"PROVERBIOS"

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Proverbios 21

1 Corriente de agua es el corazón del rey en la mano de Yahveh, que él dirige donde quiere.

2 Al hombre le parecen rectos todos sus caminos, pero es Yahveh quien pesa los corazones.

3 Practicar la justicia y la equidad, es mejor ante Yahveh que el sacrificio.

4 Ojos altivos, corazón arrogante, antorcha de malvados, es pecado.

5 Los proyectos del diligente, todo son ganancia; para el que se precipita, todo es indigencia.

6 Hacer tesoros con lengua engañosa, es vanidad fugitiva de quienes buscan la muerte.

7 La violencia de los malos los domina, porque se niegan a practicar la equidad.

8 Tortuoso es el camino del hombre criminal, pero el puro es recto en sus obras.

9 Mejor es vivir en la esquina del terrado, que casa en común con mujer litigiosa.

10 El alma del malvado desea el mal, su vecino no halla gracia a sus ojos.

11 Cuando se castiga al arrogante, el simple se hace sabio; cuando se instruye al sabio, adquiere ciencia.

12 El Justo observa la casa del malvado, y arroja a los malvados a la desgracia.

13 Quien cierra los oídos a las súplicas del débil clamará también él y no hallará respuesta.

14 Regalo a escondidas, aplaca la cólera, y obsequio oculto, la ira violenta.

15 Alegría para el justo es el cumplimiento de la justicia, pero horror para los que hacen el mal.

16 El hombre que se aparta del camino de la prudencia reposará en la asamblea de las sombras.

17 Se arruina el hombre que ama el placer, no será rico el aficionado a banquetes.

18 Rescate del justo es el malo, y en lugar de los rectos, el traidor.

19 Mejor es habitar en el desierto que con mujer litigiosa y triste.

20 Tesoro precioso y aceite en la casa del sabio, pero el hombre necio los devora.

21 Quien va tras la justicia y el amor hallará vida, justicia y honor.

22 El sabio escala la ciudad de los fuertes, y derriba la fortaleza en que confiaban.

23 El que guarda su boca y su lengua, guarda su alma de la angustia.

24 Al insolente y altivo se le llama: «arrogante»; actúa en el exceso de su insolencia.

25 El deseo del perezoso le lleva a la muerte, porque sus manos rehúsan el trabajo.

26 Todo el día está el malo codicioso; pero el justo da sin rehusar jamás.

27 El sacrificio de los malos es abominable, sobre todo si se ofrece con mala intención.

28 El testigo falso perecerá, el hombre que escucha, por siempre podrá hablar.

29 El hombre malo se muestra atrevido, el recto afianza su camino.

30 No hay sabiduría, ni hay prudencia ni hay consejo, delante de Yahveh.

31 Se prepara el caballo para el día del combate, pero la victoria es de Yahveh.

Proverbios 22

1 Más vale buen nombre que muchas riquezas, y mejor es favor que plata y oro.

2 El rico y el pobre se encuentran, a los dos los hizo Yahveh.

3 El hombre precavido ve el mal y se esconde, los simples pasan y reciben castigo.

4 Premio de la humildad, el temor de Yahveh, la riqueza, el honor y la vida.

5 Espinas y lazos en la senda del malo, el que cuida de su vida, se aleja de ellos.

6 Instruye al joven según sus disposiciones, que luego, de viejo, no se apartará de ellas.

7 El rico domina a los pobres, el deudor es esclavo de su acreedor.

8 Quien siembra injusticia cosecha miserias y la vara de su cólera desaparecerá.

9 El de buena intención será bendito, porque da de su pan al débil.

10 Expulsa al arrogante y se irá el litigio, y pleitos e injurias cesarán.

11 El que ama los corazones puros, el de gracia en los labios, es amigo del rey.

12 Los ojos de Yahveh custodian la ciencia, pero confunden las palabras del pérfido.

13 El perezoso dice: «Hay fuera un león; voy a ser muerto en medio de la calle.»

14 Fosa profunda la boca de las mujeres ajenas: aquel contra el que Yahveh se aíra, caerá en ella.

15 La necedad está enraizada en el corazón del joven, la vara de la instrucción lo alejará de ella.

16 El que oprime a un débil, lo engrandece; el que da a un rico, llega a empobrecerlo.

17 Presta oído y escucha las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a mi ciencia,

18 porque te será dulce guardarlas en tu seno, y tener todas a punto en tus labios.

19 Para que esté en Yahveh tu confianza también a ti hoy te enseñaré.

20 ¿No he escrito para ti treinta capítulos de consejos y ciencia,

21 para hacerte conocer la certeza de las palabras verdaderas, y puedas responder palabras verdaderas a quien te envíe?

22 No despojes al débil, porque es débil, y no aplastes al desdichado en la puerta,

23 porque Yahveh defenderá su causa y despojará de la vida a los despojadores.

24 No tomes por compañero a un hombre airado, ni vayas con un hombre violento,

25 no sea que aprendas sus senderos, y te encuentres con un lazo para tu vida.

26 No seas de los que chocan la mano, y salen fiadores de préstamos:

27 porque si no tienes con qué pagar, te tomarán el lecho en que te acuestas.

28 No desplaces el lindero antiguo que tus padres pusieron.

29 ¿Has visto un hombre hábil en su oficio? Se colocará al servicio de los reyes. No quedará al servicio de gentes oscuras.

Proverbios 23

1 Si te sientas a comer con poderoso, mira bien al que está frente a ti;

2 pon un cuchillo a tu garganta si eres hombre de apetito;

3 no desees sus manjares, porque es alimento engañoso.

4 No te fatigues por enriquecerte, deja de pensar en ello.

5 Pones tus ojos en ello y no hay nada. Porque se hace alas como águila, y se vuela hasta el cielo.

6 No comas pan con hombre de malas intenciones, ni desees sus manjares.

7 Porque, según lo que calcula en su interior, te dice: «¡Come y bebe!», pero su corazón no está contigo.

8 Nada más comer lo vomitarías y tus palabras amables serían tu ruina.

9 A oídos de necio no hables, porque se burlará de la prudencia de tus dichos.

10 No desplaces el lindero antiguo, no entres en el campo de los huérfanos,

11 porque su vengador es poderoso, y defendería su pleito contra ti.

12 Aplica tu corazón a la instrucción, y tus oídos a las palabras de la ciencia.

13 No ahorres corrección al niño, que no se va a morir porque le castigues con la vara.

14 Con la vara le castigarás y librarás su alma del seol.

15 Hijo mío, si tu corazón es sabio, se alegrará también mi corazón,

16 y exultarán mis riñones al decir tus labios cosas rectas.

17 No envidie tu corazón a los pecadores, más bien en el temor de Yahveh permanezca todo el día,

18 porque hay un mañana, y tu esperanza no será aniquilada.

19 Escucha, hijo, y serás sabio, y endereza tu corazón por el camino...

20 No seas de los que se emborrachan de vino, ni de los que se ahítan de carne,

21 porque borracho y glotón se empobrecen y el sopor se viste de harapos.

22 Escucha a tu padre, que él te engendró, y no desprecies a tu madre por ser vieja.

23 Adquiere la verdad y no la vendas: la sabiduría, la instrucción, la inteligencia.

24 El padre del justo rebosa de gozo, quien engendra un sabio por él se regocija.

25 Se alegrarán tu padre y tu madre, y gozará la que te ha engendrado.

26 Dame, hijo mío, tu corazón, y que tus ojos hallen deleite en mis caminos.

27 Fosa profunda es la prostituta, pozo angosto la mujer extraña.

28 También ella como ladrón pone emboscadas, y multiplica entre los hombres los traidores.

29 ¿Para quién las «Desgracias»? ¿para quién los «Ayes»? ¿para quién los litigios? ¿para quién los lloros? ¿para quién los golpes sin motivo? ¿para quién los ojos turbios?

30 Para los que se eternizan con el vino, los que van en busca de vinos mezclados.

31 No mires el vino: ¡Qué buen color tiene! ¡cómo brinca en la copa! ¡qué bien entra!

32 Pero, a la postre, como serpiente muerde, como víbora pica.

33 Tus ojos verán cosas extrañas, y tu corazón hablará sin ton ni son.

34 Estarás como acostado en el corazón del mar, o acostado en la punta de un mástil.

35 «Me han golpeado, pero no estoy enfermo; me han tundido a palos, pero no lo he sentido, ¿Cuándo me despertaré...?, me lo seguiré preguntando.»

Proverbios 24

1 No tengas envidia de los malos, no desees estar con ellos,

2 porque su corazón trama violencias, y sus labios hablan de desgracias.

3 Con la sabiduría se construye una casa, y con la prudencia se afianza;

4 con la ciencia se llenan los cilleros de todo bien precioso y deseable.

5 El varón sabio está fuerte, el hombre de ciencia fortalece su vigor;

6 porque con sabios consejos harás la guerra, y en la abundancia de consejeros está el éxito.

7 Muy alta está la sabiduría para el necio: no abre su boca en la puerta.

8 Al que piensa en hacer mal, se le llama maestro en intrigas.

9 La necedad sólo maquina pecados, el arrogante es abominable a los hombres.

10 Si te dejas abatir el día de la angustia, angosta es tu fuerza.

11 Libra a los que son llevados a la muerte, y a los conducidos al suplicio ¡si los pudieras retener!

12 Si dices: «Mira que no lo sabíamos», ¿acaso el que pesa los corazones no comprende? ¿el que vigila tu alma, no lo sabe? El da a cada hombre según sus obras.

13 Come miel, hijo mío, porque es buena. Panal de miel es dulce a tu paladar.

14 Pues sábete que así será la sabiduría para tu alma, y si la hallas, hay un mañana, y tu esperanza no será aniquilada.

15 No pongas, malvado, asechanzas en la mansión del justo, no hagas violencia a su morada.

16 Que siete veces cae el justo, pero se levanta, mientras los malos se hunden en la desgracia.

17 No te alegres por la caída de tu enemigo, no se goce tu corazón cuando se hunde;

18 no sea que lo vea Yahveh y le desagrade, y aparte de él su ira.

19 No te enfurezcas por causa de los malvados, ni tengas envidia de los malos.

20 Porque para el malvado no hay un mañana: la lámpara de los malos se extinguirá.

21 Teme, hijo mío, a Yahveh y al rey, no te relaciones con los innovadores,

22 porque al instante surgirá su calamidad, y ¿quién sabe el castigo que pueden ambos dar?

23 También esto pertenece a los sabios: Hacer acepción de personas en el juicio no está bien.

24 Al que dice al malo: «Eres justo», le maldicen los pueblos y le detestan las naciones;

25 los que los castigan, viven felices, y viene sobre ellos la bendición del bien.

26 Besa en los labios, el que responde con franqueza.

27 Ordena tus trabajos de fuera y prepara tus faenas en el campo; y después puedes construirte tu casa.

28 No des testimonio, en vano, contra tu prójimo, ni engañes con tus labios.

29 No digas: «Como él me ha hecho a mí, le haré yo a él, daré a cada uno según sus obras.»

30 He pasado junto al campo de un perezoso, y junto a la viña de un hombre insensato,

31 y estaba todo invadido de ortigas, los cardos cubrían el suelo, la cerca de piedras estaba derruída.

32 Al verlo, medité en mi corazón, al contemplarlo aprendí la lección:

33 «Un poco dormir, otro poco dormitar, otro poco tumbarse con los brazos cruzados

34 y llegará, como vagabundo, tu miseria y como un mendigo tu pobreza.»

Proverbios 25

1 También estos son proverbios de Salomón, transcritos por los hombres de Ezequías, rey de Judá.

2 Es gloria de Dios ocultar una cosa, y gloria de los reyes escrutarla.

3 Los cielos por su altura, la tierra por su profundidad, y el corazón de los reyes: son inescrutables.

4 Quita las escorias de la plata, y quedará enteramente pura;

5 quita al malo de delante del rey, y su trono se afianzará en la justicia.

6 No te des importancia ante el rey, no te coloques en el sitio de los grandes;

7 porque es mejor que te digan: «Sube acá», que ser humillado delante del príncipe. Lo que han visto tus ojos,

8 no te apresures a llevarlo a juicio; pues ¿qué harás a la postre cuando tu prójimo te confunda?

9 Defiende tu causa contra tu prójimo, pero no descubras los secretos de otro,

10 no sea que el que lo oye te avergüence, y que tu difamación no tenga vuelta.

11 Manzanas de oro con adornos de plata, es la palabra dicha a tiempo.

12 Anillo de oro, o collar de oro fino, la reprensión sabia en oído atento.

13 Como frescor de nieve el día de la siega el mensajero leal, para el que lo envía: conforta el ánimo de su señor.

14 Nubes y viento, pero no lluvia, el hombre que se jacta de que va a hacer un regalo, pero miente.

15 Con paciencia se persuade al juez, una lengua dulce quebranta los huesos.

16 ¿Has hallado miel?, come lo que necesites; no llegues a hartarte y la vomites.

17 Pon tu pie pocas veces en casa del vecino, no sea que se hastíe y te aborrezca.

18 Martillo, espada, flecha aguda: es el hombre que da testimonio falso contra su prójimo.

19 Diente roto, pie titubeante: la confianza en el pérfido, el día de la angustia,

20 como quitar el vestido en día helado. Poner vinagre sobre salitre, es cantar canciones a un corazón triste.

21 Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer, si tiene sed, dale de beber;

22 así amontonas sobre su cabeza brasas y Yahveh te dará la recompensa.

23 El viento norte trae la lluvia, la lengua que disimula, rostros airados.

24 Mejor es vivir en la esquina del terrado, que casa en común con mujer litigiosa.

25 Agua fresca en fauces sedientas: la noticia buena de un país lejano.

26 Fuente hollada, manantial ensuciado, el justo que titubea ante el malo.

27 No es bueno comer mucha miel, ni buscar gloria y más gloria.

28 Ciudad abierta y sin muralla es el hombre que no domina su ánimo.

Proverbios 26

1 Como nieve en verano y lluvia en la siega, así de mal le sienta la gloria al insensato.

2 Como se escapa el pájaro y vuela la golondrina, así no se realiza la maldición sin motivo.

3 Látigo para el caballo, brida para el asno y vara para la espalda de los necios.

4 No respondas al necio según su necedad, no sea que tú también te vuelvas como él.

5 Responde al necio según su necedad, no vaya a creerse que es un sabio.

6 Se corta los pies, se empapa de amargura, el que envía un recado en mano de necio.

7 Como las piernas vacilantes del cojo, es el proverbio en boca de los necios.

8 Como sujetar una piedra en la honda, es conceder honores a un necio.

9 Como espino que va a parar a mano de borracho, es el proverbio en boca de los necios.

10 Como arquero que a todos hiere, es el que toma a sueldo al necio y al borracho que pasan.

11 Como el perro vuelve a su vómito, vuelve el necio a su insensatez.

12 ¿Has visto a un hombre que se cree sabio? Más se puede esperar de un necio que de él.

13 Dice el perezoso: «¡Un león en el camino! ¡Un león en la plaza!»

14 La puerta gira en los goznes, y el perezoso en la cama.

15 El perezoso hunde la mano en el plato; pero le fatiga llevarla a la boca.

16 El perezoso se tiene por más sabio que siete personas que responden con tacto.

17 Agarra por las orejas a un perro que pasa el que se mete en litigio que no le incumbe.

18 Como un loco que arroja saetas escondidas, flechas y muerte,

19 tal es el hombre que engaña a su prójimo, y dice: «¿No ves que estaba bromeando?»

20 Cuando se acaba la leña, se apaga el fuego, cuando no hay chismoso, se apacigua la disputa.

21 Carbón sobre brasas y leña sobre fuego, es el pleiteador para atizar querellas.

22 Las palabras del delator son golosinas que bajan hasta el fondo de las entrañas.

23 Plata con escorias esmaltada sobre arcilla, son los labios dulces con corazón perverso.

24 El que odia, disimula con sus labios, pero en su interior comete perfidia;

25 si da a su voz un tono amable, no te fíes, porque hay siete abominaciones en su corazón.

26 Encubrirá su odio con engaño, pero en la asamblea se descubrirá su malicia.

27 El que excava una fosa caerá en ella, el que hace rodar una piedra se le vendrá encima.

28 La lengua mentirosa odia a sus víctimas, la boca melosa labra la ruina.

Proverbios 27

1 No te regocijes por el día de mañana, porque no sabes lo que deparará el día de hoy.

2 Que otro te alabe y no tu propia boca; un extraño, que no tus labios.

3 Pesada es la piedra y pesada la arena, la ira del necio es más pesada que ellas.

4 El furor es cruel, agua desbordada la cólera; mas ¿quién resistirá ante la envidia?

5 Mejor es reprensión manifiesta que amor oculto.

6 Leales son las heridas del amigo, falsos los besos del enemigo.

7 Alma saciada pisotea la miel, al alma hambrienta, hasta lo amargo es dulce.

8 Como yerra el pájaro lejos de su nido, así yerra el hombre lejos de su lugar.

9 El aceite y el perfume alegran el corazón, la dulzura del amigo consuela el alma.

10 No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre; no entres en la casa de tu hermano el día de tu infortunio. Mejor es vecino próximo que hermano alejado.

11 Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón; y podré responder al que me ultraja.

12 El hombre precavido ve el mal y se esconde, los simples pasan y reciben castigo.

13 Tómale su vestido, pues salió fiador de otro; tómale prenda por los extraños.

14 Al que ya de mañana a su prójimo bendice en alta voz, le será contado como una maldición.

15 Goteo incesante en día de lluvia y mujer chismosa, son iguales;

16 el que la retiene, retiene viento y aceite encuentra su derecha.

17 El hierro con hierro se aguza, y el hombre con su prójimo se afina.

18 El que vigila una higuera come de su fruto, el que guarda a su señor será honrado.

19 Como en el agua un rostro refleja otro rostro, así el corazón de un hombre refleja el de otro hombre.

20 Seol y Perdición son insaciables; tampoco se sacian los ojos del hombre.

21 Crisol para la plata, horno para el oro, el hombre vale según su reputación.

22 Aunque machaques al necio en el mortero, (entre el grano, con el pilón) no se apartará de él su necedad.

23 Conoce a fondo el estado de tu ganado, aplica tu corazón a tu rebaño;

24 porque no es eterna la riqueza, no se transmite una corona de edad en edad.

25 Cortada la hierba, aparecido el retoño, y apilado el heno de los montes,

26 ten corderos para poderte vestir, machos cabríos con que pagar un campo,

27 leche de cabras abundante para tu sustento, para alimentar a tu familia y mantener a tus criados.

Proverbios 28

1 El malo huye sin que nadie le persiga, pero el justo como un león está seguro.

2 Cuando un país es rebelde, son muchos sus príncipes; con un hombre inteligente y sabio hay estabilidad.

3 Hombre malo que oprime a los débiles es como lluvia devastadora que deja sin pan.

4 Los que abandonan la ley alaban al malo, los que guardan la ley se irritan contra ellos.

5 Los hombres malos no entienden de equidad, los que buscan a Yahveh lo comprenden todo.

6 Mejor es el pobre que camina en su integridad que el de caminos tortuosos, por más que sea rico.

7 El que guarda la ley es un hijo inteligente, el que frecuenta orgías es la deshonra de su padre.

8 El que aumenta su riqueza por usura e interés, la amontona para el que se compadece de los pobres.

9 El que aparta su oído para no oír la ley, hasta su oración es abominable.

10 El que extravía a los rectos por el mal camino, en su propia fosa caerá. Los hombres sin tacha heredarán la dicha.

11 El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente, lo desenmascara.

12 Cuando se alegran los justos, es grande el regocijo, cuando se alzan los malos, todos se esconden.

13 Al que encubre sus faltas, no le saldrá bien; el que las confiesa y abandona, obtendrá piedad.

14 Dichoso el hombre que siempre está en temor; el que endurece su corazón caerá en el mal.

15 León rugiente, oso hambriento, es el malo que domina al pueblo débil.

16 Príncipe sin inteligencia multiplica la opresión, el que odia el lucro prolongará sus días.

17 El hombre culpable de una muerte huirá hasta la tumba; ¡que nadie le detenga!

18 El que anda sin tacha será salvo, el que va oscilante entre dos caminos, caerá en uno de ellos.

19 Quien cultiva su tierra se hartará de pan, quien va tras naderías, se hartará de pobreza.

20 El hombre leal será muy bendecido, quien se hace rico aprisa, no quedará impune.

21 No es bueno hacer acepción de personas, que por un bocado de pan el hombre prevarica.

22 El hombre de malas intenciones corre tras la riqueza, sin saber que lo que le viene es la indigencia.

23 El hombre que reprende halla al cabo más gracia que el de lengua aduladora.

24 El que roba a su padre y a su madre y dice: «No hay en ello falta», es compañero del hombre destructor.

25 El hombre ambicioso azuza querellas, el que confía en Yahveh prosperará.

26 El que confía en su corazón es un necio, el que anda con sabiduría se salvará.

27 El que da a los pobres no conocerá la indigencia, para el que se tapa los ojos abundante maldición.

28 Cuando se alzan los malos, todos se esconden, cuando perecen, los justos se multiplican.

Proverbios 29

1 El hombre que, reprendido, endurece la cerviz, será pronto deshecho y sin remedio.

2 Cuando los justos se multiplican, el pueblo se alegra, cuando dominan los malos, el pueblo gime.

3 El que ama la sabiduría, da alegría a su padre, el que anda con prostitutas, disipa su fortuna.

4 El rey, con la equidad, mantiene el país, el hombre exactor lo arruina.

5 El hombre que adula a su prójimo pone una red bajo sus pasos.

6 En el pecado del malo hay una trampa, pero el justo se regocija y alegra.

7 El justo conoce la causa de los débiles, el malo no tiene inteligencia para conocerla.

8 Los arrogantes turban la ciudad, los sabios alejan la cólera.

9 Cuando el sabio tiene un pleito con el necio, ya se exaspere o se ría, no logrará sosiego.

10 Los hombres sanguinarios odian al intachable, los rectos van en busca de su persona.

11 El necio da salida a toda su pasión; el sabio la reprime y apacigua.

12 Si un jefe hace caso de las palabras mentirosas, todos sus servidores serán malos.

13 El pobre y el opresor se encuentran, Yahveh da la luz a los ojos de ambos.

14 El rey que juzga con verdad a los débiles, asegura su trono para siempre.

15 Vara y reprensión dan sabiduría, muchacho dejado a sí mismo, avergüenza a su madre.

16 Cuando se multiplican los malos, se multiplican los delitos, pero los justos contemplarán su caída.

17 Corrige a tu hijo y te dejará tranquilo; y hará las delicias de tu alma.

18 Cuando no hay visiones, el pueblo se relaja, pero el que guarda la ley es dichoso.

19 No se corrige a un siervo con palabras, porque aunque las entienda, no las cumple.

20 ¿Has visto un hombre dispuesto siempre a hablar? más se puede esperar de un necio que de él.

21 Si se mima a un esclavo desde niño, al final será un ingrato.

22 El hombre violento provoca querellas, el hombre airado multiplica los delitos.

23 El orgullo del pobre lo humillará; el humilde de espíritu obtendrá honores.

24 El que reparte con ladrón se odia a sí mismo, oye la imprecación, pero no revela nada.

25 Temblar ante los hombres es un lazo; el que confía en Yahveh está seguro.

26 Son muchos los que buscan el favor del jefe, pero es Yahveh el que juzga a cada uno.

27 Abominación para los justos es el hombre inicuo abominación para el malo el de recto camino.

Proverbios 30

1 Palabras de Agur, hijo de Yaqué, de Massá. Oráculo de este hombre para Itiel, para Itiel y para Ukal.

2 ¡Soy el más estúpido de los hombres! No tengo inteligencia humana.

3 No he aprendido la sabiduría, ¿y voy a conocer la ciencia de los santos?

4 ¿Quién subió a los cielos y volvió a bajar? ¿quién ha recogido viento en sus palmas? ¿quién retuvo las aguas en su manto? ¿quién estableció los linderos de la tierra? ¿Cuál es su nombre y el nombre de su hijo, si es que lo sabes?

5 Probadas son todas las palabras de Dios; él es un escudo para cuantos a él se acogen.

6 No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y pases por mentiroso.

7 Dos cosas te pido. no me las rehúses antes de mi muerte:

8 Aleja de mí la mentira y la palabra engañosa; no me des pobreza ni riqueza, déjame gustar mi bocado de pan,

9 no sea que llegue a hartarme y reniegue, y diga: «¿Quién es Yahveh?». o no sea que, siendo pobre, me dé al robo, e injurie el nombre de mi Dios.

10 No calumnies a un siervo ante su amo no sea que te maldiga y tengas que pagar la pena.

11 Hay gente que maldice a su padre, y a su madre no bendice,

12 gente que se cree pura y no está limpia de su mancha,

13 ¡gente de qué altivos ojos, cuyos párpados se alzan!;

14 gente cuyos dientes son espadas, y sus mandíbulas cuchillos, para devorar a los desvalidos echándolos del país y a los pobres de entre los hombres.

15 La sanguijuela tiene dos hijas: «¡Daca, daca!» Hay tres cosas insaciables y cuatro que no dicen: «¡Basta!»

16 El seol, el seno estéril, la tierra que no se sacia de agua, y el fuego que no dice: «¡Basta!»

17 Al ojo que se ríe del padre y desprecia la obediencia de una madre, lo picotearán los cuervos del torrente, los aguiluchos lo devorarán.

18 Tres cosas hay que me desbordan y cuatro que no conozco:

19 el camino del águila en el cielo, el camino de la serpiente por la roca, el camino del navío en alta mar, el camino del hombre en la doncella.

20 Este es el camino de la mujer adúltera: come, se limpia la boca y dice: «¡No he hecho nada de malo ¡»

21 Por tres cosas tiembla la tierra y cuatro no puede soportar:

22 Por esclavo que llega a rey, por idiota que se ahíta de comer,

23 por mujer odiada que se casa, por esclava que hereda a su señora.

24 Hay cuatro seres los más pequeños de la tierra, pero que son más sabios que los sabios:

25 las hormigas - multitud sin fuerza - que preparan en verano su alimento;

26 los damanes - multitud sin poder -, que ponen sus casas en la roca;

27 las langostas, que sin tener rey, salen todas en orden;

28 el lagarto, al que se agarra con la mano y está en los palacios de los reyes.

29 Hay tres cosas de paso gallardo y cuatro de elegante marcha:

30 el león - fuerte entre los animales -, que ante nada retrocede,

31 el esbelto gallo o el macho cabrío, y el rey que arenga a su pueblo.

32 Si hiciste el necio, envalentonándote, y has reflexionado, pon mano en boca,

33 pues apretando la leche se saca mantequilla apretando la nariz se saca sangre y apretando la ira, se saca querella.

Proverbios 31

1 Palabras de Lemuel, rey de Massá, que le enseño su madre:

2 ¡No, hijo mío, no, hijo de mis entrañas! ¡No, hijo de mis votos!

3 No entregues tu vigor a las mujeres, ni tus caminos a las que pierden a los reyes.

4 No es para los reyes, Lemuel, no es para los reyes beber vino, ni para los príncipes ser aficionado a la bebida.

5 No sea que, bebiendo, olviden sus decretos y perviertan las causas de todos los desvalidos.

6 Dad bebidas fuertes al que va a perecer y vino al de alma amargada;

7 que beba y olvide su miseria, y no se acuerde ya de su desgracia.

8 Abre tu boca en favor del mudo, por la causa de todos los abandonados,

9 abre tu boca, juzga con justicia y defiende la causa del mísero y del pobre.

10 = Alef. = Una mujer completa, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas.

11 = Bet. = En ella confía el corazón de su marido, y no será sin provecho.

12 = Guímel. = Le produce el bien, no el mal, todos los días de su vida.

13 = Dálet. = Se busca lana y lino y lo trabaja con manos diligentes.

14 = He. = Es como nave de mercader que de lejos trae su provisión.

15 = Vau. = Se levanta cuando aún es de noche da de comer a sus domésticos y órdenes a su servidumbre.

16 = Zain. = Hace cálculos sobre un campo y lo compra; con el fruto de sus manos planta una viña.

17 = Jet. = Se ciñe con fuerza sus lomos y vigoriza sus brazos.

18 = Tet. = Siente que va bien su trabajo, no se apaga por la noche su lámpara.

19 = Tod. = Echa mano a la rueca, sus palmas toman el huso.

20 = Kaf. = Alarga su palma al desvalido, y tiende sus manos al pobre.

21 = Lámed. = No teme por su casa a la nieve, pues todos los suyos tienen vestido doble.

22 = Mem. = Para sí se hace mantos, y su vestido es de lino y púrpura.

23 = Nun. = Su marido es considerado en las puertas, cuando se sienta con los ancianos del país.

24 = Sámek. = Hace túnicas de lino y las vende, entrega al comerciante ceñidores.

25 = Ain. = Se viste de fuerza y dignidad, y se ríe del día de mañana.

26 = Pe. = Abre su boca con sabiduría, lección de amor hay en su lengua.

27 = Sade. = Está atenta a la marcha de su casa, y no come pan de ociosidad.

28 = Qof. = Se levantan sus hijos y la llaman dichosa; su marido, y hace su elogio:

29 = Res. = «¡Muchas mujeres hicieron proezas, pero tú las superas a todas!»

30 = Sin. = Engañosa es la gracia, vana la hermosura, la mujer que teme a Yahveh, ésa será alabada.

31 = Tau. = Dadle del fruto de sus manos y que en las puertas la alaben sus obras.

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