"PROVERBIOS"
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1 Abominación de
Yahveh la balanza falsa, pero el peso justo gana su favor.
2 Detrás de la
insolencia viene el insulto; mas con los modosos está la sabiduría.
3 A los rectos su
integridad les guía; a los pérfidos les arruina su perversidad.
4 Nada servirán
riquezas el día de la ira, mas la justicia libra de la muerte.
5 A los íntegros
su justicia les allana el camino, pero el malo cae en su malicia.
6 A los rectos
les salva su justicia, los pérfidos en su codicia son atrapados.
7 En la muerte
del malo se esfuma su esperanza, la confianza en las riquezas se desvanece.
8 El justo es
librado de la angustia, y el malo viene a ocupar su lugar.
9 Con la boca el
impío pierde a su vecino, por la ciencia se libran los justos.
10 Con el bien de
los justos la ciudad se regocija, con la perdición de los malos grita de
alegría.
11 Con la
bendición de los rectos, se levanta la ciudad; la boca de los malos la
destruye.
12 Quien
desprecia a su vecino es un insensato; el hombre discreto se calla.
13 El que anda
calumniando descubre secretos, el de espíritu leal oculta las cosas.
14 Donde no hay
buen gobierno, el pueblo se hunde; abundancia de consejeros, trae salvación.
15 El mal se
busca quien avala al desconocido, quien no es amigo de chocar la mano está
seguro.
16 Mujer graciosa
consigue honor, y los audaces consiguen la riqueza.
17 A sí mismo se
beneficia el que es compasivo, a sí mismo se perjudica el hombre cruel.
18 El malo
consigue un jornal falso; el que siembra justicia, un salario verdadero.
19 Al que
establece justicia, la vida, al que obra el mal, la muerte.
20 A los de
corazón torcido abomina Yahveh; a los de camino intachable da su favor.
21 De cierto que
el malo no quedará impune, mas la raza de los justos quedará a salvo.
22 Anillo de oro
en nariz de un puerco, mujer hermosa pero sin gusto.
23 El deseo de
los justos es sólo el bien, la esperanza de los malos, la ira.
24 Hay quien
gasta y todavía va a más; y hay quien ahorra en demasía sólo para venir a
menos.
25 El alma
generosa será colmada, y el que sacia a otro la sed, también será saciado.
26 El pueblo
maldice al que acapara trigo; bendición para la cabeza del que vende.
27 Quien busca el
bien, se procura favor, quien va tras el mal, le saldrá al encuentro.
28 Quien confía
en su riqueza, ése caerá, los justos brotarán como follaje.
29 Quien
desordena su casa, hereda viento, el insensato será esclavo del sabio.
30 El fruto del
justo es un árbol de vida; cautivador de las almas es el sabio.
31 Si el justo
recibe su recompensa en la tierra, ¡cuánto más el pecador y el malo!
1 El que ama la
instrucción ama la ciencia, el que odia la reprensión es tonto.
2 El bueno
obtiene el favor de Yahveh; pero él condena al hombre taimado.
3 Nadie se
afianza por la maldad, la raíz de los justos no vacilará.
4 Mujer virtuosa,
corona del marido, mujer desvergonzada, caries en los huesos.
5 Las intenciones
de los justos son equidad, los planes de los malos, son engaño.
6 Las palabras de
los malos son trampas sangrientas, pero a los rectos su boca los pone a
salvo.
7 Derribados los
malos, no existen ya más, mas la casa de los justos permanece.
8 Se alaba al
hombre según su prudencia, el de corazón torcido será despreciado.
9 Más vale hombre
sencillo que tiene un esclavo, que hombre glorioso a quien falta el pan.
10 El justo se
cuida de su ganado, pero las entrañas de los malos son crueles.
11 Quien cultiva
su tierra se hartará de pan, quien persigue naderías es un insensato.
12 El placer del
impío está en la maquinación de los malvados, pero la raíz de los justos
producirá.
13 En el delito
de los labios hay una trampa fatal, pero el justo saldrá de la angustia.
14 Por el fruto
de su boca, se harta de bien el hombre, cada cual recibe el salario de sus
obras.
15 El necio tiene
por recto su camino, pero el sabio escucha los consejos.
16 El necio, al
momento descubre su pena, el prudente oculta la ignominia.
17 Quien declara
la verdad, descubre la justicia; el testigo mentiroso, la falsedad.
18 Quien habla
sin tino, hiere como espada; mas la lengua de los sabios cura.
19 Los labios
sinceros permanecen por siempre, la lengua mentirosa dura un instante.
20 Fraude en el
corazón de quien trama el mal; gozo para los que aconsejan paz.
21 Ninguna
desgracia le sucede al justo, pero los malos están llenos de miserias.
22 Los labios
mentirosos abomina Yahveh; los que practican la verdad alcanzan su favor.
23 El hombre
cauto oculta su ciencia, el corazón del insensato proclama su necedad.
24 La mano
diligente obtiene el mando; la flojedad acaba en trabajos forzados.
25 Ansiedad en el
corazón deprime al hombre, pero una palabra buena le causa alegría.
26 El justo
enseña el camino a su prójimo, el camino de los malos los extravía.
27 El indolente
no pone a asar su caza; la diligencia es la mejor fortuna del hombre.
28 En la senda de
la justicia está la vida; el camino de los rencorosos lleva a la muerte.
1 El hijo sabio
atiende a la instrucción de su padre, el arrogante no escucha la reprensión.
2 Con el fruto de
su boca, come el hombre lo que es bueno, pero el alma de los pérfidos se
nutre de violencia.
3 Quien vigila su
boca, guarda su vida; quien abre sus labios, busca su ruina.
4 Tiene hambre el
perezoso, mas no se cumple su deseo; el deseo de los diligentes queda
satisfecho.
5 El justo odia
la palabra mentirosa, pero el malo infama y deshonra.
6 La justicia
guarda al íntegro en su camino, mas la maldad arruina al pecador.
7 Hay quien se
hace el rico y nada tiene, hay quien se hace el pobre y tiene gran fortuna.
8 El precio de la
vida de un hombre es su riqueza; pero el pobre no hace caso a la amenaza.
9 La luz de los
justos alegremente luce, la lámpara de los malos se apaga.
10 La insolencia
sólo disputas proporciona; con los que admiten consejos está la sabiduría.
11 Fortuna
rápida, vendrá a menos, quien junta poco a poco, irá en aumento.
12 Espera
prolongada enferma el corazón; árbol de vida es el deseo cumplido.
13 Quien
desprecia la palabra se perderá, quien respeta el mandato se salvará.
14 La lección del
sabio es fuente de vida, para sortear las trampas de la muerte.
15 Una gran
prudencia alcanza favor, el camino de los pérfidos no tiene fin,
16 Todo hombre
cauto obra con conocimiento, el tonto ostenta su necedad.
17 Mensajero
perverso cae en desgracia, mensajero leal trae la curación.
18 Miseria e
ignominia al que rechaza la instrucción, gloria al que acepta la reprensión.
19 Deseo
cumplido, dulzura para el alma, los necios detestan abandonar el mal.
20 El que anda
con los sabios será sabio; quien frecuenta los necios se hará malo.
21 A los
pecadores los persigue la desgracia, los justos son colmados de dicha.
22 El hombre de
bien deja herencia a los hijos de sus hijos, al justo se reserva la riqueza
del pecador.
23 Las roturas de
los pobres dan mucho de comer; pero hay perdición cuando falta justicia.
24 Quien escatima
la vara, odia a su hijo, quien le tiene amor, le castiga.
25 Come el justo
y queda satisfecho, pero el vientre de los malos pasa necesidad.
1 La Sabiduría
edifica su casa; le Necedad con sus manos la destruye.
2 Quien anda en
rectitud, teme a Yahveh; el de torcido camino le desprecia.
3 En la boca del
necio hay una raíz de orgullo, pero los labios de los sabios los protegen.
4 Donde no hay
bueyes, pesebre vacío; cosecha abundante con la fuerza del toro.
5 Testigo veraz
no miente, testigo falso respira mentiras.
6 Busca el
arrogante la sabiduría pero en vano, al inteligente la ciencia le es fácil.
7 Apártate del
hombre necio, pues no conocerías labios doctos.
8 Sabiduría del
cauto es atender a su conducta, la necedad de los tontos es engaño.
9 De los necios
se aparta el sacrificio expiatorio, pero entre los rectos se encuentra el
favor de Dios.
10 El corazón
conoce su propia amargura, y con ningún extraño comparte su alegría.
11 La casa de los
malos será destruida, la tienda de los rectos florecerá.
12 Hay caminos
que parecen rectos, pero, al cabo, son caminos de muerte.
13 También en el
reír padece el corazón, y al cabo la alegría es dolor.
14 El perverso de
corazón está satisfecho de su conducta, y el hombre de bien, de sus obras.
15 El simple cree
cuanto se dice, el cauto medita sus propios pasos.
16 El sabio teme
el mal y de él se aparta, el necio es presuntuoso y confiado.
17 El de genio
pronto, hace necedades, el hombre artero es odiado.
18 La herencia de
los simples es la necedad, los cautos son coronados de ciencia.
19 Los malos se
postran ante los buenos, los malvados a la puerta de los justos.
20 Incluso a su
vecino es odioso el pobre, pero son muchos los amigos del rico.
21 Quien
desprecia a su vecino comete pecado; dichoso el que tiene piedad de los
pobres.
22 ¿No andan
extraviados los que planean el mal?; amor y lealtad a los que planean el
bien.
23 Todo trabajo
produce abundancia, la charlatanería sólo indigencia.
24 Corona de los
sabios es la riqueza, la necedad de los insensatos es necedad.
25 Salvador de
vidas es el testigo veraz, quien profiere mentira es un impostor.
26 El temor de
Yahveh es seguridad inexpugnable; sus hijos tendrán en él refugio.
27 El temor de
Yahveh es fuente de vida, para apartarse de las trampas de la muerte.
28 Pueblo
numeroso, gloria del rey; pueblo escaso, ruina del príncipe.
29 El tardo a la
ira tiene gran prudencia, el de genio pronto pone de manifiesto su necedad
30 El corazón
manso es vida del cuerpo; la envidia es caries de los huesos.
31 Quien oprime
al débil, ultraja a su Hacedor; mas el que se apiada del pobre, le da
gloria.
32 El malo es
derribado por su propia malicia, el justo en su integridad halla refugio.
33 En corazón
inteligente descansa la sabiduría, en el corazón de los necios no es
conocida.
34 La justicia
eleva a las naciones, el pecado es la vergüenza de los pueblos.
35 El favor del
rey para el siervo prudente; y su cólera para el que le avergüenza.
1 Una respuesta
suave calma el furor, una palabra hiriente aumenta la ira.
2 La lengua de
los sabios hace agradable la ciencia, la boca de los insensatos esparce
necedad.
3 En todo lugar,
los ojos de Yahveh, observando a los malos y a los buenos.
4 Lengua mansa,
árbol de vida, lengua perversa rompe el alma.
5 El tonto
desprecia la corrección de su padre; quien sigue la reprensión es cauto.
6 La casa del
justo abunda en riquezas, en las rentas del malo no falta inquietud.
7 Los labios de
los sabios siembran ciencia, pero no así el corazón de los necios.
8 Yahveh abomina
el sacrificio de los malos; la oración de los rectos alcanza su favor.
9 Yahveh abomina
el camino malo; y ama al que va tras la justicia.
10 Corrección
severa a quien deja el camino; el que odia la reprensión perecerá.
11 Seol y
Perdición están ante Yahveh: ¡cuánto más los corazones de los hombres!
12 El arrogante
no quiere ser reprendido, no va junto a los sabios.
13 Corazón alegre
hace buena cara, corazón en pena deprime el espíritu.
14 Corazón
inteligente busca la ciencia, los labios de los necios se alimentan de
necedad.
15 Todos los días
del pobre son malos, para el corazón dichoso, banquetes sin fin.
16 Mejor es poco
con temor de Yahveh, que gran tesoro con inquietud.
17 Más vale un
plato de legumbres, con cariño, que un buey cebado, con odio.
18 El hombre
violento provoca disputas, el tardo a la ira aplaca las querellas.
19 El camino del
perezoso es como un seto de espinos. la senda de los rectos es llana.
20 El hijo sabio
es la alegría de su padre, el hombre necio desprecia a su madre.
21 La necedad
alegra al insensato, el hombre inteligente camina en derechura.
22 Donde no hay
consultas, los planes fracasan; con muchos consejeros, se llevan a cabo.
23 El hombre
halla alegría en la respuesta de su boca; una palabra a tiempo, ¡qué cosa
más buena!
24 Camino de la
vida, hacia arriba, para el sabio, para que se aparte del seol, que está
abajo.
25 La casa de los
soberbios la destruye Yahveh, y mantiene en pie los linderos de la viuda.
26 Yahveh abomina
los proyectos perversos; pero son puras las palabras agradables.
27 Quien se da al
robo, perturba su casa, quien odia los regalos, vivirá.
28 El corazón del
justo recapacita para responder, la boca de los malos esparce maldades.
29 Yahveh se
aleja de los malos, y escucha la plegaria de los justos.
30 Una mirada
luminosa alegra el corazón, una buena noticia reanima el vigor.
31 Oído que
escucha reprensión saludable, tiene su morada entre los sabios.
32 Quien
desatiende la corrección se desprecia a sí mismo, quien escucha la
reprensión adquiere sensatez.
33 El temor de
Yahveh instruye en sabiduría: y delante de la gloria va la humildad.
1 Al hombre, los
planes del corazón; pero de Yahveh, la respuesta.
2 Al hombre le
parecen puros todos sus caminos, pero Yahveh pondera los espíritus.
3 Encomienda tus
obras a Yahveh y tus proyectos se llevarán a cabo.
4 Todas las obras
de Yahveh tienen su propio fin, hasta el malvado, para el día del mal
5 Yahveh abomina
al de corazón altivo, de cierto no quedará impune.
6 Con amor y
lealtad se expía la falta; con el temor de Yahveh se evita el mal.
7 Cuando Yahveh
se complace en la conducta de un hombre. hasta a sus enemigos los reconcilia
con él.
8 Más vale poco,
con justicia, que mucha renta sin equidad.
9 El corazón del
hombre medita su camino, pero es Yahveh quien asegura sus pasos
10 Oráculo en los
labios del rey: en el juicio no comete falta su boca.
11 De Yahveh son
la balanza y los platillos justos, todas las pesas del saco son obra suya.
12 Los reyes
aborrecen las malas acciones, pues su trono en la justicia se afianza.
13 El favor del
rey para los labios justos; y ama al que habla rectamente.
14 El furor del
rey es mensajero de muerte; pero el hombre sabio lo apacigua.
15 Si el rostro
del rey se ilumina, hay vida; su favor es como nube de lluvia tardía.
16 Adquirir
sabiduría, cuánto mejor que el oro; adquirir inteligencia es preferible a la
plata.
17 La calzada de
los rectos es apartarse del mal; el que atiende a su camino, guarda su alma.
18 La arrogancia
precede a la ruina; el espíritu altivo a la caída.
19 Mejor es ser
humilde con los pobres que participar en el botín con los soberbios.
20 El que está
atento a la palabra encontrará la dicha, el que confía en Yahveh será feliz.
21 Al de corazón
sabio, se le llama inteligente, la dulzura de labios aumenta el saber.
22 La prudencia
es fuente de vida para el que la tiene, el castigo de los necios es la
necedad.
23 El corazón del
sabio hace circunspecta su boca, y aumenta el saber de sus labios.
24 Palabras
suaves, panal de miel: dulces al alma, saludables al cuerpo.
25 Hay caminos
que parecen rectos, pero al cabo son caminos de muerte.
26 El ansia del
trabajador para él trabaja, pues le empuja el hambre de su boca.
27 El hombre
malvado trama el mal, tiene en los labios como un fuego ardiente.
28 El hombre
perverso provoca querellas, el delator divide a los amigos.
29 El hombre
violento seduce al vecino, y le hace ir por camino no bueno.
30 Quien cierra
los ojos es para meditar maldades, el que se muerde los labios, ha consumado
el mal.
31 Cabellos
blancos son corona de honor; y en el camino de la justicia se la encuentra.
32 Más vale el
hombre paciente que el héroe, el dueño de sí que el conquistador de
ciudades.
33 Se echan las
suertes en el seno, pero la decisión viene de Yahveh.
1 Mejor es un
mendrugo de pan a secas, pero con tranquilidad, que casa llena de
sacrificios de discordia.
2 El siervo
prudente prevalece sobre el hijo sin honra; tendrá, con los hermanos, parte
en la herencia.
3 Crisol para la
plata, horno para el oro; los corazones, Yahveh mismo los prueba.
4 El malo está
atento a los labios inicuos, el mentiroso presta oído a la lengua perversa.
5 Quien se burla
de un pobre, ultraja a su Hacedor, quien se ríe de la desgracia no quedará
impune.
6 Corona de los
ancianos son los hijos de los hijos; los padres son el honor de los hijos.
7 Al necio no le
sienta un lenguaje pulido, y aún menos al noble un hablar engañoso.
8 El obsequio es
un talismán, para el que puede hacerlo; dondequiera que vaya, tiene éxito.
9 El que cubre un
delito, se gana una amistad el que propala cosas, divide a los amigos.
10 Más afecta un
reproche a un hombre inteligente que cien golpes a un necio.
11 El malvado
sólo busca rebeliones, pero le será enviado un cruel mensajero.
12 Mejor topar
con osa privada de sus cachorros que con tonto en su necedad.
13 Si uno
devuelve mal por bien no se alejará la desdicha de su casa.
14 Entablar
proceso es dar curso libre a las aguas; interrúmpelo antes de que se
extienda.
15 Justificar al
malo y condenar al justo; ambas cosas abomina Yahveh.
16 ¿De qué sirve
la riqueza en manos del necio? ¿Para adquirir sabiduría, siendo un
insensato?
17 El amigo ama
en toda ocasión, el hermano nace para tiempo de angustia.
18 Es hombre
insensato el que choca la mano y sale fiador de su vecino.
19 El que ama el
pecado, ama los golpes, el que es altanero, busca la ruina.
20 El de corazón
pervertido, no hallará la dicha; el de lengua doble caerá en desgracia.
21 El que
engendra un necio, es para su mal; no tendrá alegría el padre del insensato.
22 El corazón
alegre mejora la salud; el espíritu abatido seca los huesos.
23 El malo acepta
regalos en su seno, para torcer las sendas del derecho.
24 Ante el hombre
inteligente está la sabiduría, los ojos del necio en los confines de la
tierra.
25 Hijo necio,
tristeza de su padre, y amargura de la que lo engendró.
26 No es bueno
poner multa al justo, golpear a los nobles es contra derecho.
27 El que retiene
sus palabras es conocedor de la ciencia, el de sangre fría es hombre
inteligente.
28 Hasta al
necio, si calla, se le tiene por sabio, por inteligente, si cierra los
labios.
1 El que vive
apartado, busca su capricho, se enfada por cualquier consejo.
2 El necio no
halla gusto en la prudencia, sino en manifestar su corazón.
3 Cuando llega la
maldad, también llega el desprecio; y con la afrenta viene la ignominia.
4 Las palabras en
la boca del hombre son aguas profundas: torrente desbordado, fuente de
sabiduría.
5 No es bueno
tener miramientos con el malo, para quitar, en el juicio, la razón al justo.
6 Los labios del
necio se meten en el proceso, y su boca llama a los golpes.
7 La boca del
necio es su ruina, y sus labios una trampa para su vida.
8 Las palabras
del delator son golosinas, que bajan hasta el fondo de las entrañas.
9 El que es
perezoso en el trabajo, es hermano del que destruye.
10 El nombre de
Yahveh es torre fuerte, a ella corre el justo y no es alcanzado.
11 La fortuna del
rico es su plaza fuerte; como muralla inexpugnable, en su opinión.
12 El corazón
humano se engríe antes de la ruina, y delante de la gloria va la humildad.
13 Si uno
responde antes de escuchar eso es para él necedad y confusión.
14 El ánimo del
hombre lo sostiene en su enfermedad; pero perdido el ánimo, ¿quién lo
levantará?
15 Corazón
inteligente adquiere ciencia, el oído de los sabios busca la ciencia.
16 El regalo de
un hombre todo se lo allana, y le lleva hasta la presencia de los grandes.
17 Parece justo
el primero que pleitea; mas llega su contendiente y lo pone al descubierto.
18 Las suertes
ponen fin a los litigios y deciden entre los poderosos.
19 Un hermano
ofendido es peor que una plaza fuerte, y las querellas son como cerrojos de
ciudadela.
20 Con el fruto
de la boca sacia el hombre su vientre, con los frutos de sus labios se
sacia.
21 Muerte y vida
están en poder de la lengua, el que la ama comerá su fruto.
22 Quien halló
mujer, halló cosa buena, y alcanzó favor de Yahveh.
23 El pobre habla
suplicando, pero el rico responde con dureza.
24 Hay amigos que
causan la ruina, y hay quien ama con más apego que un hermano.
1 Mejor es el
pobre que camina en su integridad que el de labios perversos y además necio.
2 Tampoco es
bueno el afán cuando falta la ciencia, el de pies precipitados se extravía.
3 La necedad del
hombre pervierte su camino, y luego en su corazón se irrita contra Yahveh.
4 La riqueza
multiplica los amigos, pero el pobre de su amigo es separado.
5 El testigo
falso no quedará impune, el que profiere mentiras no escapará.
6 Son numerosos
los que halagan al noble, todos son amigos del hombre que da.
7 Los hermanos
del pobre le odian todos, ¡cuánto más se alejarán de él los amigos! Persigue
palabras, pero no hay.
8 El que adquiere
cordura se ama a sí mismo, el que sigue la prudencia, hallará la dicha.
9 El testigo
falso no quedará impune, el que profiere mentiras perecerá.
10 No sienta bien
al necio vivir en delicias, y menos al siervo dominar a los príncipes.
11 La prudencia
del hombre domina su ira, y su gloria es dejar pasar una ofensa.
12 Como rugido de
león la indignación del rey, su favor, como rocío sobre la hierba.
13 El hijo necio,
calamidad para su padre, goteo sin fin las querellas de mujer.
14 Casa y fortuna
se heredan de los padres, mujer prudente viene de Yahveh.
15 La pereza
hunde en el sopor, el alma indolente pasará hambre.
16 Quien guarda
los mandatos se guarda a sí mismo, quien desprecia sus caminos morirá.
17 Quien se
apiada del débil, presta a Yahveh, el cual le dará su recompensa.
18 Mientras hay
esperanza corrige a tu hijo, pero no te excites hasta hacerle morir.
19 El iracundo
carga con la multa; pues si le perdonas, se la tendrás que aumentar.
20 Escucha el
consejo, acoge la corrección, para llegar, por fin, a ser sabio.
21 Muchos
proyectos en el corazón del hombre, pero sólo el plan de Yahveh se realiza.
22 Lo que se
desea en un hombre es la bondad, más vale un pobre que un mentiroso.
23 El temor de
Yahveh es para vida, vive satisfecho sin ser visitado por el mal.
24 El perezoso
hunde la mano en el plato, y no es capaz ni de llevarla a la boca.
25 Golpea al
arrogante y el simple se volverá sensato; reprende al inteligente y
alcanzará el saber.
26 El que despoja
a su padre y expulsa a su madre, es hijo infamante y desvergonzado.
27 Deja ya, hijo,
de escuchar la instrucción, y de apartarte de las palabras de la ciencia.
28 El testigo
malvado se burla del derecho; la boca de los malos devora iniquidad.
29 Los castigos
están hechos para los arrogantes; y los golpes para la espalda de los
necios.
1 Arrogante es el
vino, tumultuosa la bebida; quien en ellas se pierde, no llegará a sabio.
2 Como rugido de
león la indignación del rey, el que la excita, se daña a sí mismo.
3 Es gloria para
el hombre apartarse de litigios, pero todo necio se sale de sí.
4 A partir del
otoño, el perezoso no trabaja, en la cosecha busca, pero no hay nada.
5 El consejo en
el corazón del hombre es agua profunda, el hombre inteligente sabrá sacarla.
6 Muchos hombres
se dicen piadosos; pero un hombre fiel, ¿quién lo encontrará?
7 El justo camina
en la integridad; ¡dichosos sus hijos después de él!
8 Un rey sentado
en el tribunal disipa con sus ojos todo mal.
9 ¿Quién puede
decir: «Purifiqué mi corazón, estoy limpio de mi pecado?»
10 Dos pesos y
dos medidas, ambas cosas aborrece Yahveh.
11 Incluso en sus
acciones da el muchacho a conocer si sus obras serán puras y rectas.
12 El oído que
oye y el ojo que ve; ambas cosas las hizo Yahveh.
13 No ames el
sueño, para no hacerte pobre; ten abiertos los ojos y te hartarás de pan.
14 «¡Malo, malo!»
dice el comprador, pero al marchar se felicita.
15 Hay oro y
numerosas perlas, pero los labios instruidos son la cosa más preciosa.
16 Tómale su
vestido, pues salió fiador de otro; tómale prenda por los extraños.
17 El pan de
fraude le es dulce al hombre, pero luego la boca se llena de grava.
18 Los proyectos
con el consejo se afianzan: haz con táctica la guerra.
19 El que anda
murmurando descubre secretos; no andes con quien tiene la lengua suelta.
20 Al que maldice
a su padre y a su madre, se le extinguirá su lámpara en medio de tinieblas.
21 Herencia
adquirida al principio con presteza, no será a la postre bendecida.
22 No digas: «Voy
a devolver el mal»; confía en Yahveh, que te salvará.
23 Tener dos
pesas lo abomina Yahveh; tener balanzas falsas no está bien.
24 De Yahveh
dependen los pasos del hombre: ¿cómo puede el hombre comprender su camino?
25 Lazo es para
el hombre pronunciar a la ligera: «¡Sagrado!» y después de haber hecho el
voto reflexionar.
26 Un rey sabio
aventa a los malos y hace pasar su rueda sobre ellos.
27 Lámpara de
Yahveh es el hálito del hombre que explora hasta el fondo de su ser.
28 Bondad y
lealtad custodian al rey, fundamenta su trono en la bondad.
29 El vigor es la
belleza de los jóvenes, las canas el ornato de los viejos.
30 Las cicatrices
de las heridas son remedio contra el mal, los golpes curan hasta el fondo de
las entrañas.