"PROVERBIOS"
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1 Corriente de
agua es el corazón del rey en la mano de Yahveh, que él dirige donde quiere.
2 Al hombre le
parecen rectos todos sus caminos, pero es Yahveh quien pesa los corazones.
3 Practicar la
justicia y la equidad, es mejor ante Yahveh que el sacrificio.
4 Ojos altivos,
corazón arrogante, antorcha de malvados, es pecado.
5 Los proyectos
del diligente, todo son ganancia; para el que se precipita, todo es
indigencia.
6 Hacer tesoros
con lengua engañosa, es vanidad fugitiva de quienes buscan la muerte.
7 La violencia de
los malos los domina, porque se niegan a practicar la equidad.
8 Tortuoso es el
camino del hombre criminal, pero el puro es recto en sus obras.
9 Mejor es vivir
en la esquina del terrado, que casa en común con mujer litigiosa.
10 El alma del
malvado desea el mal, su vecino no halla gracia a sus ojos.
11 Cuando se
castiga al arrogante, el simple se hace sabio; cuando se instruye al sabio,
adquiere ciencia.
12 El Justo
observa la casa del malvado, y arroja a los malvados a la desgracia.
13 Quien cierra
los oídos a las súplicas del débil clamará también él y no hallará
respuesta.
14 Regalo a
escondidas, aplaca la cólera, y obsequio oculto, la ira violenta.
15 Alegría para
el justo es el cumplimiento de la justicia, pero horror para los que hacen
el mal.
16 El hombre que
se aparta del camino de la prudencia reposará en la asamblea de las sombras.
17 Se arruina el
hombre que ama el placer, no será rico el aficionado a banquetes.
18 Rescate del
justo es el malo, y en lugar de los rectos, el traidor.
19 Mejor es
habitar en el desierto que con mujer litigiosa y triste.
20 Tesoro
precioso y aceite en la casa del sabio, pero el hombre necio los devora.
21 Quien va tras
la justicia y el amor hallará vida, justicia y honor.
22 El sabio
escala la ciudad de los fuertes, y derriba la fortaleza en que confiaban.
23 El que guarda
su boca y su lengua, guarda su alma de la angustia.
24 Al insolente y
altivo se le llama: «arrogante»; actúa en el exceso de su insolencia.
25 El deseo del
perezoso le lleva a la muerte, porque sus manos rehúsan el trabajo.
26 Todo el día
está el malo codicioso; pero el justo da sin rehusar jamás.
27 El sacrificio
de los malos es abominable, sobre todo si se ofrece con mala intención.
28 El testigo
falso perecerá, el hombre que escucha, por siempre podrá hablar.
29 El hombre malo
se muestra atrevido, el recto afianza su camino.
30 No hay
sabiduría, ni hay prudencia ni hay consejo, delante de Yahveh.
31 Se prepara el
caballo para el día del combate, pero la victoria es de Yahveh.
1 Más vale buen
nombre que muchas riquezas, y mejor es favor que plata y oro.
2 El rico y el
pobre se encuentran, a los dos los hizo Yahveh.
3 El hombre
precavido ve el mal y se esconde, los simples pasan y reciben castigo.
4 Premio de la
humildad, el temor de Yahveh, la riqueza, el honor y la vida.
5 Espinas y lazos
en la senda del malo, el que cuida de su vida, se aleja de ellos.
6 Instruye al
joven según sus disposiciones, que luego, de viejo, no se apartará de ellas.
7 El rico domina
a los pobres, el deudor es esclavo de su acreedor.
8 Quien siembra
injusticia cosecha miserias y la vara de su cólera desaparecerá.
9 El de buena
intención será bendito, porque da de su pan al débil.
10 Expulsa al
arrogante y se irá el litigio, y pleitos e injurias cesarán.
11 El que ama los
corazones puros, el de gracia en los labios, es amigo del rey.
12 Los ojos de
Yahveh custodian la ciencia, pero confunden las palabras del pérfido.
13 El perezoso
dice: «Hay fuera un león; voy a ser muerto en medio de la calle.»
14 Fosa profunda
la boca de las mujeres ajenas: aquel contra el que Yahveh se aíra, caerá en
ella.
15 La necedad
está enraizada en el corazón del joven, la vara de la instrucción lo alejará
de ella.
16 El que oprime
a un débil, lo engrandece; el que da a un rico, llega a empobrecerlo.
17 Presta oído y
escucha las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a mi ciencia,
18 porque te será
dulce guardarlas en tu seno, y tener todas a punto en tus labios.
19 Para que esté
en Yahveh tu confianza también a ti hoy te enseñaré.
20 ¿No he escrito
para ti treinta capítulos de consejos y ciencia,
21 para hacerte
conocer la certeza de las palabras verdaderas, y puedas responder palabras
verdaderas a quien te envíe?
22 No despojes al
débil, porque es débil, y no aplastes al desdichado en la puerta,
23 porque Yahveh
defenderá su causa y despojará de la vida a los despojadores.
24 No tomes por
compañero a un hombre airado, ni vayas con un hombre violento,
25 no sea que
aprendas sus senderos, y te encuentres con un lazo para tu vida.
26 No seas de los
que chocan la mano, y salen fiadores de préstamos:
27 porque si no
tienes con qué pagar, te tomarán el lecho en que te acuestas.
28 No desplaces
el lindero antiguo que tus padres pusieron.
29 ¿Has visto un
hombre hábil en su oficio? Se colocará al servicio de los reyes. No quedará
al servicio de gentes oscuras.
1 Si te sientas a
comer con poderoso, mira bien al que está frente a ti;
2 pon un cuchillo
a tu garganta si eres hombre de apetito;
3 no desees sus
manjares, porque es alimento engañoso.
4 No te fatigues
por enriquecerte, deja de pensar en ello.
5 Pones tus ojos
en ello y no hay nada. Porque se hace alas como águila, y se vuela hasta el
cielo.
6 No comas pan
con hombre de malas intenciones, ni desees sus manjares.
7 Porque, según
lo que calcula en su interior, te dice: «¡Come y bebe!», pero su corazón no
está contigo.
8 Nada más comer
lo vomitarías y tus palabras amables serían tu ruina.
9 A oídos de
necio no hables, porque se burlará de la prudencia de tus dichos.
10 No desplaces
el lindero antiguo, no entres en el campo de los huérfanos,
11 porque su
vengador es poderoso, y defendería su pleito contra ti.
12 Aplica tu
corazón a la instrucción, y tus oídos a las palabras de la ciencia.
13 No ahorres
corrección al niño, que no se va a morir porque le castigues con la vara.
14 Con la vara le
castigarás y librarás su alma del seol.
15 Hijo mío, si
tu corazón es sabio, se alegrará también mi corazón,
16 y exultarán
mis riñones al decir tus labios cosas rectas.
17 No envidie tu
corazón a los pecadores, más bien en el temor de Yahveh permanezca todo el
día,
18 porque hay un
mañana, y tu esperanza no será aniquilada.
19 Escucha, hijo,
y serás sabio, y endereza tu corazón por el camino...
20 No seas de los
que se emborrachan de vino, ni de los que se ahítan de carne,
21 porque
borracho y glotón se empobrecen y el sopor se viste de harapos.
22 Escucha a tu
padre, que él te engendró, y no desprecies a tu madre por ser vieja.
23 Adquiere la
verdad y no la vendas: la sabiduría, la instrucción, la inteligencia.
24 El padre del
justo rebosa de gozo, quien engendra un sabio por él se regocija.
25 Se alegrarán
tu padre y tu madre, y gozará la que te ha engendrado.
26 Dame, hijo
mío, tu corazón, y que tus ojos hallen deleite en mis caminos.
27 Fosa profunda
es la prostituta, pozo angosto la mujer extraña.
28 También ella
como ladrón pone emboscadas, y multiplica entre los hombres los traidores.
29 ¿Para quién
las «Desgracias»? ¿para quién los «Ayes»? ¿para quién los litigios? ¿para
quién los lloros? ¿para quién los golpes sin motivo? ¿para quién los ojos
turbios?
30 Para los que
se eternizan con el vino, los que van en busca de vinos mezclados.
31 No mires el
vino: ¡Qué buen color tiene! ¡cómo brinca en la copa! ¡qué bien entra!
32 Pero, a la
postre, como serpiente muerde, como víbora pica.
33 Tus ojos verán
cosas extrañas, y tu corazón hablará sin ton ni son.
34 Estarás como
acostado en el corazón del mar, o acostado en la punta de un mástil.
35 «Me han
golpeado, pero no estoy enfermo; me han tundido a palos, pero no lo he
sentido, ¿Cuándo me despertaré...?, me lo seguiré preguntando.»
1 No tengas
envidia de los malos, no desees estar con ellos,
2 porque su
corazón trama violencias, y sus labios hablan de desgracias.
3 Con la
sabiduría se construye una casa, y con la prudencia se afianza;
4 con la ciencia
se llenan los cilleros de todo bien precioso y deseable.
5 El varón sabio
está fuerte, el hombre de ciencia fortalece su vigor;
6 porque con
sabios consejos harás la guerra, y en la abundancia de consejeros está el
éxito.
7 Muy alta está
la sabiduría para el necio: no abre su boca en la puerta.
8 Al que piensa
en hacer mal, se le llama maestro en intrigas.
9 La necedad sólo
maquina pecados, el arrogante es abominable a los hombres.
10 Si te dejas
abatir el día de la angustia, angosta es tu fuerza.
11 Libra a los
que son llevados a la muerte, y a los conducidos al suplicio ¡si los
pudieras retener!
12 Si dices:
«Mira que no lo sabíamos», ¿acaso el que pesa los corazones no comprende?
¿el que vigila tu alma, no lo sabe? El da a cada hombre según sus obras.
13 Come miel,
hijo mío, porque es buena. Panal de miel es dulce a tu paladar.
14 Pues sábete
que así será la sabiduría para tu alma, y si la hallas, hay un mañana, y tu
esperanza no será aniquilada.
15 No pongas,
malvado, asechanzas en la mansión del justo, no hagas violencia a su morada.
16 Que siete
veces cae el justo, pero se levanta, mientras los malos se hunden en la
desgracia.
17 No te alegres
por la caída de tu enemigo, no se goce tu corazón cuando se hunde;
18 no sea que lo
vea Yahveh y le desagrade, y aparte de él su ira.
19 No te
enfurezcas por causa de los malvados, ni tengas envidia de los malos.
20 Porque para el
malvado no hay un mañana: la lámpara de los malos se extinguirá.
21 Teme, hijo
mío, a Yahveh y al rey, no te relaciones con los innovadores,
22 porque al
instante surgirá su calamidad, y ¿quién sabe el castigo que pueden ambos
dar?
23 También esto
pertenece a los sabios: Hacer acepción de personas en el juicio no está
bien.
24 Al que dice al
malo: «Eres justo», le maldicen los pueblos y le detestan las naciones;
25 los que los
castigan, viven felices, y viene sobre ellos la bendición del bien.
26 Besa en los
labios, el que responde con franqueza.
27 Ordena tus
trabajos de fuera y prepara tus faenas en el campo; y después puedes
construirte tu casa.
28 No des
testimonio, en vano, contra tu prójimo, ni engañes con tus labios.
29 No digas:
«Como él me ha hecho a mí, le haré yo a él, daré a cada uno según sus
obras.»
30 He pasado
junto al campo de un perezoso, y junto a la viña de un hombre insensato,
31 y estaba todo
invadido de ortigas, los cardos cubrían el suelo, la cerca de piedras estaba
derruída.
32 Al verlo,
medité en mi corazón, al contemplarlo aprendí la lección:
33 «Un poco
dormir, otro poco dormitar, otro poco tumbarse con los brazos cruzados
34 y llegará,
como vagabundo, tu miseria y como un mendigo tu pobreza.»
1 También estos
son proverbios de Salomón, transcritos por los hombres de Ezequías, rey de
Judá.
2 Es gloria de
Dios ocultar una cosa, y gloria de los reyes escrutarla.
3 Los cielos por
su altura, la tierra por su profundidad, y el corazón de los reyes: son
inescrutables.
4 Quita las
escorias de la plata, y quedará enteramente pura;
5 quita al malo
de delante del rey, y su trono se afianzará en la justicia.
6 No te des
importancia ante el rey, no te coloques en el sitio de los grandes;
7 porque es mejor
que te digan: «Sube acá», que ser humillado delante del príncipe. Lo que han
visto tus ojos,
8 no te apresures
a llevarlo a juicio; pues ¿qué harás a la postre cuando tu prójimo te
confunda?
9 Defiende tu
causa contra tu prójimo, pero no descubras los secretos de otro,
10 no sea que el
que lo oye te avergüence, y que tu difamación no tenga vuelta.
11 Manzanas de
oro con adornos de plata, es la palabra dicha a tiempo.
12 Anillo de oro,
o collar de oro fino, la reprensión sabia en oído atento.
13 Como frescor
de nieve el día de la siega el mensajero leal, para el que lo envía:
conforta el ánimo de su señor.
14 Nubes y
viento, pero no lluvia, el hombre que se jacta de que va a hacer un regalo,
pero miente.
15 Con paciencia
se persuade al juez, una lengua dulce quebranta los huesos.
16 ¿Has hallado
miel?, come lo que necesites; no llegues a hartarte y la vomites.
17 Pon tu pie
pocas veces en casa del vecino, no sea que se hastíe y te aborrezca.
18 Martillo,
espada, flecha aguda: es el hombre que da testimonio falso contra su
prójimo.
19 Diente roto,
pie titubeante: la confianza en el pérfido, el día de la angustia,
20 como quitar el
vestido en día helado. Poner vinagre sobre salitre, es cantar canciones a un
corazón triste.
21 Si tu enemigo
tiene hambre, dale de comer, si tiene sed, dale de beber;
22 así amontonas
sobre su cabeza brasas y Yahveh te dará la recompensa.
23 El viento
norte trae la lluvia, la lengua que disimula, rostros airados.
24 Mejor es vivir
en la esquina del terrado, que casa en común con mujer litigiosa.
25 Agua fresca en
fauces sedientas: la noticia buena de un país lejano.
26 Fuente
hollada, manantial ensuciado, el justo que titubea ante el malo.
27 No es bueno
comer mucha miel, ni buscar gloria y más gloria.
28 Ciudad abierta
y sin muralla es el hombre que no domina su ánimo.
1 Como nieve en
verano y lluvia en la siega, así de mal le sienta la gloria al insensato.
2 Como se escapa
el pájaro y vuela la golondrina, así no se realiza la maldición sin motivo.
3 Látigo para el
caballo, brida para el asno y vara para la espalda de los necios.
4 No respondas al
necio según su necedad, no sea que tú también te vuelvas como él.
5 Responde al
necio según su necedad, no vaya a creerse que es un sabio.
6 Se corta los
pies, se empapa de amargura, el que envía un recado en mano de necio.
7 Como las
piernas vacilantes del cojo, es el proverbio en boca de los necios.
8 Como sujetar
una piedra en la honda, es conceder honores a un necio.
9 Como espino que
va a parar a mano de borracho, es el proverbio en boca de los necios.
10 Como arquero
que a todos hiere, es el que toma a sueldo al necio y al borracho que pasan.
11 Como el perro
vuelve a su vómito, vuelve el necio a su insensatez.
12 ¿Has visto a
un hombre que se cree sabio? Más se puede esperar de un necio que de él.
13 Dice el
perezoso: «¡Un león en el camino! ¡Un león en la plaza!»
14 La puerta gira
en los goznes, y el perezoso en la cama.
15 El perezoso
hunde la mano en el plato; pero le fatiga llevarla a la boca.
16 El perezoso se
tiene por más sabio que siete personas que responden con tacto.
17 Agarra por las
orejas a un perro que pasa el que se mete en litigio que no le incumbe.
18 Como un loco
que arroja saetas escondidas, flechas y muerte,
19 tal es el
hombre que engaña a su prójimo, y dice: «¿No ves que estaba bromeando?»
20 Cuando se
acaba la leña, se apaga el fuego, cuando no hay chismoso, se apacigua la
disputa.
21 Carbón sobre
brasas y leña sobre fuego, es el pleiteador para atizar querellas.
22 Las palabras
del delator son golosinas que bajan hasta el fondo de las entrañas.
23 Plata con
escorias esmaltada sobre arcilla, son los labios dulces con corazón
perverso.
24 El que odia,
disimula con sus labios, pero en su interior comete perfidia;
25 si da a su voz
un tono amable, no te fíes, porque hay siete abominaciones en su corazón.
26 Encubrirá su
odio con engaño, pero en la asamblea se descubrirá su malicia.
27 El que excava
una fosa caerá en ella, el que hace rodar una piedra se le vendrá encima.
28 La lengua
mentirosa odia a sus víctimas, la boca melosa labra la ruina.
1 No te regocijes
por el día de mañana, porque no sabes lo que deparará el día de hoy.
2 Que otro te
alabe y no tu propia boca; un extraño, que no tus labios.
3 Pesada es la
piedra y pesada la arena, la ira del necio es más pesada que ellas.
4 El furor es
cruel, agua desbordada la cólera; mas ¿quién resistirá ante la envidia?
5 Mejor es
reprensión manifiesta que amor oculto.
6 Leales son las
heridas del amigo, falsos los besos del enemigo.
7 Alma saciada
pisotea la miel, al alma hambrienta, hasta lo amargo es dulce.
8 Como yerra el
pájaro lejos de su nido, así yerra el hombre lejos de su lugar.
9 El aceite y el
perfume alegran el corazón, la dulzura del amigo consuela el alma.
10 No abandones a
tu amigo ni al amigo de tu padre; no entres en la casa de tu hermano el día
de tu infortunio. Mejor es vecino próximo que hermano alejado.
11 Sé sabio, hijo
mío, y alegra mi corazón; y podré responder al que me ultraja.
12 El hombre
precavido ve el mal y se esconde, los simples pasan y reciben castigo.
13 Tómale su
vestido, pues salió fiador de otro; tómale prenda por los extraños.
14 Al que ya de
mañana a su prójimo bendice en alta voz, le será contado como una maldición.
15 Goteo
incesante en día de lluvia y mujer chismosa, son iguales;
16 el que la
retiene, retiene viento y aceite encuentra su derecha.
17 El hierro con
hierro se aguza, y el hombre con su prójimo se afina.
18 El que vigila
una higuera come de su fruto, el que guarda a su señor será honrado.
19 Como en el
agua un rostro refleja otro rostro, así el corazón de un hombre refleja el
de otro hombre.
20 Seol y
Perdición son insaciables; tampoco se sacian los ojos del hombre.
21 Crisol para la
plata, horno para el oro, el hombre vale según su reputación.
22 Aunque
machaques al necio en el mortero, (entre el grano, con el pilón) no se
apartará de él su necedad.
23 Conoce a fondo
el estado de tu ganado, aplica tu corazón a tu rebaño;
24 porque no es
eterna la riqueza, no se transmite una corona de edad en edad.
25 Cortada la
hierba, aparecido el retoño, y apilado el heno de los montes,
26 ten corderos
para poderte vestir, machos cabríos con que pagar un campo,
27 leche de
cabras abundante para tu sustento, para alimentar a tu familia y mantener a
tus criados.
1 El malo huye
sin que nadie le persiga, pero el justo como un león está seguro.
2 Cuando un país
es rebelde, son muchos sus príncipes; con un hombre inteligente y sabio hay
estabilidad.
3 Hombre malo que
oprime a los débiles es como lluvia devastadora que deja sin pan.
4 Los que
abandonan la ley alaban al malo, los que guardan la ley se irritan contra
ellos.
5 Los hombres
malos no entienden de equidad, los que buscan a Yahveh lo comprenden todo.
6 Mejor es el
pobre que camina en su integridad que el de caminos tortuosos, por más que
sea rico.
7 El que guarda
la ley es un hijo inteligente, el que frecuenta orgías es la deshonra de su
padre.
8 El que aumenta
su riqueza por usura e interés, la amontona para el que se compadece de los
pobres.
9 El que aparta
su oído para no oír la ley, hasta su oración es abominable.
10 El que
extravía a los rectos por el mal camino, en su propia fosa caerá. Los
hombres sin tacha heredarán la dicha.
11 El hombre rico
se cree sabio, pero el pobre inteligente, lo desenmascara.
12 Cuando se
alegran los justos, es grande el regocijo, cuando se alzan los malos, todos
se esconden.
13 Al que encubre
sus faltas, no le saldrá bien; el que las confiesa y abandona, obtendrá
piedad.
14 Dichoso el
hombre que siempre está en temor; el que endurece su corazón caerá en el
mal.
15 León rugiente,
oso hambriento, es el malo que domina al pueblo débil.
16 Príncipe sin
inteligencia multiplica la opresión, el que odia el lucro prolongará sus
días.
17 El hombre
culpable de una muerte huirá hasta la tumba; ¡que nadie le detenga!
18 El que anda
sin tacha será salvo, el que va oscilante entre dos caminos, caerá en uno de
ellos.
19 Quien cultiva
su tierra se hartará de pan, quien va tras naderías, se hartará de pobreza.
20 El hombre leal
será muy bendecido, quien se hace rico aprisa, no quedará impune.
21 No es bueno
hacer acepción de personas, que por un bocado de pan el hombre prevarica.
22 El hombre de
malas intenciones corre tras la riqueza, sin saber que lo que le viene es la
indigencia.
23 El hombre que
reprende halla al cabo más gracia que el de lengua aduladora.
24 El que roba a
su padre y a su madre y dice: «No hay en ello falta», es compañero del
hombre destructor.
25 El hombre
ambicioso azuza querellas, el que confía en Yahveh prosperará.
26 El que confía
en su corazón es un necio, el que anda con sabiduría se salvará.
27 El que da a
los pobres no conocerá la indigencia, para el que se tapa los ojos abundante
maldición.
28 Cuando se
alzan los malos, todos se esconden, cuando perecen, los justos se
multiplican.
1 El hombre que,
reprendido, endurece la cerviz, será pronto deshecho y sin remedio.
2 Cuando los
justos se multiplican, el pueblo se alegra, cuando dominan los malos, el
pueblo gime.
3 El que ama la
sabiduría, da alegría a su padre, el que anda con prostitutas, disipa su
fortuna.
4 El rey, con la
equidad, mantiene el país, el hombre exactor lo arruina.
5 El hombre que
adula a su prójimo pone una red bajo sus pasos.
6 En el pecado
del malo hay una trampa, pero el justo se regocija y alegra.
7 El justo conoce
la causa de los débiles, el malo no tiene inteligencia para conocerla.
8 Los arrogantes
turban la ciudad, los sabios alejan la cólera.
9 Cuando el sabio
tiene un pleito con el necio, ya se exaspere o se ría, no logrará sosiego.
10 Los hombres
sanguinarios odian al intachable, los rectos van en busca de su persona.
11 El necio da
salida a toda su pasión; el sabio la reprime y apacigua.
12 Si un jefe
hace caso de las palabras mentirosas, todos sus servidores serán malos.
13 El pobre y el
opresor se encuentran, Yahveh da la luz a los ojos de ambos.
14 El rey que
juzga con verdad a los débiles, asegura su trono para siempre.
15 Vara y
reprensión dan sabiduría, muchacho dejado a sí mismo, avergüenza a su madre.
16 Cuando se
multiplican los malos, se multiplican los delitos, pero los justos
contemplarán su caída.
17 Corrige a tu
hijo y te dejará tranquilo; y hará las delicias de tu alma.
18 Cuando no hay
visiones, el pueblo se relaja, pero el que guarda la ley es dichoso.
19 No se corrige
a un siervo con palabras, porque aunque las entienda, no las cumple.
20 ¿Has visto un
hombre dispuesto siempre a hablar? más se puede esperar de un necio que de
él.
21 Si se mima a
un esclavo desde niño, al final será un ingrato.
22 El hombre
violento provoca querellas, el hombre airado multiplica los delitos.
23 El orgullo del
pobre lo humillará; el humilde de espíritu obtendrá honores.
24 El que reparte
con ladrón se odia a sí mismo, oye la imprecación, pero no revela nada.
25 Temblar ante
los hombres es un lazo; el que confía en Yahveh está seguro.
26 Son muchos los
que buscan el favor del jefe, pero es Yahveh el que juzga a cada uno.
27 Abominación
para los justos es el hombre inicuo abominación para el malo el de recto
camino.
1 Palabras de
Agur, hijo de Yaqué, de Massá. Oráculo de este hombre para Itiel, para Itiel
y para Ukal.
2 ¡Soy el más
estúpido de los hombres! No tengo inteligencia humana.
3 No he aprendido
la sabiduría, ¿y voy a conocer la ciencia de los santos?
4 ¿Quién subió a
los cielos y volvió a bajar? ¿quién ha recogido viento en sus palmas? ¿quién
retuvo las aguas en su manto? ¿quién estableció los linderos de la tierra?
¿Cuál es su nombre y el nombre de su hijo, si es que lo sabes?
5 Probadas son
todas las palabras de Dios; él es un escudo para cuantos a él se acogen.
6 No añadas nada
a sus palabras, no sea que te reprenda y pases por mentiroso.
7 Dos cosas te
pido. no me las rehúses antes de mi muerte:
8 Aleja de mí la
mentira y la palabra engañosa; no me des pobreza ni riqueza, déjame gustar
mi bocado de pan,
9 no sea que
llegue a hartarme y reniegue, y diga: «¿Quién es Yahveh?». o no sea que,
siendo pobre, me dé al robo, e injurie el nombre de mi Dios.
10 No calumnies a
un siervo ante su amo no sea que te maldiga y tengas que pagar la pena.
11 Hay gente que
maldice a su padre, y a su madre no bendice,
12 gente que se
cree pura y no está limpia de su mancha,
13 ¡gente de qué
altivos ojos, cuyos párpados se alzan!;
14 gente cuyos
dientes son espadas, y sus mandíbulas cuchillos, para devorar a los
desvalidos echándolos del país y a los pobres de entre los hombres.
15 La sanguijuela
tiene dos hijas: «¡Daca, daca!» Hay tres cosas insaciables y cuatro que no
dicen: «¡Basta!»
16 El seol, el
seno estéril, la tierra que no se sacia de agua, y el fuego que no dice:
«¡Basta!»
17 Al ojo que se
ríe del padre y desprecia la obediencia de una madre, lo picotearán los
cuervos del torrente, los aguiluchos lo devorarán.
18 Tres cosas hay
que me desbordan y cuatro que no conozco:
19 el camino del
águila en el cielo, el camino de la serpiente por la roca, el camino del
navío en alta mar, el camino del hombre en la doncella.
20 Este es el
camino de la mujer adúltera: come, se limpia la boca y dice: «¡No he hecho
nada de malo ¡»
21 Por tres cosas
tiembla la tierra y cuatro no puede soportar:
22 Por esclavo
que llega a rey, por idiota que se ahíta de comer,
23 por mujer
odiada que se casa, por esclava que hereda a su señora.
24 Hay cuatro
seres los más pequeños de la tierra, pero que son más sabios que los sabios:
25 las hormigas -
multitud sin fuerza - que preparan en verano su alimento;
26 los damanes -
multitud sin poder -, que ponen sus casas en la roca;
27 las langostas,
que sin tener rey, salen todas en orden;
28 el lagarto, al
que se agarra con la mano y está en los palacios de los reyes.
29 Hay tres cosas
de paso gallardo y cuatro de elegante marcha:
30 el león -
fuerte entre los animales -, que ante nada retrocede,
31 el esbelto
gallo o el macho cabrío, y el rey que arenga a su pueblo.
32 Si hiciste el
necio, envalentonándote, y has reflexionado, pon mano en boca,
33 pues apretando
la leche se saca mantequilla apretando la nariz se saca sangre y apretando
la ira, se saca querella.
1 Palabras de
Lemuel, rey de Massá, que le enseño su madre:
2 ¡No, hijo mío,
no, hijo de mis entrañas! ¡No, hijo de mis votos!
3 No entregues tu
vigor a las mujeres, ni tus caminos a las que pierden a los reyes.
4 No es para los
reyes, Lemuel, no es para los reyes beber vino, ni para los príncipes ser
aficionado a la bebida.
5 No sea que,
bebiendo, olviden sus decretos y perviertan las causas de todos los
desvalidos.
6 Dad bebidas
fuertes al que va a perecer y vino al de alma amargada;
7 que beba y
olvide su miseria, y no se acuerde ya de su desgracia.
8 Abre tu boca en
favor del mudo, por la causa de todos los abandonados,
9 abre tu boca,
juzga con justicia y defiende la causa del mísero y del pobre.
10 = Alef. = Una
mujer completa, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas.
11 = Bet. = En
ella confía el corazón de su marido, y no será sin provecho.
12 = Guímel. = Le
produce el bien, no el mal, todos los días de su vida.
13 = Dálet. = Se
busca lana y lino y lo trabaja con manos diligentes.
14 = He. = Es
como nave de mercader que de lejos trae su provisión.
15 = Vau. = Se
levanta cuando aún es de noche da de comer a sus domésticos y órdenes a su
servidumbre.
16 = Zain. = Hace
cálculos sobre un campo y lo compra; con el fruto de sus manos planta una
viña.
17 = Jet. = Se
ciñe con fuerza sus lomos y vigoriza sus brazos.
18 = Tet. =
Siente que va bien su trabajo, no se apaga por la noche su lámpara.
19 = Tod. = Echa
mano a la rueca, sus palmas toman el huso.
20 = Kaf. =
Alarga su palma al desvalido, y tiende sus manos al pobre.
21 = Lámed. = No
teme por su casa a la nieve, pues todos los suyos tienen vestido doble.
22 = Mem. = Para
sí se hace mantos, y su vestido es de lino y púrpura.
23 = Nun. = Su
marido es considerado en las puertas, cuando se sienta con los ancianos del
país.
24 = Sámek. =
Hace túnicas de lino y las vende, entrega al comerciante ceñidores.
25 = Ain. = Se
viste de fuerza y dignidad, y se ríe del día de mañana.
26 = Pe. = Abre
su boca con sabiduría, lección de amor hay en su lengua.
27 = Sade. = Está
atenta a la marcha de su casa, y no come pan de ociosidad.
28 = Qof. = Se
levantan sus hijos y la llaman dichosa; su marido, y hace su elogio:
29 = Res. =
«¡Muchas mujeres hicieron proezas, pero tú las superas a todas!»
30 = Sin. =
Engañosa es la gracia, vana la hermosura, la mujer que teme a Yahveh, ésa
será alabada.
31 = Tau. = Dadle
del fruto de sus manos y que en las puertas la alaben sus obras.