deje él
titubear tu pie! ¡no duerme tu guardián!
4 No, no duerme
ni dormita el guardián de Israel.
5 Yahveh es tu
guardián, tu sombra, Yahveh, a tu diestra.
6 De día el sol
no te hará daño, ni la luna de noche.
7 Te guarda
Yahveh de todo mal, él guarda tu alma;
8 Yahveh guarda
tus salidas y entradas, desde ahora y por siempre.
(1) = Canción de
las subidas. De David. = 1 ¡Oh, qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la
Casa de Yahveh!
2 ¡Ya estamos, ya
se posan nuestros pies en tus puertas, Jerusalén!
3 Jerusalén,
construida cual ciudad de compacta armonía,
4 a donde suben
las tribus, las tribus de Yahveh, es para Israel el motivo de dar gracias al
nombre de Yahveh.
5 Porque allí
están los tronos para el juicio, los tronos de la casa de David.
6 Pedid la paz
para Jerusalén: ¡en calma estén tus tiendas,
7 haya paz en tus
muros, en tus palacios calma!
8 Por amor de mis
hermanos y de mis amigos, quiero decir: ¡La paz contigo!
9 ¡Por amor de la
Casa de Yahveh nuestro Dios, ruego por tu ventura.
(1) = Canción de
las subidas. =
1 A ti levanto
mis ojos, tú que habitas en el cielo;
2 míralos, como
los ojos de los siervos en la mano de sus amos. Como los ojos de la sierva
en la mano de su señora, así nuestros ojos en Yahveh nuestro Dios, hasta que
se apiade de nosotros.
3 ¡Ten piedad de
nosotros, Yahveh, ten piedad de nosotros, que estamos saturados de
desprecio!
4 ¡Nuestra alma
está por demás saturada del sarcasmo de los satisfechos, (¡El desprecio es
para los soberbios!)
(1) = Canción de
las subidas. De David. = 1 Si Yahveh no hubiera estado por nosotros, - que
lo diga Israel -
2 si Yahveh no
hubiera estado por nosotros, cuando contra nosotros se alzaron los hombres,
3 vivos entonces
nos habrían tragado en el fuego de su cólera.
4 Entonces las
aguas nos habrían anegado, habría pasado sobre nosotros un torrente,
5 habrían pasado
entonces sobre nuestra alma aguas voraginosas.
6 ¡Bendito sea
Yahveh que no nos hizo presa de sus dientes!
7 Nuestra alma
como un pájaro escapó del lazo de los cazadores. El lazo se rompió y
nosotros escapamos;
8 nuestro socorro
en el nombre de Yahveh, que hizo el cielo y la tierra.
(1) = Canción de
las subidas. =
1 Los que confían
en Yahveh son como el monte Sión, que es inconmovible, estable para siempre.
2 ¡Jerusalén, de
montes rodeada! Así Yahveh rodea a su pueblo desde ahora y por siempre.
3 Jamás ha de
caer el cetro de impiedad sobre la suerte de los justos, para que los justos
no alarguen a la maldad su mano.
4 Haz bien,
Yahveh, a los buenos, a los de recto corazón.
5 ¡Mas a los que
yerran por sus caminos tortuosos, los suprima Yahveh con los agentes de mal!
¡Paz a Israel!
(1) = Canción de
las subidas. =
1 Cuando Yahveh
hizo volver a los cautivos de Sión, como soñando nos quedamos;
2 entonces se
llenó de risa nuestra boca y nuestros labios de gritos de alegría. Entonces
se decía entre las naciones: ¡Grandes cosas ha hecho Yahveh con éstos!
3 ¡Sí, grandes
cosas hizo con nosotros Yahveh, el gozo nos colmaba!
4 ¡Haz volver,
Yahveh, a nuestros cautivos como torrentes en el Négueb!
5 Los que
siembran con lágrimas cosechan entre cánticos.
6 Al ir, va
llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando trayendo sus
gavillas.
(1) = Canción de
las subidas. De Salomón. = 1 Si Yahveh no construye la casa, en vano se
afanan los constructores; si Yahveh no guarda la ciudad, en vano vigila la
guardia.
2 En vano
madrugáis a levantaros, el descanso retrasáis, los que coméis pan de
fatigas, cuando él colma a su amado mientras duerme.
3 La herencia de
Yahveh son los hijos, recompensa el fruto de las entrañas;
4 como flechas en
la mano del héroe, así los hijos de la juventud.
5 Dichoso el
hombre que ha llenado de ellas su aljaba; no quedarán confusos cuando tengan
pleito con sus enemigos en la puerta.
(1) = Canción de
las subidas. =
1 Dichosos todos
los que temen a Yahveh, los que van por sus caminos.
2 Del trabajo de
tus manos comerás, ¡dichoso tú, que todo te irá bien!
3 Tu esposa será
como parra fecunda en el secreto de tu casa. Tus hijos, como brotes de olivo
en torno a tu mesa.
4 Así será
bendito el hombre que teme a Yahveh.
5 ¡Bendígate
Yahveh desde Sión, que veas en ventura a Jerusalén todos los días de tu
vida,
6 y veas a los
hijos de tus hijos! ¡Paz a Israel!
(1) = Canción de
las subidas. =
1 Mucho me han
asediado desde mi juventud, - que lo diga Israel -
2 mucho me han
asediado desde mi juventud, pero conmigo no han podido.
3 Sobre mi
espalda araron aradores, alargaron sus surcos.
4 Yahveh, el
justo ha roto las coyundas de los impíos.
5 ¡Sean
avergonzados, retrocedan todos los que odian a Sión;
6 sean como la
hierba de los techos que se seca antes de arrancarla!
7 De ella no
llena el segador su mano ni su regazo el gavillador;
8 y no dicen
tampoco los que pasan: ¡Bendición de Yahveh sobre vosotros! Nosotros os
bendecimos en el nombre de Yahveh.
(1) = Canción de
las subidas. =
1 Desde lo más
profundos grito a ti, Yahveh:
2 ¡Señor, escucha
mi clamor! ¡Estén atentos tus oídos a la voz de mis súplicas!
3 Si en cuenta
tomas las culpas, oh Yahveh, ¿quién, Señor, resistirá?
4 Mas el perdón
se halla junto a ti, para que seas temido.
5 Yo espero en
Yahveh, mi alma espera en su palabra;
6 mi alma aguarda
al Señor más que los centinelas la aurora; mas que los centinelas la aurora,
7 aguarde Israel
a Yahveh. Porque con Yahveh está el amor, junto a él abundancia de rescate;
8 él rescatará a
Israel de todas sus culpas.
(1) = Canción de
las subidas. De David. = 1 No está inflado, Yahveh, mi corazón, ni mis ojos
subidos. No he tomado un camino de grandezas ni de prodigios que me vienen
anchos.
2 No, mantengo mi
alma en paz y silencio como niño destetado en el regazo de su madre. ¡Como
niño destetado está mi alma en mí!
3 ¡Espera,
Israel, en Yahveh desde ahora y por siempre!
(1) = Canción de
las subidas. =
1 Acuérdate,
Yahveh, en favor de David, de todos sus desvelos,
2 del juramento
que hizo a Yahveh, de su voto al Fuerte de Jacob:
3 «No he de
entrar bajo el techo de mi casa, no he de subir al lecho en que reposo,
4 sueño a mis
ojos no he de conceder ni quietud a mis párpados,
5 mientras no
encuentre un lugar para Yahveh, una Morada para el Fuerte de Jacob.»
6 Mirad: hemos
oído de Ella que está en Efratá, ¡la hemos encontrado en los Campos del
Bosque!
7 ¡Vayamos a la
Morada de él, ante el estrado de sus pies postrémonos!
8 ¡Levántate,
Yahveh, hacia tu reposo, tú y el arca de tu fuerza!
9 Tus sacerdotes
se vistan de justicia, griten de alegría tus amigos.
10 En gracia a
David, tu servidor, no rechaces el rostro de tu ungido.
11 Juró Yahveh a
David, verdad que no retractará: «El fruto de tu seno asentaré en tu trono.
12 «Si tus hijos
guardan mi alianza, el dictamen que yo les enseño, también sus hijos para
siempre se sentarán sobre tu trono.»
13 Porque Yahveh
ha escogido a Sión, la ha querido como sede para sí:
14 «Aquí está mi
reposo para siempre, en él me sentaré, pues lo he querido.
15 «Sus
provisiones bendeciré sin tasa, a sus pobres hartaré de pan,
16 de salvación
vestiré a sus sacerdotes, y sus amigos gritarán de júbilo.
17 «Allí
suscitaré a David un fuerte vástago, aprestaré una lámpara a mi ungido;
18 de vergüenza
cubriré a sus enemigos, y sobre él brillará su diadema».
(1) = Canción de
las subidas. De David. = 1 ¡Oh, qué bueno, qué dulce habitar los hermanos
todos juntos!
2 Como un
ungüento fino en la cabeza, que baja por la barba, que baja por la barba de
Aarón, hasta la orla de sus vestiduras.
3 Como el rocío
del Hermón que baja por las alturas de Sión; allí Yahveh la bendición
dispensa, la vida para siempre.
(1) = Canción de
las subidas. =
1 ¡Oh, bendecid a
Yahveh todos los servidores de Yahveh, que servís en la Casa de Yahveh, en
los atrios de la Casa del Dios nuestro!
2 ¡Por las noches
alzad las manos hacia el santuario, y bendecid a Yahveh!
3 ¡Bendígate
Yahveh desde Sión, él, que hizo los cielos y la tierra!
(1) ¡Aleluya!
1 Alabad el
nombre de Yahveh, alabad, servidores de Yahveh,
2 que servís en
la Casa de Yahveh, en los atrios de la Casa del Dios nuestro.
3 Alabad a
Yahveh, porque es bueno Yahveh, salmodiad a su nombre, que es amable.
4 Pues Yahveh se
ha elegido a Jacob, a Israel, como su propiedad.
5 Bien sé yo que
es grande Yahveh, nuestro Señor más que todos los dioses.
6 Todo cuanto
agrada a Yahveh, lo hace en el cielo y en la tierra, en los mares y en todos
los abismos.
7 Levantando las
nubes desde el extremo de la tierra, para la lluvia hace él los relámpagos,
saca de sus depósitos el viento.
8 El hirió a los
primogénitos de Egipto, desde el hombre al ganado;
9 mandó señales y
prodigios en medio de ti, Egipto, contra Faraón y todos sus siervos.
10 Hirió a
naciones en gran número, dio muerte a reyes poderosos,
11 a Sijón, rey
de los amorreos, a Og, rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán;
12 y dio sus
tierras en herencia, en herencia a su pueblo Israel.
13 ¡Yahveh, tu
nombre para siempre, Yahveh, tu memoria de edad en edad!
14 Porque Yahveh
a su pueblo hace justicia, y se compadece de sus siervos.
15 Los ídolos de
las naciones, plata y oro, obra de manos de hombre
16 tienen boca y
no hablan, tienen ojos y no ven;
17 tienen oídos y
no oyen, ni un soplo siquiera hay en su boca.
18 Como ellos
serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza.
19 Caza de
Israel, bendecid a Yahveh, casa de Aarón, bendecid a Yahveh,
20 casa de Leví,
bendecid a Yahveh, los que a Yahveh teméis, bendecid a Yahveh.
21 ¡Bendito sea
Yahveh desde Sión, el que habita en Jerusalén!
¡Aleluya!
1 ¡Dad gracias a
Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor!
2 Dad gracias al
Dios de los dioses, porque es eterno su amor;
3 dad gracias al
Señor de los señores, porque es eterno su amor.
4 El solo hizo
maravillas, porque es eterno su amor.
5 Hizo los cielos
con inteligencia, porque es eterno su amor;
6 sobre las aguas
asentó la tierra, porque es eterno su amor.
7 Hizo las
grandes lumbreras, porque es eterno su amor;
8 el sol para
regir el día, porque es eterno su amor;
9 la luna y las
estrellas para regir la noche, porque es eterno su amor.
10 Hirió en sus
primogénitos a Egipto, porque es eterno su amor;
11 y sacó a
Israel de entre ellos, porque es eterno su amor;
12 con mano
fuerte y tenso brazo, porque es eterno su amor.
13 El mar de Suf
partió en dos, porque es eterno su amor;
14 por medio a
Israel hizo pasar, porque es eterno su amor;
15 y hundió en él
a Faraón con sus huestes, porque es eterno su amor.
16 Guió a su
pueblo en el desierto, porque es eterno su amor;
17 hirió a
grandes reyes, porque es eterno su amor;
18 y dio muerte a
reyes poderosos, porque es eterno su amor;
19 a Sijón, rey
de los amorreos, porque es eterno su amor;
20 y a Og, rey de
Basán, porque es eterno su amor.
21 Y dio sus
tierras en herencia, porque es eterno su amor;
22 en herencia a
su siervo Israel, porque es eterno su amor.
23 En nuestra
humillación se acordó de nosotros, porque es eterno su amor;
24 y nos libró de
nuestros adversarios, porque es eterno su amor.
25 El da el pan a
toda carne, porque es eterno su amor;
26 ¡Dad gracias
al Dios de los cielos, porque es eterno su amor!
1 A orillas de
los ríos de Babilonia estábamos sentados y llorábamos, acordándonos de Sión;
2 en los álamos
de la orilla teníamos colgadas nuestras cítaras.
3 Allí nos
pidieron nuestros deportadores cánticos, nuestros raptores alegría: «¡Cantad
para nosotros un cantar de Sión!»
4 ¿Cómo podríamos
cantar un canto de Yahveh en una tierra extraña?
5 ¡Jerusalén, si
yo de ti me olvido, que se seque mi diestra!
6 ¡Mi lengua se
me pegue al paladar si de ti no me acuerdo, si no alzo a Jerusalén al colmo
de mi gozo!
7 Acuérdate,
Yahveh, contra los hijos de Edom, del día de Jerusalén, cuando ellos decían:
¡Arrasad, arrasadla hasta sus cimientos!
8 ¡Hija de Babel,
devastadora, feliz quien te devuelva el mal que nos hiciste,
9 feliz quien
agarre y estrelle contra la roca a tus pequeños!
(1) = De David. =
1 Te doy gracias,
Yahveh, de todo corazón, pues tú has escuchado las palabras de mi boca. En
presencia de los ángeles salmodio para ti,
2 hacia tu santo
Templo me prosterno. Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu verdad, pues
tu promesa ha superado tu renombre.
3 El día en que
grité, tú me escuchaste, aumentaste la fuerza en mi alma.
4 Te dan gracias,
Yahveh, todos los reyes de la tierra, porque oyen las promesas de tu boca;
5 y cantan los
caminos de Yahveh: «¡Qué grande la gloria de Yahveh!
6 ¡Excelso es
Yahveh, y ve al humilde, al soberbio le conoce desde lejos!»
7 Si ando en
medio de angustias, tú me das la vida, frente a la cólera de mis enemigos,
extiendes tú la mano y tu diestra me salva:
8 Yahveh lo
acabará todo por mí. ¡Oh Yahveh, es eterno tu amor, no dejes la obra de tus
manos!
(1) = Del maestro
de coro. De David. Salmo. = 1 Yahveh, tú me escrutas y conoces;
2 sabes cuándo me
siento y cuándo me levanto, mi pensamiento calas desde lejos;
3 esté yo en
camino o acostado, tú lo adviertes, familiares te son todas mis sendas.
4 Que no está aún
en mi lengua la palabra, y ya tú, Yahveh, la conoces entera;
5 me aprietas por
detrás y por delante, y tienes puesta sobre mí tu mano.
6 Ciencia es
misteriosa para mí, harto alta, no puedo alcanzarla.
7 ¿A dónde iré yo
lejos de tu espíritu, a dónde de tu rostro podré huir?
8 Si hasta los
cielos subo, allí estás tú, si en el seol me acuesto, allí te encuentras.
9 Si tomo las
alas de la aurora, si voy a parar a lo último del mar,
10 también allí
tu mano me conduce, tu diestra me aprehende.
11 Aunque diga:
«¡Me cubra al menos la tiniebla, y la noche sea en torno a mí un ceñidor,
12 ni la misma
tiniebla es tenebrosa para ti, y la noche es luminosa como el día.
13 Porque tú mis
riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre;
14 yo te doy
gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios son tus obras. Mi
alma conocías cabalmente,
15 y mis huesos
no se te ocultaban, cuando era yo formado en lo secreto, tejido en las
honduras de la tierra.
16 Mi embrión tus
ojos lo veían; en tu libro están inscritos todos los días que han sido
señalados, sin que aún exista uno solo de ellos.
17 Mas para mí
¡qué arduos son tus pensamientos, oh, Dios, qué incontable su suma!
18 ¡Son más, si
los recuento, que la arena, y al terminar, todavía estoy contigo!
19 ¡Ah, si al
impío, oh Dios, mataras, si los hombres sanguinarios se apartaran de mí!
20 Ellos que
hablan de ti dolosamente, tus adversarios que se alzan en vano.
21 ¿No odio,
Yahveh, a quienes te odian? ¿No me asquean los que se alzan contra ti?
22 Con odio
colmado los odio, son para mí enemigos.
23 Sóndame, oh
Dios, mi corazón conoce, pruébame, conoce mis desvelos;
24 mira no haya
en mí camino de dolor, y llévame por el camino eterno.
(1) = Del maestro
de coro. Salmo. De David. =
1 (2) Líbrame,
Yahveh, del hombre malo, del hombre violento guárdame,
2 (3) los que en
su corazón maquinan males, y peleas albergan todo el día,
3 (4) aguzan su
lengua igual que una serpiente, veneno de víbora hay bajo sus labios. =
Pausa =
4 (5) Presérvame,
Yahveh, de las manos del impío, del hombre violento guárdame, los que
proyectan trastornar mis pasos,
5 (6) los
insolentes que me han ocultado cepo y lazos, y tienden una red bajo mis
pies, y al borde del sendero me han emplazado trampas. = Pausa. =
6 (7) Yo he dicho
a Yahveh: Tú eres mi Dios, escucha, Yahveh, la voz de mis súplicas.
7 (8) Oh Yahveh,
Señor mío, fuerza de mi salvación, tú cubres mi cabeza el día del combate.
8 (9) No
otorgues, Yahveh, al impío su deseo, no dejes que su plan se realice. Los
que me asedian no alcen sobre mí
9 (10) su cabeza,
= Pausa = ahóguelos la malicia de sus labios;
10 (11) llueva
sobre ellos carbones encendidos, en el abismo hundidos, no se levanten más;
11 (12) no
arraigue más en la tierra el deslenguado. al violento lo atrape de golpe la
desgracia.
12 (13) Sé que
Yahveh al humilde hará justicia, y llevará el juicio de los pobres.
13 (14) Sí, los
justos darán gracias a tu nombre, los rectos morarán en tu presencia.